sábado, 16 de febrero de 2019

@Drink&DrawSevilla

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Desde el 2009 percibo Sevilla como una ciudad muy viva. El movimiento artístico, más allá de los canales oficiales, salpica la poesía con sus ciclos, el teatro, la música… hasta el dibujo. Para esa faceta tenemos clubs, quedadas de bocetistas urbanos (urban sketchers) y una nueva iniciativa: @Drink&DrawSevilla

Su precursor es Antonio de Zayas y lo que plantea es: quedadas, por toda la ciudad, que reúnan a los interesados en el arte del dibujo y la pintura (tanto tradicional como digital)

Lo que se pretende: 
-Ampliar tus círculos de conocidos.
-Aprender de unos y de otros sobre técnicas, programas, materiales, tips,...
-Conocer rincones nuevos, tanto al aire libre como en interiores.
-Y salir de tu zona de confort mediante la propuesta de temas concretos.


Es un evento gratuito. Sólo tendrás que reservar tu plaza mediante mensaje privado. Y da igual el nivel que tengas de dibujo, lo importante aquí son tus ganas de aprender y crecer en el mundo del dibujo.

El primer encuentro se realizó el domingo 10 de Febrero en la Taberna del Dragón Verde (¡me lo pasé genial!). Estuvimos Carlos Gómez (@strengian), Rosario Utrera (@Rosario_Utrera), Maiku (@maiku_no_koe), Antonio de Zayas (@adzrinsta) y yo, Saray Pavón, (@SarayPavon aunque subo más dibujos en Behance) (vamos, gente muy maja). Puedes ver fotitos en el Instagram @Drink&DrawSevilla y Facebook, esa red social que nos hace procrastinar y a veces trae sorpresas. 

No se ha concretado periodicidad ni día específico de la semana pero sí sabemos la fecha del siguiente: 16/02/2019 a las 17h en CheckPoint @arcadebarsevilla c/Feria, nº49 (un evento a puerta cerrada porque la inauguración del espacio será el 22 de Febrero). Artista invitada: @sarahconhachecartoonist  

¡No os lo perdáis!


Texto de Saray Pavón
Cursivas e Imágenes de Antonio de Zayas


jueves, 14 de febrero de 2019

Muerte creciente

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Córtame en dos con un hacha.
Miedo.
Haz que mis entrañas jueguen.
Suelo.
Córtame después la leña,
Cielo.

Dispárame tras ocultarme,
A traición.
Con razones contundentes,
Corazón.
Justifica mis desvelos.
Estupor.

Acuchíllame en el lecho,
No te cortes.
Que la sangre no te asuste,
Y que brote.
Haz de mi pecho tu lienzo,
Pon tu toque.

Estrangúlame despacio,
Medias de seda.
Hasta que me torne malva,
Es tu carrera.
Juega conmigo a la muerte,
¡Eh! Tú la llevas.

Arrójame al precipicio
Desde lo más alto.
Que parezca un accidente,
Tacón desgastado.
Búscame luego si quieres,
Te esperaré abajo.

Envenéname en la noche,
Romántica la cena.
Espera a que llegue el postre
Para apagar las velas.
Lleva el champán a la cama,
No me esperes despierta.

Empápame en gasolina
Ríete de mí un rato
Fuma un puro con desprecio
Antes de prender el rastro
Y observa cómo me enciendo
Sin acabar en tus brazos.

Aunque parezca una broma
Hay que tomárselo en serio
Asesinar no es tan fácil
Como andar contando cuentos.
Créeme y haz lo que digo,
Sigue estos sabios consejos.
Que muy pronto y, si te aplicas,
Me estarás cortando el cuello.
Pero empieza desde abajo
Como yo he estado escribiendo
Poco a poco, una locura
Como crecieron los versos.
No tengamos prisa, tonta
Mientras, ve matando el tiempo
Pues esto es vivir contigo,
Un continuo matadero.

Texto de A. Moreno
Imagen extraída de Pixabay y retocada por A. Moreno

martes, 12 de febrero de 2019

1 de Noviembre

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A veces al revivir una vieja foto de familia, se dejan recuerdos en remojo cerca de la ventana, en la cocina. Y se sienta uno, mientras tanto, a repasar garbanzos de manera meticulosa y enfermiza redescubriendo momentos que ya no se recordaban haber vivido.

De la confusión se da uno cuenta entre el cuarto garbanzo y el quinto, al fijarse en el piquito formado por el relieve que dejó su raicilla.

