domingo, 23 de septiembre de 2018

Camino a la contingencia

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Nullius in verba. Si no lo veo, no lo creo. Si estoy mecido en la cola el viento, ¿Dónde queda mi alma? ¿En el Olimpo del sueño? Siento que está a años luz. Algunos dirían que este sentimiento es propio de la despersonalización, efecto secundario de la ansiedad. ¡Pero iros a tomar por culo! !Hombre ya! Que soy consciente que pienso, soy muy consciente de mi quehacer como humano pero el sentir animal es el que no comprendo.

Partamos de la premisa de que hemos sido, tú, que me lees, y yo, que te escribo, educados bajo la perspectiva de que el ser humano, el mono que piensa su propio pensar, es el centro del universo porque él se piensa a sí mismo. Al pensarse a sí mismo piensa en sí todo el universo. Perdón por las expresiones redundantes e inoables, pero al escribir al sentir algo vibra dentro de mí. Al teorizar me desparramo y no siento. Así que intentaré expresarme como si lo sintiera, como si lo que estoy escribiendo fuera mi sangre. Es decir, voy hacer un playback literario.

Mi alma. La tuya. La de todos. ¿No crees en ella? Da igual. Al referirnos a un concepto tan profundo como es el alma, algo invisible e intangible, seguro imaginarás algo parecido a un holograma de tí mismo. ¿Por qué relacionamos tales conceptos? Ni idea. Sólo sé que existe porque está en mi cabeza. El concepto, la caracterización de éste, existe. No seguiré a Descartes y daré por hecho un fenómeno tan “evidente”. No es evidente. Yo nunca he visto a mi alma ni a Dios. Siento miedo y culpa, por no poder imaginar, creer, elaborar, construir, ver, tocar, palpar ni oler a mi alma. Pero siento que tengo algo. No es algo cognitivo ni sensitivo, es decir, a través de los cinco sentidos. El estómago hace cosas, como si el aire recién llegado a mi alma le moviera. Utilizo alma, como concepto, para definir algo invisible, intangible e ininteligible. ¿Por qué siento? Los animales sienten, las plantas sienten, Neptuno siente, las estrellas sienten, los libros sienten. Todo lo que nos rodea siente o, ¿traslado mi sentir a los objetos de mi realidad para ver reflejado mi inconsciente? ¿Es el sentir un mecanismo de supervivencia?

Quizás tan sólo vivir y dejarse llevar es lo que debamos hacer. Sería como entrar en un río; pero si realizas de forma constante una metacognición de tus sentimientos, al instante, todo se desarma, se desmorona. Cuando sientes tu felicidad, y de pronto le pones palabras a tal sentimiento, dejas de sentirlo. Dejas el estado dominado por la inconsciencia y te desplazas hacia el estado consciente. Dejas el sentir y pasas al pensar. He aquí, supuestamente, una de las bases del psicoanálisis. Pero no ocurre bajo el mismo patrón cuando tu sentir es contrario al de la felicidad, cuando estamos “tristes”. Si somos conscientes de tal, no atajas de un hachazo con el sentir. El ser consciente de la negatividad que refleja nuestro cuerpo tan sólo hace ahondarla más o poner ciertos mecanismos en marcha para tirar hacia adelante. ¿Y tú, que piensas? ¿He ahondado en la locura? ¿He provocado en tí tristeza alguna? Al escribir esto y enseñartelo, actuó de forma egoísta ya que tan sólo quiero solucionar un conflicto personal, una gran crisis existencial. Mis dudas no tienen porqué ser las tuyas, al menos, las palabras que utilizamos ante el sufrir. Yo, dejo aquí el testamento del sentir, lo que del pensamiento no pudo huir.

