martes, 31 de enero de 2017

domingo, 29 de enero de 2017

Réquiem...

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Cuando era pequeña un profesor de lenguaje nos dijo que morimos solos, que no importa que a tu lado esté a la persona que amas, tu madre, tu gato o un cura dándote la mano. Tu estás ahí solo ante la muerte y nada puede consolarte. Esa reflexión me perturbó, el fin de la vida es algo que enturbiaba mis pensamientos desde el momento en el que fui a jugar con un bote de "cochinillas" que había recogido el día anterior y… ya no se movían. En una parte de Réquiem por un campesino español hay un diálogo que me lo ha recordado:


-¿Por qué no va a verlo nadie, mosén Millán?
-¿Qué importa eso, Paco? El que se muere, rico o pobre, siempre está solo aunque vayan los demás a verlo.[…]


Y a continuación todos pretenden cambiar de tema cuando Paco intenta comprender los porqués. Nadie quiere hablar de estas cosas.
Ni de los miedos. Como si desapareciesen al no mencionarlos cuando es
todo lo contrario.

La novela corta comienza con crespón negro por Paco y va haciendo flashback donde nos muestra cómo fue y que mientras se descorchaban botellas sin prudencia acampaban de nuevo entre sus ojos recuerdos de la unción, los estertores, la soledad, etc. Pese a que predominan los tonos grises hay espacios donde la esperanza palpita.

Texto de Saray Pavón

viernes, 27 de enero de 2017

Bondades del Whatsapp

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Whatsapp puede resultar un incordio. Sobre todo por esos mensajes en cadena insustanciales o esos de socorro por niños que llevan enfermos desde finales de los noventa. Hace poco circuló por este medio uno de esos avisos para donar un euro en favor de una causa. El motivo era noble, el cáncer de mama. La pega es que la campaña ya no estaba activa. Y sigue sin estarlo. Pero sirvió para que se volviera a extender un mensaje que nunca debe olvidarse.

Era parte de un movimiento promovido allá por el 2013 por una marca de cervezas sin alcohol y un conocido actor y director.

Paco Léon realizó un corto, La vuelta a la tortilla, como parte visible de este proyecto solidario. El estigma de Luisma pasó o al menos debió pasar ya de largo y, con el desparpajo de éste contagiado a sus actrices protagonistas (Silvia Rey y Paca Montoya), nos presenta una historia sencilla y efectiva que nos hace reflexionar.

Y, bueno, Fele... es que no necesita presentación.

Volvemos a recordarlo y de paso recalcamos que nunca están de más iniciativas como estas, ya sean con fines recaudatorios o por el mero hecho de la concienciación o la denuncia social.


Y continuando con la denuncia social y Whatsapp, precisamente por este medio conocí hace unas semanas la existencia de otro corto.

En mi empeño por desterrar la televisión de mi vida mi desconocimiento del mundo que me rodea fue compensado por el mensaje de una amiga en un grupo de la celebérrima plataforma de mensajería instantánea. Resulta que su hermano, Miguel Torres, es el responsable de la música de este laureado trabajo dirigido por Alexis Morante (ha pasado por 80 festivales y se ha llevado más de 20 premios) que además está nominado a los Goya de este año. Y ya no cuento más por si no lo habéis visto todavía. Algo bueno tenía que tener la aplicación que nos deja las cervicales hechas astillas.

Disfrutadlo y apoyad a los creadores de cortos. Nos estamos perdiendo auténticas maravillas como ésta en el tiempo que tarda en subir el café.


