martes, 13 de noviembre de 2018

Eso era amor

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Te veía
llegar,
cruzar la puerta,
darme un besazo en el morro,
mirarme a los ojos
de esa manera única,
como sólo tú miras
a los ojos: rompiendo
el calendario.

                   Te veía
hacer esas cosas sencillas
que tú haces
para que el mundo
entre en razón;

y no sabía
a quién
darle las gracias.



Poema de Karmelo C. Iribarren
Imagen de Pixabay

domingo, 11 de noviembre de 2018

Abandonados vs. Adoptados música

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Abandonados: 
He ido dejando atrás a grupos de música electrónica con estética dark, caras tristes y melancólicas y sonidos contundentes: And one, Front 242, Nitzer ebb... grupos a que hace unos años seguía. Empezó a saturarme ese sonido oscuro para ocultar letras que dicen más bien poco o nada. Supongo que su estética llegó a engancharme, y sus sintetizadores me hipnotizaron. Sigo amando la música electrónica pero de temática distinta. Más variada, quizás más colorida.

Adoptados: 
Conocí a Sóley Stefánsdóttir a través de las redes sociales. Desde la primera vez que escuché su voz me enamoré. Música fría islandesa, surrealista y mágica. Creo que la palabra que la define perfectamente es soñadora. Música y letras que te invitan a un mundo interior riquísimo, en el que si cierras los ojos y escuchas con atención, puedes llegar a sumergirte. Ella misma define sus composiciones de piano para su disco Krómantík:
 “De noche, o cuando haga frío y esté lloviendo fuera, siéntate en una silla de tu salón y escucha. Si te dan ganas, muévete un poco. Imagina un piano un poco fuera de tono en una esquina, luego imagina las manos viejas. Esas manos viejas tienen una historia que contar. Esas manos son casi irreales pero es difícil poder decirlo con solo escucharlo. Esas manos tocarán hasta que Krómantík se desvanezca en el silencio y tus ojos cerrados empiecen lentamente a ver algo más profundo y oscuro.”


Texto A. Ramírez
Imagen de Sóley Stefánsdóttir

viernes, 9 de noviembre de 2018

Entrevista a Juanjo Ramírez Mascaró

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Un buen día llega alguien, a) tu prima, b) un colega, c) tu pareja, y te plantea el siguiente plan: vente a mi casa, que te voy a poner una peli de cacahuetes. Tú puedes soltar el chascarrillo básico, en plan: ¿ya no te gustan las palomitas? A lo que te responden: ¡No es eso! ¡Es que está hecha con cacahuetes!

Ante eso puedes hacer dos cosas. Te lo tomas a broma y vas igual­mente porque a) es de la familia, b) es tu colega y habrá cerveza, c) quieres quedar bien y además sus padres no están en casa. Pero también puede pasar que seas una de esas personas curiosas que indagan en lo raro y lo diferente. Por suerte somos muchos así y la disfrutamos sin más excusas. 

Se cumplen diez años del estreno de Gritos en el pasillo. Sí, esa peli en la que todos los personajes son frutos secos. Y los seres raciona­les a los que en un mundo paralelo se nos hacen llamar humanos, son cacahuetes en la cabeza de nuestro invitado. 

Al otro lado de nuestras pantallas tenemos a Juanjo Ramírez Mas­caró, responsable de ésta y otras muchas cosas que espero que nos cuente. 


La i Crítica – ¿Qué recuerdos te trae ahora, en este momen­to de tu vida aquel primer largo?

Juanjo Ramírez Mascaró – Con Gritos los recuerdos son siempre agridulces. Le tengo un cariño inmenso a la película, y al mismo tiempo, le tengo una manía tremenda. Recuerdo aquella época como una de las mejores de mi vida y, al mismo tiempo, como una de las peores. Teníamos la suerte de estar haciendo exactamente lo que queríamos y, al mismo tiempo, estábamos pagando un alto precio por ello: Nuestras vidas permanecieron estancadas durante los cuatro años que tardamos en sacar el proyecto adelante, mien­tras a nuestro alrededor la gente avanzaba, evolucionaba, se defi­nía, conseguía trabajos estables, sueldos fijos…

LiC – Supongo que conoceríais el doble filo de la propuesta. ¿Qué os impulsó a llevarla a cabo?

J.R.M. – Mi socio Alby Ojeda y yo queríamos rodar una película en nuestra propia tierra, la isla de Fuerteventura. Ahora está de moda irse a rodar allí. Lo han hecho Ridley Scott y Robert Zemekis, lo ha hecho Doctor Who, lo va a hacer Disney con sus nuevas sagas de Star Wars… Hace diez años, en cambio, si decías en la isla que que­rías hacer una peli, te miraban con cara rara. Por eso, de entre todos los proyectos que teníamos entre manos, elegimos uno que, en el peor de los casos, se pudiese rodar con sólo dos personas en el set (cosa que, de hecho, ocurrió durante el 70% del rodaje).

LiC – ¿Qué cara puso el kiosquero cuando le comprasteis todos esos cacahuetes?

J.R.M. – No lo sé. La mayor parte de nuestros cacahuetes los “tu­neó” nuestro compañero Modesto Berbel, que en aquel entonces vivía en Almería. Modesto compraba los cacahuetes allí, los pintaba basándose en bocetos que yo le enviaba vía mail y nos los hacía llegar por correo ordinario. Así pues, no sé qué cara pondría el po­bre kioskero, pero sí puedo presumir de algo maravilloso: Los extras de mis pelis fueron reclutados en la misma provincia donde Sergio Leone reclutaba a los suyos.

LiC – Después del videoclip para Bambikina ¿Volverás a trabajar con frutos secos, o prefieres que acompañen las copas?

J.R.M. – Lo cierto es que a lo largo de estos últimos años me venía de cuando en cuando una pregunta: “¿Si volviese a rodar con caca­huetes en la actualidad, con más experiencia, con lo muchísimo que han evolucionado las tecnologías necesarias para ello… la haría me­jor?” Pues bien: Cuando hace unos meses Bambikina me encargó dirigir ese videoclip para su canción Escorpiones de Tequila compro­bé que las circunstancias actuales nos facilitan muchas cosas, pero traen consigo problemas nuevos con los que no tuvimos que lidiar la primera vez. La respuesta corta sería NO. Espero no tener que volver a rodar con cacahuetes en mi puta vida. Sí he de decir que en esta nueva incursión disfruté tanto como la primera vez (e incluso más) con el proceso de fabricación del universo en miniatura. Aun­que los cacahuetes ya no los quiero ni con las copas, no descarto volver a plantear otro proyecto de marionetas en un futuro. Es una espinita que sigo teniendo clavada. Esas texturas, esa sencillez, esa magia de los universos en miniatura…

LiC – Las voces (geniales) terminan de completar la atmósfera con su gran personalidad. ¿Cómo fue el casting?

J.R.M. – A algunos dobladores los tuve en mente desde antes de escribir el guión. Tal fue el caso de Patricia Riquelme (el personaje de Marita está muy inspirado en ella), o el de Jai­me Vaca (que pone voz a cuatro cacahuetes en la peli), o el César del Álamo (cuando escribí el personaje de la abuela te­nía claro que iba a ser suyo), o el de mi tío Gaspar Ramírez (que falleció hace unos meses, pero cada vez que escucho su doblaje del director del “maní-comio” siento que una parte de él siempre seguirá aquí con nosotros). El resto de los dobladores fueron ha­llazgos a posteriori. Entre ellos, Gonzalo Navas, que interpreta al dibujante protagonista. Cuando conocí a Gonzalo y le vi interpretar, supe que tenía que ser él.

LiC – Esto no es una pregunta pero tenía que decirlo: hubo algún momento en el que, para mí, fue más efectiva que muchas pelis de terror actuales.

