miércoles, 30 de noviembre de 2016

Instalar un receptor de carga inalámbrico Qi en un móvil o tablet

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Siempre trato de probar las nuevas tecnologías, sobre todo las que pueden facilitarnos la vida; la carga por inducción magnética lleva unos años en el mercado; los más modernos móviles la incorporan, lo que es muy conveniente para evitar desgastar el conector de carga más de la cuenta.
Hay móviles que incorporan la posibilidad, como el Samsung S3, pero viene de fábrica sin él; consulta si al tuyo se le puede poner; es muy cómodo dejar el móvil en la mesita, encima del cargador cada noche y olvidarte de la batería (siempre que ésta dure normalmente más de 1 día). Normalmente a todos se les puede poner uno externo, que va pegado en la parte trasera y se conecta directamente al USB. Es lo más cómodo, aunque requiere fijarse en cómo dejas el móvil colocado, para que ambas antenas queden pegadas.


En el caso de las baterías Zerolemon, tienen mayor capacidad pero ninguna dispone de carga inalámbrica (que yo sepa), por lo que tenía que adaptar el receptor a mi S3:


Se ve mucho mejor en un vídeo el proceso, así que lo documenté de esa forma, con la ayuda de mi amorcito. Es un formato al que trataré de recurrir más a menudo:

domingo, 27 de noviembre de 2016

Libros abandonados y...

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Abrimos la puerta de la sección "Libros abandonados versus libros que nunca abandonaremos", comentaremos brevemente el motivo de no terminar o no querer parar de leer.

Álex: 
Libro abandonado: La vida exagerada Martín Romaña, de Alfredo Bryce Echenique. El periódico El Mundo lo tiene entre las 100 mejores novelas del siglo XX. Yo lo dejé a la mitad (tiene casi 600 páginas) porque la historia llevaba al menos 250 páginas sin avanzar un ápice y el autor no dejaba de repetirse una y otra vez. Sentí que me estaba tomando el pelo y me deshice de él, creo que vendido al peso. Me parecía muy cruel regalárselo a alguien. 

Libro que jamás abandonaré: La historia interminable, de Michael Ende. Cuando tenía 11 años lo único que leía eran los libros obligatorios del colegio y lo poco que había apto para mi edad en casa. Esta novela fue la primera que leí por propia voluntad y aún la sigo leyendo de vez en cuando, pues la historia no se lee igual con 11 (la edad del protagonista) que con 16 o 27. En total la he leído 14-15 veces, y las que me quedan...


Saray:
Libro abandonado: Sé que lo que voy a decir marcará una cruz sobre mi cabeza (bueno, la pondréis algunos) pero... allá vamos. No podía dejar un libro una vez lo había empezado pero "El señor de los anillos" (Tolkien), marcó un antes y un después. Mientras el tercer arbolito de la derecha, al que la luz le rozaba levemente las perennes hojas.... yo pensaba en mil cosas, me quedaba adormilada y tenía que releer el párrafo. Soy muy visual, por eso mismo no me describas un bosque árbol a árbol. Eso sí, las pelis son una obra maestra.

Libro que jamás abandonaré: El principito (Antoine de Saint-Exupéry) lleva conmigo desde los 4 años. Pensé que era un libro infantil por la portada y lo devoré página a página pero había momentos en que por mi cabeza pasaba un "aunque entiendo todas las palabras hay cosas que se me escapan y no sé porqué, tengo que releérmelo cuando sea mayor". Así que fui volviendo a él primero para sacar toda su esencia y después para no olvidar esas valiosas enseñanzas.


Antonio:
Libro(s) Abandonado(s): Había llegado a mis oídos como un susurro, acompañado de un escalofrío. Esa sensación que estimula el sistema nervioso de un friki amante de los mitos y el folclore oscuro de todo el mundo. En mi particular universo, El Golem (Gustav Meyrink) fue a la novela de terror/fantasía lo que Los pilares de la Tierra a la novela histórica. A ambos les di unas cien páginas de confianza. El beneficio de la duda más amplio que haya otorgado. En comparación, puede que el margen que le di al segundo no llegase ni al diez por ciento. Por el primero, además, tenía interés. No sé si algún día lo retomaré, pero sólo recuerdo a un tal Pernath y un abrigo. ¿Qué me quería contar realmente el señor Meyrink? Si era algo importante me lo perdí. Quizá se pone interesante a partir de la página que sigue a aquella con la que decidí dar el cerrojazo. Lo de Ken follet… sopor. Lo siento, soy de relato o novela de dimensiones editables. Como dice Dani Rovira: muy coja tiene que estar la mesa para que yo le de uso a ese libro.

