domingo, 9 de diciembre de 2018

La revolución transexual

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La comunidad transexual, sin duda, ¡está destinada a cambiar el mundo!. Su ejemplo de lucha es contante y duradero. Abarca los más múltiples y complejos enemigos pero somos un ejército invencible, cada vez más incrementa el número de filas a un modo imparable (se prevé un aumento notorio una vez normalizada la sociedad). La sociedad está condenada a entenderse, aunque ello conforme un largo periodo evolutivo. Y, aunque cada vez seamos más, estamos ante una sociedad inquisitoria desprovista de humanismo y del término multi diversidad: a fecha de hoy sigue imponiendo un sistema heteropatriarcal, que acapara el progreso y la libertad.

La comunidad trans, como pasó en la revolución francesa y a escala mundial, es un ejemplo a seguir de la lucha. Una guerra  que conduce definitivamente a una reestructuración social prometedora e intensa, potenciadora de cambios y de humanismos. Es un ajuste de tuercas contra el mundo, contra el poder y sus estamentos opresores; en definitiva: contra un modelo social injusto. En pos de la solidaridad, usando siempre el amparo de la justicia, en favor de la libertad e igualdad, siempre sin violencia.

 Las revoluciones empezaron desde abajo, en defensa de  una dignidad que nos ha sido impunemente arrebatada por las normas heteropatriarcales. La revolución trans es y será una lucha de valía y de empoderamiento; un replanteamiento de lo que somos y como nos sentimos. El ser interno al descubierto y tenido más en  cuenta que nunca. 

Así pues, la transexualidad sentida, se transforma inexorablemente en un punto a liberación de los sentidos, que lo conduce de manera necesaria al empoderamiento pleno y sincero de lo que es el género humano. Y aclarando, que esta revolución de género viene marcada si entendemos la perspectiva de que el motor sexual, y por tanto de los sentidos, parte desde el cerebro, y no desde los aparatos reproductores que los controla. 

La revolución trans abarca la vida y la libre expresión de género. Implica un acercamiento a los derechos humanos, así como a considerar el concepto de autodeterminación de género y su reconocimiento. 

La revolución trans estalló allá por los años 60  debido a la opresión policial, y a la desconsiderada y distorsionada visión de la sociedad de entonces y de ahora (aunque menos ahora). Discriminación que sigue aún condenando el colectivo y que se traduce en la espantosa cifra del 80% de paro, causa fundamental que lleva a la prostitución al no encontrarse otras salidas laborales.

Con esta denuncia, es evidente, que el camino de la revolución  trans  es lento y lleva su tiempo. Como la vida, no es un sendero de rosas. La revolución trans libera pero a la vez condena. Pero no nos vamos a detener. Nacimos para luchar. No tenemos miedo a la muerte (1 de cada 3 personas transexuales se suicida): la resilencia es nuestro valor en alza y la lucha una constante. Bienvenides a la era de la diversidad. Bienvenides a la revolución trans. ¡Empoderadas cambiaremos el mundo!



Opinión de Lenna Guzmán 
Imagen de Pixabay


viernes, 7 de diciembre de 2018

Yo

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Merodeo descalzo en la acera de la vida
hueca, irregular, lacerada,
inundada de jugosos charcos
espejos de mi tétrica silueta,
ecos de mi soledad y congoja.
Los otros individuos, en sus tareas,
meretrices, toxicómanos y locos
son masa inmóvil, casi deshecha.
Solo yo existo, agonizando,
desnudo, pisando púas
irrigando un líquido espeso, tan oscuro
mezclado con el hielo de la madrugada
y el calor que mi yo emana
que me funde y me parte los huesos
al mismo tiempo.


Poema de José Luis Íñiguez
Imagen de Pixabay

miércoles, 5 de diciembre de 2018

No todas son brujas

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Baja de tu nube de tormenta y acaba conmigo, fulmíname, tritura mis huesos y añádelos a los sapos y los murciélagos de tu fantasmagórica poción. Hazme tuyo, aunque simplemente sea como ingrediente en un burbujeante caldero negro. Después de todo, no será tan duro nadar entre la mandrágora y el ojo de lagarto, sobre el fuego abrasador de leña incandescente. Baja de tu nube, lánzame un rayo mortal y sabré que me recuerdas. Al menos podré comprobar tu poder.

¿Acaso no soy un buen componente para la brujería?

Si he de morir que sea pegado al gran garrote de madera que usas para remover la sopa letal con la que subyugas a los hombres.