J.R.M. – Jajajajaja. Muchas gracias. Era lo que más nos seducía: que, además de las risas, la peli tuviese algún que otro momento de au­téntico mal rollo. Recuerdo que insistí mucho en eso cuando dise­ñamos el sonido (magnífico trabajo de Víctor Puertas y Juan Luis Cordero) y la música (magnífico trabajo de Andrés de la Torre y Ja­vier López Vila). También lo potenciamos con la realización, el mon­taje (en HD Studio Online), la fotografía tenebrista de Alby Ojeda… Pero creo que el sonido, por definición, ataca más a lo irracional, a la víscera. Cada vez que alguien me dice que ha pasado un poco de miedo viendo unos cacahuetes pintarrajeados en un decorado de cartón piedra, me siento orgulloso de mi ambiciosa locura y, sobre todo, de mi equipo de técnicos y artistas.

LiC – ¿Tienes alguna peli fetiche de este género?

J.R.M. – ¡Muchas! Pero como no puedo mencionarlas todas, me limitaré a nombrar Quién puede matar a un niño del gran Chicho (Ibáñez Serrador) y, por otra parte, algunas incursiones en el géne­ro perpetradas por Joe Dante. Creo que me ha marcado mucho ese malabarismo de tonos que tan bien maneja Dante en pelis como Gremlins, Piraña, No Matarás al Vecino… Me encanta que una na­rración pueda ser capaz de arrancarte una carcajada y, al minuto siguiente, provocarte un sobresalto, o un escalofrío.

LiC – ¿Cómo se camina sin caerse sobre la línea que separa el hu­mor del terror?
J.R.M. – Creo que gran parte de la respuesta a esa pregunta ya la he esbozado en la contestación anterior. Creo que se trata de un funambulismo delicado, pero me pone a cien intentarlo, buscar esa piedra filosofal. La mayor parte de las cosas que escribo por inicia­tiva propia intentan mezclar esas dos emociones: Humor y terror. Ambas provienen de pulsiones muy extremas y creo que, por ello mismo, esos dos extremos muchas veces se tocan y pueden convi­vir en una misma situación. Quizá por eso existen conceptos como el de la “risa histérica”. En este sentido, además de lo ya mencio­nado acerca de Joe Dante, me parece tremendamente interesante ese tono grotesco, delicioso de algunas películas koreanas. Histo­rias que consiguen ser comedias y tragedias al mismo tiempo sin que ninguno de esos dos aspectos deje de funcionar. Algo que en nuestro propio país trabaja con muy buena mano Álex de la Iglesia, por poner un ejemplo.

LiC – ¿Cuánto tiene esta sociedad de “caducada”?

J.R.M. – Mucho. Pero creo que me gusta así. Al menos a ratos. Hay algo poético en eso de que el mundo se vaya al carajo por culpa de lo locos que estamos. Es triste y doloroso ver cómo destrozamos ese castillo de cristal que llamamos civilización, pero también ape­tece sentarse a comer palomitas y observar cómo se desmorona todo a nuestro alrededor.

LiC – No te voy a pedir uno real, por ahora, pero ¿a qué personaje de ficción quisieras garrapiñar?

J.R.M. – A Mafalda. Estoy harto de que todo el mundo utilice ese personaje para diseñar memes de Facebook tan naif, tan “positi­vos”, tan “buenrolleros”… Mafalda, hija de puta, te voy a freír el cerebro para que nadie pueda volver a poner esas basuras apócrifas en tu boca.

LiC – Dejemos los productos perecederos por un momento. ¿Qué pasa ahora por tu almendra? ¿Algún largometraje? ¿Qué ocurrió/ocurrirá con Reptiles del espacio exterior?

J.R.M. – Jajajajajaja. Ojalá alguien tuviese dinero y agallas suficien­tes para producir Reptiles del Espacio Exterior. A veces he estado tentado de traducirlo al inglés y buscar la manera de moverlo por productoras yankies… o de plantearlo como proyecto de animación. Actualmente me gano la vida escribiendo para televisión, colaboro con otros guionistas y directores en la escritura de varios largome­trajes, cruzo los dedos deseando suerte a algunos productores que están moviendo algunos otros de mis guiones de largometraje... Y en entre todo ese caos, también busco ratos libres para co-escribir una zarzuela con un músico de altísima talla (no sé si puedo desve­lar más) y para volver a escribir otro libro.

LiC – Has publicado novelas, guionizado televisión, cine… Aunque al final todo se resume en escribir, ¿en qué medio te mueves con más comodidad?

J.R.M. – En mi caso la comodidad (o falta de ella) no depende tanto del formato, sino de cada proyecto concreto y de las circunstan­cias que lo rodean. Dicho eso, confieso que normalmente me sien­to más realizado o “más yo” cuando escribo novela o relato corto. También, en ocasiones, cuando escribo largometrajes que nacen de mí. Con los encargos o colaboraciones es distinto.

LiC – ¿Se siente cierta crisis de identidad al escuchar tus guiones en voces de otros?

J.R.M. – Cuando uno escribe guión debe asumir desde el principio que no será el único autor del discurso. De hecho, considero de vital importancia que los actores hagan suyos los diálogos y, sobre todo, que el director haga suya la historia. Si para ello hay que cambiar tu texto, pues bienvenido sea. Lo im­portante, en mi opinión, es que esos cambios se realicen con criterio y con conocimiento de lo que se quiere contar. Para ello, lo ideal es que el guionista pueda estar presente durante los proce­sos de rodaje y montaje, o que tanto los actores como el director tengan unas nociones mínimas de narrativa (del mismo modo en que un guionista debería tener unas nociones mínimas de interpre­tación, realización, producción… para saber escribir facilitando la labor de los demás departamentos).

LiC – ¿Cuáles son tus herramientas de difusión? ¿Qué cambiarías de las redes sociales? ¿Quién está detrás de los tests de Facebook?

J.R.M. – Debo ser la persona más torpe a la hora de difundir y pro­mocionar sus propias cosas. Lo que me gusta de las redes sociales es que en ellas puedo escribir sin filtros, sin censuras. Las utilizo como válvula de escape, para decir lo que me apetece, y en el momento en que me apetece, cosa que quizá me aleje de algunas personas, pero que, de alguna manera, acerca mi vida (personal y profesional) a otras personas maravillosas, que me aceptan tal y como soy y bla, bla, bla. Creo que no cambiaría nada de las redes sociales, porque me fascina esa manera que tienen de ir mutando ellas solas según se va desenvolviendo nuestro siglo, como si fuesen un organismo vivo, o una mente colectiva.

LiC – Venga, derrúmbate, ¿qué personaje de Juego de tronos eres?

J.R.M. – Si mezclásemos en un mismo personaje el orgullo quijotes­co de Daenerys, la afición al vino de Tyrion y la obsoleta torpeza po­lítico-social de Ned Stark, saldría un personaje muy parecido a mí.

LiC – Si te invadiese la pereza y tuvieras el poder de subyugar men­tes ¿a qué director obligarías a adaptar tus novelas?

J.R.M. – Obligaría a Mel Gibson a dirigir La Emperatriz de los Insec­tos, obligaría a David Cronenberg a dirigir La Mierda… y en el caso de Los Vientos que te Nombran, al ser más “pa tós los públicos”, buscaría a un director más amable pero con un puntito oscuro. Quizá Jean Pierre Jeunet, o (pedir es gratis) Guillermo del Toro. No obstante, ya existe una versión de guión para Los Vientos que te Nombran, escrita por César del Álamo, con intención de dirigirla él. Pero hace falta una buena cantidad de pasta para llevarla a buen término (no tanta como para Reptiles del Espacio Exterior, pero bas­tante pasta).

LiC – ¿Consumes Jet1 u otra sustancia que ralentice el tiempo y te permita estar en tantos fregaos?

J.R.M. – Consumo mucho té, bastante cerveza y algo de yerba mate. Me gustaría probar los hongos alucinógenos algún día, pero de mo­mento todas mis drogas son legales. ¡Ni siquiera sé lo que es el Jet! Como “escritor maldito” soy bastante patético.

LiC – Dale un consejo a esos cacahuetes frente al documento de Word en blanco o que van a hacer un boquete en el cuaderno de tanto pensar con el boli.