Libro que jamás abandonaré: No quise separarme de él desde que lo leí por primera vez allá por el 97. Lo devoré en un par de tardes, en las vacaciones de navidad de aquel año. Lo releí al tiempo y lo disfruté aún más. Y, de nuevo, volví a pegarme a sus páginas cuando supe de la adaptación al cine a manos de Peter Jackson. Luego resultó ser una de las películas (¡trilogía!) que más he odiado. El Hobbit, de J.R.R. Tolkien me robó el corazón a la primera; un flechazo. No es el resultado de un concienzudo trabajo de documentación ni un sesudo análisis del devenir de la sociedad en la que vivimos. Es una aventura bien contada y dirigida a todos los públicos (que lo escribera para sus hijos es un mito). En contraposición con el enorme tocho infumable del amigo Follet, en apenas 300 páginas cuenta una historia adictiva, épica y llena de personajes bastante definidos. Entrañable y emocionante como pocos. Puede que la friqueza me arrastrase, pero lloré todas las veces en esa parte que Blind Guardian retrata tan bien en la última estrofa de su canción The Bard´s Song-The Hobbit.
Sebas:
Libro abandonado: Ulises” de James Joyce. Veamos, nunca he sido muy dado a los clásicos, pero puedo decir que si soy de no rendirme, y de intentar buscar algo de provecho en cada lectura, pero el “Ulises” me ha derrotado en varias ocasiones. Puedo rejuntarlo en el mismo sitio de mi biblioteca con “Adan Buenosayres”*, de Leopoldo Marechal. Ya que esas largas historias que arrancan a las 10 de la mañana, y durante 300 páginas no hacen más que avanzar en enrevesados pensamientos fundamentales del alma turbada del poeta… hasta las 12´30, cuando decide comer unos huevos revueltos, o salir a dar un paseo por la costa del Río de la Plata… Lo siento, no es para mí. No niego que sean obras maestras, llenas de referencias y llamadas a una sociedad literaria decadente de la época (como todas las grandes épocas, claro), pero la falta de ritmo, o la sobra de densidad en aspectos que intentan ser metafísicos (patafísicos, diría La Maga), hace que uno no pueda digerir el libro sin sentirse agotado de principio a fin. Y digo esto siendo fanático de Raskolnikov y sus divagaciones de culpa durante 20 páginas en fuente Arial 8, con muy poca luz. En mi próxima vida seré el gato de estos dos excelentes escritores, y les pediré atún cada vez que los vea elaborando demasiados pensamientos, y que se pongan zapatos y salgan a dar un buen paseo por los barrios para contar otras historias.

Libro que jamás abandonaré:El tercer ojo” de Lobsang Rampa. Sin meterme en la polémica surgida en torno al escritor, su vida o doble vida y de dónde ha sacado el material verídico de este libro (trilogía, en verdad, seguida por “El médico de Lhasa” y “El cordón de plata”), El tercer ojo cuenta la historia de un niño nacido en Tíbet, que, según las tradiciones, su destino, descifrado matemáticamente por cartógrafos astrónomos, es el de convertirse en lama. Además de ser una certera descripción del sistema de una sociedad luego devastada por la República China, nos cuenta acerca de las castas, la historia, las costumbres milenarias de un pueblo, hoy, brutalmente controlado y silenciado. Relata cómo se forman los lamas, su arduo aprendizaje, y narra historias de personas que son iniciados, desde muy pequeños, en la Verdad de la Vida, y esto no es nada fácil. Describe desde lo más simple, hábitos de limpieza y cocina, hasta las largas y duras meditaciones para alcanzar un estado de pureza y conocimiento espiritual y grandes nociones tanto matemáticas como filosóficas, químicas e, incluso, médicas. Decir que relata la forma de abrir el tercer ojo a través de un sencillo procedimiento quirúrgico, sin anestesia, con hierbas y un clavo de madera, es desgraciar al libro. Esta lectura no me ha dejado indiferente, y me explicó, muy simplemente (porque no hay otra manera) que todos somos Luz y Amor. Este libro recorre desde las Artes Marciales Mixtas, la cocina, la mística del Himalaya, la mecánica milenaria de pequeños aparatos para volar, seres “mitológicos” (por no decir que existen, ¿sabés?) y ayuda a calmar la sed de conocimiento de aquellos que se preguntan cada día: “¿Qué hago aquí? ¿Cuál es mi misión en la vida?”.


David:
Libro abandonado: He tenido fácil elección, han sido unos cuantos últimamente... pero por nombrar uno, el primero de Harry Potter: Traté de leerlo, porque le encanta a mi chica, pero no me llegó a enganchar. Tal vez porque ya había visto las primeras películas, y no me llaman mucho las historias de magos; creo más en la magia de la ciencia; y al estar dirigido a un público infantil, perdí enseguida el interés. Supongo que los libros que son una extensión de nosotros mismos son los que más nos gustan...

Libro que jamás abandonaré: Literalmente, "Niork" de Stefan Wul. Creo que ningún libro me impactó tanto como éste... lo devoré ávidamente en 3 horas con 10 años; solía coger libros de Barco de Vapor y similares de la biblioteca de la escuela todas las semanas, y aquel viernes me atrapó en su lectura fácil y aventura suprema. Trata de un niño negro, en su lucha por sobrevivir en un planeta desolado por una guerra nuclear; repudiado de su tribu, una serie de acontecimientos le harán cada vez más fuerte, hasta convertirse prácticamente en un Dios. "Niork" era el antaño "New York", del que sus habitantes apenas recuerdan su verdadero nombre. Desde que lo leí, quise hacerme con un ejemplar, muy difícil de encontrar en castellano, hasta que hace poco el hermano de mi chica lo encontró a la venta en una vieja librería... todo un detallazo. Aunque es un libro que disfrutas más cuando tienes la mente virgen, se deja leer a todas las edades. Otros que me marcaron en mis inicios lectores fueron "El Hobbit", "Momo" y "Jim Botón y Lucas el maquinista". 

Migue:
Libro abandonado: Por eso de ser el escritor que me enganchó a la lectura, no le he dado una oportunidad, ni siquiera dos... y si digo tres me quedo corto. Cuatro oportunidades le he dado a "El juego de Gerald" de Stephen King, y he de reconocer, con todo mi corazoncito de lector ávido de terror, que al final me di por vencido. Sopor, sopor, sopor... sopor. Yo, que no suelo repetir lecturas porque hay demasiadas cosas interesantes que leer, creo que no volveré a intentarlo... o quizás sí, al fin y al cabo, casi parafraseando a Matas hablando de Urdangarín "es Stephen King".

Libro que jamás abandonaré: Como he dicho antes, no suelo repetir lecturas, lógicamente tengo mis excepciones, y sin dudas, la más importante, la más releída y, por supuesto la más querida es "Los mitos de Cthulhu" de H.P. Lovecraft and company. Un libro que, al igual que beato con su biblia, tengo en la mesita de noche, viejo y manoseado, ajado incluso... y único e incomparable.

viernes, 25 de noviembre de 2016

La película de Schrödinger

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El año pasado, 23 años después de la Expo 92 de Sevilla, se reabrió la sala IMAX del Pabellón de Canada. Una mente privilegiada dijo entonces con toda su osadía, orgullo y supina ignorancia que la primera película 3D de la Historia se había emitido allí. Normalmente me suelo quedar calladito pero esa vez le respondí que la primera película en 3D era de 1922, así que menos lobos, Caperucita.