Texto de A. Moreno

lunes, 23 de enero de 2017

Si volviera a nacer

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Si pudiera vivir nuevamente mi vida...
En la próxima cometería mas errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría mas.
Sería mas tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría mas riesgos, haría mas viajes,
contemplaría mas atardeceres,
subiría mas montañas, nadaría mas ríos.
Iría a mas lugares a donde nunca he ido,
comería mas helados y menos habas,
tendría mas problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui de esas personas que vivió sensate
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve alegrias.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso esta hecha la vida,
solo de momentos;
no! no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte
sin un termómetro, una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo
a principios de la primavera y
seguiría así hasta concluir el otoño.
Daria mas vueltas en calesita;
contemplaría más amaneceres
y jugaría con los niños,
si tuviera otra vida por delante...
Pero ya ven,
tengo 85 años y se que me estoy muriendo...

Poema: Nadine Stair (se le atribuye erróneamente a Jorge Luis Borges)
Videopoema: Saray Pavón
Música: passing party - untitled
Fotografía: Jose Luis Pavón


Pd: La versión que encontré está un poco abreviada, aquí os dejo la versión completa en inglés:


I'd Pick More Daisies


If I had my life to live over,
I'd try to make more mistakes next time.
I would relax. I would limber up.
I would be sillier than I have on this trip.
I would be crazier. I would be less hygienic.
I would take more chances, I would take more trips.
I would climb more mountains, swim more rivers, 
and watch more sunsets.

I would burn more gasoline. I would eat more ice cream and less beans.
I would have more actual troubles and fewer imaginary ones.
You see, I am one of those people who lives
prophylactically and sensibly and sanely,
hour after hour, day after day.

Oh, I have had my moments
And if I had it to do over again, I'd have more of them.
In fact, I'd try to have nothing else.
Just moments,one after another.
Instead of living so many years ahead each day.
I have been one of those people who never go anywhere
without a thermometer, a hot water bottle, a gargle, 
raincoat, and a parachute.

If I had to do it over again, I would go places and do things.
I'd travel lighter than I have.
If I had my life to live over, I would start barefooted
earlier in the spring and stay that way later in the fall.
I would play hooky more. I wouldn't make such good grades
except by accident.
I would ride on merry-go-rounds.

                        I'd pick more daisies!


Sé que me gustas

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Sé que me gustas por que me gusta como comes y como duermes,
el modo en que te quitas la camiseta y la forma de retirar hacia atrás las mantas,
me gusta cuando echas el café en el filtro, cuando sacas tu toalla del armario para que yo me duche
y cuando me pones tus gafas de sol.

Sé que me gustas por que es de noche y te escribo un poema, dos, tres,
por que voy a gastar esta libreta nueva y también sé que me gustas porque cuando hoy te escuché decir, al otro lado del teléfono, que tampoco este fin de semana íbamos a encontrarnos
una catedral se me vino abajo.


Captura de pantalla 2016-07-22 a las 1.49.10Poema del libro "La patente del deseo" de María Ruiz Faro.
Música de jamendo: Silence - Larmes
Lectura y edición audiovidual: Saray Pavón




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sábado, 21 de enero de 2017

3 microrrelatos

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Noche de Perros:
 
El niño sueña una cuchara que sube desde el plato, cargada de comida. Se detiene a la altura de su boca y derrama su carga en la abertura. El padre sueña que encuentra trabajo y maneja un bulldozer, horadando caminos hasta el día de pago y, con las manos llenas, regresa a la casa. La madre sueña la cocina encendida, la cacerola humeante, el niño jugando con zapatos nuevos, la ventana con vidrios y la estufa entibiando la pieza. Solo el perro flaco gime despacito, porque está despierto.

Nuestra Mascota: 
La araña de rincón era café, del tamaño de una clementina y dócil y cariñosa como un gato. Vivía en el rincón derecho del living, al lado de la ventana. Todos en la familia queríamos a la araña de rincón. Mi mamá abría la ventana y la araña le sonreía. Mi hermano no se iba nunca al colegio sin despedirse con un beso de ella. Un día amaneció muerta y fue un enorme trauma para todos. Mi padre comenzó a beber, mi madre le pidió el divorcio, mi hermano comenzó a fumar hierba y yo comencé a escribir.