J.R.M. – La primera frase de mi novela Los Vientos que te Nombran es: “La primera frase de una novela es la más difícil de escribir.” Y creo que algo de eso hay. Ese temor reverencial ante el hecho de que esa primera frase o esos primeros párrafos que son “tu carta de presentación”. ¿Y si los escribes mal? ¿Y si no hacen honor a lo que tienes dentro de tu cabeza? Porque, claro… dentro de nuestras cabezas todo está indefinido, todo es pura potencia y, como tal, po­tencialmente perfecto. Nos da miedo elegir una de las mil maneras de CONCRETAR todo eso y acabar decantándonos por la errónea. Así pues, respondería que hay mil maneras correctas de empezar una historia. Contaré aquí una anécdota real muy, muy fresca en el tiempo: Llevo bastantes meses queriendo empezar a escribir uno de esos libros que tengo en la cabeza, la idea insiste día tras día, aporreando mi cráneo para salir… pero no encuentro el tiempo ni la tranquilidad mental necesarios. Pues bien: Hoy, entre una vorágine de trabajo y la siguiente, he creado el documento de esa novela, he escrito el título… y he garrapateado los primeros tres o cuatro párrafos. No me convencen, sé que mañana los reescribiré de pies a cabeza, pero también sé que mañana me enfrentaré a ese monstruo con más confianza, porque ya tendré algo concreto sobre lo que trabajar. Contra el folio en blanco recomiendo, sobre todo, esa clase de arrebatos irreflexivos. El perfeccio­nismo debe llegar después, como ese tipo que visita la escena del crimen a posteriori, para colocar los muebles en su sitio.

LiC – Si pasas por Sevilla ¿podrías traernos un poco de queso ma­jorero?

J.R.M. – Jajajajaja. Poca gente lo sabe, pero aunque mi familia es de Granada y me crié en Fuerteventura, yo nací en Sevilla. En pleno ba­rrio de Triana, de hecho. A pesar de ello la vida sólo me ha llevado en dos ocasiones de vuelta a esa ciudad, y en ambos casos durante menos de un día. Tengo ganas de conocer mi tierra natal con más tranquilidad, y si tengo queso majorero a mano cuando eso suceda (no es fácil conseguirlo en Madrid) lo llevaré con mucho gusto.

LiC – Y para ir cerrando ¿qué es “Demasiado violeta”?

J.R.M. – Era mi antiguo blog personal. En él escribía sólo lo que me apetecía. Por ello mismo su contenido dependía mucho de mis circunstancias vitales. Cuando estaba con chip de escritor literario, Demasiado Violeta era un blog de relatos, cuando estaba inmerso en el 15M, Demasiado Violeta era un blog de divagaciones pseu­do-políticas, cuando estaba inmerso en mis trabajos de guionista, Demasiado Violeta era un blog de guión. Últimamente lo tengo abandonado. Ahora tiene más de cementerio que de blog. Quizá, en parte, porque mis ansias blogueras ya las cubro colaborando en Bloguionistas, una web centrada en guión (que recomiendo enca­recidamente, pues en ella escribe también gente que sabe de esos temas bastante más que yo) y cuando escribo algún relato lo cuelgo directamente en un blog que creé expresamente para ello: Nanas para Dormir al Diablo.

LiC – Muchas gracias por dejarte enredar. Esperemos que este no sea el último encuentro y tengamos ocasión de hacerte preguntas chorra sobre tus novelas.

J.R.M. – ¡Ha sido un placer tremendo! ¡He disfrutado muchísimo!


Entrevista perpetrada por A. Moreno con ayuda desde las sombras de Saray Pavón

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Pienso en vos como el día más largo

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Fuiste el día más largo del verano
donde me hice de fuego
para caer en el centro exacto de la sed

has olvidado mi nombre
y yo aprendí que pedir es demasiado

te quise porque fuiste más límite
que inmensidad
porque trajiste ese silencio del sur
en tu forma de nublarte

mediste el tamaño de mis pies
y supiste que no habría camino
para seguirte

nada te debo.

Lo que sobrevive a la intemperie
está destinado a ser eterno.



Poema de Marinés Scelta de Saber lo que se pierde, Peces de Ciudad, 2016
Imagen de Pixabay




lunes, 5 de noviembre de 2018

Sin ideas

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Hace poco recibimos la segunda novela de Montgomery Lee, que además es profesor universitario y conferenciante. Sin ideas trata de un escritor que precisamente no encuentra un argumento, intenta todas las técnicas que dan en los talleres creativos para arrancar  y las descarta, acto seguido, por carecer de magnetismo. Nos cuenta sudores ante la página en blanco y, capítulo a capítulo, se va rizando su historia con un motín en la prisión, televisado en directo.

Esta arrítmica novela va de episodios largos a cortos, de mantenernos sumergidos a reducir nuestro entusiasmo para volver a arrancarnos curiosidad. Se embarcará en un viaje con intención de disipar la bomba de humo que tienen todas las noticias, atar los cabos sueltos y desvelar los motivos reales. No puedo evitar que el ojo crítico se ofusque en la búsqueda de diálogos más reales, me cansan los excesos de repetición de nombres cuando sólo hay dos intervinientes, pero reconozco que soy muy tiquismiquis. 

De jugar con un único personaje pasa a ir añadiendo cada vez más PJ's (reporteros, cuerpos nacionales de  Seguridad, presos,...). De autobiografía a ficción que entre apuntes históricos, cósmicos y cinematográficos va enrevesando la trama, ya que altas esferas de poder se ven involucradas en los oscuros sucesos acaecidos y venideros. 

La portada ya despierta nuestro interés con sus colores y símbolo, pero no puedo hablar de porqués sin destripar un poco el contenido (así que es mejor que aguarde silencio). Si decides adentrarte en Sin ideas pasarás un buen rato, entre sus trescientas páginas, desentrañándola. 


Imagen y reseña de Saray Pavón
*Fotografías realizadas en La biblioteca de Calonge  

sábado, 3 de noviembre de 2018

jueves, 1 de noviembre de 2018

In my dreams, de Pink Cream 69

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Cuando abrí los ojos, una luz intensa me cegó durante unos segundos hasta que pude ver tu silueta. Dibujada por el sol, tu perfecta figura permanecía quieta, de pie junto a la cama. Fue en el momento en que mis ojos se acostumbraron a la mañana, cuando por fin pude ver con claridad tu cuerpo blanco, cubierto sólo con la ropa interior, negra como tus cabellos envueltos en magia. Estabas de espaldas a mí, inmersa en aquel baño de luz, mirando el mundo más allá de las cortinas que evitaban que todo se iluminase por completo, pudiendo estropear así aquel dulce despertar. Yo aún estaba tumbado, mirando embelesado cada fibra de tu dermis, mientras recordaba con serenidad la noche anterior. Y volví a dejarme llevar por las notas de esa armonía que es tu voz y el ronroneo que se eleva hacia mis oídos cada vez que te acurrucas en mi pecho. Y volví a sentir el mismo rubor incendiario que abrasó nuestros cuerpos en la madrugada, furtiva y fría hasta que nos encontramos bajo las sábanas. Recordé cada minuto de aquel baile acompasado, deteniéndome, recreándome en el acalorado aliento que me susurraba tu boca en cada paso. Regresé al estado casi moribundo al que me empujaba cada impulso de oxígeno que perdían mis pulmones al tratar de seguir la melodía. Me alimenté de nuevo de ti y, acorralado por la negrura de tu pelo,  saboreé otra vez el rato en el que el tiempo se detuvo en tu interior, y yo con él, mientras buscaba con mi cuerpo tu alma para tocarla.

