lunes, 18 de noviembre de 2019

DEFECTO

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Durante años me hicieron creer
que yo no valía nada

pero el tiempo es sabio
y me desvela que no se trata de mis manos:
es la ausencia de docilidad

                            quieren nombres domesticados
porque temen a los desbocados
que rugen en libertad.



Poema de Ana Patricia Moya, Periquilla de los palotes 
Imagen de Pixabay


sábado, 16 de noviembre de 2019

R e í r

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Siempre he sido más de reír que de llorar. Puedo aguantar el dolor de cara tras las carcajadas, pero no soporto el dolor del corazón.  A veces pienso que la gente me cuida más de lo que yo la cuido, quizás todavía no he aprendido a querer, o se me olvidó por usar mi cariño con quien no lo merecía.  Aún así creo que no lo hago mal del todo porque siempre estoy ahí,  aunque no salude cuando llego a los sitios ni me despida cuando me voy. Puede que sí demuestre mi amor, a mi manera, pero no soy consciente. Sé que se me olvida llamar y felicitar los cumpleaños, aunque siempre los recuerde. Creo que dejé de ser detallista y por eso me abruma que la gente lo sea conmigo. Hace tiempo que mi cuerpo está inquieto y siempre estoy desubicada, pero siempre he sabido adaptarme rápido. Duermo mal, poco y en el sofá.  A deshoras. Lo mismo me pasa con la comida. Hago listas en cuadernos de las cosas que tengo que hacer. Casi nunca las acabo. Pienso mucho, demasiado. No añoro el pasado y me preocupo poco por el futuro. Sonrío cuando miro a mi gata, a mi perra y a mi perro. Sobre todo cuando duermen a mi lado con esa seguridad. Me gustan los abrazos, sin embargo soy poco dada al contacto humano. Creo que la gente se acerca más a mí que yo a ella. Soy desordenada y ordenada a la vez. Nerviosa y tranquila. Soy un péndulo que viene y va. Me gustan los días de sol y no me importa que llueva. Me hipnotiza mirar el mar, aunque me da un poco de miedo, y me pregunto mientras lo hago si algún día alguien me escribirá una canción. Me gustan las fotos en blanco y negro, aunque soy adicta al color. Y me gusta reír,  me gusta mucho reír.


Texto e Imagen: Mayte Nékez

jueves, 14 de noviembre de 2019

...después le explico

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Era un poco tarde cuando el funcionario decidió seguir de nuevo el vuelo de la mosca. La mosca, por su parte, como sabiéndose objeto de aquella observación, se esmeró en el programado desarrollo de sus acrobacias zumbando para sus adentros, toda vez que sabía que era una mosca doméstica común y corriente y entre muchas posibles la del zumbido no era su mejor manera de brillar, al contrario de lo que sucedía con sus evoluciones cada vez más amplias y elegantes en torno del funcionario, quien viéndolas recordaba pálida pero insistentemente y como negándoselo a sí mismo lo que él había tenido que evolucionar alrededor de otros funcionarios para llegar a su actual altura, sin hacer mucho ruido tampoco y quizás con menos gozo y más sobresaltos pero con un poquito de mayor brillo, si brillo podía llamarse sin reticencias lo que lograra alcanzar antes de y durante su ascenso a la cumbre de las oficinas públicas. 


Fragmento de relato de Augusto Monterroso
Imagen de Pixabay 

martes, 12 de noviembre de 2019

adiezminutosdelcentro

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adiezminutosdelcentro
saltan conejos ingrávidos
y aúllan pájaros deformes
adiezminutosdelcentro
la mentira se alimenta de azul de la piscina
aumentando la ilusión comunitaria
del bien encerrado entre alambre de gallinero
adiezminutosdelcentro
el ágora es un fósil transmutado
en estación de servicio
adiezminutosdelcentro
     el pan
sabe a combustible


Poema de "Ningún mapa es seguro", Eva Gallud
Imagen de Pixabay


domingo, 10 de noviembre de 2019

Sueño a veces

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Hay días en que la pereza puede con uno; se le hace tarde para la cena y no hay ganas de hacerla o no hay nada preparado del día anterior. Entonces pesca uno algo del frigo e improvisa un engrudo difícil: quesitos, algunas monedas de chorizo, berberechos, pan duro, una lata de cerveza y después, arrebujado en el sofá, me voy terminando un yogur. El caldero del estómago hierve al arrullo de la tele y me puede el conjuro del sueño. Voy a acostarme pesaroso y algo envenenado, creo que debí cenar una cosa frugal como dicen los cardiólogos pero el bolo que escogí ya ha generado un sueño intranquilo.

Entonces a veces sueño que mi amigo viene a casa con un cocodrilo en brazos. Ni reconozco que esa sea mi casa, ni reconozco a mi amigo, pero en el vórtice del sueño doy por hecho que sí lo son. Él camina con dificultad por el peso y las dimensiones del animal, resopla y suda por el esfuerzo; la cola del cocodrilo arrastra por el pasillo haciendo un ruido áspero de fricción. Es grande y le asoma la cabeza por encima de la de mi amigo, tiene la piel y las escamas resecas y nudosas como la corteza de un árbol, de un color mate y ceniza, se diría que ha estado fuera del agua mucho tiempo, huele fuerte a pescado y cieno «Tío, abre la puerta, mira qué te traigo» y se pone a reír a carcajadas. El animal pretendía torpemente librarse de los brazos de mi amigo con unos movimientos mansos; me causa una gran impresión los colmillos que le sobresalen de la boca cerrada, romos y astillados. En general el cocodrilo tenía un aspecto mudo y triste, muermo, drogado, moribundo y prehistórico. Así que abro la puerta que da a un estanque que está en el patio de luces. Es un estanque con dimensiones de piscina olímpica. Rodea el agua un pretil de ladrillo adornado con macetas de colores. El agua contenida, donde mi amigo se dispone a arrojar al cocodrilo, está verde, espesa y algo putrefacta con numerosas algas que alcanzan la superficie. El cocodrilo cae como un gran saco de piedras y provoca una estampida que levanta en ondas verdes el agua del estanque. El reptil se espabila bajo ese agua fangosa, bucea con sigilo y velocidad, se ve su silueta subacuática, negra, de monstruo jurásico. Mi amigo se ha sentado en el borde del pretil y le cuelgan los pies hacia el interior del estanque, ríe y lo señala «mira, tío, qué regalito, será para nosotros como un hermano». El agua ha dado al cocodrilo un vigor imperial, una fuerza asiria y una agilidad guerrera, diría que ha triplicado su tamaño y ahora es un gran saurio o un dragón, hace cabriolas y en una de esas volteretas abre la bocaza; se le arremolina el agua en esa boca abierta y dentada, remolino como un maelstrom. Cuando me giro para hablar con mi amigo, éste está ataviado con un albornoz encima del pretil, se lo quita, queda en bañador y salta al agua. La figura negra del cocodrilo bucea hacia él, presiento que quiere cazarle, comérsele, es una trágica premonición que he contenido desde que apareció con ese animal en casa ¿de dónde coño lo habrá sacado? El monstruo ha mordido al aire y mi amigo consigue zafarse y salir trepando por el pretil, chorrea agua y tiene algunas algas pegadas en los hombros; ahogo un grito de espanto, los dos huimos hacia la puerta abierta de acceso a la cocina para salir de casa. Veo de soslayo que el saurio nos persigue con una carrera reptante; es enorme, tripón, bíblico, cojonudo. Su cabeza se atasca en la puerta, se oyen ruidos de cascotes y muebles derribados, rotos, cacharrería. Escaleras abajo logramos salir de casa. Volamos por el barrio, doblamos varias esquinas, corremos por el hospital, por el ahorramás, por el eurodroguer, por la iglesia y los salones parroquiales, entre los andenes de la estación de autobuses, por el campo de fútbol de arena. Una anciana ha caído a causa de nuestro descuido en la carrera; una madre gira rápido el carrito de su bebé para esquivar nuestro arrollamiento, luego nos grita enfadada. No alcanzo a mi amigo, cada vez más lejano, más delante, le pierdo en la distancia, no me espera. No puedo más y paro sofocado, tosiendo, sudando a chorros. Y veo por encima de los bloques lejanos del barrio que asoma la figura kilométrica del cocodrilo, ahora bípedo como un Gozilla, gigante, cíclope, Leviatán alienígena y Neptuno; mordiendo tejados y ferralla. Suena la policía, los bomberos y el ejército que con helicópteros acuden como avispas al monstruo, al nuevo King Kong arcosaurio. Me ha jodido la casa; mi amigo, Babilonia, las mil y una noches; ¿De dónde lo ha sacado? ¿A qué coño me lo trae?