Las ideas enconadas en sufrimiento. Es fascinante el proceso mental, la larga travesía entre la vida y la muerte, entre consciencia e inconsciencia. Un ancho mar recorre las dos orillas y hundido me hallo tras el halo de mi vientre. Bajo el agua tibia y transparente no se observa con la claridad la vida. Mis ojos sufren el efecto sonoro del agua al ver las partículas más insignificantes de la realidad. ¿Cómo me siento? No tengo palabras siquiera para describir mi sentir. Son algunas veces lágrimas las que reflejan el fluir, de la vida misma. Pero me pregunto, cuestiono y planteo la propia bipolaridad de la vida. Los seres humanos sentimos la necesidad de oponer un rasgo al concepto primario, es decir, si la luna está llena, pensamos en la oscuridad de su cara oculta, pero si la duda llega, tendemos a hacer la realidad más oscura. ¿Por qué viajamos hacia parajes de amor y odio? Sin plantearnos el camino nosotros seguimos hacia los sueños escondidos tras esa cara oculta que posee la luna y que siempre anda dándonos la espalda.

Quizás no sea su cara la que observamos noche tras noche, si no su espalda. Cansada está la luna ya de tanto mirar las atrocidades de la tierra, la guerra. Pero se cansó cuando empezó la batalla psicológica, la que no se piensa, si no la que se siente. Siéntose con miedo la Luna por ver llegar la locura. Acción, reacción. La luna miró hacia otro lado. Ojos que no ven, corazón que no siente. Luna a oscuras, no existe atisbo de locura. ¿Que hubiera sido de nosotros si nunca nos hubiéramos planteado que es aquella que gobierna el cielo? Pensamos que es el Sol, el que gobierna con mano de hierro cuando el sargento de nuestro universo está en nosotros, muy adentro. Podemos poseer el universo en un pensamiento y perderlo con un simple sentimiento.

¿Y dónde quedamos nosotros? En las profundidades de los ríos más caudalosos de los océanos. En la nada y en el todo, en la mañana de nuestro entorno, porque es él, y nadie m´s el que encuentra en nosotros la razón de existir.

Maldita incertidumbre la de existir. Planteamientos sinceros aún por abrir. No soy consciente de mi propio consciente. ¿Qué impide ser feliz? La felicidad no es más que un resurgimiento de un fragmento de nuestra ínfima infancia. Es el no sentirse frustrado con las falsas estrellas. Fluir. ¿Pero qué es todo esto que me rodea? Grave crisis existencial, necesaria, amontada en palabras sin alma. Pero es mi alma y no las palabras la que siente. ¿Tendrá alma mi alma? ¿Tendrán entrañas las mañanas? El sentir, y nada más que el sentir impulsa la voluntad de poder. Tal voluntad se siente y nace del inconsciente. Se escapa de toda verdad coherente:

Por dejar la puerta siempre abierta,
nacieron las dudas más inciertas.
volvieron las nubes y sus tormentas.

Y escribo, tendido el olvido,
las siluetas de tu ombligo
y en mis sueños te prohibo.

Pero vuelves,
a mi cabeza siempre vuelves,
para estar conmigo.

Pero vuelves,
a mi lado siempre vuelves,
y no soy más que mi enemigo.

Y por el gentil gesto de abrir,
sacrifique un abril,
por un otoño vivido.

Aire, Aire que falta hace
y que las dudas se encaucen.

Y nos volvemos a encontrar, mecidos sin salidas que estriban la casualidad. ¿Es el final? ¿Son las nubes circundantes agujereadas por ínfimas aves los resquicios de un pasado en balde? El pasado. Todo lo pasado nace de lo necesario, del aquí y ahora, de cambiar nuestro futuro mirando el pasado. !Pero si yo me invento mi pasado! Es una sintonía desentonada, en blanco y negro y sin alas. El pasado pesa y no puede volar hacia ningún corpóreo elemento y por eso reside en el alma. el pasado mismo es el alma de mi alma en un momento pasado. ¡Bah! Son retales de un alma que un día fuí. Este sentimiento de escribir ya es elemento del pasado de mi ser. Ahora yo, el reflejo de nuestro inconsciente captado por el consciente. Tu y yo ahora somos uno. ¿Por qué no bailar un vals?

