jueves, 15 de abril de 2021

Pinceladas de harmonía.con, de José Luis Fernández Juan

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José Luis Fernández Juan vuelve a la carga con la secuela de Pinceladas de Harmonia, un proyecto ambicioso y lleno de matices. En este extracto de su artículo Fragancias y esencias de Pinceladas de Harmonía.Con podréis comprobar de lo que hablo. Os dejo en manos de las palabras del propio autor que os convencerá, seguro, de que os hagáis con un ejemplar de este y sus anteriores obras. Aquí su web:
http://www.pinceladasdeharmonia.com/
A continuación, su texto:

El efervescente universo de Harmonía nace del surrealismo mágico, se expande de su honestidad reverberante y se arraiga en el presente más tecnológico. Harmonía es una potente RS que te envía mensajes renovadoramente volcánicos con sabor a sustantivo abstracto: ilusión, trabajo, optimismo, perseverancia, gracejo, solidaridad, promesa.  

Hablamos de personajes enigmáticos y plagados de matices; auténticamente diferentes y saludablemente compatibles. Buena señal. Y se muestran encantados y satisfechos. Su mundo emocional y ético evita las arritmias de los mundos virtuales. El espacio en el que se mueven también ayuda a participar de este ilusionante proyecto de vida.

Tradición y modernidad también entienden de boyante convivencia. Las dos son necesarias para el adecuado crecimiento sostenido. Su realidad pirotécnica se describe estilísticamente a partir de líneas de pincel con ocurrentes imágenes y giros que trascienden los vocablos. La retórica conceptista de invita a participar del juego verbal. La textura de seda de sus páginas te acompañará a recrearte con el chévere potencial semántico de las palabras y de sus estructuras sintácticas.

Las enumeraciones caóticas, las metáforas simbólicas y las sinestesias caleidoscópicas timonean el perenne crisol de figuras literarias. En cualquier momento también te puede sorprender una metonimia amable, una anáfora percutora, un oxímoron flexible, un pleonasmo ponderado, una aliteración susurrante, una prosopografía adaptable o una alegoría emblemática.

Y dejamos para el final, el principal rasgo del universo Harmonía: el humor. El continente y el contenido de la obra se contempla desde una perspectiva de permanente diversión. Precisamente por el dominio absoluto del humor, Pinceladas de Harmonía.Con se ha de leer relajado, disfrutando del momento y tonificando la mente.

Capítulos desternillantes, protagonistas entrañables y pulsiones psicodélicas configuran una obra sorprendentemente fresca, alegre y alternativa: Pinceladas de Harmonía.Con, la continuación de Pinceladas de Harmonía, es un himno a la belleza del juego. Este cosmos ya se avanza desde la primera pincelada: “El surrealismo se vuelve tangible y la lluvia refresca la mente. Los límites son flexibles y la talasofilia es el amor por los océanos y mares. La sinrazón no tiene razón de ser. Cultura, libertad, creatividad, alegría, esperanza, bienestar y entretenimiento. Lo real y lo simbólico se anudan con lo intuitivo y reflexivo”. Todo esto es Harmonía. Todo esto y más y más…