Marisol: 
Ella saluda y se recuesta, yo paso a la ducha. Al salir me sonríe, nos besamos y mezclamos nuestra piel. Tenía ojos negros almendarados, era de Perú Chiclayo. Su celular sonó, habló y dijo "hija no salgas tan tarde espérame, pero no salgas". Volteó y sonrió. ¿Volverás? me preguntó. Sí, le dije - le Di un beso en la mejilla, ella guardo los 25 mil pesos. Y nunca más la volví a ver . Hoy la recordé.


Microrrelatos: Andrés Quileman 
Dibujo: Saray Pavón

jueves, 19 de enero de 2017

Calles nuevas

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Quiero calles nuevas, jamás andadas por mí, por nosotros,
calles que no estén infectadas de tu recuerdo,
de mis recuerdos a tu lado.

¿Dime qué calle de esta ciudad no paseamos de la mano?
¿Abrazados, en qué esquina no paramos a besarnos?

Esta ciudad... tan impregnada de nosotros, ahora en mi soledad,
en mi "sin ti"... es tan lacerante, que me urge largarme de aquí,
a un lugar donde nada te evoque...

          donde nada me recuerde a ti.

Texto: Gabriel Sánchez
Foto: Saray Pavón.

martes, 17 de enero de 2017

Hambre a la madrugada

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El padre de N. a veces se despertaba con hambre a la madrugada y la hacía levantarse a la mujer y cocinarle empanadas. No importaba que ella estuviera cansada: de trabajar limpiando en un instituto de natación, de ocuparse todo el día de los dos hijos (varones y salvajes) y de llevar una casa de familia en medio del monte en la isla, con todo lo que eso significaba. Él tenía hambre y ahí se levantaba ella a cortar la carne que había quedado en la heladera, cocinarla y amasar las tapas. Porque eso de comprar pan, tapas para empanadas y fideos hechos era cosa de mujeres que no servían para la casa.

Quizás por eso el padre de N. nunca me terminó de tragar. Ahora a la distancia veo que capaz que se dio cuenta de que yo no iba a ser ese tipo de mujer. A pesar de que cedí en una, dos, demasiadas cosas, hubo algunas en las que no di el brazo a torcer jamás. No iba a estar sin libros, por ejemplo. Por más que en la casa se repitiera que no había lugar “para usarla de biblioteca” o que varios ejemplares desaparecieran misteriosamente, yo no iba a estar sin leer. Así de simple. Sí, me quitaron, a la larga, la música. Equipos que se rompían, discos que desaparecían, familiares molestos con el ruido, falta de tiempo. También me sacaron el dibujo. Pinceles perdidos o rotos, la idea de que dibujo muy mal y es algo totalmente inútil, más falta de tiempo. No debería haber cedido en tanto, pero en otras cosas nunca me rendí y creo que el padre de N. se dio cuenta de que yo era así desde el primer momento en que me vio, incluso mucho tiempo antes de que lo hiciera yo misma. Estoy segura de que vio ese núcleo de dureza en mí, que el hijo inútilmente trató de destruir. Por eso cuando decidí separarme de N. las palabras de su padre fueron “Viste, no se puede”.

El viejo… con su disfraz de hombre duro de la isla (aunque casi todo el trabajo pesado lo hacía la mujer), con ese raro carisma que hacía que todos sus hijos lo adoren a pesar de una infancia de maltrato y las miradas inequívocas que a veces me lanzaba mientras yo estaba amamantando (N. nunca lo percibió, sólo se daba cuenta de lo que quería, y yo también, parece, ya que jamás le comenté nada). El viejo sabía que yo podía ceder en muchas cosas pero que jamás iba a dejar otras, como la lectura y el puré instantáneo cuando estaba muy apurada.

Y por más que N. trató de convertirme en un clon de la mujer de su padre, llegó el día en que averigüé lo que tramaba. Y escapé.


