sábado, 19 de septiembre de 2020

Vértices quemados

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Una bifurcación
resuena en mis oídos,
me deja noches abiertas.
Camina por un tumulto de letras
que se sostienen en su propio vacío,
que se quedan flotando por mi cabeza.
Se abre diseccionándome corazón y pechos,
inseminándome con el dolor de una mordedura
de soledad y la calma que me ronda esquizofrénica.
Y Dios mira y se calla, pero llora despacio, en silencio.
Me ve nuevamente desguarnecida, como un títere arrojado
contra la pared y cargada de pasiones de vértices quemados.


Poema de Saray Pavón
Imagen de Pixabay

jueves, 17 de septiembre de 2020

Saul Steinberg

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Saul Steinberg (15 de junio de 1913 - 12 de mayo de 1999) fue un caricaturista e ilustrador estadounidense de origen rumano. Es conocido por sus trabajos para The New Yorker.

Estudió filosofía durante un año en la Universidad de Bucarest y posteriormente asistió al Politécnico de Milán, en donde estudió arquitectura, graduándose en 1940. Durante su estadía en Milán, participó activamente en la revista satírica Bertoldo.
Abandonó Italia tras el establecimiento de las leyes antisemitas por el gobierno fascista.​ Pasó un año en República Dominicana esperando por una visa estadounidense. Mientras tanto, enviaba sus caricaturas a revistas y periódicos extranjeros. En 1942, The New Yorker patrocinó su entrada a los Estados Unidos, iniciando así una larga relación con la revista; durante los más de 50 años que trabajó para ellos creó cerca de 90 portadas y más de 1.200 dibujos.​
Durante la Segunda Guerra Mundial, trabajó para la inteligencia militar, estando estacionado en China, África del Norte e Italia. Después del final de la guerra, regresó a trabajar a los Estados Unidos. Aunque es conocido por su trabajo comercial, también tuvo varias exhibiciones en museos y galerías de bellas artes. En 1946, formó parte de la exhibición "Fourteen Americans" en el Museo de Arte Moderno de Nueva York junto a artistas como Arshile Gorky, Isamu Noguchi y Robert Motherwell.1​ También tuvo una retrospectiva de su trabajo en el Whitney Museum of American Art en 1978 y otra de manera póstuma en el Instituto Valenciano de Arte Moderno en 2002.1​
Después de su muerte, en 1999, se creó la Saul Steinberg Foundation, de acuerdo con su testamento. Además de administrar su herencia, la fundación tiene la misión de "facilitar el estudio y apreciación de las contribuciones de Saul Steinberg al arte del siglo XX."
Texto de Saray Pavón
Imágenes de Saul Steinberg

martes, 15 de septiembre de 2020

domingo, 13 de septiembre de 2020

Cuando sepas leer

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La estrella de papel,
las alas de angelote que tu padre
te ha hecho esta mañana, ya están dentro
del reino de tus ojos, son ya parte
de todo lo que eres y algún día
querrás mirar de nuevo en las estrellas.
Yo lo canto
por eso en estos versos
que aguardan para ti.


Poema de Antonio Praena
Imagen de Noemí Villamuza



viernes, 11 de septiembre de 2020

Tomi Ungerer

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Tomi Ungerer (28 de noviembre de 1931​ - 9 de febrero de 2019) fue un dibujante e ilustrador francés.

Ganador del premio Premio Hans Christian Andersen en 1998, fue una de las figuras exponente de la cultura alsaciana contemporánea. Vivió parte de su infancia en la Alsacia anexionada a la Alemania Nazi y dedicó numerosas obras para la ilustración de libros para niños,​ aunque también para adultos.
Su obra se caracteriza por el humor, la sátira y el erotismo destacando sus obras de crítica hacia el contexto política y social, y particularmente, las complejas relaciones francoalemanas y su influencia en la vida de Alsacia. En los años 1950, se instaló en Estados Unidos y colaboró en publicaciones como The New York Times, Esquire, Life, Harper's Bazaar y The Village Voice. Desde entonces, destacó igualmente su creación de ilustraciones de denuncia, comenzando con varios posters críticos con la guerra de Vietnam activismo luego extendido a la denuncia del racismo o el maltrato animal. Su trabajo de ilustración en la obra para niños Moon Man de 1966, fue destacado por el crítico Maurice Sendak. A partir de 1974, se orientó hacia el público adulto, creando una serie de obras de temática erótica. En 2007 fue inaugurado en Estrasburgo el Musée Tomi Ungerer/Centre International de l’Illustration.