Texto e imágenes de José Luis Fernández Juan


martes, 13 de abril de 2021

Materia Explosiva

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Lo sé. Antes de empezar con este proceso ‘evolutivo’ donde se cruzan las miradas de animales exóticos deberías saber que todo es relativo, que nunca apunto todas mis energías en una persona. Me da miedo redescubrir sabores, me gusta la esencia de las cosas aunque a veces me tiña el pelo porque cansa eso de verse siempre igual, porque no quiero verme tan sólo como un ser rizomático. A veces el corazón se queda apresado por una infinidad de silencios que suben y bajan, que forman espirales incomprensibles. Son pocas ocasiones las que hablo del interior al exterior porque arrastro un lastre insoportable cosido a los ojos, una materia explosiva que sólo encuentra palabras en abstracto, pero sin ella mis brazos se sienten vacíos. Pensaba que todas las pasiones que se entrecruzan dentro de nuestro pecho esquinan la vida, pero quizás estaba confundida. Ella sigue caminando por sus pasos naturales y yo estoy cansada de sentir las pérdidas del Ser, de mí misma. De mis métodos extraños de decir tequieros y noteolvidos. De enredarme en mi propia sustancia de miedos que me hacen evitar los co-razones sin trampa ni cartón, los dos cíclopes que se miran en el origen del mundo. La adecuación anatómica de dos cuerpos me apabulla cuando son más que besos híbridos haciendo cronocroquis en mi piel, crea una conmoción extraña en todas mis vísceras y palabras ingrávidas en el espacio de mi boca. Llegados a este punto suelo dar la coz y dejar algún momento roto, pero tu nombre es un nudo en mi vientre y ya no sé si voy un paso por delante. Pero sé que todos portamos impulsos que no se pueden medir con electrocardiogramas, que me enderezo de un golpe cuando llenas el pozo de mi inspiración y sudo tu sudor. Quizás por eso ahora, al probar el roce de tus poros, las ideas se difuminan. En momentos te leo y es como escucharme a mí misma. Me entra un cosquilleo en los pies, entonces abro un archivo de texto y dejo el cursor parpadeando sobre el blanco de la hoja imaginaria, saco dos chicles de menta e intento distraerme haciendo pompas. Es mejor eso que acabar cogiendo un cigarro. Pero me resulta extraño. Sabes que suelo hablar por los codos y ahora… apenas sé como continuar escribiendo un mensaje de móvil, que son menos palabras. Escribo y borro de manera convulsiva. “Te haré un vídeo”. Prometo. “Uno de esos que no digan ningún nombre pero que mientras lo escuches te veas latiendo en mis palabras”. Pero luego doy marcha atrás y pongo lo primero que pasa por mi cabeza. Joder, qué lío. Creo que últimamente actúo por impulsos. Ya no los controlo. Me he cansado de hacer el papel de mi propia madre. Nosotros escogemos ¿no? Por eso poco a poco el epicentro se encuentra en otra parte que no soy yo misma, hago poemas sin vértebras y no hay huesos que sujeten estas cajas de resonancia, pero es difícil. Trato de ponerle voz a lo que no tiene palabras y palabras a lo que no tiene voz, pero ni siquiera sé como finalizar un texto. Quizás todo sea más sencillo y sólo deba dejar que fluya todo hacia fuera. Eso no es malo ¿no? Quizás es mejor así. No sé. Había olvidado completamente cómo decir te quiero.

Prosa poética de Saray Pavón
Fotografía de Miguel Ángel

domingo, 11 de abril de 2021

De la teoría a la práctica

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Fue en la costa -quizá el primer verano
de fiebre aventurera-.
Nos conocimos en la pista
de alguna discoteca,

y luego paseamos por la playa,
bajo la luna, muy bebidos.
Recuerdo una pareja de la Guardia
Civil que nos dio el alto y un aviso.

Aquella noche se nos fue entre besos,
confidencias, miradas y caricias.
En el fondo, seguía siendo un romántico
y amaba de cintura para arriba.

Del amor solamente había tocado,
como del mar, la superficie.
Aunque podía pasar por un experto
buceador, aún era virgen.

No olvidaré su cara de sorpresa,
sobre un fondo de sábanas,
cuando por fin, casi a la amanecida,
la última noche me llevó a la cama.


Poema de Javier Salvago
Imagen de Pixabay

viernes, 9 de abril de 2021

La ciencia detrás del webcómic

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Expresarse, sumergir la mirada hacia dentro y respirar hacia fuera. 
 
Contar historias desde la ciencia, dibujarlas y difundir un mensaje más allá de publicaciones en revistas especializadas, pizarras, calculadoras, cuadernos y laboratorios. Desde el ERC (European Research Council) han apostado por el trazo y color para divulgar varios proyectos científicos. Desde la belleza a la vida de las células, ya cuentan con más de una docena de cómics. Así podemos embarcarnos a un viaje por el paradójico “nanocosmos” en el webcómic Estrella, en la pantalla de nuestro ordenador deslizándonos con la rueda del scroll a ritmo de transbordador espacial. 
 
Viñeta de ESTRELLA, por Lorenzo Palloni
para ecrComics y el proyecto Nanocosmos.
 
Al fin, tras dirigir la mirada hacia dentro y hacia fuera, probablemente se ve lo mismo: un universo.
 
Texto de Mario Tornillo
Créditos de la imagen, al pie de la misma



miércoles, 7 de abril de 2021

Letras a ritmo de jazz

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Quizás sea el hechizo de la sinestesia, como quien ve colores con los sonidos musicales, tal vez mera sugestión. ¿Es coincidencia que las teclas del piano sean blancas y negras, como el trazo de la tinta en el papel, como la Times New Roman en la luz del monitor?

Un experimento: la próxima vez que escribas frente a tu ordenador, acariciando o aporreando las teclas, cierra durante un momento los ojos. Escucha la música de tu escritura. ¡Ahí está!

Ahora, un experimento más: acércate a esa ventanilla donde venden billetes para remontar el Mississipi. Envuélvete bien en tu pelliza y esquiva la humedad del río mientras el fosco humo se va quedando atrás. En un desafío anacrónico, saca tu portátil y, sobre tus rodillas, entra en https://jazzkeys.plan8.co/ y… escribe.