«Será para nosotros como un hermano, tío»




Texto de Garven
Imagen de Pixabay

viernes, 8 de noviembre de 2019

Carpe diem

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Cuando murió mi tío, en la cafetería del tanatorio, mi padre me dijo algo a lo que he ido encontrando cada vez  más sentido. Estábamos tomando una cerveza juntos y me preguntó:
- ¿Sabes qué tiene de especial está cerveza que te estás tomando? - y sin esperar mi respuesta, mi padre no era mucho de esperar, sentenció:
- Que esta cerveza es sólo para ti, y te la vas a beber sólo tú, a no ser que alguien te pida un poco. Es tuya. Se ha hecho para ti.
Carpe diem. 
No era mi padre muy de filosofías positivistas que ahora está tan de moda. Ahí acabó la conversación.
Apuramos la cerveza y volvimos a la sala del tanatorio donde la gente despedía a mi tío. Se paraban frente al cristal y decían las frases típicas de esos momentos, "parece que esté dormido", "qué buen aspecto tiene", y cosas así que la gente dice sin pensar y por cumplir.
Mi padre no le daba importancia a estos comentarios y yo siempre me reía de ellos. A veces los recuerdo con un buen amigo.
Últimamente tengo la sensación de que he llegado tarde a las cosas que mi padre me decía y sobre las que nunca le pregunté como debía. Me encuentro en casa repitiendo sus manías y muchas de sus coletillas.
Esta sensación es ahora una realidad ya que para hablar con mi padre sólo me queda mirar su foto y ya nunca responderá a más preguntas desde detrás del cristal del marco de la librería. Debería haberle preguntado más.
"La muerte no consiste
en no poder comunicar
sino en ser ya para siempre incomprendido."
Pasolini.

Texto A. Ramírez
Imagen de Pixabay


miércoles, 6 de noviembre de 2019

A la sombra de Robert Johnson

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En los enjambres solitarios de un cruce de caminos diseñado por Fau Trujillo y Lola Crespo entre marcas de agua de guitarras, suenan las letras la magia de sus negros.

El tacto de una pluma embriagada de azules me recuerda que, aunque el pájaro sigue volando entre las nubes y el whisky junto al hielo, cada vez que los labios se acercan al brocal de la copa, igual que el blues, su sabor nos refresca y nos quema con suavidad.

Junto a la verja de arpillera trenzada, la blanca pluma que el pájaro de fuego nos regala,  invita a trasgredir las sombras de la noche y a abrir la jaula herida para que el blues nos cuente a qué saben las cuerdas de sus guitarras.

Y comienza el concierto de las letras, página a página, mientras Fau, con sus certeras yemas, manda a su abultado vientre los sonidos que Ella, la guitarra, nos regala.

A la sombra de Robert Johnson, dos autores, nos pasean por la promesa de un viaje a New York, una visita al Brooklyn tejido a golpe de blues, y las negras laderas de un Chicago vestido del soul que uniendo jazz y blues, da cuerpo al triunvirato.

Junto al sudor del mástil nos sumergen en la edad del Mississippi y asomados a los balcones de New Orleans nos tararean la voz negra de la guitarra de Jane Lee, nos cuentan la intensidad del blues rock de Johnny Winter y del desgarro desatado de aquella hija del amanecer de voz carbón que llamaban Rosetta Tharpe.

En otra arteria de este delta, que parte desde un cruce de caminos, nos enseñan la voz de San Francisco siguiendo los meandros que la sinuosa piel de la víbora dibuja en el terreno atraída por las decenas de discos que John Lee Hooker dejó a resguardo en la casa del blues.

A mis ojos atorados, se le encendieron lágrimas de negra sal al detenerme en la autopista 61. Al ver la sangre de Bessie Smith corrieron a esconder en su vagón, a resguardo del frío de la ausencia, todos los recuerdos negros que ella nos parió.

Con esta comba musical que nos dirige, se nos invita a un salto desde el enero en Tennessee hasta el julio de Memphis mientras escuchamos esas notas bucólicas que, aún lejanas, huelen a vaca y al humus conque Fred McDowell fertiliza sus músicas.

Victoria Spivey, Miss Victoria nos ofrece, cigarro y guitarra en mano, toda la sombra de su piel negra con elegancia. Ella, ahora, desde su otro reino, sigue cantando con los compases desgarrados de su voz.

Al final de todos los caminos, a la sombra de Robert Johnson, nos espera Muddy Waters para romper los silencios con su guitarra y contarnos que todos los suburbios de su Chicago siempre fueron negros, como el gato.

Un bonito paseo, a la sombra de Robert Johnson, donde la protagonista tras hacer un gran pacto con el diablo, se sigue llamando música y más concretamente, guitarra; guitarra y blues, guitarra herida. 