Dejé de volar entre vivos pensamientos  y agradables deseos satisfechos y me incorporé, lentamente, sin hacer ruido, a pesar de que era consciente de que ya sabías que lo estaba haciendo. Pero seguías ahí de pie, esperando a que me acercara, oliendo mis movimientos, expectante de mi próximo gesto, como cuando unas horas antes esperabas a mi mano y su siguiente destino. Esta vez fue más suave y acarició tu piel, erizada por el frío. Y la rozó desde tu hombro y descendió serpeando por tu cintura hasta topar con el elástico de tu oscura lencería. Mi dedo juguetón se introdujo bajo la tela, solo un par de centímetros, y se deslizó hasta tu cadera. Entonces te diste la vuelta, grácilmente, y entrecerraste los ojos, dibujando una tenue y sensual sonrisa que me hizo estremecer. Y dejaste caer toda tu belleza sobre mi envoltura infinitamente más tosca. Y nos fundimos en un beso tierno y travieso, mientras nuestra carne volvía a compartir los latidos de cada una de nuestras venas. Nos rodeó un halo de paz que se antojaba eterna, y las sábanas fueron el hábito de una logia a la que solo pertenecíamos nosotros dos. Ya todo dejó de tener sentido. El tiempo, la luz, el frío. Solo nuestros labios cálidos que hablaban en silencio. Y mientras nuestras pieles se deslizaban la una sobre la otra, tu imagen se fue desenfocando, se fue volviendo gris y más borrosa, hasta que desperté en la realidad y la lejanía. La soledad me había destapado y el frío me hizo despertar y perder para siempre tu tacto, íntimo y verdadero. Me levanté y me resigné a recordarte, de pie, justo en el mismo lugar que ocupaste en mi mente dormida, dejando que aquella misma luz bañase mi cuerpo. Y por un momento sonreí al pensar que, aunque todo fue un sueño, al menos por un instante, nuestras almas se mezclaron entre besos y caricias.

Texto de A. Moreno
Imagen de Pixabay
Temazo de Pink Cream 69




martes, 30 de octubre de 2018

CHEVROLETSAURO

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El humaNO motorizado
se ha tentado con su mecánica
risueña del desperfecto.
Este hombre siente solo
una velocidad embelesada
que lo lleva alucinante
sobre un tiempo único:
el momentáneo
al que no le caben la distancias.
Aquellos anticuados
que entierran sus plantas
cargan con la ingenuidad
de dar por salubre
un vegetal transgénico,
pero nuestra humaquina
muy orgullosa traga petróleo,
pues,
como ya no quiere una vida de trotes
dona sus piernas por un poco de aceite
que pueda calentar su lata embrutecida.

-¡Es toda una postragedia!-
Comentan las abuelas.

Aquí en el pavimento se cruza
el producto y la naturaleza.
He nacido en el momento exacto
en el que casi que por ley
se anda por mitades.
Veme:
una de mis manos es de plástico,
la otra es de carne.
Por uno de mis lados corre sangre
y por el otro gasoil,
soy una chevroletsauro
nacida con nato atropellamiento
y nata en el motor.
Voy conduciéndome
por un montevideO posespantado
que saborea el poder de nuestro tecno
mientras se burla sin dejándonos estacionar.

PD: Autora que aparece en la Antología Liberoamericana.

Poema de Romina Serrano
Imagen de Pixabay

domingo, 28 de octubre de 2018

Pip, dramas y posturas.

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Pip es pequeño, podríamos decir que compacto e imperceptible. Su aspecto es frágil y desamparado, y si alguien se fija en él, casi se le salta una lágrima al momento. A veces, mientras piensa en los desastres y la pena de todo lo que le rodea, suspira frente al espejo y se dice: - ¡ay si yo fuese casi feliz!

Se sienta en su saloncito, decorado de forma exquisita, a la última moda del momento, con los mejores aparatos electrónicos y todas las comodidades posibles. Suspira y se dice: -¡Ay si yo fuese casi feliz!

Hoy, mientras talla muecas de dolor en su cara frente al espejo, la radio escupe la noticia de alguna desgracia nueva. Sus ojos casi se cierran ¡tan tristes! Su rostro expresa tal congoja y aprensión que al verse reflejado en el espejo se queda paralizado. Ahí está la perfección de su obra: la imagen más sublime de la tristeza y la pena. Con cuidado, sin variar su expresión se retira del espejo, con sus cuidadas manos cruzadas en el pecho, cómo ocultando el corazón, dispuesto a lamentarse ante todo el que quiera escuchar. ¡Ay, si yo fuese casi feliz!



Microrelato de A.Ramírez

Imagen de Pixabay


viernes, 26 de octubre de 2018

Obsolescencia

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Pequeño amor, el cielo está negro.
Un silbido en la calle anuncia la hora de la basura.
Todo es monótono:
Las uñas caen de mis dedos
y forman un microscopio, que descubre
a una anciana dentro de mis ojos
/ha muerto esperando al amante/
Te tejo como Penélope
pero tu cuerpo expira
como la sopa de fideos que pide a gritos
cumplir su utilidad antes de la obsolescencia.
Todos los objetos cumplen su función
durante cierto tiempo
después nos hacen daño
nos enferman.

Y yo tengo una bufanda sobre mi cuello
una aspirina que cuelgo como péndulo
y un retrato que sirve como placebo
para todo el amor que aún no me lleva.
Amor,
la ciudad es un niño doliente
que pesa entre mis brazos.
Sus habitantes son manchas de Rorschach
que predicen el nivel de mi angustia.
Amor,
la sopa de fideos venció hace dos meses
sabe a tu boca.

Poema de Sara Montaño Escobar
Imagen de Pixabay

miércoles, 24 de octubre de 2018

Reservada

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"¡Sácamela!"
La amante del dentista no pudo contenerse, a pesar de que ya había oído una y otra vez lo de no mezclar el trabajo con el placer. Su fama le precedía. Era conocido como el mejor sacamuelas al este del río. No obstante, sus devaneos con las becarias, que siempre habían permanecido en un secreto y placentero segundo plano, estaban a punto de acabar con su fama y su matrimonio por una exclamación tan ambigua y, a su vez, tan ligada a su profesión.

"¡Sácamela!"

En ese momento medio restaurante se volvió hacia su mesa. Un camarero tropezó y esparció vichyssoie y langosta sobre el escote de una estupenda obra de cirujano. Un señor se atragantó y tuvo que proyectar en la cara de su señora el infra mensurado trozo del cordon bleu que aún humeaba bajo (y alrededor de) su cara. El murmullo típico de conversaciones intrascendentes se detuvo en seco, como la lengua entre sus piernas.
Y gracias a Dios que no se le ocurrió salir de debajo del mantel; su sorprendida esposa, acompañada de su repeinado amante, confirmaba al metre la reserva que tenía junto a la mesa en la que una hermosa estudiante sonrojada miraba en todas direcciones como un mapache acorralado.