Escribe tu jazz aquí.



JazzKeys™ convierte el tamborileo de tus dedos sobre el teclado en una melodía de Jazz. Sonará mejor o peor, al menos, habrás hecho un viajecito a Luisiana.

Texto y capturas del gran Mario Tornillo

lunes, 5 de abril de 2021

La dama de la rosa negra

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La oscuridad comienza a invadirme
poco a poco va recorriendo mis dedos
va llenando mis venas
siento como mi sangre se convierte.

Comienzo a sentir que vuelvo a ser yo
siento que cada capa se cae
poco a poco voy sintiéndolo
siento como vuelvo a mi ser original.
Siento como esta nueva sangre me late
corre por mi cuerpo
me llena, me hace disfrutar.

Cierro los ojos y casi veo el paraíso
veo ese mundo soñado
un mundo donde reina la niebla
triunfa el silencio y se apodera la oscuridad.

Un mundo donde todo fluye lentamente
donde siento que me fundo con la naturaleza
esa naturaleza muerta que me hace sentir viva

Siento como mis pies recorren caminos inexplorados
como mis ojos ven a través de la niebla
como mis dedos sienten el frío de la noche.

Siento que mi corazón vuelve a latir
que late por una razón
por este mundo de ensueño
porque vuelvo a ser YO.

Porque tras capas y capas de maquillaje
de vestidos bonitos y pintura de uñas
se encuentra esa niña solitaria de antes

Esa que anhela La noche
para ver el cielo estrellado
sentir la oscuridad en su piel
guiarse por esas estrellas perdidas.

Sentir que la música es su única amiga
su forma de sentir un papel y un boli
su forma de expresar un grito
su forma de fingir una sonrisa.

Porque esa niña está cansada de máscaras
se siente olvidada por la sociedad
siente que necesita algo
un hombro sobre el que llorar
un cuerpo que abrazar
un alma que amar.

Porque anhela querer y sentirse querida
porque en su interior miles de sentimientos vienen y van
porque la niebla ha cubierto su corazón
porque se encuentra perdida
siente que este no es su mundo, su época
porque quiere salir y gritar

QUIERE ENCONTRARSE A SÍ MISMA

Texto de Silvia Cobos López

Imagen de Pixabay

 

sábado, 3 de abril de 2021

VI Concurso Rock Bellavista

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La cultura no debe detenerse. No al menos en la medida de lo posible. Y esto es algo que,  por suerte, también piensan en la Asociación Cultura y Música Bellavista (CYMBEL). Sexta edición ya de lo que, gracias al esfuerzo, se está convirtiendo en un clásico por estas fechas. La idea es, además del jugoso premio, realizar un festival con los finalistas, como siempre. Esperemos que el infame SARS-Anti-Cultura-CoV-2 nos permita disfrutar de aquello para lo que están concebidos los concursos de bandas como este. Si tienes una banda y eres de España ni te lo pienses.

Puedes consultar las bases aquí

Para haceros una idea de la calidad de las bandas, aquí un podcast con los finalistas de la anterior edición. 

¡Suerte y a darlo todo!

Texto de Antonio Moreno
Imagen cedida por CYMBEL

jueves, 1 de abril de 2021

Valores

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Una reposición de Hitchcock en TV
una botella de whisky
y buena conversación:
en definitiva eso eran
mis tardes con Montse.

«He estado pensando y
ya sé cual es tu problema»
me dijo un día.

«Ah, ¿sí?»
Soné cínico
para variar
pero
para variar
Montse lo ignoró.

«Todo se reduce a un problema de valores, vas a ver»
continuó: «Valora de uno a diez
la cosa que más te gusta en el mundo»

Y pensé:
Pensé en un revolcón espontáneo y animal.
Pensé en lánguidas noches de parloteo y borrachera.
Pensé en momentos gloriosos al mando de mi Telecaster.

Todo aquello estaba muy bien
pero
de alguna manera
nada parecía demasiado importante
ni lo suficientemente maravilloso.

«Seis»
dije al fin.





«Ahora
valora de uno a diez
la cosa que más odias en el mundo»

No me paré demasiado a pensar.
«Menos veintisiete»
dije.

«¿Ves?
Ahí radica tu problema: valores»
concluyó Montse.

Era lista, la tal Montse.
Interesante.
Brillante.

Vacié de un trago
mi copa cuatro
mientras contemplaba
a la chica seis
en un mundo menos veintisiete.



Poema de Sergi Puertas
Imagen de Pixabay