Texto de Saray Pavón
Imagen principal de Eric Nieder
Imágenes de Tomi Ungerer

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Sombras chinescas

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En la pared se refleja la sombra
de una mano indefensa;
yace de bruces.
Un dedo índice se acerca, sigilosamente;
repta.
Se yergue, se dobla en el aire
y penetra entre los dedos pulgar e índice;
de aquella mano.
Las uñas se retraen; comienza la lucha...
...silencio tras el fragor...
las manos permanecen entrelazadas,
los dedos juegan, trazan círculos;
las sombras se desvanecen
y se cierran las cortinas sobre la pared.

Poema de Eugenio Barragán
Imagen de Pixabay

lunes, 7 de septiembre de 2020

Ciego por voluntad y destino (primera estrofa)

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Porque todo es igual y tú lo sabes,
has llegado a tu casa y has cerrado la puerta
con aquel mismo gesto con que se tira un día,
con que se quita la hoja atrasada al calendario
cuando todo es igual y tú lo sabes.
Has llegado a tu casa,
y, al entrar,
has sentido la extrañeza de tus pasos
que estaban ya sonando en el pasillo antes de que llegaras,
y encendiste la luz, para volver a comprobar
que todas las cosas están exactamente colocadas,
                                       como estarán dentro de un año,
y después,
te has bañado, respetuosa y tristemente, lo mismo que un suicida,
y has mirado tus libros como miran los árboles sus hojas,
y te has sentido solo,
humanamente solo,
definitivamente solo porque todo es igual y tú lo sabes.
(...)




Poesía de Luis Rosales
Imagen de Pixabay
Videopoema de Saray Pavón


sábado, 5 de septiembre de 2020

jueves, 3 de septiembre de 2020

martes, 1 de septiembre de 2020

Hipótesis

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Si muero alguna vez
no quiero camposantos:
qué ridícula imagen de la muerte,
que es inmensa,
apresada en el féretro.

Si llegase a morir
no me echéis a una hoguera:
debo respeto al cuerpo que me da cobijo,
y dado que es de agua
no lo ofendáis con fuego.

Si por error muriese
no me aromaticéis,
no me mortifiquéis,
dejadme estar.

Si finalmente he de morir un día
enterradme sin rito en un monte collado,
desnudo como vine

para que en otra era,
si una muchacha pasa silbando por ahí,
si tropieza con una piedra blanca
que se asoma a la tierra,
quizá la desincruste
y frote con cariño mi cráneo inmaculado.

y lo acerque a su oreja
                                  y oiga atenta el rumor
de un teatro vacío.




Poema de Rafael Espejo
Imagen de Pixabay


domingo, 30 de agosto de 2020

El soborno de Caronte

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Este libro, de M. García Viñó, va sobre la autenticidad e impostura en las letras y las artes contemporáneas. Os voy a compartir unos fragmentos que para mí destacan:


11. Lo peor no es que el arte actual sea, en términos generales, mediocre; lo peor es la desorientación, la crisis, el hecho de que nuestra época, en parte, carezca de un lenguaje propio y se alimente forzosamente del contínuo revival. [...] En medio de un panorama tan delosador, se salvan algunos: no pocos. 