Texto de A. Moreno
Dibujo de Saray Pavón

lunes, 22 de octubre de 2018

Buen intento, Marvel. Pero no

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Antes de comenzar, un apunte: Venom es mi villano/anti-héroe favorito de Marvel y no creo que a estas alturas nadie vaya a hacer algo decente con él, así que mis expectativas estaban ya bastante soterradas. Pues bien, decidí  ir al cine, un miércoles, para que el dolor fuera menos profundo regresando con algo más de calderilla en la cartera. En realidad, era una buena excusa para ver a los amigos y echar unas risas (más allá de la peli).  Desde Londres tenía a un colega pendiente de mi opinión en cuanto la viese, por aquello de que compartimos bastantes gustos y tendemos a analizar todas las cosas. El mensaje de WhatsApp no se hizo esperar tras la escena postcréditos; tenía cronometrada mi salida de la sala.  Mi respuesta a la impaciente pregunta "¿Veredicto de la peli?" en un principio fue corta y clara. "Bicho: sí. Todo lo demás: <<icono del monóculo>>". Y más o menos ese podría ser el resumen de la reseña, o incluso  la reseña tal cual. Pero no voy a dejarlo así de soso. Le decía, continúo, que la ceja levantada simple no me daba esa "superioridad intelectual del que no ha ido a ver una peli de jajases y cataplufs". Esto ya es adelantar un poco lo que extraje del largometraje. Porque lo que prometieron fue un filme de terror, para mayores de 18, oscuro y siniestro. Eso sí, sin araña blanca en el pecho y sin ningún rastro del arácnido más famoso de Queens.
marvelvscapcom.fandom.com
Intenté con todas mis fuerzas sacarme los cómics y la serie animada de la cabeza y centrarme en el producto como película, como obra de ficción contada en un sistema audiovisual. Aun así, mi primer acceso de ira versó en torno a la desvinculación de Spider-Man, porque, a ver, la razón de existir de Venom, no del simbionte, es el trepamuros, no hay otra. Porque no existe Batman sin la muerte de sus padres, o Spawn sin un pacto entre un Al Simmons ya muerto y Malebolgia. Es decir: no existe un Venom sin un Eddie Brock con sed de venganza hacia Peter Parker. A lo que él me respondió que tampoco le importaba mucho que se marcasen esa elipse con Peter, porque le preocupaban más otras deficiencias. Como por ejemplo, que hubiese millones de ellos (simbiontes) y que tuviesen un líder, un tal Riot. Eso suscitó en mí un regreso a uno de los recurrentes “más de lo mismo” del resto de adaptaciones. Porque lo que suelen hacer es pillar de aquí y allá para, supongo, satisfacer a ambas facciones: los que controlan algo del tema y aquellos cuyo conocimiento proviene del universo cinematográfico. En esta peli hay un par de casos al menos de esto que os digo. Uno es precisamente Riot. ¿Existe? Sí. Pero ni es un líder de nada ni es más fuerte que el protagonista. Es simplemente un guardaespaldas de LIFE que lucha, para vuestra sorpresa (o no) contra Anti-Venom (un Eddie Brock con capacidades similares a Venom pero ajenas al simbionte, es una larga historia). El otro caso es el uso de una portada mítica (Venom. Carnage Unleashed Part III) para colgarse la medallita con un plano épico, pero ni son los personajes que deberían ni en el contexto que se requiere. Esto es  algo a lo que nos tienen acostumbrados así que tampoco es que me importase demasiado, ya me resigno. Mis principales preocupaciones eran la calificación por edades, edulcorante destructor de nuestra era, y la ausencia de Spidey. Entonces le dije: "Bueno, venga, hagamos un esfuerzo. Quitemos a Parker/Spidey de la ecuación. Aún así queda una peli llena de clichés mojoneros, algunos efectos que demuestran que se lo han gastado todo en el bicho (que es brutal en todas sus fases), y lo peor de todo, paradójicamente: el bicho. Me lo pones como un puto E.T. que está descubriendo el mundo, casi entrañable, coleguita, en plan: oh no, Venom, no te vayas, ¿y esas barbacoas que nos prometimos?". Perdón por mi lenguaje, es un extracto íntegro de la conversación. Este podría ser el resumen versión extendida de la reseña.

Habría que añadir que el peregrino guión hace un flaco favor a Tom Hardy, que está genial en los momentos serios, pero da grima realmente en los cómicos. Porque ese es el verdadero problema, el tratamiento que se le ha dado al tono. Una cosa es que te inventes la trama mezclando realidades con pajas mentales salidas de la manga, que ya no nos sorprende, y otra es que se desvirtúe al personaje. Que sí, que hacemos que el simbionte entre en contacto con Brock así, a lo loco, por un retruécano de guión con un personaje random que interactúa dos secuencias antes, ok, no importa. Pero no me hagas un Eddie Brock chistoso y dicharachero y al que no le importa nada de lo que le ocurre más allá de soltar un par de veces "¿pero qué me está pasando?". No despojes al prota de su creencias religiosas ni de sus reflexiones profundas y oscuras. No me hagas un Venom sacado de A propósito de Henry, no le des empatía con los humanos buenos: no quiere ser colega de nadie, el único objetivo del bicho es sobrevivir, es un parásito, nada más. No conviertas a los simbiontes en una especie de Pinky y Cerebro ultra hormonados con planes de conquistar el mundo. No digas que tienen unas capacidades y unas afinidades muy volátiles con los humanos y luego se va pasando de unos a otros como un porro (con secuencia lamentable incluida que no voy a destripar). En definitiva: no agujerees más un guión lleno de agujeros. No intentes hacer un Deadpool 2.1 con un personaje oscuro y despiadado a nuestros ojos.

Así que, como balance final, aun con la certeza de que no iba a ser fiel ni por asomo a los cómics, esperaba una peli digna, entretenida (aunque lo es a ratos), seria y comprometida con, al menos, el protagonista. Pero lo que me encontré fue una suerte de chistes malos, unos personajes a medio hacer, unos secundarios de pena  y un atisbo de secuela que, me temo, va a seguir engordando el destrozo que le han hecho a mi querido cabroncete del espacio exterior. 

Texto de A. Moreno
Fuente de la imagen de cabecera: https://www.deviantart.com/misterfear

sábado, 20 de octubre de 2018

La i Revista nº4

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La i Revista, El undécimo arte matrioskópico, sigue su camino. ¡El número 4 ya está aquí!. 

Como sabéis 110 páginas a todo color y un precio de risa (4€). Tras la portada de Saray Pavón. encontraréis literatura, música, arte visual de todo tipo, cine y un salteado con muchos ingredientes interesantes (En el lateral de la página podéis ver las presentaciones que haremos :)).

Hemos tenido el placer de entrevistar a La Red Van, Carlos Lorenzo y Sevilla Drones Flight Squadreseñar a Carmen Aliaga, Carmen Herrera Castro, Pepi Bobis Reinoso y Jose Antonio Gamerohablar sobre José Marín, Dany Ruz, Canciones Bastardas IV, Gustito pa tus orejas II, Malditos noventa, Nuestros Abandonados Vs. Adoptados de series, Mary Poppins y el mundo de las adicciones, Quantic Dream y qué responder a una niña de cinco años cuando te pregunta...

Nos han prestado sus textos Ramsés Torres, Ana Patricia Moya, Aborojuan, Garven, Sergio Salvador CamposChema Villalba, Reyes Esteban, Lucía García Trillo, Eduardo Martos y Dany Ruz.

El arte de Cynthia Uceda (Cynthia Veneno), Sandra Márquez (Sunna)Saray Pavón, A. MorenoEduardo ChicharroEdvard Munch, @juncalroig Fernando Vicente. Hay hasta pasatiempos.

Para todo lo demás, los habitantes de esta casa de locos: Saray PavónMigue CarriónÁlex RuizDavid LosadaMario TornilloNacho Delgado, Mayte Nekez, A. Ramírez, Cristian González del Pino A. Moreno.

Si eres un apasionado de la lectura, un devorArte... ¡esta es tu revista! :)

Nota informativa:
-Periodicidad: Semestral.

-La portada irá cambiando de colores y de diseño (nos puedes mandar una ilustración a redaccion@laicritica.es).

-Si quieres participar en nuestra revista puedes mandarnos tu texto, reseña, entrevista, idea, ilustración, pasatiempo, etc. (en plural o singular) al mismo email de antes.

-Para publicitarte sigue el mismo mecanismo, correo al canto. Dinos qué opción encaja con tus necesidades/espectativas/economía entre las que ofrecemos. Aquí puedes verlas en simpáticas simulaciones.

-Si tienes alguna duda... ¡plantéanosla en un comentario! :)


Puedes encontrar La i Revista en:
-Caótica C/ José Gestoso, 8 
-La jerónima C/ Jerónimo Hernandez, 14 (Sevilla)
-Librería Padilla C/ Trajano, 18 
-Y disponible en versión pdf en nuestra tienda online.

Han salido: Nº1Nº2Nº3 y Nº4.

Texto y fotografías de Saray Pavón

Placebo

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Ya no me duele,
quieres escuchar que ya no me duele,
que lo de tener una supurante
cicatriz en el corazón
no es más que una metáfora
en un poema que nunca escribí,
que nunca hubo orificio de entrada
causada por arma disparada a quemarropa.
Quieres escuchar
que aún mantengo
el recuerdo retenido
en todos y cada uno de aquellos
preciados momentos
en los que llegué incluso a suplicar a un dios
cualquiera
que retuviese el tiempo,
a nosotros en él
por siempre.
Quieres oír de mis labios
que podemos hacer un simple borrón,
otro, pequeño, insignificante
y proseguir la cuenta de las vivencias.

Quieres que te diga que nada es imposible.
Bueno,
en un poema nada lo es.
Mas esto no es ningún poema,
es una mentira,
otra
a tu imagen y semejanza.