Y ¿qué fue antes?, ¿la música o el baile? Primero el sentimiento y después la música, y la danza término último como único medio físico humano con el que expresar el mero tránsito de lo vivido. Me siento ahogado, emergido en lo más escondido. Vuelven asperezas inoportunas, por parajes sin fruta alguna que recoger, ni nada por ver. Volar cual ave migratoria que viaja sola. Pero, ¿hacia donde viajo? ¿Dónde hallo aquello que consiga mi adaptación? Traslado, sin respiración, mi ser hacia lo más hondo del alma, y no veo nada, solo restos de lo que un dia hubo. Casas desahuciadas por unos presidentes sin futuro, sin visión de lo que seremos. Allí vivía yo, en una paupérrima casa, sin luz, gas ni agua. Y ahora ando sin esperar nada, sin techo que resguarde este alma desamparada. Hay gente que nace sin lujo alguno y que el propio transcurrir del tiempo les dota de valores inframundos. ¿De dónde sacamos el agua, la luz y el gas? Son hoy “derechos fundamentales!, pero físicos, son tangibles, visibles y entendibles. Y ¿acaso para dar significado a los conceptos invisibles, intangibles e ininteligibles no necesitamos de sus opuestos? Es así. Por lo tanto, acorde a nuestros derechos tangibles nos construimos nuestros derechos intangibles, los que cuidan el alma.

Nuestros derechos, todos, deben fundamentarse a nuestra naturaleza, no como humanos y/o persona sino como ser que siente. El único derecho por antonomasia es el techo. Y me han desahuciado de mi alma. Viaja sola ella quieta por el universo. Y yo, tras ella, siento como mi ser la necesita. Siento que mi razón echa de menos al alma, su locura, que la necesita tanto que sin ella no hay casa ni morada donde duerma sin traducir suspiros en palabras. Viajó mi alma y yo de ella. Sólo en busca de ella, en busca de un techo, sin lujos predominantes, pues llegué a conocer un día a mi alma, y pobre era de maldad y su vanagloria hacia lo carnal le traicionó, le engañó pidiéndole frutos en otoño cuando la primavera, sabía que, más de un lustro tardaría en llegar.

¿Dónde quedará mi alma? En mitad del viaje, lento, escuché las voces de ultratumba gritar por ella, agraciándola. ¿Dónde estarás? Te hablo desde una posición lejana, para sentirte, para poseerte en mi mente toda. Pero no es suficiente. En mi mente te hallas pero no te siento. Te poseo, pero no te siento. ¿para qué tanto pájaro si ninguno termina volando? Que estupidez esto de la sin razón. Las cosas no tienen por qué una razón. Mentira. Las cosas son algo,y un algo tiene elementos y tales elementos han sido poseídos por otros o incluso son partes de otro elemento superior. Que no sepamos la causa de algo no significa que no exista tal. Es a la inversa. Son las causas de nosotros mismo las que no llegamos a entender y la extrapolamos hacia los dioses, culpables de todo. Falso, negativo, error. Somos nosotros. Nosotros poseemos cierta gravedad e interactuamos con elementos gravitacionales. Acción,reacción, ni más ni menos. Somos nosotros la causa de nuestro destino, de nuestro camino . Hay una voluntad, que aún no hemos entendido, ni visto, ni tocado, que es la que nos empuja, nos sostiene y eleva hacia cualquier sentimiento, y acto seguido a un pensamiento. Pero hablo de lo más puro e innato del ser humano, ya que hoy por hoy a través de un recuerdo podemos crear un sentimiento. Pero en térninos evolucionistas fue primero el sentimiento. Fácil analogía. ¿Que fue primero el fémur o el quinto metatarso del pie izquierdo? Es cierto que con el dedo del pie tocamos la tierra, y no con el fémur, pero para que ese dedo haya llegado allí ha necesitado de un tronco tosco y fuerte, vivaz y vivo por ser más grande y alto. Los sentimientos son ese árbol tosco y duro, y es la razón aquellas flores y frutas la que recoge ls delgadas líneas de los rayos el Sol de la sabiduría.