La primera patente de cine en 3D es de 1890, pero era algo experimental y no apto para uso comercial. Hubo otras patentes y pruebas en 1900 y 1915, pero nada que se pudiera calificar de película.

La primera película en 3D proyectada en un cine, en el del Hotel Ambassador de Los Ángeles, fue The Power of Love, de los cinematógrafos Robert F. Elder y Harry K. Fairall. Fue el 22 de septiembre de 1922 y se usaban las gafas de dos colores que todos hemos visto (y tal vez usado) alguna vez, con una excepción. Las actuales son rojas y azules, mientras que aquellas eran rojas y verdes como la de la imagen que encabeza esta entrada.

Lo que me ha llamado la atención de esta película (aparte de su fecha de estreno) era que también fue la primera en tener dos finales distintos. La audiencia tenía la opción de ver el final por una sola lente, por la roja o por la verde. En un caso veían un final trágico y en el otro un final feliz. En mi caso si tuviera la oportunidad (que va a ser que no porque la película original está perdida) no cerraría los ojos y vería los dos finales a la vez.

Sería la película de Schrödinger, habría personajes que estarían vivos y muertos al mismo tiempo, aunque Schrödinger aún tardaría 13 años (1935) en enunciar su famosa paradoja. ¿Tiene alguna relación? No, Erwin Schrödinger tenía 35 años cuando se proyectó la película, pero no hay constancia de que se proyectase en ningún otro sitio y Schrödinger nunca pisó Estados Unidos.

Simples casualidades... o tal vez no...



Imagen de cabecera sacada de Wikimedia Commons:
By The original uploader was Wittkowsky at German Wikipedia [GFDL or CC-BY-SA-3.0], via Wikimedia Commons

miércoles, 23 de noviembre de 2016

That regular show

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Comencé a ver esta locura hace ya varios años, cuando se incluía en la programación de Cartoon Network y aun me sigue fascinando hasta el punto de ver los mismos episodios (ahora en Yomvi) una y otra vez sin importarme.

Regular Show (Historias Corrientes) es, aparte de la serie de animación que más se puede acercar en estos momentos a la definición de mítica, una de esas series para adultos que, por desgracia, se emiten en un canal para niños. Y realmente no es ese el asunto que me ha impulsado a escribir sobre ella. Sin embargo me sirve como hilo conductor para estructurar este modesto análisis. El caso es que no la considero inapropiada por la forma de hablar de sus personajes, que en ningún momento llega a ser obscena. O por su contenido, ajeno a imágenes violentas o desagradables. Hay muchos otros principios; algunos aparentes y otros más sutiles.

¿Ejemplos de esos primeros? Se me ocurren varios:

No es atractiva a los infantiles ojos acostumbrados al color en exceso o a los personajes con poderes asombrosos; la palabra antihéroes se les queda corta o apenas define a los protagonistas.

Aunque es, como ocurre con muchos títulos infantiles, más bien lineal (solamente) en cuanto a la estructura, los desenlaces así como los puentes que tienden para llegar a ellos son, cuanto menos, originales.

Además posee muy pocos rasgos característicos del cartoon clásico, cosa que no sé si realmente es un contra para esas pequeñas mentes que esperan que un crío de pelo imposible prenda fuego a un balón de una patada. Incluso la música, a la que he estado prestando más atención gracias a un amigo, resulta poco o nada cercana a ese tipo de público que tiene como banda sonora el pop malo y reiterativo de Disney Channel.

 La verdadera razón, la sutil peculiaridad por la que le cuelgo la etiqueta de no apta y por lo que a su vez me apasiona la serie, es el hecho de que si no has vivido tu adolescencia en la década de los noventa no la entenderías. O al menos no la disfrutarías al cien por cien. Su lenguaje, ya no solo los diálogos sino todo el conjunto que la define, es el paradigma de la personalidad de toda una generación que no voy a llamar X. Se trata de una sucesión de elementos al más puro estilo de los noventa más brillantes. La forma de hablar, la pareja de protagonistas chispeantes y sin más motivación que hacer el vago hasta aburrirse de ello y continuar después. La relación entre los personajes, los mismos personajes en sí y la profundidad de cada uno así como la aparición frecuente de otros más puntuales llenos de misterio y rodeados de esa aureola de “molonidad”. Las recreativas, la cafetería que frecuentan (que frecuenten una cafetería ya es un indicador de la edad a la que está dirigida), la consola frente al sofá con sus constantes duelos y las alusiones a videojuegos inventados pero que bien podrían ser bombazos de aquella época. Incluso la tipografía y la cabecera. Si no fuera por la música, podría ser perfectamente el fotograma de un video de Pearl Jam o Soundgarden.

Toda esta amalgama de singularidades noventeras me recuerda, salvando las distancias, al universo Kevin Smith. Sí, he dicho universo. No solo van a tener ese privilegio Spielberg o George Lucas. El porqué de ese impulso que me evoca la similitud con aquellas historias es que son reales, auténticas... hasta que entran en juego la ciencia ficción o el surrealismo más absoluto. En ese sentido, para mí es lo mismo jugarse a “piedra papel tijera” las tareas de mantenimiento del parque y acabar en otra dimensión que buscar el amor en un centro comercial y que termine dándote consejos sobre chicas Stan Lee. Eso me hace pensar que quizá el paralelismo más compatible sea con Mallrats. Unos fracasados que se asombran tanto del mundo que les rodea que desatienden por completo otras cuestiones más importantes. Pero cuando se quieren dar cuenta e intentan remediarlo, una fuerza superior se lo impide y comienza la lucha contra los elementos en un contexto de humor no pretendido.