53. Carlos Rojas ha encontrado un perfecto símil para decir lo que es la novela del realismo total. La compara con un agujero negro, que es, para los físicos, el último estadio de la vida de una estrella [...] un punto de densidad infinita y, por tanto, de fuerza gravitacional así mismo infinita. Lo engulle todo y no deja escapar ni siquiera su propia luz. [...] Pienso que si todo es el contenido potencial de una novela, el novelista ha de ser alguien con una curiosidad e interés universal [...] y la novela sería... la aventura del recorrido.

114. ...los descubrimientos de la intuición no son comunicables, porque no son demostrables. Sólo sirven al intuitivo. A los demás sólo cuando ya hayan sido razonados.
115. Si hubiese un Dios, ¿qué razón tendría para no manifestarse?. 


118. No se comprende por qué algunos físicos consideran disparatada la teoría de Hugh Everett de los universos múltiples. El caso es que, matemáticamente, han de reconocer que resulta inobjetable. Y, al fin y al cabo, también Dios es una hipótesis y se escriben millones de volúmenes sobre él y hasta se construyen templos.


139. En cuanto empieza a actuar la razón, la fe retrocede.


153. De una manera o de otra, todo escritor, todo artista, es lírico; proyecta en su obra sus sentimientos personales y las fricciones o complicidades de su yo con el mundo que le rodea, sea mundo físico, sea universo de ideas y de valores.


154. Cada vez más se presenta el sexo (en el cine y la televisión, sobre todo) en un nivel tan superficial, que ni siquiera es de vodevil. Es un nivel casi de apareamiento animal. Sin adornos, sin ritual. Lo están desplazando fuera de la cultura.

 

viernes, 28 de agosto de 2020

Canciones bastardas III

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Llegó el temido momento. Ya lo expliqué en su día pero conviene recordarlo, porque es necesario para entender la compleja idiosincrasia de estas tonadas. Las canciones bastardas son aquellas que por un motivo u otro se convierten en las más conocidas de una banda o artista. Y no tienen por qué ser malas. A veces sólo son insulsas. El problema, mi inconveniente personal, llamadme loco, es que no representan para nada el espíritu de sus autores. Eso además acarrea un segundo peligro, a su vez el más grave: que se les conozca por ellas y se obvien las realmente representativas. Hoy me encuentro en la difícil tesitura de, emulando a Donald Sutherland en La invasión de los ultacuerpos, señalar a un tema que siempre me ha enamorado y lo seguirá haciendo cada vez que suene en las (por otra parte únicas que hay) radios generalistas de todo el mundo. Hablo de ese temazo cargado de emociones y sentimientos llamado Don’t speak, de los californianos No Doubt. Carne de single, sin duda: por aquello de que es una canción lenta, con sus arreglitos y su maravilloso videoclip y añadiendo el morbo de que en él se hablaba de la ruptura entre Gwen Stefani y Tony Kanal (vocalista y bajista respectivamente).

Pero sí, como es habitual en mí, hay un pero. En mi humilde opinión, aunque Gwen borda su trabajo vocal, como siempre, se desluce al resto de músicos. Bueno, es cierto que Tom Dumont se marca un intimista y más que correcto solo acústico. Pero dónde queda la contundencia de Adrian Young aporreando tambores, o esas lineas de bajo a caballo entre el funk y el rock del mencionado señor Kanal.

Lo siento. Pero me resisto a que este sea su estandarte. Ni siquiera voy a salir del disc(az)o del que proviene. Ese clásico ya de la historia de la música y uno de los representantes de mis adorados noventa. El insuperable (por ellos mismos) Tragic Kingdom (Trauma Records, 1995). Y no es fácil proponer una única alternativa, porque no hay un tema malo de los 14 que lo componen. Hey You tiene una melodía y un estribillo preciosos, adornado por el sitar de Aloke Dasgupta y con una Gwen que juega con el swing y el new wave de forma exquisita. Just a Girl es esa declaración feminista algo tímida que juega con una falsa ingenuidad y un ritmo rockero bastante pegadizo. The Climb posee una cadencia casi hipnótica en las estrofas y un estribillo que nos hace viajar a los años cincuenta. Y qué decir de Sunday Morning, ese portento de reggae-rock al que acompaña un genial y divertido videoclip...