De las dudas sale los sueños. ¿Qué no? Piensa inamoviblemente esta afirmación. La consciencia tiene como función primaria resolver todas las dudas que la inconsciencia proyecta tras la percepción de la realidad. “¿Esto qué es?”, es lo que se pregunta un animal,  inconsciente  del  yo  racional,  cuando  mirase  en el espejo. En cambio, un humano se reconoce en cuanto visualiza su forma pero, ¿y su contenido? Al reconocer su forma está reconociendo su yo formal, corporal. Acto seguido la inconsciencia toma forma. La consciencia del yo resuelve la duda de “¿esto qué es?”. Una cuestión que nace de la más pura inconsciencia.

Para el humano que piensa, el de la consciencia, el dormir supone la entrada a la limerencia. Cubierto de miel. Los sentidos están apagados, dormidos. El efecto de la miel avanza al unísono con la piel. Las abejas hacen bien su trabajo para poder quedarnos pegados a un trocito de la realidad. La miel simbioniza el objeto con la mente. Quedas atrapado. Cautivo. ¿Esto qué es? No puedo saber si es un poema, ¡Dios! ¡Ni siquiera sé qué son las palabras! ¡Estoy dormido! Tan solo sé que las neuronas, convertidas en abejas, vuelan alto de mi cabeza. Si vuelve a ocurrir, volveré a pensar que estoy dormido. Tan sólo tengo que despertar.

Quiero dejar ya la duda de una vez y navegar en el galeón de la Verdad. No la mía, sino ¡la Verdad! Abandonar todo agarradero de mi supuesto ser. No importa perder todas las batallas cuando la guerra se libra con uno mismo porque la inconsciencia siempre tendrá más balas que la consciencia. Y las dos formas forman mi yo, pero joder, ¿qué soy yo?, ¿qué es el yo? Más dudas. Dudas tras dudas. Me alejo de ellas. Me alejo de mí. Deseo verme como un día me trajeron mis padres al mundo, en cuerpo y alma desnudo y vibrar con la resonancia del primer golpe de realidad.

Dos orejas, dos ojos, una nariz, una lengua y una piel. ¿Aquí comienza el yo? Primero las percepciones sensitivas, después la modelación de éstas, si no ¿cómo piensa el humano que piensa nacido sin sentidos? No ha escuchado nunca palabra por lo que ¿cómo piensa? ¿Tiene algún yo? Es así como llego a la conclusión de que el yo comienza a través de la percepción y termina al racionalizar, utilizando la consciencia, los sentidos, subyugados a la insconciencia.

Pero vuelvo a la duda. ¿Qué es la inconsciencia? ¿En qué consiste? Una lucha constante entre razón y sentidos. Ojalá fuera tan simple como leer un libro, cerrar los ojos y evaporar cada palabra transportando su significado al suelo del cielo de mi eterna consciencia. Un capítulo más de esta nuestra vida. ¿Qué es la vida sino una duda en sí misma? ¿Viva o muerta? Lo mismo da si lo que sientes te empuja a coger un folio en blanco y un bolígrafo verde y te cautiva de tal manera que pensar no sirve. Fluye cual río, aún lleno de afluentes de los que depende. Toda va al mismo mar.
¿Para qué la duda? Es que todo va al mismo mar, la muerte. ¿Pero no es un conjunto de mares un océano? He aquí la historia humana. La historia recogida en partículas subyacentes bajo la tutela del aire.

Esperar y coger aire. Así piensan los peces. No es que no tengan memoria, es que no la necesitan. Su hábitat y ellos mismos están hechos de la misma materia, agua. Ya son ellos en sí mismos. Fluyen y cogen aire. ¿No somos nosotros acaso unos peces fuera del agua? ¿Unos peces que se escaparon del río por no querer llegar al mar? Por no aceptar el propio fluir me veo fuera del agua, engullido de aire. Necesitado de agua me encuentro, de volver a nadar, aunque sea a contracorriente pero, ¡quiero zambullirme en el material de los sueños! No es nada personal, es que tan solo quiero tener algo que contarles a los peces más grandes de los más profundos de los océanos.