Esa es la verdadera magia de esta serie. Los objetivos se autoimponen por obra del azar o de una maldición cósmica que conduce a los personajes, incluso a aquellos que no han tomado parte en los desencadenantes, hacia situaciones que no son para nada motivo de risa, pues en ocasiones los acercan demasiado a la muerte. Lo realmente cómico es cómo llegan a desembocar en tales situaciones partiendo de lo más cotidiano y anodino. Todo esto, unido a ese inconformismo rebelde de los protagonistas y a todo el conjunto de detalles que reflejan la edad que tenía el creador en los noventa (J. G. Quintel nació en 1982), hace que me retrotraiga a esa época cuando veo cualquiera de sus episodios. Ese, además de lo divertida y entretenida que me parece la propuesta, es el motivo principal por el que soy incapaz de levantarme del sofá (sacrilegio) cuando Mordecai y Rigby están poniendo en peligro la continuidad del universo.

Claro que, si estos no fueran un arrendajo azul y un coatí de cola anillada (al menos a mí me lo parece, más que un mapache), nada de lo que he dicho hasta ahora tendría sentido.

Un par de ejemplos: "Un puñado de patitos" y "El record" (Temporada 2)

Referencias:

Regular Show: J. G. Quintel, 2010.

Mallrats: Kevin Smith, 1995. (http://www.filmaffinity.com/es/film861246.html)

lunes, 21 de noviembre de 2016

Complejo edípico

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El hombre se acercó a la anciana, con el filo del machete le acarició las piernas. Ella, atada, pedía clemencia con sus ojos hinchados de llanto. Él, tierno, le besó la frente, le habló al oído:

    -Quedamos tú y yo, no hay más almas. ¡Pero por favor, no me mires así! Debes comprenderme, Madre, algo tengo que comer.


Texto: Rogelio Jarquín.
Imagen: Saray Pavón.

Rogelio Jarquín, Jalisco (Mexico), 1978. Empieza su andaduras literarias en pequeños periodicos de La Ciudad de México. Egresado de la Sogem (Sociedad de Escritores Mexicanos) parte para Madrid en donde reside y dice haber encontrado el lugar perfecto para escribir. Su primer libro "Tabaco Frito" se publicó y agotó en 2011, la 2ª edición está ya disponible aquí. Actualmente se encuentra trabajando en su próximo libro: "Cerillas sueltas".

sábado, 19 de noviembre de 2016

LA MUJER

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Cuando todo el mundo se marchó

La joven del abrigo rojo

Se quedó allí

Parada

Sola

Bajo la incesante lluvia que lo corroe todo

Bajo la iridiscencia mortecina de las farolas

Bajo la mirada atenta de un fantasma

Yo

Que la observaba desde mi ventana

Y no soy más que una sombra

Por primera vez

En muchos años

Lloré por mí

Texto de Migue Carrión
Dibujo (técnica mixta) de Saray Pavón

jueves, 17 de noviembre de 2016

martes, 15 de noviembre de 2016

Juan Luis Rincón Chamorro

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Esto es algo muy personal, por supuesto, pero cuando llegó a mis manos el número 1 de ROSEWIND, mi cabeza, automáticamente me llevo a mis 8 años, cuando leía sin parar las historias de Nippur de Lagash. La historia y los personajes son diferentes, claro, pero el espíritu que encontré en este cómic, la historia en un mundo salvaje y cruel, me apasionaron. El creador y dibujante, Juan Luis Rincón Chamorro, charló con nosotros y nos descubrió parte de su persona, personajes, carrera, y muchos etcéteras.

Les cuento que nació en 1974, es de Puerto Real, Cádiz, donde sigue residiendo, ha trabajado en distintas editoriales tanto para España como para el exterior. Sus obras más conocidas han sido Rosewind: Los guerreros del viento (autoedición, 2004), Zombis AC2 (Ediciones Dolmen, 2010) junto a Juan Carlos Colorado y 12 del Doce: Moreno (Diputación de Cádiz, 2012) junto a Rafael Marín y Lola Garmont. En esta entrevista nos cuenta él mismo sus experiencias en diferentes trabajos y nos deja, lo que yo llamo, un CONSEJO DE ORO, válido tanto para cualquier artista que esté comenzando, sin importar la edad, pero sí la voluntad de hacer lo que te gusta.



La i Crítica -¿Cuándo te diste cuenta de que sos DIBUJANTE?

Juan Chamorro - Hombre, gustarme dibujar me ha gustado siempre y con la práctica se mejora, pero dibujante de verdad me sentí la primera vez que cobré por ello. Creo que ahí radica la diferencia entre la afición y la profesionalidad

LiC - ¿Qué formación buscaste para llegar a ser un profesional?

JC - Soy Licenciado en Bellas Artes, aunque creo que he aprendido más de forma autodidacta. Las cosas que se hacen por placer se aprenden más rápido que las cosas que se hacen de forma obligatoria… Te gusta este autor, cómo este dibuja el movimiento, cómo este dibuja las mujeres, cómo dibuja este otro los ojos, etc. Haces una suma de todo y se divide entre lo que a uno le sale… ese es el estilo de uno.

LiC - ¿Quién es ROSEWIND y cuándo nace el personaje de Diana? ¿Lo trabajaste solo?

JC - Rosewind es el título de la historia y como tantos casos es la historia de nuestro grupo de rol, modificado todo para adaptarse al medio. Y yo creo que era de finales de los 80, principio de los 90… Desde entonces he hecho cómics de fantasía heroica con algunos de los componentes, principalmente con la protagonista, me recuerdo ir a Avilés, Barcelona, presentar cosas de ellos a Laberinto, etc.
El primer cómic de Rosewind lo hice en solitario en el año 2000-2001 y fue auto-publicado creo que en 2002. Luego pasaron los años, otros trabajos, otros proyectos, hasta que con Éxodo Apócrifo me quedé con una obra terminada y sin que la editorial que había aprobado el proyecto lo pudiera publicar, así que me lancé por el crowdfunding: funcionó y entonces me dije, pues ahora voy a hacer lo que yo quiero y como quiero y no lo que me diga un editor.
Para esta segunda etapa ya he colaborado con los colores de Juan Torres y Agu Ariza que lo ha maquetado y también ha hecho algún dibujito puntual.