Reseña de Aborojuan

lunes, 4 de noviembre de 2019

Sueños grises

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Sueño que sueño...
Viajamos... un mundo frío, diferente... como hace 100 años...
No se ven máquinas excepto algún autómata callejero que fascina a los viandantes, que callados, los observan... un frío silencio lo inunda todo...
Los tonos grises dominan la estancia... montamos en una especie de dirigible, estamos como flotando...
Las casas pasan lentamente bajo nuestros pies, casi podemos tocarlas...
Parece que vamos a chocar de un momento a otro con algún tejado... aunque sólo nos apoyamos en ellos suavemente de vez en cuando...

Un crujido... una de las ruedas golpea una buhardilla...
Mi familia se estremece... nos miramos preocupados, pero nos mantenemos callados...
Miedo a engancharnos en una cornisa y estancarnos...
Dentro del dirigible nos desplazamos, buscando un lugar seguro... pero parece un laberinto...

Otra gente nos acompaña... sus ojos, preocupados, se clavan en mí...
Mientras, la nave sigue adelante, suavemente...
Sin saber a dónde.



Texto de David Losada
Imagen de Pixabay


sábado, 2 de noviembre de 2019

Tesis del Ahogado

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Ana Vega ha colaborado en revistas y publicaciones nacionales e internacionales, participado en antologías poéticas como La manera de recogerse el pelo coordinada por David González (Editorial Bartleby) u otras publicaciones como Poetas Asturianos para el siglo XXI de Carlos Ardavin (Editorial Trea). Ha publicado El cuaderno griego (Editorial Universos), Realidad paralela (Editorial Groenlandia), Breve testimonio de una mirada (Editorial Amargord), La edad de los lagartos (Editorial Origami), Herrumbre (Editorial Groenlandia), Llanquihue (Editorial Huerga & Fierro), Al xeito del tambor (Ed. Trabe, 2013), Auschwitz 13 (Ed. Amargord, 2013), Cantar en el desierto (Trabe, 2015) y Resiliencia (Trabe, 2015). Accésit del XXVI Premio Nacional Hernán Esquío 2008, premio de la Crítica de las Letras Asturianas 2011. Compagina su actividad literaria con su actividad docente como coordinadora de cursos y talleres de creación y creatividad y su colaboración en diferentes medios de comunicación como periodista, crítica literaria y columnista.

Videopoema de Ana Vega y Mapa Mudo
Foto y biografía de Ana Vega

jueves, 31 de octubre de 2019

martes, 29 de octubre de 2019

Envejecer es olvidar palabras

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Envejecer es olvidar palabras. Uno se olvida de recreo, comba, patio, olas, saltos...

Ocurre cuando menos te lo esperas. Un día estás tan metido en comprobar quién te ha enviado un mensaje al móvil, o si te han pasado el último recibo en la app del banco que te olvidas de lo que era saltar las olas y disfrutar. Ves como Nuki, un hada caníbal, lo hace y te sientes muy lejos de todo y sin sentido. Sufres un dolor líquido en la cabeza, como cuando te entra agua en el oído, y al momento te ves dentro de una película en un idioma que no entiendes. Para asegurarte que sigues siendo real vuelves a comprobar el sinsentido de los mensajes y los recibos.

Yo cerré los ojos al darme cuenta de que había olvidado palabras que ya habían escapado de mí y a las que ahora echaba de menos. Los cerré tan fuerte que se me abrieron sin querer y me encontré con un paisaje minusválido, como alienígena.

Fingí reírme pero me salió una mueca terrorífica.

La gente que había cerca me miró de forma extraña desviando un momento su mirada de las pantallas táctiles. Yo percibía que a ellos también se les habían olvidado un montón de palabras que revoloteaban alrededor de nuestras cabezas formando frases como 'perder el tiempo', 'cosquillas en los pies' y 'aburrirse y no hacer nada'.

Los demás no parecían ser conscientes de este vuelo indiferente de las palabras. Todos parecíamos preocupados por cosas urgentes como nacionalidad, elecciones, banderas, mítines...

Me fijé que la gente nos movíamos de modo extraño, silencioso, como amputados de algo interno, no sé si de recuerdos o de intenciones.

La palabras perdidas hacían que la realidad fuese más oscura y estrecha, de colores apagados. Al fijarme en el aspecto físico de los demás me daba cuenta de que quizás esas palabras perdidas iban hundiendo algo la frente, arrugando los párpados o provocando, al echar a volar olvidadas, la rigidez en las sonrisas. Tal vez fuesen la causa de la caída del pelo. Qué sé yo.

Redescubrí ese día muchas palabras que creía perdidas. Tal vez rejuvenecí. La sensación fue como la de recuperar la movilidad y la sensibilidad de un miembro dormido, una pierna o un brazo, qué más da. Esas palabras fueron mías y volvía, al recuperarlas por fin, a ser un poco más yo.



Texto de A. Ramírez 
Imagen de Pixabay

domingo, 27 de octubre de 2019

Somos

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Somos la generación de las infinitas posibilidades y, por ende, de las dudas infinitas.  La generación de la vida en un instante y, a la vez, de reservar para mañana porque puede que todo cambie. La del exceso de información que, paradójicamente,  no tiene nada claro. De los besos instantáneos que no saben a nada, porque los de verdad a lo mejor duelen. Del café expreso, de las fotos digitales amontonadas en memorias artificiales. Del continuo movimiento que nos empuja a estar haciendo siempre; de los frenazos en el tiempo que nos condenan al encierro de nuestra inactividad.

Somos la generación que camina sin mirar al suelo, sin levantar la vista al cielo. La que no percibe los aromas y se siente satisfecha en el sabor potenciado de la comida rápida. La que no se para a conocer las diferentes sonrisas de esa persona, ni a leer sus miradas.

Somos la generación en busca constante del placer inmediato y, por tanto, la eterna insatisfecha.  La que mide su valor en "likes" y no sabe llorar. La del amor efímero.  La generación que quiere cambiarlo todo y, sin embargo, no cambia nada.

Foto original: Alejandro MG
Edición y texto: @maytenekez


viernes, 25 de octubre de 2019

El impulso

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Lleva dos días en el hospital. 

Apenas recuerda cómo llegó allí. Sabe que quiso suicidarse lazándose por el balcón. Ignora cómo pudo sobrevivir a una caída desde un quinto piso. Sólo recuerda un dolor atroz, unas ganas aún más grandes de morir, de abandonar todo sufrimiento... y la sensación de que algo no iba bien, no es que no fuera a morir, es que no le dejaban morir. Como si algo se abriera paso desde la oscuridad y le empujara de nuevo a su cuerpo roto y dolorido. 

Más cosas extrañas. En los dos días que llevaba hospitalizado el dolor había remitido mucho. Suponía que estaba sedado hasta niveles insospechados, pero es que sentía que podía volver a levantarse. Sobre todo cuando aparecía esa enfermera en particular. Esa que le hacía pensar cosas que antes nunca había pensado. Se preguntaba si sería consecuencia de la morfina. 