¿Aún sigues ahí? ¿Qué pretendes leyendo esto? Perdonad mis malas formas pero me encuentro bajo la tensión de la dejadez de la soledad. No se puede dar la vida porque sino nos encontramos con la muerte de frente. Tensión y presión al liberar la fiera. Aquí es cuando entra la locura por la puerta grande pero ¿por dónde sale? Bonita palabra, locura, para describir una enajenación mental provocada por la tensión del malestar debido a la pérdida de la vida. ¿Pero la vida no se pierde del tirón? Estamos vivos y de pronto, ¡zas!, ¿muertos?. No, amigo lector. Desde que has empezado a leer esto hasta esta línea y, hasta el día de nuestro fatídico final, estamos muriendo. Pero !Por Dios!

No se le quita a este chaval de la cabeza la muerte. Ya lo sé. Es algo que perturba.

La duda. Eterna pesadilla del hombre. La busca y no encuentra y, cuando huye, ésta la persigue. ¿Qué más tengo que hacer para paliar esta soledad intravenosa? La soledad exterior, la que la piel, es necesaria para comprender la importancia de la soledad interior. De nada nos sirve las mejores compañías cuando el Yo humano, el que siente, no encuentra concordancia con el Yo pensante, el racional. Y, ¿no forman los dos acaso lo mismo? Ante las ciencias empíricas sí, pero hay otro campo epistemológico donde el humano, el hombre que piensa y siente, el que se encuentra escribiendo, el que lee y todo aquel que lleve por bandera la conciencia, se queda en bragas y/o calzoncillos.Se enfrenta el Hombre a una empresa difícil, entender lo inteligible, lo invisible y lo intangible, conceptos que, por sí solos, son productores de dudas. Hay que diferenciar bien tales conceptos para poder guiar dichas dudas y evitar malinterpretaciones de la realidad nuestra que nos rodea.


Empezaré por lo inteligible y lo definiré como todo aquello que no se ha definido, etiquetado ni envasado en nuestra mente o en un documento que dé constancia del entendendimiento de un objeto. Llamaré objeto a todo aquello que podemos percibir de la realidad. Por lo tanto, cambiantes son los conceptos y objetos inteligibles ya que dependen del avance del conocimiento humano. Si trazamos una línea que represente el tiempo, yo, humano que escribe tal, y tú, humano que lees tal, nos encontramos en el epicentro de la línea temporal, quedando en los extremos de dicha línea lo inteligible. Con esto quiero decir que el pasado y el futuro es lo inteligible degradándose en entendible conforme nos acercamos al presente. Lo que nos queda en el presente es lo visible, que podemos convertirlo a través de los sentidos, la razón y la imaginación en conocimiento entendible, quedando como inteligible lo invisible.

Reformulando el concepto o la idea de invisible, llego a la conclusión de que no debe asociarse a todo aquello que no se puede ver sino a todo aquello que no se puede sentir. Si entendemos así a lo invisible, no cometeríamos el error de definir el olor de una rosa como invisible, cuando en realidad es intangible. Pero esto lo veremos después. Volviendo a la idea de antes, lo invisible se relaciona con el tiempo. Todo lo que no ocurre en el presente es invisible racionalmente hablando pero sí visible para nuestra imaginación.

Llegamos pues a la idea de lo intangible, que se relaciona directamente con lo invisible pero si observamos bien, si cogemos una gran lupa y la posamos donde descansa la realidad, vemos que existe una diferencia abismal. Lo intangible es todo aquello que no podemos sentir, pero sí podemos hablar de ello y/o etiquetarlo bajo conceptos, aún sin entenderlo. Todos sentimos nuestra conciencia, aún de forma inconsciente, pero somos conscientes de nuestra inconsciencia. Lo intangible depende de la razón, lo invisible de los sentidos y lo inteligible de la imaginación.

Diferenciados y asociados tales conceptos me pregunto ahora por la duda. ¿Es necesaria? Sí. Pero un sí fuerte y rotundo ya que la duda envuelve los tres conceptos descritos, y superar la duda es superar los dos Yo, el que siente y el que piensa. Es avanzar epistemológicamente hablando. La duda no es más que una puerta, que si se abre correctamente, da la oportunidad de disfrutar de un paraje de ensueño.


Texto de Dany Ruz
Ilustración de Saray Pavón 



viernes, 21 de septiembre de 2018

Conjugo el verbo Habitar

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Andrea Abreu (Tenerife, 1995). Periodista y estudiante de Máster en Periodismo Cultural y Nuevas Tendencias; autora del poemario Mujer sin párpados (Editorial Versátiles, 2017).