LiC -Sé que tu heroína favorita es Wonder Woman: ¿Cuánta influencia hay de su parte? ¿Otras influencias o tributos que podamos ver en Rosewind?

JC -Llamándose Diana y siendo híper fuerte, imagínate, pero tiene mucho de otras heroínas … Taarna (la de Heavy Metal) es un referente claro visual, luego hay un poco de Red Sonja por el género, un poco de She-ra/Katniss por eso de luchar desde una rebelión contra un poder dictatorial, etc.

LiC - ¿Estás trabajando ya en la próxima entrega? ¿Dónde se pueden conseguir ahora mismo tus obras?

JC -Estamos con el tercero, pero muy despacito, por fortuna ahora trabajo para el extranjero haciendo ilustraciones (no cómics) y en los huecos libres estoy haciendo Rosewind 3. No hay fecha para acabar la saga, pero lo que llevo hecho me parece que es el trabajo del que más orgulloso estoy.
Los dos primeros se pueden conseguir entrando en uno de los grupos (el de autor o el de Rosewind de Facebook acá ó acá) enviándome el dinero por Paypal a mi cuenta y ya los mando yo por correo sin gastos de envío. Eso o encontrarme en algún salón del cómic, claro. (Nota del redactor: en Sevilla, se pueden conseguir en en la librería CARDS&COMICS, en la calle Sales y Ferre 13)

LiC - ¿La próxima entrega es la definitiva? ¿Podrías adelantarnos un poco de lo que viene?

JC - El tercer número es el desenlace y será acción pura y dura. La próxima entrega es el final del arco Desesperanza. Puede que en unos meses o en 10 años haga otro arco, en otro formato, para otra plataforma o incluso para una editorial, pero de momento se acaba. Ya dependerá del éxito o no, de lo que la gente pida para que la historia continúe.
Este arco han sido 3 números donde en el primero ha sido una presentación, el segundo, el nudo y ahora en el tercero, el desenlace. Será probablemente más páginas, pero creo que merecerá la pena.

LiC - ¿Cómo se convive con las nuevas tecnologías y las herramientas en la creación de un personaje más bien clásico? Quiero decir si no se pierde pureza en el estilo y el universo que ella habita al pasarlo por la digitalización.

JC - El ordenador no es más que una herramienta. Se puede perder la imperfección que a veces es más bella, pero ya es cuestión de gustos, yo prefiero trabajar en digital. Más limpio, puedes volver atrás, no lo tienes todo guarreado. Permite modificaciones. Para los que no somos genios creo que es mejor, pero esto es como Messi o Cristiano, por mucho que te pongas sus botas no vas a hacer sus pases o sus goles. La herramienta facilita el trabajo pero no convierte a alguien sin habilidad en el nuevo Hal Foster.

LiC -¿Sos un dibujante analógico en una era digital? A tu entender ¿Cuáles son los "pro" y los contra de tantas nuevas herramientas para la creación. Un escritor puede que tenga algún programa que le acomode las páginas, pero un dibujante cómo lo lleva?

JC - Digital. Reitero, creo que es una mera herramienta más práctica y limpia. Más cara que un lápiz y un papel, pero que a mí me hace ganar tiempo y me facilita el trabajo. Pero a veces es bueno bajar de la nube digital y volver a sentir el papel, el grafito y la tinta, no es mi caso.

LiC -¿Cómo llegaste al CROWFUNDING? ¿Qué tal te resultó trabajar con ello?

JC -El crowdfunding lo veo más como un pago por adelantado que como un método de trabajo. Está claro que te da una libertad que no tendrías bajo la tutela de un editor y creo que ahí radica o debería radicar la fuerza del crowdfunding, hacer lo que no podrías hacer en una editorial, que obviamente intenta llegar al máximo público posible.
Yo sé que hay un público que no va a querer ni ojear este tebeo y no los tengo en mente a la hora de hacerlo, no quiero su consideración, su respeto o su atención. Yo quiero que lo disfruten a quienes van dirigidos, a mi target, y tengo una sensación que las editoriales sí buscan la bendición de cierto sector aunque la obra esté a las antípodas de sus gustos.
Pero lo cierto es que también tiene aspectos negativos. Tu obra llega a menos sitios, parece que te granjeas enemigos dentro del mundo profesional porque algún editor te ve como una competencia desleal, cosa que no entiendo, si te puedo quitar clientela, hazme una oferta y publícala tú mismo. Si consideras que mi trabajo no vale, no soy competencia… No sabes el sufrimiento que es ver cada día si va llegando o no al objetivo. Y tiene cierto menosprecio porque parece ser que si publicas así es porque no vales para trabajar en una de verdad, cuando lo cierto es que para esta obra ni tan siquiera intenté ponerme en contacto con ninguna editorial.

LiC -Hablemos un poco del ÉXODO APÓCRIFO... contanos cómo nace la idea y el interés en ese episodio en particular de la "mitología bíblica". Se maneja mucho la parte de explicar cada una de las plagas ocurridas ¿Por qué?

JC -Es una idea de Juan Carlos Colorado que fue el guionista con el que trabajé en la obra publicada en Dolmen, Zombis AC.
Y precisamente la gracia estaba en quitar todo elemento mitológico del relato y hacerlo más científico, irónico y con cierta crítica social.
El referente era más Troya que los Diez Mandamientos, para entendernos. Y yo me limité a ser el dibujante. El guión, los personajes, la personalidad, etc. son cosa de él. Creo que es el mejor guión que he dibujado junto al de Rafa Marín en Doce del 12.