Poema de Álex Ruiz
Dibujo de Saray Pavón

jueves, 18 de octubre de 2018

La cintita roja

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Martina Cruz nació en 1997 en Temperley, Buenos Aires, Argentina. Estudia la carrera de Letras en la Universidad de Buenos Aires y Guión cinematográfico en la ENERC. Concurre al taller de narrativa de Laura Massolo y recita en varios ciclos de poesía. En septiembre de 2017 publico su primer libro de poemas "Camino negro al fondo" editado por El Rucu Editor. En mayo de 2018 la publicaron en el libro "La sangre en las fiestas cortas", una antología de poetas editada por Textos Intrusos. Ganó algunos concursos: Certamen internacional de poesías marinas (Junio 2018 / Cuba), Concurso internacional de poesía en honor a la paz (Diciembre 2017 / Argentina), Certamen Maribel López Pérez-Ojeda de micropoesía (Noviembre 2017 / España), VI Concurso Nacional de Cuento y Poesía SADE Filial Junín (Septiembre 2017 / Argentina), Concurso txdxs lxs chicxs leen poesía (Junio 2017 / Argentina). Proximamente publica su nuevo poemario, "Call Center" por Rama editora. 

La cintita roja: 

I
Te acordás cuando mi viejo se consumía
y vos trajiste una cintita roja
que si pensabas en no sé qué número mágico
muchas veces
se curaba

Ese sos vos insistiendo:
la ternura levantando árboles de raíz
con silbidos

II
Sobre todo me acuerdo
que mientras mi viejo se volvía crisantemos
yo pensaba que ojalá hubiera funcionado lo de la cintita roja
como un último acto de magia
una esperanza de vidrio

III
Mi vieja encontró la cintita roja
la tiró a la basura por error
sin entender
porque las viudas no entienden

Creo que nuestro amor
tuvo el mismo destino
una lástima también.


Poema, foto y bio de Martina Cruz

martes, 16 de octubre de 2018

domingo, 14 de octubre de 2018

Lo más alto para mí

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¿Sigues pensando que ella podría sentarse en frente tuyo sin sentir que una manada de rinocerontes sale de tu boca? -debe ser fácil utilizar armas de seducción cuando no hay animales intentando morderte los ojos- y sigues creyendo que ella podría mirarte durante dos segundos y congelar tú última expresión para verla como si fuese una película todas las noches y soñar que estás ahí pero no poder tocarte -tu cuerpo es inmaterial aun cuando estoy despierta- y los movimientos que haces con las manos cuando te quieres ir y mi irracional manía de intentar escapar cada vez que te muerdes los labios y despertar queriendo encontrarte en la primera taza de té del día pero finalmente hallarte en la parada porque hace frío y aunque lleves puesto cinco abrigos yo querría seguir cobijándote porque me muero si te duele el pecho y porque me muero de pensar que ella te va a comprar una pastilla en la esquina y te va a tirar en la cama y dirá que te abrigues y te va a tapar con su cuerpo y tú vas a sentir que es lo máximo que te podría haber pasado en la vida y van a hacer el amor mientras toces y te va a dar fiebre de tanto que te agitaste y ella no va a parar y tú no vas a querer que se detenga porque se te olvidará la enfermedad y el inútil remedio se derramara en la alfombra y el cubre camas caerá y a ella se olvidará que estás debajo y te asfixiará con su pecho hasta que llegues al último orgasmo y le tendrás que pedir que se detenga y en cambio yo me hubiese detenido cuando empezó y habría tocado mejor tu culo y no habría votado la taza ni desecho la cama y te habría puesto encima porque jamás quisiera ahogarte y te llevaría la cena y me recostaría al lado tuyo a leerte poesía mientras duermes y te mostraría que soy real y sabrías que no miento y que no me importa sacarte la ropa y que no necesito tocar tus senos para saber que es mejor tu sexo que el de todas las mujeres.



Texto e imagen de Roxana Palma Santibáñez

viernes, 12 de octubre de 2018

Terror, amor, terror

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Quieta, no muevas ni un músculo, le dije mediante gestos. La agarré del brazo suavemente y la conduje a un lugar seguro. Esperaba que a esa distancia no nos oyeran, incluso contuvimos la respiración, casi a la vez. Parecía que empezaba a haber química entre nosotros. Es en las situaciones límite cuando parecen aflorar los verdaderos sentimientos. Acercamos nuestros labios sin proponérnoslo, lenta y sensualmente. Y justo cuando los primeros átomos de nuestra carne estuvieron a punto de interactuar, los testigos de Jehová volvieron a llamar al timbre.

Texto de A.Moreno
Imagen de Pixabay

miércoles, 10 de octubre de 2018

Amor platónico de martes

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Por alguna razón desconocida no he podido quitar el oído de encima a la chica que se ha sentado en la mesa de enfrente en la cafetería. No he llegado a ver su cara porque me lo impedía el chico con el que llegó y que se sentó justo frente a ella. Pero su voz, de forma metafísica, me ha golpeado en algún registro interno, íntimo y desconocido, y ha hecho que me enamore de ella al instante. Incluso he llegado a imaginar cómo sería su corte de pelo, “el color de sus ojos al bailar”, y la forma de sus orejas.

Estar en la calle solo a menudo, hace que puedas dejarte llevar en conversaciones de extraños con personalidades seguro interesantísimas y, por lo que vale un café, dejar de ser tú mismo por un rato, con tus miserias y tus preocupaciones, y sumergirte en cuerpos y vidas ajenas.

Cuando me he centrado del todo en la conversación entre mi amor platónico de hoy martes y el imbécil que no me dejaba verla, me he dado cuenta, al fijarme en sus pausas al hablar, de que la chica respiraba. Sí. Ya sé que todos respiramos. Es un acto vital cotidiano que no sabemos apreciar y valoramos poco. Pero lo maravilloso y alucinante ha sido percibir la interacción de las espiraciones de la chica con la atmósfera que la rodeaba. Cuando el oxígeno viciado por el ambiente entraba en su cuerpo era un gas vulgar y cotidiano, en blanco y negro, pero al exhalar la chica el dióxido de carbono, empapado de sus células y bacterias, un color extrañisimo y desconocido teñía el ambiente de la cafetería. Yo al menos no había disfrutado esas tonalidades jamás. Cuando ves así la respiración de alguien, es como si vieras su alma, y sin remedio te enamoras perdidamente. Aunque sólo sea por un rato, y el enamoramiento acabe en tragedia. Yo, a partir de ahí, me he puesto a inspirar y espirar de forma consciente como Meg Ryan en “Cuando Harry encontró a Sally”. Y así, entre casos de corrupción y formaciones de gobiernos autonómicos, sobre las que los todólogos de las tertulias matinales de Susanna Griso pontificaban, nuestras exhalaciones de dióxido de carbono se han fundido en un solo ser que bailaba al ritmo marcado por explosiones de colores imposibles y titulares destacados en la televisión de la cafetería sin nombre.

Cuando he levantado la vista de mi café, ya frío, la chica y su pareja no estaban, y los todólogos de la Griso hablaban ahora de posibles pactos sobre los presupuestos generales del Estado.
Ya no tenía sentido seguir allí. He pagado mi café y me he marchado a seguir fingiendo durante lo que quede de martes que soy yo realmente, sin prestar atención a mis inspiraciones y espiraciones. Rutinas random de martes.


Microrrelato de A.Ramírez
Imagen de Pixabay

domingo, 7 de octubre de 2018

Hay que quererlo: Eric Martin en acústico

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Por desgracia, el sur de la península no es un lugar muy común para que ocurran cosas trepidantes, al menos bajo mi punto de vista y mis gustos. La mayoría de las veces hay que hacer uso de una buena logística, una buena estrategia de viaje y sacar tiempo y ganas de donde no hay para acceder a eventos realmente importantes. Y puede que para ti no lo sea, pero para mí (y para Saray Pavón, que se apunta a un bombardeo) el hecho de que Eric Martin se presente un sábado en España es un acontecimiento de prioridad absoluta. Así que se saca el tiempo, el dinero y las fuerzas de donde haga falta para darse una paliza de más de 1000 km en el mismo día. 
Tras un rato en la capital con un amigo que no veía desde hacía tiempo, rodamos hasta Collado Villalba y conocimos la sala El Límite. Qué gusto encontrar sitios así donde se respira amor por el rock y buen rollo. El escenario, aunque pequeño, transmite esa cercanía a la que los garitos dedicados a este estilo nos tienen acostumbrados. Antes de que se liase la gorda, se subió el 50% de Mister Jota: Jerónimo Velasco (guitarra y voces) y Esther Berbería (voz). Se marcaron unas cuantas versiones de clásicos del rock, como Hard to Handle o You give love a bad name y un tema propio: Hoy he vuelto a ser yo. Se nota que no llevan dos días tocando y pusieron el listón bastante alto, dándolo todo con sus interpretaciones. Un apunte: Esther se atreve con todo con ese vozarrón. 