Y vuelves, despistado, del garbanzo a la vieja foto de familia, con ese color que ya se iba, y que ahora, al mirarla fijamente, parece que se intensifica. Que huele a otro tiempo, a nudo en el estomago, y a pellizco en la barriga. 

Casi parece otra vida, aquella de recuerdos en remojo, cerca de la ventana, en la cocina.




Microrrelato de A. Ramírez
Imagen de pixabay

domingo, 10 de febrero de 2019

Mírame

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Deja ya de mirar hacia la calle
mientras la camarera nos pregunta
si queremos la leche bien caliente
o si la preferimos más bien tibia.
No me hables más del tiempo, que ya sé
que hace un calor impropio de estas fechas,
ni repitas de nuevo
las sandeces que dicen los políticos,
que ya me tienen harta.
No muevas más las manos en el aire
ni te subas las mangas ni te abroches
por enésima vez
el último botón de la camisa;
déjala un poco abierta, que me ponen
esos vellos rebeldes que se asoman
como pidiendo guerra.
No me cuentes la última película
ni ese libro tan gordo que has leído.
Cállate, por favor, calla un momento,
deja las manos quietas y, de una puta vez,
mírame tres segundos a los ojos.


Poesía de Ana Montojo
Imagen de Pixabay


viernes, 8 de febrero de 2019

La versatilidad de sus cuerdas

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Si buscas en google José Marín, Wikipedia nos lleva a un compositor y cantante español del Barroco (año 1618), sin embargo, aunque calcen mismo nombre e inquietud por el mundo musical… del José que vamos a hablar es el que nos ha regalado momentos impresionantes en el Ciclo de La Mirada de Hoy (en el cierre de temporada se marcó, junto con Carlos Castro -al saxo-, una improvisación basándose en una de sus canciones). Espero que al tiempo pongan la desambiguación en la web, mientras tanto nosotros ya empezamos a hacer sonar su nombre. 

Los escenarios no le dan miedo y se entrega, ya sea con micrófono o a viva voz. Ha lanzado su primer EP Siete canciones menores y otras tantas creciditas que cuenta con cinco pistas en las que se demuestra la versatilidad de sus cuerdas de guitarra y vocales, pero sabemos que su estudio nunca descansa y que tiene sentimiento para llenarnos las estanterías con sus CD’s. 

Su destreza le ha llevado a arriesgarse musicando el poema Una mujer de Carmen Aliaga, del que ha salido victorioso (y he de reconocer que se encuentra entre mis favoritos): no sólo se mete la piel de los versos sino que capta el ritmo de Libro Huérfano

Y mientras esperamos su siguiente entrega, podemos encontrarle en YouTube, Facebook y cautivando en el plató. 



Texto de Saray Pavón
Fotografía de Álex Ruiz
Audiovisual José Marín

miércoles, 6 de febrero de 2019

Proyecto Rockin' ladies

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Es difícil descolgar un sambenito y mostrar la realidad. En estos momentos en los que muchos hombres (y peor aún, mujeres) arremeten contra todo movimiento feminista, hay que destacar iniciativas como esta que nos ocupa. No hace falta hablar de paridad sino de ganas de hacer las cosas bien hechas y demostrar que están ahí. Perdón, demostrar nada, no hay que convencer de nada a nadie, sino hacer visible lo que otros o bien no quieren ver o bien tratan de ocultar por vete tú a saber qué motivos. El proyecto Rockin' Ladies trabaja por esto y mucho más. Está encabezado por la fotógrafa Raquel García, que además tampoco le teme a ponerse detrás de una batería; está aprendiendo, dadle tiempo. Junto a ella, otras dos polifacéticas e inquietas músicas: María Neila, vocalista de Alien Rockin' Explosion (aquí la divertida entrevista que nos regalaron) y París Lakryma, ex-batería de La calle del ruído. En su incansable lucha, no escatiman en esfuerzos para que salgan a la luz artistas del entorno del rock y el metal que, por el simple hecho de ser mujer (en el amplio y completo sentido de la palabra) permanecen en un segundo plano. Nada más y nada menos que en estos géneros tan masculinizados desde siempre en los que, hasta no hace mucho (y aún en algunos casos), se usaba la figura de la mujer como mero objeto de deseo y para hacer parecer malotes a nuestros ídolos. Raquel  y compañía pelean por todo lo contrario, dar nombre y visibilidad a mujeres con talento, que es lo que nos interesa. Y sobre todo en nuestro país. Todos conocemos bandas extranjeras con alguna integrante, o incluso con una mujer al frente. Pero en España, donde el rock y el metal carece del apoyo de los medios masivos, ese "yo me lo guiso, yo me lo como" es más complicado, si cabe, para ellas. Y no solo se preocupan de que suenen sus nombres y mostrarlas con increíbles fotos, sino también sus voces, sus historias, sus experiencias. Todos los días se puede descubrir una intérprete, compositora o instrumentista  a la que conocer, con la que disfrutar y dar mimo a tus orejones. Están ahí, te lo aseguro.