Pero si hay alguno que, para mí, aúna la mayoría de elementos de los que están hechos los de Anaheim y donde además podemos percibir los vientos y teclas de Stephen Bradley (teclados y trompeta, sumada a la de Phil Jordan) y el saxo de Gerard Boisse ese es Different People. Puede que sea un friki de las líneas de bajo más allá de aquellas que señalan lo obvio del acorde, las que lo rodean, se recrean en adornos funk que embellecen el rock más simplista. Puede que sea un amante de los cambios de ritmo, de las estructuras diferentes y de los coros bien hechos. Puede que el resto de canciones también sean maravillosas y que esto sea aun más subjetivo que mi afán por resaltar que hay vida más allá de lo popular. Pero lo que es evidente es que, objetivamente, si un extraterrestre aterriza en La Tierra y sintoniza Kiss FM, se va a llevar una idea equivocada de lo que es esta banda.

 Texto e imágenes de Antoio Moreno

miércoles, 26 de agosto de 2020

Dioses de barro

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Los héroes del pueblo regresan exhaustos
al hogar por un sueldo miserable

lloran por el exilio de los hijos que aún confían
en los títulos que resguardan en sus maletas

con una sonrisa amarga comparten
la pensión, engañan al hambre
con pan duro o yogures caducados

renuncian al suicidio por amor

los héroes del pueblo no escriben
no tienen voz

querido “poeta”: no puedes ser el protagonista
que predique la revolución desde un nido

tu única conciencia es el aplauso de los seguidores ciegos

los resilientes heredarán las ruinas de la tierra
y tú los efímeros momentos de gloria.

Poema de Ana Patricia Moya, Periquilla de los palotes 
Imagen de Pixabay


lunes, 24 de agosto de 2020

En mi mar imaginario

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Hoy que me arropan tus olas, en mi mar imaginario.
Hoy que me susurras al oído, sabes que te escucho (aunque sea uno más).
Hoy que me ciegan tus colores, aunque ya no los veo.
No porque no tenga idea.
No porque no tenga inspiración.
No porque no llames a mi naturaleza.
No porque no tire de valor.
Llamarte sería lo fácil, pero lo frío es el teléfono.
Si piensas en mí allí estaré a tu lado.
Si pasas, como tantas, pues nada hemos pasado.
Si ríes, que es lo que quiero, sólo tu felicidad.
Porque ya los dos muy mal estamos pasándolo,
en la distancia, yo en ti estoy pensando.


Poema de Jose Luis Pavón Boza
Imagen de Pixabay

sábado, 22 de agosto de 2020

Maurice Sendak

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Maurice Sendak (10 de junio de 1928 - 8 de mayo de 2012) fue un ilustrador y escritor de literatura infantil estadounidense. Hijo de una familia judía de origen polaco, tuvo una infancia enfermiza. Según contó el propio autor, decidió que sería ilustrador por influencia de la película Fantasía, de Walt Disney.

Su obra más conocida es el álbum Donde viven los monstruos, publicado originalmente en 1963 y que sigue siendo un éxito de ventas en todo el mundo. Sus imágenes son de gran riqueza visual y poder narrativo, y la obra tiene numerosas implicaciones, adentrándose en el territorio de la dominación, la libertad, los deseos, la oscuridad, los sueños (normales y  prohibidos) y las pesadillas. En este sentido, no es un autor fácil ni ha sido siempre bien aceptado por el público adulto, sí por aquellos a quienes dirige sus obras, los niños; según la American Library Association, La cocina de noche ha sido censurado con frecuencia debido a ciertas connotaciones eróticas -el desnudo infantil- que algunos extraen de esta obra.
Ha realizado incursiones en algunos otros géneros, como la animación televisiva (Really Rosie 1975), la adaptación teatral de Donde viven los monstruos (1979) o la escenografía del Cascanueces de Chaikovski. A su vez, su obra ha influido en películas como Dentro del laberinto.