LiC -¿Habrá segunda parte o continuación de otra saga bíblica?

JC -Secuela no creo. Salvo que alguien venga y ponga pasta, cosa que dudo porque tampoco es que vendiera tan bien como Rosewind o Zombis AC.
Y sobre otra saga bíblica no hay planes, pero sí un relato que pueda derivar de un episodio bíblico (Adán y Eva) hay entre los proyectos que están en la biblioteca de Lucién, pero vamos, no tengo en mente hacer muchos más crowdfunding ahora mismo, así que derivará de lo que vaya ocurriendo en el futuro.

LiC -En tu página de FACEBOOK se te ve muy activo con tus comentarios, bregando por una actitud tolerante (tanto en cine como en publicaciones) en un mundo donde los FRIKIS parecen gozar de un poder de crítica que roza la agresividad en muchas ocasiones: ¿Te ha pasado factura en tu carrera?

JC -Pues dicen que el intolerante soy yo, por defender “acérrimamente” cosas o por opinar lo mismo que la mayoría.
Me molesta mucho que haya gente que considere que la calidad está en un sello, en una forma de hacer las cosas, etc. y que parece que no se puede salir del redil, tener libertad e intentar hacer cosas diferentes aunque a veces te equivoques.
No creo. O sea, no creo que haya un editor o un representante que diga a este no lo quiero que le gusta Man of Steel. Sería estúpido y pueril. Que haya perdido algún lector, a lo mejor, pero vamos, si mañana presento un proyecto y me dicen, pues no, haber puesto a parir al remake de Cazafantasmas si querías entrar aquí, sería para mandar a hacer puñetas todo esto.

LiC -Los últimos años estas actitudes han ido subiendo de tono cada vez más y más, como si la opinión tuviera que ser agresiva desde un comienzo antes de profundizar en un análisis que excede los gustos para ponerse como criterio único: ¿A qué crees que se debe esto? o ¿Cómo pensás que ha surgido?

JC -A la necesidad que tiene la gente de destacar. Todo el mundo quiere su minuto de gloria, ser seguido, aplaudido, admirado, etc.
Hay quien tiene talento para la música, para el humor, para el dibujo, la interpretación, tiene cultura, carisma, etc. y hay quien no tiene nada de ello, así que usan un objetivo para demostrar quién la tiene más gorda.
“Mira, han hecho una peli de esto. Es una mierda, es una remierda, es la mayor mierda de la galaxia, es la mayor mierda del cosmos” Cada uno quiere ser más bestia, decir la más gorda.
Quien dice peli, dice a una presentadora o a un futbolista. Cualquier cosa vale como objetivo, pero creo que en parte hay una necesidad de ser seguido.
Hay videos de gente viendo como ven un tráiler, de cómo abren una caja, un tutorial de cualquier cosa.
O sea, hay cosas buenas y malas, pero creo que el nexo común es la necesidad de ser seguido, admirado, aplaudido, etc.

LiC -¿Cómo fue participar en un "cómic" acerca de MILEY CIRUS?

JC -Un trauma. Encima no cobré… Chicos, Bluewater, Storm Comics, Tidalwave son timadores…

LiC -¿Vas a utilizar universos paralelos en algún momento en tus libros?

JC -No, para lelo ya estoy yo.

LiC -Aprovechando que sos bastante cinéfilo: si se hiciera una película de ROSEWIND: ¿Quién te gustaría que fuera la actriz? ¿Director? ¿Guionista?

JC -Pues creo que precisamente la gracia de Rosewind es que hay elementos que la hacen imposible de adaptar al cine, que creo que es un mal del cómic en general de ahora, que no sabe ser independiente, valer por sí mismo y no ser un mero storyboard o campo de pruebas para películas. No hay que temer a ser “ridículo”.
Creo que hay cosas de fantasía heroica más adaptables o directamente hacer historias propias.
Dicho lo cual, si se hiciera, pues hay dos opciones, o los que paguen más por los derechos y que hagan lo que quieran o bien, puestos a hacerlo que lo hagan los mejores… Jennifer Lawrence, Scorsese y Aaron Sorkin… jajaja. Pero ni en sueños…

LiC - Por último, ¿Algún consejo a los chicos que estén comenzando las duras andaduras de ser artista?

JC -Que practiquen, practiquen, practiquen y practiquen. Que aprendan de los mejores. Que estudien. Y sobre todo que no desesperen. Hubo autores que hoy son la élite que tuvieron muchísimas puertas cerradas en sus inicios. Que piensen que los críticos, los editores o los representantes son en realidad, en muchos casos, frikis que ostentan esa posición. No son unos dioses que están por encima del bien y del mal, que dictamina qué alma merece el perdón y cuál el infierno. Son frikis con sus gustos, sus filias y sus fobias.
Yo he llegado a sentarme en un stand un año de un editor que el año anterior ni quería verme los dibujos.
Si practicas, aprendes, intentas siempre mejorar y aceptas consejos, nadie podrá tener razón si te dicen que lo tuyo no vale.
Y sobre todo, una cosa que hoy abre las puertas de todo el mundo... internet.
En lugar de editar para una pseudoeditorial gratis para darte el "capricho" de haber editado, cuélgalo en internet. Piensa que internet es una ventana donde tú ves a los demás y los demás te ven a tí. Y hoy en día hasta hay formas de ganar dinero sin imprimir un papel.
Ten tu idea, dibuja, dibuja, dibuja y dibuja. Desconfía de los cantos de sirena de promesas sin dinero.
Si eres bueno, si destacas, dará igual si has editado mucho, poco, nada o todo, alguien te verá y te querrá para su empresa, proyecto, etc.



Para acceder a más trabajos y dibujos de este artista, vayan a: http://jlrincon.deviantart.com/


Entrevista de Sebas Abdala

sábado, 12 de noviembre de 2016

Predicador. Primera temporada.