Tras la corta actuación llena de simpatía y profesionalidad, le cedieron el espacio al eternamente joven Eric Martin. Salió directamente, apenas pasaron segundos, con esa sonrisa en la cara que dice "la gente piensa que soy muy grande, y quizá tengan razón, pero yo he venido aquí a pasarlo bien". Junto al guitarrista británico Dave Cotterill y sin dejar de bromear con todo y con todos dieron un espectáculo irrepetible y muy íntimo. Repasaron la trayectoria de Mr Big y de los trabajos en solitario del vocalista pasando por los clásicos inevitables To be with you (acmpañados por Jerónimo y Esther), Wild world o Daddy, brother, lover, little boy. Lo de este hombre es increíble. No se conforma con cantar como lo hace sino que también despliega un gran sentido del humor sin resultar pesado o caer en el mal gusto. Con rotura de cuerda incluida, consiguió mantenerme (y seguro que a muchos más) con la sonrisa de idiota durante todo el show. Al final, un par de bises y la correspondiente toma de contacto con el público, los sinceros agradecimientos y la típica entrega de púas y... ¿kiwis y manzanas? Sí, es especial para todo. Saray Pavón recibió en mano una de esas púas, pero habría preferido el kiwi. En definitiva, un concierto redondo por parte de todos (artistas invitados, un entregado público y el plato principal) que hizo que mereciera la pena el atracón de kilómetros y bocatas (y café, y guaraná, y bebidas energéticas). Visita exprés a la capital, cerveza local con un buen amigo autóctono, conciertazo en una sala genial (que por cierto sonó exquisitamente) y la posibilidad de tener a medio metro a una leyenda viva y joven del rock. ¿Qué más podemos pedir? Pues desear que siga así por muchos años y que podamos volver a verlo pronto. Eso sí, espero que más cerca porque los años no perdonan y mi viejunidad ya no me permite hacer las locuras que hacía con veinte y tantos sin secuelas.

 
 

Breve reseña de A. Moreno
Fotos  de Saray Pavón y A. Moreno


Concurso: Lo que te salga II

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El combo formado por las asociaciones Di-fusión-A2 y La i Crítica, con sede en lugares recónditos, se complace en convocar el 2º concurso interplanetario y multidisciplinar “Lo que te salga”, que contempla dos categorías:
Para leer: esto es, cualquier manifestación literaria, ya sea relato, poesía, crónica o whatever.
Para ver y/u oír: nos referimos a videopoema, canción, corto, fotografía, dibujo, pintura, etc.
Como guía te brindamos las categorías que ofrecemos en nuestra web. Esta por la que navegas, sí.

1.    Pueden participar todas aquellas personas, personitas, personajes y personoides que lo deseen, siempre y cuando estén vivos para disfrutar el premio.  La obra, u obras (no ponemos límites) puede ser inédita, o no. Eso sí, ¡procura que mole! El tema será libre.

2.    Los textos contendrán eso, texto. Nada de imágenes, corazoncitos o gatetes. La extensión máxima será de 2 páginas formato .doc (word), Calibri 12 y con interlineado sencillo. Por lo que más queráis, nada de MAYÚSCULAS a no ser que sea estrictamente necesario y con receta médica. No creo que haya que decirlo pero las faltas de ortografía no están permitidas; ¡queremos conservar nuestras córneas!.
La única restricción es la duración de los vídeos, que no excederán de 3 minutos. Preferiblemente, las imágenes, en .jpg, y a buena resolución, gracias (300ppp está bien).

3.    La obra se enviará a: redaccion@laicritica.es
Pon tus datos en el cuerpo del mensaje y como archivo adjunto el material (para video, adjuntad enlace de Dropbox, wetransfer o drive).

En el asunto se indicará “Concurso Lo que te salga”.
En el cuerpo del mensaje debes  facilitar la siguiente información:
     ●    Título de la obra
     ●    Pseudónimo, si usas de eso.
     ●    Nombre y apellidos
     ●    Fecha de nacimiento
     ●    Dirección postal, no querrás perderte tu premio, o que le llegue a otro.
     ●    Teléfono, si quieres
     ●    Una breve sinopsis de la peli de tu vida artística

4.    Finalidad:
Claro, tenemos un objetivo y es… ¡hacernos con material artístico para nuestra revista o web! Los ganadores serán publicados en el nº5 de La i Revista y los seleccionados tendrán que conformarse con la versión píxel (que no está nada mal, ya vamos por más de 10.000 visitas al mes, se dice pronto pero es todo un logro :D ).

Para los ganadores audiovisuales haremos una breve reseña en la i Revista (nº5) y pondremos un QR-Code que lleve al vídeo puesto en nuestro canal de YouTube :)

5.    Premios
¡Ganadores! Haremos entrega del premio durante el ciclo: Esencias (en Sevilla, ya especificaremos fecha), recibiréis: un ejemplar donde aparece tu obra premiada, un lote de libros, un llavero de La i Crítica y un cd de Postal Rock; si por razones de distancia no pudieras venir a recogerlo lo mandaríamos por correos [si resides en España; si te aposentas más allá de nuestra zona de operaciones… te mandaremos el lote de libros (incluyendo la revista) en pdf (que los costos son carísimos)].

6.    Plazo
Se abre la recepción de obras del 7 de octubre al 27 de diciembre (ambos incluidos).

7.    Fallo
Un mes tras el cierre de recepción de obras, es decir, el 27 de enero. Que tenemos que leer y visualizar todo el contenido que nos llegue :) Ese día lo notificaremos en la web, Facebook, Twiter, palomas mensajeras... ¡Estad atentos! Comunicamos que el premio puede quedar desierto.

8.    Difusión
Los seleccionados y ganadores serán utilizados en presentaciones o eventos y los vídeos, además, estarán subidos a nuestra cuenta de youtube. A su vez serán publicados en la web (y en la revista los ganadores).

9.    Derechos
To pa ti, pero nos das tu permiso y nos cedes el placer para que lo difundamos por doquier.

10.    Jurado
Estará formado por miembros de La i Crítica, razón por la cual ninguno de nosotros podrá participar.

11.    Aceptación
Al mandarnos material para participar en el concurso entendemos que aceptas las bases aquí expuestas y que ¡te mola la idea!

La Redacción

sábado, 6 de octubre de 2018

Insepulto

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¡Ay si pudiera entrar y salir del cuerpo con la habilidad de los místicos!

Hay días que dejaría ir mi envoltorio a su puta bola. Se levantaría, se iría a trabajar, volvería a comer, se marcharía de nuevo...

Claro, la gente no notaría nada.

¡Qué sabe la gente de uno mismo! Se forman una idea de lo que ven y la completan con lo que piensan de mí, insepulto en modo piloto automático.


Mi yo verdadero, el de dentro, se quedaría en su mundo sin envejecer, flotando y riéndose de todo sin tener que entenderse con la realidad de lo cotidiano. Existiendo sólo un poquito, que quizás sea una forma mucho más sensata de existir, y no involucrándose uno en todo lo que supone vivir. Que esto de vivir va en serio, ya lo decía el poeta.


Si pudiera entrar y salir del cuerpo como hacen los místicos sin duda elegiría quedarme fuera, amputado de mí mismo. Sin miedo a los análisis de sangre y a las ecografías.



Asomarme a esa ventana con vistas a nosotros mismos en la que nos vemos atravesar un paso de peatones observando a los demás sin tener ni idea de ellos, prejuzgando nuestro alrededor. Por supuesto creyendo llevar razón.

Si pudiera entrar y salir del cuerpo como hacen los místicos existiría mejor en ese mundo irreal en el que flota la voz impersonal del contestador automático que responde "el número marcado no existe". Más allá de los límites de esta realidad apresurada, ruidosa y agresiva.