En 1970 recibió el premio Hans Christian Andersen de ilustración, y en 2003 el premio Memorial Astrid Lindgren, ex aequo con la escritora austriaca Christine Nöstlinger. En 1963 recibió la medalla Caldecott y en 1983 la medalla Laura Ingalls Wilder.
En una entrevista para el periódico The New York Times en septiembre de 2008, reveló su homosexualidad. El escritor había vivido con un psicoanalista llamado Eugene Glynn por aproximadamente 50 años, hasta el fallecimiento de éste en mayo de 2007. Sendak nunca se lo reveló a sus padres. 
Texto de wikipedia
Ilustración principal @esepe1
Imágenes de Maurice Sendak

jueves, 20 de agosto de 2020

De atribuciones

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No hay escritor tras el que no se esconda, en última instancia, un tímido. Pero es infalible que hasta el más pusilánime tratará siempre, aun por los más oblicuos e inesperados modos, de revelar su pensamiento, de legarlo a la humanidad, que espera, o supone, ávida de conocerlo. Si determinadas razones personales o sociales le impiden declararse en forma abierta, se valdrá del criptograma o del seudónimo. En todo caso, de alguna manera sutil dejará la pista necesaria para que más tarde o más temprano podamos identificarlo. 

Fragmento de microrrelato de Augusto Monterroso
Imagen de Pixabay

martes, 18 de agosto de 2020

Ahora que no te quiero todavía (I)

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De ti aprendo a paladear los besos,
mi boca se desdibuja en la tuya,
tus dedos se deslizan con ternura
y se derrite nuestra alcoba de hielo.
De ti me viene ese luminiscente
frenesí de lascivia, ese desorden
de cama y mente, las buenas razones
del lenguaje primitivo, el de siempre.
Un nudo en el ombligo que comienza
por la captación sensual, que recorre
cada hueco de nuestras habitaciones
de falsos estudiantes*, que tropieza
entre mis piernas, entre tus cajones.
Todo lejos de nuestros corazones.


*cap 1, Rayuela, Julio Cortázar.
Poema de Saray Pavón
Imagen de Pixabay

domingo, 16 de agosto de 2020

Poética

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Tal como van las cosas tal como va la herida
puede venir el fin desde cualquier lugar
Pero caeré diciendo que era buena la vida
y que valía la pena vivir y reventar

Puedo morir de insomnio de angustia o de terror
o de cirrosis o de soledad o de pena
Pero hasta el mismo fin resistirá el fervor
me moriré diciendo que la vida era buena

Puedo quedar sin casa sin gente sin visita
descalzo y sin mendrugo ni nada en mi alacena
Sospecho que mi vida será así y ya está escrita
Pero caeré diciendo que la vida era buena

Pueden matarme el asco la vergüenza o el tedio
o la venal tortura o una bomba homicida
Ni este mundo ni yo tenemos ya remedio
Pero caeré diciendo que era buena la vida

Tal como van las cosas mi corazón se llena
de puertas que se cierran con sigilo y temor
Pero caeré diciendo que la vida era buena
la quiero con cansancio con horror con amor.



Poema de Félix Grande
Imagen de Pixabay


viernes, 14 de agosto de 2020

miércoles, 12 de agosto de 2020

Miguel Delibes

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En esta entrada hago breve reseñas de obras de Miguel Delibes que han pasado por mis manos, son apuntes que esbozan las temáticas sin desvelar los desenlaces. Las unifico aquí porque no me han apasionado como en su día lo hizo "Señora de rojo sobre fondo gris", han quedado en un pasarratos sin más.



La mortaja: Podemos imaginar qué va a pasar y la historia se va construyendo nítidamente en tu cabeza pero no importa que la trama sea previsible sino el cómo está escrito. Delibes tiene un don y consigue engancharte aunque no haya mucho movimiento en la trama. Es un cuento breve donde ­la naturaleza, la muerte, la infancia y el prójimo­ se conjugan de manera obsesiva.