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Concluyó esta extraña primera temporada de Preacher, serie basada en el cómic homónimo creado por Garth Ennis sobre un poco convencional Predicador del sur de EEUU que, sin comerlo ni beberlo, es el receptor de una entidad celestial, Génesis, lo que puede acabar con la vida en la Tierra, por ejemplo.

Hay un hecho curioso en esta serie. A día de hoy, tras los primeros 10 capítulos, no podría decir que es una buena adaptación, apenas sigue la base del tebeo y cambian algunas cosas sobre el origen de los personajes y el aparente destino de otros, algo que resulta de lo más molesto. A pesar de todo esto, considero que la serie no se entiende del todo bien si no has sido previamente lector de la fuente original.

Como podréis imaginar, creo que eso es un hándicap, pero mentiría si no reconociera valores que hacen que la serie sea medianamente disfrutable por si sola; y aunque el entendimiento "global" no esté al alcance de la mano. Por ejemplo, Cassidy es un personaje bastante cercano al del cómic, y por lo tanto, es de lo mejor de la serie. Está bien interpretado y en sus escenas encontramos algunas de las más potentes de la ficción, mención especial a su presentación.

Otro punto a favor es la ambientación, la producción presenta un pueblecito perdido en el desierto sureño, agobiante, un poco claustrofóbico, muy caluroso, con gentes sin muchas aspiraciones, algo desganadas de la vida, asqueadas incluso. Pues bien: eso es algo que se respira en la obra original, si bien apenas se ve puesto que Garth Ennis convierte su obra en una road movie casi a las primeras de cambio, algo que aquí han tardado diez capítulos en conseguir.

Y es que la serie, toda su primera temporada, parece no dejar de ser como un enorme prólogo. Tenemos presentaciones de protagonistas, guiños a personajes de la obra original que deberían ser importantes en un futuro y una serie de líneas argumentales, "localistas", que se alejan de la gran trama que los lectores del cómic conocemos pero que procuran explicar mejor varias cosas. Por ejemplo: la naturaleza de la relación entre Tulip y Jesse, la misión de cierta pareja de ángeles, la historia del Santo de los Asesinos (del que ya nos han privado de su viaje al infierno y el estropicio que monta allí), la presentación de un Quincannon descolocado, la historia cambiada de Caraculo (erróneamente, en mi opinión), la historia de la ayudante de Jesse en la Iglesia, sólo por nombrar algunos. Historias que, tal vez, terminen aportando poco a la historia, pero que con la excusa de dar profundidad (¿y motivaciones?) a los personajes, han dado para alargar la primera temporada.

La sensación, como insinúo al principio, es agridulce. Por un lado me ha defraudado un poco (en serio ¿qué le hace pensar a un guionista televisivo que puede cambiar lo establecido en una obra que ha triunfado en un medio tan competitivo como el cómic? que dicho sea de paso, es casi como un storyboard de lo que debería verse en la serie, ¡tienen medio trabajo hecho!), pero, por otro lado, el último capítulo da pie a pensar que ahora es cuando empieza la verdadera Preacher que queremos ver.

En conclusión, voy a darle un voto de confianza a Jesse y sus amigos, pero no es un voto dado a lo loco, la serie tiene cualidades lo suficientemente buenas para perdonar sus defectos de ritmo y de adaptación. Nota: 5,5/10


Texto: Sergio Salvador Campos
Foto: The Telegraph

jueves, 10 de noviembre de 2016

Superviviente

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Buscaba incesantemente algo que llevarse a la boca. Se arrastraba por el húmedo suelo cubierto de hojas secas y reptaba al interior de algún tronco hueco, ansioso por encontrar esa jugosa larva que matara su hambre por un tiempo. A veces, hurgaba con sus huesudos dedos en esos agujeros en los árboles donde algunas aves almacenan el alimento para sus polluelos. Otras veces, incluso arrancaba panales enteros y corría desesperado colina abajo perseguido por las furiosas abejas. En su loca carrera, iba devorando vorazmente la miel antes de arrojarse al río para ponerse a salvo.

Lamía el musgo que crecía en la corteza de los robles, bebía directamente del cáliz de las flores más grandes o aprovechaba la concavidad de las hojas de los ficus para libar de ellas. Masticaba nutritivas raíces que, a veces, eran de lo más dulce que había probado. Trepaba, no sin riesgo, por las ramas de los diferentes frutales hasta alcanzar y degustar manzanas, higos o peras. Luchaba con fieras salvajes con la ayuda de sus rudimentarias armas fabricadas con ramas y piedras afiladas, o las atrapaba con toscas trampas para luego asarlas a fuego lento en una hoguera. Hacía cualquier cosa, desde que se hicieron con el monopolio mundial, lo que fuera antes que comer en un McDonald’s.


Texto de A. Moreno
Dibujo (técnica mixta) de Saray Pavón

martes, 8 de noviembre de 2016

Yiya

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Mis viejos pusieron el kiosko en algún momento previo al comienzo de mi escolarización. Mi viejo mismo armó el exhibidor de madera y los estantes, una pared-también de madera-dividió el espacio donde estaba la ventana del resto del local, de dimensiones demasiado grandes para tan modesto negocio; unas manos de pintura apresuradas taparon a medias el escudo que decía Unidad Básica Juventud Peronista, y listo. Más allá en el paredón, más cerca de la puerta de entrada a casa, quedó como un fantasma el stencil con el perfil del General y esas misteriosas P y V chorreadas con aerosol negro. 

Odiaba que me levantaran temprano para llevarme. Nunca antes había tenido que levantarme siendo todavía de noche, ni había sentido el frío de las mañanas de invierno. Pero el día que vino el ciruja ya era de tarde, empezaba el calor y yo jugaba sola en la vereda bajo la mirada vigilante de mi madre desde la ventanilla del kiosko.