Microrrelato de A. Ramírez
Imagen de Pixabay

jueves, 4 de octubre de 2018

martes, 2 de octubre de 2018

Tristeza

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Pezón de abuela que alimentó la boca de mi madre.
La nana está muerta.
Un río de escarpines fluye en la vértebra
desnuda de la noche.
Sus manos ya no extraen del infinito el apocalipsis.
Mi madre ya no estira su cuerpo esperando
ser más grande para sentirse amada.
Sus labios son un hipódromo
que descansa en paz.
Ya jamás una competencia para ganar ternura.
Ya jamás ojos rasgados de llanto,
por una bandera que se levanta en el horizonte
de una victoria que nunca fue de ella.
En el silencio de la noche, una boca sigue
succionando, una teta vacía.




Imagen de Pixabay

lunes, 1 de octubre de 2018

Inma Lozam

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A raíz de un concurso de sellos que ha lanzado Correos, donde participa Inma, surgió la idea de esta entrada. Con la intención de que su pieza resulte ganadora, porque es una crack y se lo merece, le comenté que me pasase algunas ilustraciones y breve biografía (para que la conozcáis un poco). De ella, personalmente, os puedo decir poco porque no he tenido la suerte de vivirla muy a fondo, pero las veces que hemos coincidido he de manifestar que es una tremenda compañera y artista.


Nombre: Inmaculada Lozano Zamora

Nombre artístico: Inma Lozam

Fecha de nacimiento: 15 de abril de 1985 (Almería)

Destrezas: fotografía, diseño gráfico, diseño web, maquetación, estampación, serigrafía, grabado e ilustración.

Desde muy pequeña me he visto como el bichico raro (cómo se dice en Almería) de todas las clases en las que he estudiado a lo largo de mi trayectoria educativa. Mientras mis compañeros y compañeras jugaban con muñecas y a la pelota a mi me fascinaban los lápices de colores, las pinturas, observar el entorno que veía cada día. Este placer de observar y analizar cada instante se ha ido acentuando con el paso de los años, desencadenando una serie de creaciones en diversos campos como la fotografía, el diseño y la ilustración. A lo largo de mi preparación educativa he ido intercalando esta pasión por el arte con la vocación de maestra de infantil. Algunas personas me miraban de manera extraña cuando les decía que estaba haciendo magisterio viniendo de arte. Pero el arte y la educación son dos mundos cogidos de la mano.

Por eso mismo, mis trabajos suelen tener temática infantil. Porque quiero llegar a los más pequeños de la casa y a su vez hacer ver al mundo de los adultos que una ilustración con una temática de este estilo también puede ser entrañable e incluso conmovedora. Saliendo por un momento del realismo al que tanto estamos acostumbrados.
Seguro que volveremos a hablar de ella porque, como veis, abarca diferentes facetas artísticas y tiene buena mano ;) No olvidéis votar su sello, picando en él (en la web de correos) os aparece el menú donde podéis contribuir a que los envíos sean más bonitos :)


Introducción y cierre de Saray Pavón
Biografía e ilustraciones Inma Lozam

sábado, 29 de septiembre de 2018

Life is Strange. Before the storm. Episodio Bonus

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La precuela de la precuela. Volvemos atrás en el tiempo, sin poderes, no os vengáis arriba, para descubrir ese momento en el que las amigas del alma Chloe y Max se separan. Asistimos en primera persona al motivo, junto con la posterior muerte de su padre, que lleva a nuestra protagonista por el mal camino y las palabrotas. Dentro video, digo guía.


No empieza nada mal. Muñecas y explosivos. La edad del pavo es muy mala. Pero ha molado ver los trozos de plástico volando por los aires. Volvemos a los monólogos interiores de Max. A pesar de ser unos años más pequeña sus reflexiones son casi tan maduras como en el primer juego. Es hora de limpiar esa pocilga. Chloe… ¿responsable? Las vueltas que da la vida. Manejas a Max y vas rebuscando mierdas de las que poder deshacerte, pero tu colega es un poco Diógenes. Conozco a alguien que le pasa lo mismo con sus camisetas viejas. También podrás cotillear un poco muchos elementos del entorno. Incluso puedes desatender tus instintos y tumbarte a la bartola en la cama durante unos segundos de soliloquio. Cuando estés lista, ve a hablar con tu compi. Todo el episodio gira en torno a un asunto muy serio. Max se pira a Seattle, lejos de Arcadia Bay y sobre todo de Chloe. En este momento puedes elegir entre contárselo o esperar y disfrutar del día sin estropearlo. Decidas lo que decidas no podrás confesar tu marcha. Chloe encuentra una antigua cinta y os ponéis a escucharla con nostalgia. En ella pueden oírse a las dos amigas y a William (el padre de Chloe) jugando a los piratas. En un momento de la grabación se habla de un tesoro oculto en la casa. Y a eso os vais a dedicar uno de los últimos días que podréis pasar juntas. 

Ahora tendrás que indagar y encontrar pistas. Y también momentazos para fotos. Si te pones junto al espejo podrás inmortalizar ese momento aprovechando ese «ojo» tuyo para la fotografía. Puedes hacer que aparezca solo ella o las dos. Sigue haciendo de detective hasta que des con un libro en la estantería dice algo del desván. Comienza la aventura.
—¿Cómo hago para llegar a la puerta?— piensas. Mientras buscas la solución, podrás cotillear de lo lindo por toda la planta alta. En la habitación principal hay un taburete que podrás usar. Pero aún eres muy retaco. En el pasillo hay una estantería. Agarra una buena pila de libros. Ahora sí. Al desván.


Tu misión ahí arriba es hacerte con el amuleto. Captúralo, de momento, en la Polaroid. Ve abriéndote paso por el angosto lugar. Es bastante intuitivo y fácil. Interactúa con los elementos que vayan resaltándose y alcanzarás tu objetivo. Por el camino irás recordando cosas y hablando para ti. Cuando lo tengas podrás ver a tu mejor amiga haciendo el monguer en el patio. Qué cursi eres, Max, hija mía.

Antes de llevarle el amuleto, investiga un poco ese jardín. Casi todo sirve para recordarte a ti misma lo mala amiga que eres por abandonar a tu alma gemela. Hazle una foto a su culo desde abajo. Ahora sí. Habla con ella. Necesitarás cinta adhesiva. Seguramente la habrás visto antes, junto a las latas de pintura. ¿No? ¿Eres miope? Bueno, no te hagas un drama, te acabo de decir dónde está, todo el mundo comete errores. Chloe coloca el amuleto en el catalejo y te cede el honor de encontrar la pista definitiva. Pera eso tendrás que girar y hacer que coincida de esta manera. Guía a tu grumete hacia la X. ¡Arrrr! ¡Que me amarren al palo mayor! ¡Esto no es lo que enterramos! Es otra cinta en la que el padre de Chloe, AKA Bill el sangriento, Rey de los piratas os cuenta que desenterró vuestro tesoro y lo guardó mejor, en el mismo lugar, al cobijo de los elementos, en una cápsula del tiempo. Es todo muy emotivo. Seguiréis recordando y torturándoos con las cartas, dibujos y otras bobadas. Sigue curioseand mientras ella hace dibujitos. Si Chloe es una Diógenes, tú tienes un problema con el desorden y te pones a fregar. Un mensaje nuevo en el contestador, hummm. Tu colega es un poco bully y casi le quema las cejas a una compi de clase. Teleporting de Chloe al sofá.

Trata de hablarle, te dirá que te pires. Siéntate con ella, atesora esos momentos. Vuelve a hablarle y la cosa se pondrá seria. Le sueltas la bomba. Pero ya lo sabía. No pasa nada, mantendréis el contacto, claro, ya, y yo soy Batman. De pronto, oyen algo en la puerta. Es Joyce, es el drama. El momento infame en que todos conocen la noticia de la  muerte de su padre. Escena final bastante emotiva y lacrimógena (preguntad a Saray Pavón). Al volver a casa del cementerio Chloe escucha una cinta que le dejas como despedida. Se me ha metido algo en el ojo, acércame esa caja de pañuelos.

FIN



Guía realizada por A. Moreno y Saray Pavón
Imágenes extraídas del juego: Life is strange, before the storm