Las ratas: La denuncia social siempre vigente. Un niño (llamado Nini) de once años vive con su padre en una cueva apartada del pueblo y se alimentan de ratas. El Nini parece poseer conocimientos por ciencia infusa y todos acuden a él con dudas sobre la cosecha, animales, etc. Como apoyo emocional sólo tiene a su perra. Los problemas empiezan porque el alcalde quiere acabar con las cuevas y un hombre joven de un pueblo cercano empieza a cazar ratas por diversión en el mismo territorio así que las presas comienzan a escasear.

Madera de héroe: Siempre su acertada mano esboza una forma para transmitir y zarandear tu cerebro, aquí no iba a ser menos. Este libro no es una novela sobre la Guerra Civil, sino la crónica de unos personajes que se ven envueltos en ella "cuando se arma la gorda".

Los santos inocentes:
Es de esos libros que me alegré de no haber comprado yo sino que mi madre lo tuviese en la estantería porque en esta ocasión no me ha enganchado nada el modo narrativo (algunas frases sueltas) pese a que la temática tiene potencia: Una familia de campesinos formada por un matrimonio y sus cuatro hijos
que vive en una humilde casa al servicio de los señores del cortijo, trabajando, obedeciendo y soportando humillaciones sin queja alguna. Constituye una denuncia moral contra el latifundio, la injusticia social que provoca y las consecuencias que tiene sobre la vida de los individuos, la jerarquización brutal de la sociedad que provoca la deshumanización de los menos favorecidos.

lunes, 10 de agosto de 2020

Haciendo tiempo

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Entre suizos, cafés y pastas
vuelve a huir mi mirada, atada al tiempo del reloj.
El humo del cigarrillo juega entre aromas
y la ceniza inunda mi ropa.
El rito del café corre presuroso
entre camareros de uniforme blanco con botones.
Robo tiempo, traicionando a mi horario
y mancho otra vez la servilleta de papel.
El reloj simétricamente traza las catorce horas
y me señala acusador...
La pluma se abre paso entre los escombros
de la colilla que apago.
Ahora, me tocará a mí
abrirme paso entre la gente,
que no sé si también llegará tarde,
intentando no perder la servilleta y la pluma.

Poema de Eugenio Barragán
Imagen Miradas ar-dientes que invitan morderte de Zenset

sábado, 8 de agosto de 2020

Muerte está confusa

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Muerte, confusa.
El que viene a llevarse
huele a Hugo Boss.
El que debe vivir
apesta a pis.
Muerte no entiende.
Los que tendría que llevarse: disfrazados de vida.
Camuflaje comprado.
Inversión en mentira. De cientos de años.
Muerte, confusa.
Obsesionados por quedarse: polvo de tumba.
Dispuestos a irse: los que más falta harían.
Muerte no puede confiar en su nariz.
Ha de parar,

Y empezar

A pensar.


Poema de Chema Villalba
Creación en Illustrator de A. Moreno


jueves, 6 de agosto de 2020

Cena

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Y fui a cenar a casa de mis
padres como les prometí
y hacía, bueno, como un mes
que no los veía
pero llegué muy muy tarde.

y ellos ya habían cenado
pero no hubo malas caras pese al
retraso

y lo que quedaba de cena estaba
frío
pero me lo comí
y estaba bueno.

Y me encontraba yo
de un humor
extraño aquella noche
y el ambiente durante la cena fue
como tenso enrarecido
yo ahí cenando solo
mientras los dos miraban
en silencio casi todo el tiempo
aunque
como digo no
hubo malas caras
sólo como una ausencia de vida
y el aire muy quieto.

Y cuando acabe de cenar
era muy muy tarde
y no había ya transporte público
así que me llevaron a casa en
su coche
y mi padre se sentó al volante
y yo me senté junto a él
detrás nuestro se sentó mi madre.