Texto: Gabriela Piedrabuena
Imagen: Saray Pavón

domingo, 15 de enero de 2017

Carteles que no se fijan

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Estamos en la era digital. Vale. Digamos que viene a decir más o menos que la tecnología está al alcance de una amplia mayoría ¿No? Bien. ¿Significa eso que haces una captura de pantalla a una conversación de WhatsApp en la que te recuerdan que debes comprar limones y pegas el móvil a la nevera? Puedes seguir usando postits, o un trozo de folio sujeto por ese imán "recuerdo de Alicante". También puedes ir tú a comprar los putos limones, o qué pasa.

Enajenación mental transitoria.

Lo que quiero decir es que la tecnología está ahí. Es útil, a veces necesaria, a veces imprescindible. Pero no obligatoria. De hecho, pensando fríamente, hay ocasiones en las que creo que nos convierte en unos vagos. Yo mismo he caído en esa comodidad que me ha llegado a provocar cierta distrofia en las manos, incapaces de sujetar un bolígrafo y escribir más de dos palabras inteligibles. Pero lo intento, oiga.

No es el caso de aquellos encargados y por ende responsables de los carteles de las películas. Esas otrora desapercibidas obras de arte que jugaban con la imaginación y que hacían de la publicidad un arte. Porque muchas de ellas estaban pintadas a mano, eran óleos, acuarelas, collages, yo qué sé, buena mierda.

De por sí, el cine actual es ya (en general) bastante vomitivo como para encima ni siquiera currarte lo primero que va a ver el público antes de entrar en el cine. Y a los hechos me voy a remitir colocando algún ejemplo de los más estúpidos y que, si hubiera una pizca de pensamiento crítico en la sociedad actual, contribuirían a vaciar aún más las salas. Y me voy a centrar en la cartelera actual y en sus versiones para España, porque nadie va a pagarme por el tiempo indefinido que podría emplear en esta interminable tesis de lo banal.

Por ejemplo, Aliados, de Robert Zemeckis.

Ahí lo llevas. Ese cartel que NUNCA se ha hecho. De fondo una deflagración o un fuego profuso y mortal, para que tengas claro que no has venido a escuchar diálogos. El primer plano colmado por la pareja protagonista. Porque son pareja, ¿ves? Van de la mano y comparten aficiones, como la de sujetar fusiles por la noche vestidos para un cóctel. Guapos y probablemente letales. Y como puntilla final, te recuerdan que está dirigida por el mismo tipo que dirigió otras pelis, en otro momento. Algo así como “si no os gusta esta cosa, recordad que también hice otras que gustaron en su día. No seáis malos, al chaval no se le ocurrió otra composición y de Photoshop anda cortito. Gracias. Lo siento”. Eso es lo que yo veo, qué queréis que os diga. Algo que me aparta, que me impide ver la peli. Pero es que ni han intentado siquiera retocar un poco la foto, embellecerla, dignificarla. Herramienta varita mágica, cortar a Brad y Angeli… digo Marion y pegar sobre fotograma de coche en llamas: secuencia 3, plano 2.

En este otro ejemplo, que tampoco es para tirar cohetes, los chicos de Mel Gibson al menos han tenido la deferencia de apañar un poco la imagen, quedando un resultado bastante impactante y de una factura infinitamente superior al de Zemeckis. Algo es algo.

Habría que retroceder en el tiempo para… eh, espera. ¿Están volviendo a proyectar La Historia Interminable? Bajaos de la máquina del tiempo.