Así que si no conoces este necesario proyecto ya te informo yo y, si no lo sigues, ya estás tardando. Te lo pongo fácil: PINCHA AQUÍ

Texto de A. Moreno
Logo diseñado por Helen Sotillo

lunes, 4 de febrero de 2019

Pasmados

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Nos quieren engullir y cercar
nos persiguen incesantemente
nos controlan tozudamente
si nos pillan se sonríen y relamen
y nos piden que les acompañemos a su hogar
en la pocilga te dan tu espléndida ración
incluso si quedas descontento
te la pueden aumentar
la ley y el orden
son nuestros principios fundamentales
el que atente a alguna debe morir
Dios así lo quiere.
Te tragan, tú corres,
tropiezas y vuelves a correr
pero ten cuidado
los ángeles también lo son.


Poema de Felipe Zapico
Ilustración de Casilda García Archilla



sábado, 2 de febrero de 2019

Ir

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Para que la poesía sea un viaje debe acompañarte sin interferencias y de manera tranquila. Si existe una poeta que está fuera de la contaminación de las redes sociales y alejada de la inmediatez su nombre es Cecilia Silveira. Su nuevo libro de poesía se llama Ir. Ir, llegar y estar son las tres secciones del poemario. Y en este tránsito pausado Cecilia Silveira compone sus versos con exquisita musicalidad.

Mienten mis manos.
El desplazar se instala en mi garganta,
no digo casi nada cierto,
escucho un latido que huye,
lo sigo,
y el surco que dibuja en el espacio
me guía.

Los versos de la autora recuerdan esos inicios de Woolf o Duras cuando componen sus textos a partir del sonido de las olas del mar, el silencio de las playas desiertas o las sombras de los árboles. Desde esos paisajes la palabra se transforma en un puente que te conduce a cuestiones como la muerte, el deseo o el hecho de escribir. Sus versos se parecen a las naturalezas muertas en la pintura, pero las suyas están completamente vivas. Además, el ritmo, la cadencia y la musicalidad de su poesía surgen de manera muy natural tras esa elaboración tan calmada que la autora nos expresa.

Dejamos el puente atrás,
gritamos conjugaciones de un ir común,
y llegamos al acontecimiento.
Porque un puente atravesado por el tiempo
es siempre un disparador de instantes.

Lo veranos, las dunas, la muerte.
El guardián de los granos de arena
conoce la estrategia de las hormigas,
y seduce al aire
en espera de un paisaje quieto.
Sabe que el movimiento incita a dudar.


El puente es un lugar de paso, de cambio, de unión de un lugar a otro, pero también puede separar, marcharse y abandonar a los caminantes. El puente es una proyección de deseos e ilusiones, así como un lugar en el que se pierde aquello que no se es. En definitiva, el puente de Silveira es un terreno sin tiempo.

y conseguimos arañar la cáscara que nos niega,
en un terreno sin tiempo,
donde ya estamos perdidos.


Elementos líquidos y marinos están muy presentes en Ir. Encontramos mareas, olas, corrientes, lluvia, lágrimas o ríos entre los símbolos de agua de la autora.  Así como también aves, insectos y árboles entre lo inmaterial y lo material de piedras, nidos, juncos, aire o luz. Sus composiciones son hermosas, plasman sabiduría y transmiten la paz de los versos que se han escrito con calma y que luego se han trabajado con lentitud.
Para poder escribir, se debe leer con profundidad. Es por todo ello que no sorprende que entre las muchas lecturas de la autora se encuentren escritores de la talla de Ida Vitale, Idea Vilariño, Inger Christensen, Tomás Transtromer, Adam Zagajewski, Wislava Szymborska, Concha García, Sharon Olds o Alejandra Pizarnik.

Se oyen gritos que llegan.
La entrada a todos los puentes es una puerta
en la última habitación del ahora.


Ir es un gran poema lento, culto y prudente. Un libro para aprender, sentir y vivir un recorrido. En él Silveira nos muestra su madurez poética observada desde un instante de transición.

Sólo sé estar en este instante
y apenas soy capaz de transmitirlo.


Título: Ir
Autora: Cecilia Silveira
Ediciones En Huida
ISBN: 978-84-17502-36-2
Reseña de Beatriz Pérez Sánchez
Imagen portada de Ir