 No es que tuviera ganas de invitarla a salir, conocerla y enamorarla. No, en absoluto. Cuando la joven aparecía sentía deseos nunca antes imaginados. Quería acercarse a su escote para desgarrarlo con sus uñas, quería besarla en los labios para arrancárselos de un bocado y comprobar a qué saben, quería desnudarla para poder ver bien cada hematoma que fuera capaz de producir a base de golpes... Miraba a su alrededor y veía todo tipo de material que podría usar para causar dolor a aquella pobre chica. 

 Algo no iba bien, nunca había sido un tipo violento y, ahora, cada vez le era más difícil frenar su loco anhelo. Lo peor eran las voces que cuando ella aparecía le pedían, le rogaban, le ordenaban “¡hazlo! ¡Lo deseas! ¡Queremos probarla! ¡Hazlo! ¡Hazlo! ¡Hazlo!”

La joven enfermera volvió a la habitación haciendo su ronda. Estaba preparando la medicación adecuada, de espaldas a la cama. No podía evitarlo, no quiso evitarlo. Como imaginaba, pudo ponerse en pie y andar sin hacer ruido a pesar de haberse roto casi todos los huesos en su frustrado intento de suicidio. A la chica se le cayó algo al suelo. La tenía a un solo paso de distancia. Él tenía preparado un vaso de cristal que tomó de la mesita de noche para estrellárselo en la cabeza. No la mataría, pero la dejaría suficientemente aturdida como para poder hacerle cada una de las cosas que las voces le decían que debía hacerle... 

 En ese momento ella se giró, se sobresaltó al verlo tan cerca y se le escapó un pequeño grito. Ese involuntario grito le salvó la vida. El grito hizo que, por un momento, nuestro hombre se diera verdadera cuenta de lo que iba a hacer. También supo que no podría evitarlo mucho tiempo. Se dio la vuelta y corrió hacia la ventana. Se lanzó de nuevo. No supo cómo sabía que estaba en una cuarta planta, pero lo sabía. En los escasos segundos que duró la caída le dio tiempo a pensar que era mejor morir que convertirse en un monstruo. 

 En el último instante, sonrió...


Relato Sergio Salvador Campos
Imagen de Marta Pineda

miércoles, 23 de octubre de 2019

Carmín

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La mayoría de las plantaciones estaban rociadas por insecticidas nocivos para sus diminutos saqueadores, pero no aquella higochumbera. Esas soleadas hectáreas de la isla de Lanzarote eran un paraíso donde las cochinillas campaban a sus anchas; a salvo, incluso, de algunos depredadores. Las espinas de la dulce planta les brindaban protección contra los pájaros y otras alimañas.

 Ni siquiera ellas mismas eran conscientes del lugar tan privilegiado que habitaban. Allí la comida jamás escaseaba, el clima era óptimo y podían reproducirse cuanto quisieran. Los propietarios jamás les ponía obstáculos, todo lo contrario. Pues lo que realmente cultivaban en la higochumbera no era la planta en sí, sino las propias cochinillas.

Cada cierto tiempo, unas manos con una especie de cucharón retiraban tantas caniquitas con patas como se encontraban, que jamás regresaban a la planta de la que habían sido abducidas. Después las dejaba al sol, en una bandeja de metal reflectante que potenciaba el calor que recibían las cochinillas, abrasándolas, evaporándolas, incinerándolas vivas. Sus gritos de agonía se perdían en esa crematoria atmósfera sin que nadie llegara a oírlos, ni siquiera las compañeras que se encontraban a salvo en las plantas.

Una vez muertas, se llevaban sus restos para triturarlos y molerlos hasta convertirlos en un polvo que mezclaban con productos químicos para obtener ácido carmínico.

El negocio iba viento en popa. Se vendían miles de kilos de cochinillas machacadas a varias empresas importantes, como la que elabora los yogures de fresa que tanto te gustan después de cenar, o la que fabrica esos pastelitos rosa que devorabas en tu infancia y que aún se siguen vendiendo, bajo el nombre de ese simpático personaje de dibujos animados. En las etiquetas se usan los eufemismos “colorante E-120” o “carmín natural”. Así es, carmín. No sólo van a parar a la industria alimentaria; las cochinillas machacadas de Lanzarote también se usan para elaborar pintalabios.

Lo sé, es repugnante. A mí también me traumatizó cuando vi ese maldito documental. Me puse Discovery Max un rato antes de mi primera cita con Susana para calmar los nervios, y vaya idea. Vino con los labios pintados de rojo. Yo era incapaz de mirárselos sin pensar en el polvo de cochinilla.

Al principio de la noche, para saludarla me limité a juntar mi mejilla izquierda con la suya derecha y viceversa, mientras recreábamos el sonido de dos besos. A la despedida no hubo tanta suerte. Encerrado en su coche, me plantó esos morros sanguinolentos pretendiendo juntarlos con los míos. No pude evitar pensar que el carmín tocaría mi boca, se mezclaría con mi saliva y yo acabaría tragando algún fragmento de cochinilla.

Instintivamente me aparté de ella todo lo que pude e intenté abrir la puerta, pero tenía puesto el cierre. Durante una fracción de segundo me vi acorralado y no se me ocurrió otra cosa que gritarle: «¡quita, bicho!» No se lo tomó muy bien, la comprendo. Espero que eso no frustre la posibilidad de una segunda cita.

Texto de Román Pinazo
Imagen de Imbarex (Natural Colors & Ingredients)

lunes, 21 de octubre de 2019

Entrevista a José Carvajal

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Normalmente coincidimos a través de la mensajería de  Facebook para chatear sobre temas trascendentales en torno a la cultura en general, entretenimiento audiovisual en particular. Podéis leer algunas de esas interesantes Chateorías en nuestra web. Conocí a este joven polifacético en un encuentro underground en el que yo leí algunas de mis idas de bola y él fue invitado en su faceta de músico. Pero es que además es licenciado en Ciencias de la comunicación audiovisual y, no contento con eso, está inmerso en un master de fotografía, de lo que es, en mi humilde opinión, un experto a pesar de que le queda mucho camino por recorrer y mucho que aprender (porque es un perfeccionista extremadamente autocrítico). Hoy le mando un puñado de preguntas para satisfacer mi curiosidad y la de todos vosotros acerca de un sector cuyos entresijos nunca llego a conocer del todo: la producción musical. Algo que cada vez se hace más en casa y con medios propios o, como mucho, alquilado a gente que prolifera debido a la demanda. De hecho, hace no mucho, terminó de grabar el disco de Ana Campo, Inventario de Invenciones. Así que sin más, comienzo preguntando:

La i Crítica - ¿Cómo se produce esa petición? ¿Cómo se le ocurre a Ana decirte: eh, grábame esto, que a mí me da la risa?
Jose Carvajal - Pues fue durante una cálida noche de verano, no sabría decirte si en julio o agosto. Ella estaba en Estados Unidos en ese momento, y empezamos a hablar por Facebook, no recuerdo bien sobre qué. Esto fue tras conocernos después de un concierto en el que yo toqué como guitarrista de otra banda,y quedar un par de veces con amigos en común. La cosa es que poquito a poco fuimos hablando de música, y me preguntó si quería ser su guitarrista, porque estaba buscando un dream team con el que grabar un EP que tenía en mente. Le conté que había producido y grabado para otro amigo en común, Tatín Muriel, su disco Mis Lunares Favoritos. Se sorprendió por el dato y empezamos a hablar de grabarlo juntos. Y de ahí en adelante comenzamos el proceso de producción. Me mandó las maquetas y yo me puse a trabajar ideas sobre ellas. En algunas añadí composiciones de violín hechas con un sinte(tizador), que acabaron transformándose en una pieza a dos violines preciosa interpretada por Curro Ruiz y en otras guitarras, tanto acústicas como eléctricas. Lo grabamos enteramente en las aulas de radio de la Facultad de Comunicación de Sevilla, y lo mezclé y mastericé en casa.  

LiC - Supongo que (si es la primera vez que lo haces para otros) ya te has grabado en alguna ocasión. ¿Qué te llama y qué te hace dar un salto hacia atrás a la hora de pensar en dedicarte a la producción?  
JC - Pues a pesar de que sí he grabado mucho, el tema de la producción me llamó más por los proyectos concretos que hice. Ya te digo, me he grabado muchísimo a mí mismo, y todo lo que sé lo he aprendido a base de cagarla una y otra vez, estudiar mucha música y un par de instrumentos más además del principal para entender cómo puedo componer arreglos para mis piezas y las de otros. Trabajar tanto con Tatín como con Ana fue porque me apeteció muchísimo hacerlo, ya les conocía y me gusta mucho la música que hacen, y sus diferentes formas de entenderla. Lo consideré como una experiencia de la que aprender de ellos y enriquecerme. No sé si lo haría otra vez con otra gente, pero habría que ver el caso concreto, supongo.

LiC - Para los profanos, explícanos un poco en qué consisten las tres fases, que yo sepa (de ahí lo de profano) de la creación de un disco. Intuyo que es grabación/mezcla/ masterización.
JC - Bueno, te voy a decir tal y como lo hago yo, que al fin y al cabo no soy profesional y puede ser que no haga bien los pasos. Primero partimos de las composiciones básicas en el instrumento que sea, que tanto con Tatín como con Ana fue con la guitarra y sus voces. Ya tenían las letras escritas (aunque en ambos casos hubo reescritura en algunas canciones), y lo que hicimos fue maquetar. Las maquetas nos sirven como una orientación para ver que instrumentación añadimos, si faltan o sobran cosas, la duración, el sentimiento general de la canción, si el tempo que hemos escogido es el adecuado… A partir de ahí instrumentamos, y se envía al resto de músicos para que puedan trabajar sobre nuestra propuesta. En el caso de Tatín fue muchísimo más complejo, porque queríamos muchas voces instrumentales de diferentes músicos, y escuchar las maquetas ahora en comparación al disco es un mundo completamente diferente. Tras eso, acordamos con los músicos los días de grabación, y empezamos con la base rítmica de bajo y batería. Tuvimos la suerte de poder contar con un bajista y batería excepcionales, Dani Vallejo y Álvaro Rodríguez, respectivamente, y pudimos grabar con ellos el mismo día y de forma simultánea. Luego grabamos guitarras varias, voces, y empezamos a añadir arreglos de otros instrumentos. Mientras íbamos grabando iba haciendo versiones de mezclas para enseñárselas a Tatín, y entre los dos ir viendo cómo quedaba o por dónde queríamos tirar el asunto. Una vez tuvimos todo, mezclamos y masterizamos.  

LiC - ¿Cuál es la más delicada? O lo que es lo mismo ¿con cuál hay más riesgo de masacre colectiva?  
JC - Para mí la más delicada es la grabación. Quiero decir, la mezcla y la masterización son MUY importantes, pero como para la mezcla tengas una grabación mala… Chungo. Esas cosas cantan mucho, se oye de lejos. Implica mucha precisión y preparación por parte de todo el equipo, puesto que si por ejemplo tenemos sólo un día para grabar con ciertos músicos, tienen que tener muy claras sus piezas y tenerlo todo muy bien atado, puesto que si no se graba ese día algo, estamos perdidos. Podría llamarse a otros músicos, pero en el caso de Mis Lunares Favoritos algo que mola mucho es que todos los que hemos participado en él tenemos una forma de tocar muy marcada, y en el caso de algunos músicos es muy difícil de replicar. Nos pasó igual en Inventario de Invenciones. Ana tiene una voz muy especial y Curro es de los violinistas que he visto tocar más bonito en mi vida. Tocamos con gente muy muy buena.  

LiC - ¿Quién es más exigente a la hora de perfeccionar, los músicos o el productor?
JC - En mi opinión debería ser a partes iguales, pero seguro que tanto Ana como Tatín te dirán que soy un puñetero psicópata de la perfección. No soporto los fallos de tiempo o las cosas que no me digan nada al escucharlas, y me pongo muy exigente al nivel de desquiciarlos, aunque creo que luego merece la pena. Pero vaya, ya te digo, ellos también lo hicieron, claramente si estás invirtiendo pasta y tiempo en una producción, quieres que salga bien.  

LiC - ¿Es esencial que el músico tenga nociones de este meollo o bastante tiene ya con lo suyo?
JC - Tenemos bastante con lo nuestro, pero si bien es verdad que deberíamos tener nociones de más de un instrumentos, otra parte esencial es haber escuchado mucha música y prestar atención a los arreglos, la forma de grabar, mezclar, componer… Para mí es más escuchar discos que otra cosa. Aunque si se ha estudiado música sería ya ideal, vas a dar ideas mucho más concretas.  

LiC - ¿Qué disco de la historia te habría gustado producir por cómo suena de bien?  
JC - Bueno, no creo que yo lo hubiese producido igual de bien, pero los dos discos de London Grammar y los de Daughter me flipan. Prácticamente llevan escritos la palabra “atmósfera” en ellos, y es de lo que me parece más complicado de conseguir en un trabajo musical. Todo es súper limpio, suena estupendo y las mezclas son muy buenas. Oh, y en cualquiera de Snarky Puppy, tirando más a los últimos, como We Like It Here o Sylva, por cómo los graban. Esa gente es increíble. Continuum de John Mayer habría sido también interesantísimo.