Esto es un cartel. Ésto. Que, oye, no tiene por qué ser a mano, pero resulta que sí (Renato Casaro), y eso gana puntos en mi corazoncito de cinéfilo. Ves a un crío montado en un perro gigante cuya estela emerge de una especie de torre. Y sobre ellos rostros extraños, feos y bellos. ¿De qué va? Ah, amigo. Entra a verla, desaplicado devorador de palomitas. Es una peli de fantasía, y esos son sólo algunos personajes. Si éste mismo lo hubiese realizado el responsable del primero (aunque dudo que hubiese tan siquiera nacido) habría puesto una foto de Ártax a punto de hundirse en el Pantano de la Tristeza. Pero una foto, vamos, una polaroid pegada con cinta adhesiva sobre una cartulina usada. No sé, no es tan complicado. Basta con darle una vueltecita más a la primera basura que te pasó por la cabeza.
En fin, una muesca más que añadir al bastón de la mediocridad del cine actual…
Puede que continúe con esta infructuosa tesis y analice más destroza-mobiliario-urbano de estos, quién sabe. Permanezcan a la escucha.

Texto de A. Moreno

viernes, 13 de enero de 2017

Ágora la película de Amenábar 2009 - Análisis

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Cuando ví Ágora recién estrenada, aunque no me hizo saltar de mi asiento, fué entretenida, profunda e innovadora en la forma de recuperar la historia.

La película (como la fantástica Distrito 9) es más profunda y compleja de lo que parece a simple vista, aparte de ser una historia de amor platónico, esconde muchos mensajes contra la intolerancia y el fanatismo en las ideologías, en este caso contra el cristianismo de los primeros tiempos que a más de uno puede hacerle detestar el guión, sin embargo hay que verla desde la perspectiva histórica.

Me ha parecido más un documental que una película por el realismo extremo de sus decorados y sus personajes, no hay sobreactuaciones al estilo holliwoodense, donde la vida de los personajes es pura pasión, acción y aventura, guardando poca relación con la realidad humana y sus miserias.
Los personajes de Amenábar son siempre así, humanos, parecen algo superficiales, y cuesta sentirse partícipes de la película; estamos acostumbrados a los personajes ultra-complejos y apasionados de otros filmes, pero mal acostumbrados al fin y al cabo.

Hay opiniones encontradas; unos la encontrarán fría y predecible, y otros honesta con la realidad, sincera y humana; de estas dos yo me quedo con la última.
En la película, de grandiosos decorados, escenificación e innovación en la presentación de la historia (los planos desde el cielo y de la ciudad de Alejandría son maravillosos para escenificar el momento y lugar de los acontecimientos), se nos presentan los personajes más realistas que he visto nunca; personajes sencillos y humanos, con ansias de ser felices, desatar sus pasiones y defender sus ideales (aunque estén equivocados muchas veces, como el líder cristiano).

En mi opinión la mejor puesta en escena; una película-documental que merece la pena verla en clase de historia, pero no tanto en un cine, tal vez.
Y es que a veces se mostraba aburrida; pero no tanto por querer mostrar la vida dedicada a la ciencia y el conocimiento de Hipatia en esas largas clases de astronomía que nos da la película (necesarias para comprender la pasión de Hipatia por el saber, el placer del descubrimiento e investigación del que tantas veces he hecho eco en este blog), sino por la sucesión de acontecimientos que en ella se ven.
En mi opinión este tema no debería haberse mezclado con la lucha de poder y fanatismo del final de la película, sino haberse dejado en el principio de la película (hasta la mitad como mucho), continuando con las clases de Hipatia a sus discípulos; la película de este modo iría in-crescendo y además guardaría más relación con la historia real (Amenábar ha jugado con la historia a su antojo en determinados momentos), que nos inculca que Hipatia fué asesinada cuando tenía entre 45 y 60 años de edad.

Yo me quedo con el mejor momento de la película: cuando Cirilo manipula y tergiversa las Sagradas Escrituras para poner a todo el mundo contra Hipatia; así lo ha hecho la Iglesia desde que existe el cristianismo, utilizando el mensaje pacifista y unificador de las Escrituras para buscar el mal donde no existe.

