viernes, 22 de junio de 2018

miércoles, 20 de junio de 2018

Fugaz

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Hay gente que pasa por nuestra vida con la duración de una estrella fugaz. Que nos emociona cuando aparece, nos envuelve con su arte en cada movimiento de ficha y nos carga los ojos de incertidumbre cuando las vemos marchar. A veces creo que son las que nos marcan más quizás por su brevedad, no ha dado tiempo a que se deteriore nuestra visión de ellos, no ha llegado la rutina y otras cuestiones que acaban por quebrarnos.


Microrrelato de Saray Pavón
Imagen Anónima

lunes, 18 de junio de 2018

Yermo

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Yermo. Tras este título se encuentra el segundo poemario de Cristian González del Pino, que está arropado por el prólogo de Anabel Caride y las ilustraciones de Saray Pavón (puedes verlas en mi Behance). Mi papel aquí puede pensarse lejano a los latidos del autor, pero hace tiempo compartí mi modus operandi a la hora de vestir un libro con mis dibujos: ese beberme los versos, embadurnarme con ellos y tratar de adentrarme en la piel de las escenas creadas por Cristian. 

Me sumerjo en relecturas para acompasar el ritmo de mi sangre con la de los personajes. Intento dejar de ser una persona con un rotring en la mano derecha para recorrer las partes de Yermo, la esencia. A veces duele, otras se exhala con esperanza. 

Dice Anabel Caride que "Cuando la vida te da limones, acaso la mejor forma de metabolizar los sinsabores sea la literaria: leer para entender un mundo injusto y complejo, para no sentirnos huérfanos en nuestros dramas cotidianos, escribir para sentirnos vivos o encontrar en un poema lo que tal vez no seamos capaces de decirnos al espejo." 

He disfrutado mucho como lectora e ilustradora, tal vez por lo que añade Anabel: "Desde la valentía de la desnudez, Cristian nos introduce en un crisol de temas universales: la muerte, la influencia del núcleo familiar en la búsqueda de referentes, las figuras paterna y materna, la escurridiza identidad de género o el deseo de perpetuarse a través de los hijos. Huyendo de clichés, nos sacude y apabulla introduciéndonos en la estirpe del dolor, la enfermedad y la podredumbre sin fuegos de artificio."

Estoy segura de que este poemario lo degustaréis cada cierto tiempo. Será de los que no prestaréis y prefiráis ir a la tienda para regalar uno nuevo (que ya sabemos que más de un libro prestado duerme al olvido de la palabra "devolución"). 

Hace tiempo compartimos una pequeña muestra, un parto sin dolor. Y hoy dejamos que os deis otro chapuzón en Yermo.

Sobreprotección maternal:
A mi madre

Déjame salir.
Corta el cordón umbilical
de mi cuello amoratado.
La sal de tu lengua
escuece en mis heridas.
Fuera de la cama de mi madre
la vida.
Fuera de la cama de mi madre
la muerte.


Si tienes la oportunidad de asistir a una de las presentaciones del libro... no la desaproveches.


Reseña e imagen de Saray Pavón

sábado, 16 de junio de 2018

Historias Optimistas (Marta Arteaga)

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Grandes dosis de optimismo en pequeñas historias.

A menudo abrazamos con intensidad las malas noticias y con cautela las buenas. Mientras navegamos seguros de nuestro rumbo y nuestra percepción, los sesgos emocionales y cognitivos urden sus artimañas. Quizás es comprensible una tendencia natural a ser precavidos, a anticipar posibles peligros, a ser pesimistas; o quizás es mero gusto por recrearse y pertenecer al grupo de los que merecen una justicia que aunque llegue nunca llega; o quizás es la forma de digerir en fascículos el paso del tiempo como un declive inevitable.

La escritora y locutora Marta Arteaga se ha propuesto matizar y refutar estas hipótesis por medio de “Historias optimistas”, unos brillantes cuentos breves que junto al título añaden: “Optimismo es...” y cuyo atributo puede ser “viajar con tu imaginación”, “atreverse a bailar bajo la lluvia” o “permitirse el placer de que te cuenten historias”.  

Buenas noticias: la colección de historias va creciendo día a día. Supongo que optimismo también es compartirlas e incluirlas en nuestro equipaje para mantenernos más alegres.

Os invitamos a escuchar la historia del saludo de Paco aquí.




Texto y animación de Mario Tornillo
Más información sobre estos pequeños cuentos maravillosos, aquí

jueves, 14 de junio de 2018

Pasos encendidos

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Te busqué toda la noche
con los pasos encendidos.
Tuve miedo al tropezar
con punzantes cicatrices
de mis piernas,
pero no me permití
que el dolor me detuviese:
necesitaba encontrarte.