LiC - ¿Y por cómo suena de mal?  
JC - ¡Entiendo que te refieres para arreglarlo! Pues cogería …And Justice For All (Metallica) y remezclaría el bajo, y mira que el resto de la mezcla me gusta, pero eso en concreto… No hay manera de soportarlo. Pero supongo que es un clásico decir eso jajajajaja.

LiC - ¿Y como músico? ¿En qué proyecto te habría gustado participar?
JC - En cualquiera de los que te he mencionado, sobre todo de Mayer. Trabajar con un tipo así debe ser un gustazo.

LiC - ¿Crees que hoy en día la música está sobreproducida?
JC - En muchos casos, sí. Si entendemos sobreproducida en la connotación negativa que creo que quieres darle, vaya. Hay que ser honesto con lo que se hace, si quieres meter nueve músicos en tu banda y marcarte un Slipknot, piensa en que para hacer la música en directo vas a tener que poner de acuerdo a nueve tíos en todos los conciertos y ensayos, y eso es una movida gordísima. O eso, o replanteas las canciones para interpretarlas en directo y darles nuevas versiones (como suelen hacer en Snarky Puppy), en lugar de ponerte una puñetera backing track de las pistas que no has podido hacer. Hay que darle al público una experiencia nueva y, a ser posible, mejor que en el disco. Replantear y reescribir tus canciones es algo que enriquece muchísimo, y se debería poner más en práctica.

LiC - ¿Queda esperanza? Es decir ¿hay o habrá quien grabe discos en una semana para que suene crudito y fresco?
JC - Bueno, yo creo que no tiene que ver una cosa con otra. Que un disco se trabaje durante un período de un año (o más) no significa que esté sobreproducido, puede alargarse el proceso por cualquier cosa. Fíjate que muchos músicos tardan años entre disco y disco, eso puede ser porque están de gira y componiendo mientras tanto, elaborando las maquetas… Cualquier cosa. Y bueno, supongo que puedes sobreproducir las canciones si te grabas tú solo como un verdadero enfermo a lo largo de una semana. El único que he visto producir de forma abusiva es Buckethead, el guitarrista aquel del cubo de Kentucky Fried Chicken en la cabeza. Y tiene discos muy interesantes, pero otros que son muerte pura de insoportables. Y es de lo más crudito que te puedes encontrar, supongo, o algunas de las grabaciones en cinta de John Frusciante, el ex-guitarrista de los Red Hot Chili Peppers (que también tiene mierdas como castillos).

LiC -Para terminar. Desmitifícame una banda que retoca hasta el sonido de los trastes y haz que adore a otra por todo lo contrario.  
JC - Uf… Complicado. Con el primer caso te podría decir que Linkin Park (y mira que los amo con todo mi corazón), porque sí que de vez en cuando sobreproducen, sobre todo en los discos más recientes. Reanimation tiene temas interesantes, porque es lo que te decía antes, los replantean, pero creo que no les funciona con todos igual de bien. Para adorar a una que no retoca tantísimo y sí que son más crudos, sin duda: Snarky Puppy. Antes de su último disco, Culcha Vulcha, grababan en directo las canciones, y además lo rodaban en vídeo. En YouTube están casi todos los discos, y te recomiendo encarecidamente ver los de arriba, We Like It Here y Sylva. Ves la química que hay entre ellos, cómo reaccionan a lo que hacen, y sobre todo, la actitud del público. Hacen esas sesiones de grabación con público real que paga por ir a verlos, y eso debe ser toda una experiencia.

Entrevista de A. Moreno
Fotografía de José Carvajal

sábado, 19 de octubre de 2019

Parejadas

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Si vives o has tenido un periodo de convivencia en pareja, puede que veas capturados algunos de esos momentos en las ilustraciones que os traemos hoy; lo que es seguro: no te dejarán indiferente. Y lo siento, si esperabais una confesión o un desliz moña diciendo que cuando incluso esos pequeños detalles que te desesperan, merecen la pena... es la persona adecuada. No van por ahí los tiros. d: 

Yehuda DeVir es ilustrador y diseñador gráfico con un extenso bagaje de estudios y trabajos artísticos (van desde la realización de posters, diseño de personajes, logos,... a lo que se te ocurra encargarle; te recomiendo echarle un ojo a su web). Actualmente vive en Tel Aviv con su mujer (Maya) donde, entre otros proyectos, describe la vida juntos con ilustraciones cómicas. A mí me apasiona su trazo, su uso de colores y, en especial, las emociones que me ha arrancado con su obra. Algunas de las que más me han gustado: 

Su toque mágico:

 Mal día de pelos: 
Típica salida nocturna: 

¿Cómo es siempre mi turno de fregar los platos?: 

Dulces sueños:
El concepto de mi mujer sobre hacer deporte juntos:  
Las mujeres conocen mejor... 



Almohada de viaje: 

Cada mañana: 

¡Feliz San Valentín! 
Mi mujer caliente...  
Tuvimos una pelea:   
 Texto: Saray Pavón 
Ilustraciones: Yehuda DeVir

jueves, 17 de octubre de 2019

El recuerdo robado

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Hoy me he acordado de algo que sé que jamás he vivido. Ha sido al salir de tomar un café que he visto a alguien que se ha colado en mi cabeza, pero al parpadear ya no estaba ahí y no he conseguido olvidar su cara en todo el día. Serán cosas del frío pensé. La radio y la tele llevan hablando de la ola polar desde la semana pasada y seguro que he sido víctima de algún efecto secundario helado. 

Supongo que se habría quedado esa imagen- recuerdo de alguien congelada frente a la cafetería y, al mirarla yo, se ha vuelto humo. 

El caso es que no he sido capaz de olvidarme de este recuerdo ajeno. Me hubiese gustado devolverlo a su dueño/a para que hiciese con él lo que le diera la gana. No me gusta tener cosas que no sean mías en la cabeza ni en los bolsillos. 

Tampoco puedo ir a  objetos perdidos ni a cualquier comisaría a devolver el recuerdo. Me dirían que estoy loco. 

He decidio colgarlo en las redes sociales. Ahí publica la gente de todo. 

He intentado olvidarme del recuerdo a toda costa pero no ha habido manera. Llamé a mi mujer y me dijo que si lo tenía en la cabeza sería mío. Pero sé que no. No sabía cómo explicarlo pero sé que no era mío. 

Y aquí sigo, dándole vueltas al recuerdo. Sin conseguir quitármelo de encima. Incluso he llegado a pensar si no sería ese recuerdo el único real y todos los demás que están ahí guardados en mi testa son los falsos. Lo que querría decir que yo no soy yo, o que ya queda poco de lo que realmente fui y me he ido olvidando de mí mismo con los años.

¡Qué cosas pasan!

Texto de Antonio Ramírez
Imagen de Pixabay

martes, 15 de octubre de 2019

domingo, 13 de octubre de 2019

El sueño intranquilo...