La película podía haber sido más apasionante, le falta un toque a lo Steven Spielberg para que nos sintamos más conmovidos; al fin y al cabo una película no es un documental, ni siquiera el autor ha querido que lo fuera.
De una cosa estoy seguro: Aunque no salgas lleno de júbilo del cine, esta cinta no envejecerá tanto con el paso del tiempo como las que lo consiguen.
De hecho, no es la obra maestra de Amenábar que te esperas, sin embargo le ha hecho crecer como director y guionista, que de forma ambiciosa innova y experimenta con cada nuevo título.

Gracias Amenábar por llevarnos a Alejandría y dejarnos contemplar la Historia de su ciudad y Biblioteca(la pequeña en este caso) en todo su esplendor bajo su Faro.


Enlaces relacionados:
Alejandro Amenábar logra aplausos y divide a la crítica (noticine)
Ágora, la película (wikipedia)
Alejandría (wikipedia)

miércoles, 11 de enero de 2017

Vanidades del Polvo, de Sebas Abdala

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Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre. 
Ya lo lleva dentro.” 
Octavio Paz 

Y volviendo a citar a un grande, el cantaor Pepe Morillo, yo no soy poeta. Pero ateniéndome a lo que dice más arriba el mexicano, no me hace falta para encontrar (y no poder evitar que se desborde) la fuerza que proyecta esta obra. Y ahora, con el doble de píxeles, pues recientemente ha sido convertida al formato digital, para regocijo de todos los interesados y del propio autor, quien con este movimiento nos acerca un poco más a su campo gravitacional.

Sebastián Abdala, compañero de fatigas de esta casa, nos recuerda lo duro, lo jodido que es a veces el simple hecho de respirar. Por momentos lo hace como mero espectador; un noctámbulo que, incluso de día, vagabundea por las calles, solo o junto a su perro, pero testigo de un mundo oscuro y frío. En otros, él mismo es el blanco de ese mundo que le juzga y le obliga a juzgarse, a describirse a sí mismo, desnudo e indefenso, frágil. Sobre todo es un desgarrado ejercicio de introspección en el que ondea el aliento de la muerte. La exploración de su propio infierno en el que las flechas envenenadas silban en sus oídos y se yerguen, como estandartes de guerra, desde los cuerpos a los que ya han alcanzado.

A pesar de lo oscuro, ese viaje al interior es cálido, a veces entrañable. En ocasiones, no sólo por algunas expresiones y palabras, se puede entrever un atisbo de melancolía porteña que inunda todo de algún licor bebido en la sombra. Porque conoce el cuerpo y el dolor, extrae con palabras la belleza de esa horrenda pasarela de lo cotidiano. Nos hace ver lo hermoso en lo real, en ese plano de existencia verdadero que nos golpea con todo lo malo y con toda la fuerza de que dispone.

Puede que yo no sea poeta. Pero al leer este poemario (y el resto de su obra) algo se mueve y gime en mi pecho. Así que, si ha conseguido atravesar las costillas de un profano como yo, algo debe estar haciendo bien.

Para adquirir (qué bien hablo, joder) tu copia digital de Vanidades del Polvo, pincha aquí

Texto de A. Moreno
Imagen extraída de Luhu Editorial

lunes, 9 de enero de 2017

Doctor Strange, según Sergio Campos

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He dejado pasar algunas semanas para comentar la última película del Universo Cinematográfico Marvel y así permitir que todo aquel que quiera leer la reseña haya tenido tiempo de verla y pueda leerla sin miedo a spoilearse. Aunque como iréis viendo, siempre trato de evitar los spoilers.

Doctor Extraño es la décimo cuarta película de este universo. Una barbaridad sin precedentes. Tres películas de IronMan, una de Hulk, otras tres del Capitán América, dos de Thor, dos de Los Vengadores, y las presentaciones de Guardianes de la Galaxia, AntMan y la que nos ocupa. Todas ellas unidas en mayor o menor medida e interconectadas. Además, varios cortometrajes y cinco series de televisión (Agentes de Shield, Agente Carter, y los héroes urbanos Daredevil, Jessica Jones y LukeCage) han convertido este universo en un disfrute visual que recuerda a la creación del Universo Marvel Tradicional, el 616 de los cómics, de la mano de Stan Lee.