El ciruja era muy viejo, flaco y huesudo, la piel como un cuero de tanto sol, la ropa sucia y un saco al hombro. Le faltaban dientes y capaz que fue por eso que mi mamá no entendía lo que el hombre le pedía.

-Yiya, yiya-repetía él.
-¿Yiya?-intentaba ella.
-¡Yiya!- se impacientó el viejo, que pensándolo bien capaz que no lo era tanto. E hizo un gesto como de escribir en el aire.
-¿Tiza?- arriesgó mi mamá.
-¡Eh!- asintió él.

Ella sacó una tiza del frasco. Él le hizo una seña con los dedos. Dos. Ella sacó una más y se las extendió con desconfianza. ¿Ese tipo tendría para pagar dos tizas? El señor sacó unos billetes colorados, nuevitos y crujientes del bolsillo y pagó. Después tomó sus tizas y se sentó en el cordón de la vereda, sobre la ochava. Y procedió a pasar las tizas por los bordes blancos de sus zapatillas Flecha azul oscuro, que estaban un poco manchados de tierra pero mucho menos que las mías cuando volvía de jugar a las escondidas en el terreno con los vecinos de enfrente.

Sólo usó una mínima parte de sus tizas -una para cada pie- y las dejó casi intactas, cruzadas una sobre la otra, ahí en la vereda. Yo, que observaba todo mientras saltaba a la soga, no le quité los ojos de encima hasta que se perdió a los lejos, como yendo para Carupá. Entonces sí interrogué con los ojos a mi madre, que me contestó asintiendo con la cabeza, y me abalancé sobre las tizas que brillaban al sol de tan blancas.

Y dibujé en el asfalto círculos enormes para saltar adentro de ellos, y medialunas, y pentagramas, y estrellas de seis puntas y espirales, y salté adentro y afuera de cada uno de esos símbolos y bailé y di vueltas y canté invocando palabras desconocidas que inventaba sobre la marcha, y así creé mi propio ritual para festejar la primavera y el sol y a los ancianos hechiceros que se van dejando atrás varitas mágicas-yiya, yiya- y se alejan, calzados con zapatillas Flecha de bordes relucientes.


Texto: Gabriela Piedrabuena
Ilustración: Saray Pavón

sábado, 5 de noviembre de 2016

Deseos inconfesables

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Lo que de verdad ...

Quiero ser sueca
Venir
Desarmada
Des-alma-da
Empaquetada
Y llenita de agujeros


Que no me sobren piezas
Ni un tornillo en tus manos

Sentir las burbujitas
De plástico entre mis trozos

Deseo suequear todos mis contornos
Que mi espíritu sea puzle
Que tú encajes una mañana


Y venir toda dibujada
Desmembrada
Arti-cula-da
Sobre papeles con números

Quiero ser sueca
Y no sentir
Salvo el cúter que avasalla mi ataúd

Saber que pronto seré en conjunto
Y estaré de por siempre cerquita
O lejos
No sé
Pero sueca al fin y terminada


Que otros me lleven
Me traigan
Transportando los fragmentos
Y al pasar por la caja
Me sienta por fin valorada

Sueca sueño ser
Porque eso tiene
Sobre todas las cosas
Garantía de devolución

Nada sabe quien me compra

Quiero ser sueca
Dentro
Y
Fuera
E incluso en las terrazas

Que me toquen y me armen
Amen
Amén


Diseño 3D de Guillermo Núñez.
Texto: Carmen Valladolid.


Carmen Valladolid, nace en Almonte (Huelva) y actualmente reside en Sevilla. Es Artesana, Educadora Infantil, Escritora (para niños, jóvenes y adultos), Monitora de Ocio y Tiempo Libre y Formadora Ocupacional entre otras muchas cosas. Ha impartido talleres muy diversos, recitales y gracias a su formación en lengua de signos realiza cuenta cuentos para la comunidad sorda. Ha recibido distintos premios y cuenta con un buen puñado de publicaciones. Para más información visita su blog “Madame Guignol”.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Tasa de Mortalidad

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Escupir al cielo para que la fuerza de la gravedad actúe y sentirme repudiado por alguien. Eso es lo que hago en los momentos a solas.


Me merezco todo el mal que he hecho, pero nadie en este mundo parece darse cuenta de ello. Solo yo, conocedor de mis más terribles actos, soy capaz de comprender hasta qué punto la vanidad se transformó en maldad y locura y se instaló entre mis neuronas, aferrándose a mi ser más profundo. Hasta qué punto invadió mi cerebro la electricidad que emanaba de ella y que lo interconexiona todo.

Era delicioso y mesiánico ver como las personas se abalanzaban a mis pies y me pedían que les ayudara, que los salvara, que les curara sus males y que les aliviara sus pesares, y yo, cual hijo de un dios, así lo hice. Sané males, reparé huesos y… pero ayudar a unos pocos, a unos miles, me parecía insuficiente, nimio.

¿Cuándo crucé el límite entre la bondad y la demencia?

Ahora los veo sufrir y nada puedo hacer por evitarlo, pues el hambre sólo el alimento lo cura, y los miles de millones a los que la Parca se habría llevado de no haber acabado con ella, ya lo han consumido todo.


Texto de Migue Carrión
Foto tétrica de una escultura de A. Moreno y Saray Pavón

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Vanidades del polvo (I)

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Estoy despierto.
Lo sé porque
el sol
todo lo rodea
menos mi ventana

Pequeños lutos que no cesan
llamados desde el alba
plagados de luces
y ruidos

y el sol
que todo lo rodea

mañana de noviembre y enero
ruidos sordos

tal vez todos duerman
mientras caminan ocultos
a un sol
que todo lo rodea

árboles que viven a medias
a medias mueren
secan mi alma

Vanidades del polvo
que atestigua caminos
no recorridos

Aunque el sol todo lo rodea
menos mi ventana

Texto de Sebas Abdala
Foto de Saray Pavón