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El sueño intranquilo de Gregorio Samsa


Gregorio
Mamá me dice que no compre más de dos chucherías; por lo de la bacteria, que luego viene el dolor y la fiebre. Mamá dice que la fiebre es una señora sin cara que pasea un perro sin collar ni correa. Un perro rabioso por mi vientre.

El perro es el dolor.

Me van a hacer la prueba de la caca; por lo de la bacteria. Domingo quiere saber en qué consiste eso de la prueba: «cagas en un barreño y metes en un bote un trocito de esa caca, y van ellos y lo miran con el microscopio y ven a la bacteria» Domingo se echa a llorar.

Domingo es la fiebre.

Mamá dice que la bacteria es como un tornillo o una culebra o un berbiquí que te taladra el estómago hasta hacerte sangre. Mamá saca la cabeza del caparazón y me da un beso. En las manos tengo una araña que puedo aplastar si aprieto mucho. Mi madre quiere devorar a la araña que tengo en las manos.

Mamá es el dolor.

No voy a decir más mamá, diré mi madre, mi madre, mi madre. Soy ya muy mayor, tengo doscientos años o por ahí, así que diré: madre, madre, madre. Mi padre lee a un tal Faulkner, le han dado un tiro y la sangre le brota del cascarón pero no suelta el libro.

Me miro la mano y en vez de la araña tengo una pistola con silenciador; así que apunto a mi madre, aprieto el gatillo y va y dice la pistola: «quiero devorar a la araña»

Domingo tiene un kiosco de chuches. Que me parta un rayo si no tiene más de mil tipos de chucherías. Mi madre dice que no coma más de dos. Por favor, Domingo, deme usted un sobre de petazeta y una lengua de fresa ácida. Y va él y se revuelve en su escondrijo y tira todo con sus seis patas de enorme insecto. Repta por el techo y se cae, entonces me grita, qué mal le huele el aliento negro, se lame la herida, una raja verde que sangra verde. Domingo es cabezón y no cabe en el kiosco. Que me des las chuches, Domingo. Las bacterias te habrán taladrado ya el estómago.

Domingo es una bacteria. Domingo ladra y babea como un perro rabioso. Que me des las chuches, Domingo. Y va y me da un trozo de carne con gusanos.


Domingo
Que me parta un rayo si ese condenado crío no esconde tras la piel otra piel de reptil. ¿Pues no le he visto perseguir y comerse una araña enorme? Y luego esa forma de arrastrar los pies, como si caminara sobre una pegajosa viscosidad. Entonces va y me dice: Que me des la carne, Domingo, para la bacteria. No pide unas chucherías como los otros chicos. Erre que erre con la carne. Esto no es una carnicería, chaval. ¿Pues no cagó una larva negra tras el kiosco y ahora está todo plagado de centollos que crepitan bajo mis pies? Hoy trajo algo incendiario en la mano. Ese chico quiere quemarme el kiosco.

Cuando asoma tras todos los edificios el gran monstruo, es cuando el chico se larga. Que me parta un rayo si esa criatura enorme no es su madre que le llama.


Elsa
Cuando Domingo mató al enorme monstruo que se asomaba tras todos los edificios, me acerqué apresurada para ver si en el interior de esa criatura estaba mi hijo aun sin digerir. Le rajó el vientre y mi hijo brotó inerme entre vísceras y moco. ¡Hijo, hijo! Grité y sollocé alzando mis tentáculos al cielo de la noche. Restregué la cara de mi niño, aparté esa densidad verde y cáustica y vi la cara de mi padre en el rostro muerto de mi hijo.

Mi hijo es mi padre.

Tejí una tela alrededor de mi hijo para amortajarle. Mi abdomen quedó vacío. Domingo y yo llorábamos por mi padre.

William
Si hay alguien que crea que nunca he querido a Elsa, que hable ahora o calle para siempre. Decidme si no era yo el único en recogerla todas las noches tras sus jornadas en el taller de costura para envidia de las otras chicas. Pero que me parta un rayo si tras el nacimiento de Goyito no mutó en una víbora o cosa así, sobreprotectora del sueño del niño con arcana obsesión.

Elsa es mi mujer.

No consiente que vea dormir a mi hijo. A mí, su propio esposo; mi irreconocible Elsa. Su cara se abre como una cobra y me mira con ojos de ofidio. Ella observa el hondo respirar del crío que suda en la cama. Elsa murmura rezos ininteligibles. Quise matar a Elsa con una pistola pero alguien me tragó de un bocado.

Tras de mí vi seis patas.

Estoy en la panza de alguien, hondamente relajado entre fluorescencias negras y blancas que me dan una luz mínima para leer un libro. Leo y con la uña del dedo índice trato de perforar los tejidos urticantes de este estómago. Por allá arriba se oyen gritos guturales de dolor.

Gregorio
Le doy al enfermero la caquita en el bote. Y va él y retrocede como doliéndose, y empieza a correr por la pared y el techo tirándolo todo con sus seis patas torpes.

El enfermero es enorme.

Es que del bote sale una luz cegadora y dorada que asusta al enfermero, que no cabe en la enfermería de lo grande que es. Se golpea en su rápido reptar de cucaracha americana. Le aseguro que yo traía aquí la caca para lo de la bacteria, señor. Miro la cara del enfermero. Un gran parecido a Domingo.

El enfermero es Domingo; otra vez Domingo.

Mamá me dice que no compre más de dos chuches, por lo de la bacteria. Domingo tiene los ojos quemados. Abrió su gran bocaza y entre las muelas vi trozos de mi casa.



Texto de Garven
Imagen de Pixabay

viernes, 11 de octubre de 2019

Principio

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Principio

Está preñada la incertidumbre.
Parirá gemelos asíncronos,
gélidos y distantes como polos magnéticos.

Uno será heraldo de los monosílabos,
el otro despuntará en el (ab)uso de las esdrújulas.
Ninguno conocerá la paz, esa utopía.

Se les juzgará por sus silencios
y morirán anónimos
en esquinas opuestas del Universo.









Poema, imagen y videopoema de Álex Ruiz


  Safe Creative #1909262031816

miércoles, 9 de octubre de 2019

Escuela de Arte de Sevilla

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Para mí, la Escuela de arte de Sevilla ha supuesto un crecimiento a nivel personal y profesional. Una meta en etapas complicadas, un querer / necesitar recuperarte antes para poder asistir a las clases. Tras el bachillerato artístico realicé el C.F.G.S de artes aplicadas a la escultura, después realice el C.F.G.M. de Serigrafía Artística con la intención de convalidar todas las asignaturas compartidas con el C.F.G.M de Grabado Calcográfico y quedarme sólo con el taller. Ahora mismo se me ha truncado un poco el empezar en la fecha el C.F.G.S de Fotografía pero ya os contaré esa aventura. 