Pero vayamos al grano:
Doctor Extraño es sin duda una buena película de acción y magia. He de reconocer que, si bien conocía al personaje, sus aventuras nunca me llamaron la atención lo suficiente como para darle continuidad a la lectura de sus diferentes series a lo largo de los años. Dicho de otro modo, a pesar de que me fascina el U.C.M. (con sus mejores y peores producciones) lo cierto es que fui a ver esta película sin tenerlas todas conmigo, pero he de decir que salí contento con la experiencia.

Doctor Extraño es la típica película de presentación del personaje y del crecimiento que le lleva a convertirse en héroe. Es decir: cuenta el origen del héroe, lo que supone la repetición de un esquema que ya había funcionado dos veces antes (IronMan y AntMan), y que ha vuelto a funcionar - aunque hay demasiadas similitudes entre estos tres protagonistas como para no desear que en MarvelStudios se planteen otra manera de presentar los nuevos héroes en el futuro cercano.

Ya sabréis de qué va la peli: joven y magnífico cirujano, inteligente y brillante, muy pagado de sí mismo, soberbio y despectivo, sufre un accidente que le incapacita para trabajar. Viendo cómo su modo de vida se escapa por el sumidero inicia una búsqueda por el mundo que le permita encontrar la manera de recuperar el dominio de sus manos y volver a ser el que fue. Su desesperación lo llevará a una congregación en Tibet que le cambiará la vida para siempre, llegando a convertirse en hechicero para tratar de salvar el planeta.


La importancia de Doctor Extraño en este universo es vital porque es la puerta que han usado para hablar de otras dimensiones y de la magia, de los demonios y del dominio del Tiempo (así en mayúsculas), un aspecto hasta ahora olvidado y que comienzan a explorar, además, incluyendo a un Piloto Fantasma en la serie Agentes de Shield.
Así pues, tenemos el origen del nuevo héroe, tenemos referencias a las anteriores películas, lo que da cohesión e inspira pertenencia al universo, tenemos novedades importantes para el futuro a nivel global, tenemos acción espectacular (atentos a esa manera de presentar el dominio de la realidad, muy Steve Ditko) y tenemos humor marca de la casa (¿quizás demasiado?).

Es precisamente esta última parte que comento lo que menos me ha funcionado. Es cierto que el humor es sello Marvel, pero no es menos cierto que en esta película tengo la sensación de que ha sido peor utilizado. En especial cierto momento a lo Aladdin que me sacó por completo de la acción, pero ha sido un problema general de la peli, no de esa escena en particular. Igualmente, toda la trama con la que fuera su pareja resulta forzada y mal aprovechada. Sin embargo ninguno de estos puntos hicieron que no disfrutara la película.

En definitiva, cine palomitero del bueno, visualmente tremenda y sin duda divertida, que deja con ganas de más Marvel. Sobre todo tras ver las dos escenas post créditos.

Nota: 7,5/10

Texto de Sergio Campos
Fotomontaje idiota de A. Moreno

sábado, 7 de enero de 2017

Principios del no-ser (I)

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Tengo el cuerpo
lleno de fantasmas
mis manos predicen
en el aire obseso
las presencias oscuras
de espectros muertos

Nadie me ve
soy la sombra
ahogada de luz
el recuerdo
de tierra de ultratumba
flor vencida
y agua perdida