Ya en el remanso del vientre,
me incitaba el desaliento
a abandonarme en el gozo.
No lo hice,
pues tenía que encontrarte.
En el cabello, tu olor,
blanco.
Pero tu olor no eras tú
y yo quería encontrarte.

Con los pasos encendidos,
de vuelta sobre mis huellas,
calmé la sed en mi sangre:
allí estabas.




Poemas de Ana María Castillo Moreno
Imagen de pixabay

martes, 12 de junio de 2018

A m a p o l a s

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"Pirémonos" decía. Que "allá a donde voy arde" mi pecho de poemas, el mismo que se desnuda "del miedo heredado". Entonces las Amapolas eran ensoñaciones y deseos, volaban por el mundo onírico y un cuaderno decorado de dibujos. Y por fin se materializaron.

La Placenta Editorial, después de kilómetros a la espalda, trajo un poemario que se multiplica en cada relectura. SilviOrión comenta que "se lee de una sentada preferiblemente de madrugada" y que recoge "relámpagos eléctricos que salen casi sin darte cuenta pero con la honestidad reflexiva que se mece muy adentro". 

Pero no. No voy a dar la chapa, sus piezas editoriales se defienden por sí solas en cada poema. Mi misión es acercarlos a modo de canapé y ya si quieres el plato completo son 12€ (lo bueno de que no sea un menú es que siempre puedes echar mano a la estantería y volver a él). Hoy compartimos una intervención que hizo en la Surada Poética.



Texto: Saray Pavón
Imagen y audiovisual: SilviOrión


domingo, 10 de junio de 2018

viernes, 8 de junio de 2018

A la memoria de Lovecraft

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..., escritor de <<science fiction>>, que murió perseguido por seres invisibles.

El resorte se disparó, hizo un ruido leve y, lentamente, bajó el disco. Hubo una pausa. Algo, como una corriente de aire casi imperceptible, fue aumentando en intensidad. Entreabrió una puerta y descendió por unos escalones que daban a un patio interior. Tropezó con algo sólido y opaco y blasfemó en voz baja. Luego se dirigiño a un breve pasadizo, al otro lado del patio, y se arremolió. [...]


Fragmento de Con la técnica de Lovecraft, Juan Perucho
Imagen de pixabay



miércoles, 6 de junio de 2018

El flautista

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El flautista.
Atrapador de miradas perdidas.
Sus rostros reflejados.
Bañadores rotos.
¡Sexo! ¡Sexo! En sonrisas escondidas
y dedos flojos;
removiendo durante horas
copas y copas de alcohol.
Y tatuajes y cigarrillos
y la música.
Y todos moviéndose al mismo son.
Y sonrisas destrozadas,
y cuerpos perfectos,
tras meses de anhelo de hoy…
Pezones marcados y cuerpos depilados,
arrimándose poco a poco
a músculos davidianos.

Y sonrisas fingidas,
escotes mojados,
¡Besos! Beber sin rumbo
acaba en ojos alcoholizados
no pasa nada… gafas! ¡sexo!
Sigan bailando.
Y droga en los bolsillos,
Músculos – ritmo –
No pierdas la pose.
Las mismas miradas - perdidas -
los mismos patrones.
El flautista. 


Poema de Jesús Paluzo
Imagen de Pixabay




lunes, 4 de junio de 2018

El sí de esas niñas

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Me miró como si tuviera la certeza de que aquella sería la última vez. Sentí que en su mirada estaban grabados mis temores futuros y presentes y entendí que también ella había sido vendida. Puede que fuera más joven que yo cuando ocurrió. La dote, me dijo entre sollozos, es muy importante para tu padre; recuerda que a partir de mañana serás propiedad de tu marido. Pero no temas, continuó, lleva esto siempre contigo; es mayor y querrá hacer cosas para las que aún no estás preparada. Respiró profundamente y cerró los ojos. Al abrirlos, dijo con voz temblorosa: sólo eres una niña, así que no dudes en usarlo.

Entonces la miré a través de una cortina de lágrimas y la besé en la mejilla con ternura y esperanza mientras recuperaba la calma. Después guardé el puñal entre mi ropa interior y deseé que llegase la noche de bodas.


Texto de A. Moreno
Imagen de Pixabay

sábado, 2 de junio de 2018

Me besaron los labios

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Me besaron los labios
las letras de su nombre
y se me acurrucó en el corazón
como embriagándome.
Corrí por el desierto
de sus letras
como un balido,
como una herida
que busca la demencia
de su brazo,
y cae extenuada
al peso de su nombre
de luz, sobre mi cuello.


Poema de "Cantabile", de Rosa Díaz
Imagen de Pixabay