Soy siervo de tu pelo negro, soy un adepto de la magia que desprende tu simple cadencia al caminar; déjame participar, déjame por un momento desangrar algún roedor o tal vez machacar esencias en un cuenco. Permíteme probar la belladona que emana de tu boca lasciva; mutila sin piedad a todas las alimañas que cuelgan del techo de tu cueva y admíteme como espectador privilegiado. Sácame los ojos tras el espectáculo de tu desnudez y engáñame para que los pruebe sazonados con cualquiera de tus especias, usaré el tridente del mismo Belcebú para tal festín. Enciérrame en la jaula colgante y mantenme vivo a base de hierbas alucinógenas; revienta mi cordura y espera a que mi pelo sea cano y mi piel decrépita para liberarme y morir viéndote joven por última vez.

Inclúyeme en tu colección de cabezas, y evita que me pudra, para poder reírte en mi cara cuando quieras; usa mi hueca calavera como cenicero de tus extraños vicios, bebe sangre en su interior, invoca a los demonios para que vengan a por mi torturado espíritu, haz conmigo lo que quieras… pero cógeme el teléfono, por favor… bruja.


Texto de A. Moreno
Imagen: Aquelarre de Goya 

lunes, 3 de diciembre de 2018

El espejo

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Victoria Urquiza (1987) nació en Catamarca, pero reside en Mendoza, Argentina. Profesora en Lengua y Literatura, se desempeña actualmente como docente de la Facultad de Filosofía y Letras. Ha publicado en algunas revistas digitales y en la antología Write like a girl, del colectivo homónimo del cual forma parte.


El espejo
Nací para ser espejo.
En mí encuentran eco
los sabores del tiempo.
Tengo las manos vacías
y el orgullo redondo.
En mi superficie plana
fotografío el lento hueco
de un día detrás del otro,
el movimiento de la soga
que me mantiene unido
a la existencia.
No hay sonido que me atraviese,
rebota el aliento y la mano
no llega nunca a rozarme.
A veces,
durante la soledad de la noche,
condenado a ser oscuridad
espero el golpe que me destroce.



Texto de Victoria Urquiza
Imagen de Pixabay


sábado, 1 de diciembre de 2018

Canciones Bastardas II

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Ah, los noventa. Llamadme nostálgico pero sigo anclado a sus maneras. Cuando los ochenta agonizaban (por suerte) ya venía empujando una nueva ola de cambios. Innovación, actitud, profundidad. El grunge, Living Colour, Corrosion of Conformity… pero sobre todo el grunge, que arrasó con casi toda forma de vida musical, al menos durante la primera mitad de la década. Patrocinado por éste, el buen rollo (forzado) de la década anterior fue sustituido por una caída a los infiernos, un encuentro para nada fortuito con los demonios internos. Algo que así, en frío, puede resultar descorazonador. Sin embargo, pese a la oscuridad, siempre se vislumbraba un rayo de esperanza. Incluso con Alice in Chains, que con cada canción nos invitaban a esa azotea sin barandillas con una caída de diez pisos. Todo esto que estoy vomitando no es más que el fruto de mi indignación por tener que hablar de una canción bastarda en una de mis décadas favoritas de la música.

La banda que nos ocupa reinó mientras estuvo viva y, sobre todo, su cabeza pensante, el malogrado y taciturno Kurt Cobain, sufrió en sus carnes enjutas el mismo principio del que se nutren las Canciones Bastardas: la fama.  Ese ente sin forma le atormentó hasta el día de su misteriosa muerte. Y si la teoría más afinada es la del suicidio, estoy seguro de que gran parte se debió al hecho de que su canción bandera fuera de las que, aun siendo buenas, no llegan al nivel que les caracteriza.

Es cierto que, a veces, sus temas me parecen repetitivos y les sobra más de un estribillo, pero Smell like teen spirit está muy lejos de ser lo más representativo del combo de Aberdeen.
Puede haber decenas de canciones mejores y que definen mejor su intrincada idiosincrasia. No sé, así a bote pronto me surgen All Apollogies, Lithium, In Bloom, Heart-Shaped Box, Pennyroyal tea, Dumb o School, aunque también sean víctimas del mismo verdugo. Sinceramente, es complicado encontrar un tema de esta banda que no sea mundialmente famoso. Así que me voy a referir directamente a la calidad y me quedo con Drain you (que no se repite tanto), a título personal. Disfruten.