el grito en un cuarto vacío
el delirio de un ritual
sin sacrificios


 Texto de Sebas Abdala
Dibujo (grafito) de Saray Pavón

jueves, 5 de enero de 2017

Maneras de vivir

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Es posible que no sea de tu agrado, es posible, incluso, que te asquee. Puede que me veas con unos ojos entrenados por las grandes masas con todo tu beneplácito. O tal vez sea que me tienes miedo. Temes algo tan sencillo como que pase a tu lado y te pida lumbre. Sí, fumo las colillas que encuentro, los cigarrillos que tiras tras un par de ansiosas caladas. Y ni siquiera me miras cuando nos cruzamos. Te asusta lo que desconoces y, en este caso, no entiendes mis marcadas y profundas facciones. 
Mi rostro se ha curtido en mil batallas contra inclemencias que sólo has visto en el cine y aun así me desprecias. He corrido mil y una aventuras, o ninguna, pero bajo las estrellas he vivido más intensamente que tú bajo tu techo de clichés. Por eso piensas que soy una amenaza. Soy inofensivo. Es más, lo que estoy es indefenso ante pensamientos como el tuyo. No soy un ladrón, ni un delincuente. Tampoco soy un vago o un aprovechado. Sólo soy un hombre que ha decidido no seguir las normas que tú sigues.

martes, 3 de enero de 2017

BUILD

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Debe ser horrible morir emparedado. Arañar el muro de fría piedra, con las uñas primero, con los dedos descarnados que dejan los huesos al desnudo después, entre terroríficos alaridos de angustia, desesperación… incomprensión.

Debe ser espantoso saberse conocedor de una suerte funesta y aterradora.

Deber ser terrible sentirse sediento, hambriento y no tener nada más que tu propio yo para llevarte a la boca.

Debe ser escalofriante escuchar los gritos de terror.

Debe serlo… por eso, tras emparedar a mi esposa en la casa solariega, alejada hasta lo indecible del mundanal ruido, cerré la puerta con llave y decidí, creo que con lógica precaución, no volver nunca por esos lares.

Texto de Migue Carrión
Foto de Saray Pavón

domingo, 1 de enero de 2017

Paella de letras

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No hay mejor manera de cerrar el año que hacerlo entre amigos y buena gente. Tras los dos primeros eventos solidarios que se saldaron con una maravillosa acogida y grandes momentos, tocaba relajarse y compartir un rato en familia. A modo de reunión gastronómica, el encuentro dio comienzo con el joven hippie melenudo A. Moreno sacándose de la manga una paella ajena a la polémica. Hubo quien tripitió y también quien llamó al kebap más cercano. Pero en general y, por no hacer el feo, gustó y se disfrutó.



Mientras los músicos calentaban y repasaban las letras, el resto trataba de acelerar la digestión con un buen café, para poder también empezar con fuerza. Hasta que por fin dio comienzo el breve pero intenso espectáculo. Por desgracia, un malestar de última hora nos privó de la voz y la poesía de Irene Nárdiz. Así que le tocó abrir a Jose Carvajal, quien nos embelesó con su voz y su guitarra en un par de ocasiones. Incluso invitó al hippie de A. Moreno a que compartiese un tema con él. Puede destrozar paladares y oídos con la misma facilidad. También tuvimos la suerte de contar con un experimento de laboratorio llamado Pizzas & Siestas con el que literalmente lloramos, pero de risa. Entre unos y otros, nuestros chicos leyeron algunas de sus paridas, incluído un fragmento de la reluciente Dile Emma, de Saray Pavón.

Y de nuevo volvimos a contar con la presencia de Mario Tornillo para clausurar evento y temporada.

Días así son los que merecen la pena. Por poder compartir nuestras inquietudes y conocer gente y arte ocultos. De nuevo muchas gracias a todos y, en especial, a La Pájara por cedernos una vez más su precioso espacio.

No penséis que vamos a despedirnos sin ofreceros nuevamente los vídeos de las intervenciones. Las del evento anterior podéis verlas en esta otra publicación: Arte Solidario 

También podéis ver las fotos en este album. Y las de Arte Solidario en este otro.

Sin más, aquí los vídeos. Bon appetit!

Jose Carvajal I
Álex Ruiz y Migue Carrión
Saray Pavón y Antonio Moreno
Pizzas & Siestas
Jose Carvajal II
Mario Tornillo