Y puse la radio
a ver qué había
y la canción era muy muy triste
y mi padre conducía en silencio
y mi madre guardaba silencio atrás
y yo miraba por la ventanilla
o miraba a mis padres
tan viejos
y la ciudad tan apagada
los tres en silencio
en el coche fletado a través
de la ciudad
callada callada callada
podrida
muerta.

Y
bueno
hice algo que
hacía tal vez más de diez años que
no hacía:
Lloré
pero lo hice en silencio
y me froté los ojos como si se me hubiera
metido algo
y estaba muy muy oscuro
así que nadie noto nada.



El mundo me pareció entonces
un lugar muy muy triste
donde la gente conduce desamparada
coches viejos
por ciudades vacías oscuras muertas
sin hablarse
sin esperanza

sólo dos faros
y una guitarra lánguida
y el vacío delante
y el abismo detrás
y la nada alrededor.



Poema de Sergi Puertas
Imagen de Pixabay

martes, 4 de agosto de 2020

domingo, 2 de agosto de 2020

Versículo del Génesis

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Por las ventanas, por los ojos 
de cerraduras y raíces, 
por orificios y rendijas 
y por debajo de las puertas, 
entra la noche. 

Entra la noche como un trueno 
por las rompientes de la vida, 
recorre salas de hospitales, 
habitaciones de prostíbulos, 
templos, alcobas, celdas, chozos, 
y en los rincones de la boca 
entra también la noche. 

Entra la noche como un bulto 
de mar vacío y de caverna, 
se va esparciendo por los bordes 
del alcohol y del insomnio, 
lame las manos del enfermo 
y el corazón de los cautivos, 
y en la blancura de las páginas 
entra también la noche. 

Entra la noche como un vértigo 
por la ciudad desprevenida, 
rasga las sábanas más tristes, 
repta detrás de los cobardes, 
ciega la cal y los cuchillos 
y en el fragor de las palabras 
entra también la noche. 

Entra la noche como un grito 
entre el silencio de los muros, 
propaga espantos y vigilias, 
late en lo hondo de las piedras, 
abre sus últimos boquetes 
entre los cuerpos que se aman, 
y en el papel emborronado 
entra también la noche.



Poema de José M. Caballero Bonald
Imagen de Pixabay


viernes, 31 de julio de 2020

31 noches

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Ignacio Escolar no sólo tiene magnetismo cuando habla (lo he visto en pocas ocasiones y no me he empapado de su actividad, comento desde mi corta experiencia) sino también escribiendo. La apertura de su libro no puede ser mejor: desde ahí vas avanzando queriendo desgranar la historia y saborear su estilo narrativo que está impregnado con toques de los grandes: Palahniuk, Iván de los Ríos, Preston/Child, Pizzolatto, Golding, Nothomb, etc.




La trama de "31 noches":
mafia, deudas, tapaderas, un reportero intentando conseguir una exclusiva,... Está escrito en primera persona por uno de los que se han implicado demasiado por su trabajo: el periodista (hablando de los periodistas en un momento dice: "somos un oficio de gente que se muere calva, sola y de cirrosis"); aquí os dejo la sinopsis aunque recomiendo leerlo sin echarle un ojo a esa parte ya que en muchos casos con tanta información nos quitan ese paladear cada página:

"En la casa del colombiano encontraron dos pistolas, una escopeta recortada, un hacha de carnicero, una sierra, algo de cocaína, tres teléfonos móviles casi prehistóricos y 19.000 euros en siete fajos de billetes arrugados, escondidos tras un cajetín de la luz. Pero lo que más inquietó a Velasco, lo único que le alteró el pulso, fue una habitación sin ventanas, con todas las paredes, el techo y el suelo forrados de plástico, como el que se usa para proteger los muebles cuando se va a pintar. No había ninguna brocha en la casa. La habitación estaba limpia y completamente vacía, salvo por un cubo. El cubo estaba lleno de ácido sulfúrico". 31 noches es un mes de agosto que empieza y acaba en ese cubo, que está esperando un cadáver para disolver. Es una historia corrosiva, sumergida en las tripas de una discoteca, la sala Premium, donde un periodista se ve arrastrado en una trama de narcos, matones de discoteca y deudas pendientes en la noche de Madrid. "Soy de los que dicen que no soportan la violencia, de los que se creen incapaces de hacer daño a una mosca. Aquel verano descubrí que no es verdad". El joven periodista Ignacio Escolar debuta con esta turbadora novela en el mundo de la narrativa con el acierto, pulso y claridad de ideas a los que nos tiene acostumbrados en sus trabajos como columnista y analista político. Impecable en su ritmo y desarrollo, demoledora en su retrato de la realidad que nos rodea, el género negro cuenta con una nueva obra de referencia.

Espero que se anime a escribir otra novela negra.

miércoles, 29 de julio de 2020

El año del diluvio

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Se sustenta en el diálogo de dos personajes, el escenario no requiere muchos cambios, posee realidad e invención y es de Eduardo Mendoza (para mí ha sido un gran descubrimiento: escritura desenfadada pero no por ello sin gancho, sabe narrar la historia y crear interés en el lector). La trama: una monja busca ayuda económica para subsanar el deterioro inevitable del hospital, así entra en su vida el cacique Augusto Aixelà, que es un mujeriego según cuchicheos de la comunidad. Si quieres saber qué más sucede... adéntrate en él, prefiero ser breve que fastidiarle la lectura a alguien.


Para no hacer una mini entrada he decidido desgranar también la novela Dicen que estás muerta, de María Zaragoza. ¿El nexo? la decadencia en los títulos, ya que la escritura de María no me ha cautivado: muchas repeticiones de verbos y palabras en poco tiempo desde la primera carilla (así no extraña que sea un libro de 500 páginas) y adolescente en la manera de narrar. La trama de primera llama la atención: un asesinato. Durante las páginas vamos a ir descrubriendo a la víctima y personajes que se han cruzado o han vivido más de lleno a la joven, pero ya os digo, lo que promete ser una novela al estilo Pizzolatto por la sipnosis... cae en su propia tumba. Un ejemplo de esas reiteraciones de las que os hablo:
Uno se pregunta qué piensan exactamente las moscas cuando chocan contra el cristal de una ventana. Si piensan algo. Al menos deben sentirse como Rosa y yo cuando jugamos al juego, lo que viene a ser el juego en sí, siempre el mismo a lo largo de los años por más que ella o yo cambiemos, que cambiamos, vamos madurando y macerando las estrategias para finalmente acabar atrapados por la estrategia del otro, o por la propia, chocando contra el cristal, en fin, lo de siempre una vez más. Lo único que varía con insistencia casi exasperante es si el cristal está del lado de uno o de ella o del de los dos porque a veces, eso sí, estamos del mismo lado del cristal chocando irrefrenablemente por no darnos cuenta de que estamos el uno junto al otro. De hecho esto es lo que más veces se repite en nuestro juego eterno: los dos del mismo lado del cristal, idénticas moscas zumbonas dándonos cabezazos contra nuestro reflejo pensando que es el otro que intenta pasar de nuestro lado. A veces ni vemos el cristal que nos separa. A veces es el cristal que nos une.

Crítica constructiva: poner lo mismo con distintas palabras e ir a la síntesis (mejor una novela de 200 págs. contundente que...):

Uno se pregunta qué piensan exactamente las moscas cuando chocan contra el cristal de una ventana. Si se plantean algo deben sentirse como Rosa y yo durante el juego. Pese a que cambiemos y maduremos las estrategias quedamos atrapados por la de del otro o la propia, tropezando con el cristal. En ocasiones incluso estamos en el mismo lado, juntos, pero no nos percatamos y seguimos dándonos cabezazos contra nuestro reflejo pensando que es el otro. A veces el cristal que nos separa es el que nos une.


Reseña y fotografías de Saray Pavón