La escuela ha tenido un carácter itinerante a lo largo de su historia. Aquí puedes leer sus orígenes y la oferta educativa actual es muy amplia y abarca 19 Ciclos Formativos de Grado Medio y Superior, 1 Bachillerato de Arte y 2 Estudios Superiores de Diseño, equivalentes a un grado universitario. Según la materia estará situado en el Pabellón de Chile o en el edificio 'Nervión' (calle Juan de Padilla) y de eso mismo dependerá que se imparta en horario de mañana o de tarde. Dato a tener en cuenta es que se trata de un centro docente que pertenece a la Junta de Andalucía, por lo que los títulos expedidos son oficiales.  
Las especialidades son:

Enseñanzas Artísticas Superiores de Diseño: de Interiores y de Diseño Gráfico. 

Ciclos Formativos de Grado Superior: Escaparatismo, Mosaicos, Artes aplicadas al muro, Esmaltes artísticos al fuego sobre metales, Fotografía, Gráfica publicitaria, Cerámica artística, Técnicas escultóricas, Escultura Aplicada al Espectáculo,  Proyectos y dirección de obras y decoración, Moldes y reproducciones, Ebanistería Artística, Dorado, plateado y policromía artísticos y Arquitectura Efímera. 

Ciclos Formativos de Grado Medio: Grabado calcográfico, Serigrafía artística, Alfarería y Procedimientos de Orfebrería y Platería.










Las instalaciones están totalmente acomodadas a las necesidades para aprender las materias. Según qué cursos realices (si vas de grado superior a un igual o a grado medio) podrás convalidar asignaturas impartidas en otros cursos de la misma rama. E incluso de diferentes especialidades si son asignaturas comunes, como puede ser FOL (Formación y orientación laboral) o medios informáticos.

El horario de la secretaría es de 11:00h. a 13:00h, pero online puedes realizar muchas gestiones: Solicitud Títulos, Solicitud de Certificado de notas, Preinscripción, etc. Además están al tanto de las nuevas tecnologías, por lo que los puedes encontrar en facebook, instagram y twitter.





Podéis ver un spot promocional que hicieron:

 Reseña y las 2 primeras imágenes de Saray Pavón
Imágenes de Escuela de Arte y google maps
Vídeo Fran Iglesia

lunes, 7 de octubre de 2019

Concurso: Lo que te salga IV

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La i Crítica, con sede en lugares recónditos, se complace en convocar el 4º concurso interplanetario y multidisciplinar “Lo que te salga”, que contempla dos categorías:

A. Para leer: esto es, cualquier manifestación literaria, ya sea relato, poesía, crónica o whatever.

B. Para ver y/u oír: nos referimos a videopoema, canción, corto, fotografía, dibujo, pintura, etc.
Como guía te brindamos las categorías que ofrecemos en nuestra web. Esta por la que navegas, sí.

BASES:

1.    Pueden participar todas aquellas personas, personitas, personajes y personoides que lo deseen, siempre y cuando estén vivos para disfrutar el premio.  La obra, u obras (no ponemos límites) puede ser inédita, o no. Eso sí, ¡procura que mole! El tema será libre.

2.    Los textos contendrán eso, texto. Nada de imágenes, corazoncitos o gatetes. La extensión máxima será de 2 páginas formato .doc (word), Calibri 12 y con interlineado sencillo. Por lo que más queráis, nada de MAYÚSCULAS a no ser que sea estrictamente necesario y con receta médica. No creo que haya que decirlo pero las faltas de ortografía no están permitidas; ¡queremos conservar nuestras córneas!.
La única restricción es la duración de los vídeos, que no excederán de 3 minutos. Preferiblemente, las imágenes, en .jpg, y a buena resolución, gracias (300ppp está bien).

3.    La obra se enviará a: redaccion@laicritica.es
Pon tus datos en el cuerpo del mensaje y como archivo adjunto el material (para video, adjuntad enlace de Dropbox, wetransfer o drive).

En el asunto se indicará “Concurso Lo que te salga”.
En el cuerpo del mensaje debes  facilitar la siguiente información:
     ●    Título de la obra
     ●    Pseudónimo, si usas de eso.
     ●    Nombre y apellidos
     ●    Fecha de nacimiento
     ●    Dirección postal, no querrás perderte tu premio, o que le llegue a otro.
     ●    Teléfono, si quieres
     ●    Una breve sinopsis de la peli de tu vida artística

4.    Finalidad:
Claro, tenemos un objetivo y es… ¡hacernos con material artístico para nuestra revista o web! Los ganadores serán publicados en el nº6 de La i Revista y los seleccionados tendrán que conformarse con la versión píxel (que no está nada mal, ya vamos por más de 11.000 visitas al mes, se dice pronto pero es todo un logro :D ).

Para los ganadores audiovisuales haremos una breve reseña en la i Revista (nº6) y pondremos un QR-Code que lleve al vídeo puesto en nuestro canal de YouTube :)

5.    Premios
¡Ganadores! Haremos entrega del premio durante el ciclo que hagamos (en Sevilla, ya especificaremos fecha), recibiréis: un ejemplar donde aparece tu obra premiada, un lote de libros, un llavero de La i Crítica y un cd de Postal Rock; si por razones de distancia no pudieras venir a recogerlo lo mandaríamos por correos [si resides en España; si te aposentas más allá de nuestra zona de operaciones… te mandaremos el lote de libros (incluyendo la revista) en pdf (que los costos son carísimos)].

6.    Plazo
Se abre la recepción de obras del 7 de octubre al 27 de diciembre (ambos incluidos).

7.    Fallo
Un mes tras el cierre de recepción de obras, es decir, el 27 de enero. Que tenemos que leer y visualizar todo el contenido que nos llegue :) Ese día lo notificaremos en la web, Facebook, Twiter, palomas mensajeras... ¡Estad atentos! Comunicamos que el premio puede quedar desierto.

8.    Difusión
Los seleccionados y ganadores serán utilizados en presentaciones o eventos y los vídeos, además, estarán subidos a nuestra cuenta de youtube. A su vez serán publicados en la web (y en la revista los ganadores).

9.    Derechos
To pa ti, pero nos das tu permiso y nos cedes el placer para que lo difundamos por doquier.

10.    Jurado
Estará formado por miembros de La i Crítica, razón por la cual ninguno de nosotros podrá participar.

11.    Aceptación
Al mandarnos material para participar en el concurso entendemos que aceptas las bases aquí expuestas y que ¡te mola la idea!


Aquí os dejamos los ganadores de los concursos que llevamos, por si os ayuda. Pero ¡recordad! ¡No tenemos un único estilo! Nos gustan muchas cosas ;)

-Lo que te salga I.
-Lo que te salga II.
-Lo que te salga III.



La Redacción