«Como si la casa fuera un lugar seguro», picotean los pájaros en el
alféizar de la ventana
Insisten en entrar y en utilizar las tijeras para
cortarse las plumas
para dejar de volar libres

porque la libertad es un peso demasiado grande

«Como si la casa fuera un lugar seguro», pienso

Los pájaros se alimentan de la luz
de las bombillas a través de los cristales / de la casa
de la casa que debajo del cielo negro es solo
una joven estrella
en la inmensidad de una noche
cerrada y tibia
La casa que aparenta ser segura pero que solo resplandece si
la ciudad calla y la oscuridad la cerca

La casa que depende de las tinieblas para ser hermosa

«La misma casa», pienso, «como si la casa fuese un lugar seguro».



Poema, bio y foto de Andrea Abreu

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Mientras la luz

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Lola Mascarell (Valencia, 1979). Periodista y profesora de Lengua Castellana y Literatura. Autora de Mecánica del prodigio (Pretextos, 2010), Palabras en el yunque (Cocó, 2012) y Mientras la luz (Pretextos, 2013). También forma parte de la Antología LiberoAmericana


Todo está en la ventana
que reúne mi vida y me contiene
contra el marco vacío de lo eterno.
Un marco en el que yo soy el afuera
y el paisaje es mi centro más profundo.
Una rama de viento, los jirones
de nube en que se cierne
la noche del crepúsculo
y este agudo deseo
de encontrar entre ellos la palabra
que logre derribar esta frontera
entre afuera y adentro.
Todo está en la ventana, soy el marco
que reúne y contiene los compases
de este instante inmortal, de este intervalo.
Un recuadro de luz mientras la luz
cabalga en las cenizas de la tarde:
un mordisco de cobre en el cobalto.

Poema, foto y bio de Lola Mascarell

lunes, 17 de septiembre de 2018

Piel y pozo

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Violeta Nicolás (Murcia, 1984). Doctora en Artes Escénicas y Licenciada en Bellas Artes. Autora de los poemarios Digestión idílica (Diego Martín Librero Editor, 2013), Flow (Huerga & Fierro, 2015) y Lapsus Violeta (Tigres de papel, 2015). Sus textos aparecen en diferentes publicaciones (La Tribu de Frida, Fragmenta, Espacio Luke, La Galla Ciencia, El coloquio de los perros, Revista Kokoro entre otras). Os dejamos con su poema Piel y pozo no sin antes mencionar que  es otra de las autoras de la Antología Liberoamericana que aún podéis pre-comprar. 


La piel es superficie de saliva,
Mi naturaleza me dirige a lo alto
El viento vibra, dentro de las sienes.
Curvada de agua,
No me dejes sola.
Los labios contienen una sonrisa,
Las palabras que caben en el aliento
Mientras friego podría caer en el pozo,
Fluir hacia el hueco de mi madre
Mi única casa es de papel de huesos,
Flotante sobre el rostro rodea la espalda,
Es la presión contra mi piel, el agua.

No hay ya nada interior, solo su eco,
Las palabras son de fuera, letra de aguja,
Curvada de agua,
No me dejes sola.
Vacío de medianoche en las manos,
Sobre mi cuerpo el calor de la sábana
Los órganos suenan a música de papel
Ralentí raro de mi corazón.



Poema y bio de Violeta Nicolás
Fotografía de Mikel Masa

sábado, 15 de septiembre de 2018

Giro dramático... madre

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Ale Oseguera nació en Guadalajara, México, donde estudió Ciencias de la comunicación y vive en Barcelona desde 2006, donde ha realizado el Máster en Cultura Histórica y Comunicación. Ha trabajado, sobre todo, como periodista, locutora de radio y productora de reportajes para televisión online. Paralelamente a sus estudios universitarios, se ha formado en teatro y escritura literaria en diferentes instituciones (Fondo de Cultura Económica en Guadalajara, la Escola d'Escriptura del Ateneu Barcelonés, etc.). En 2003, la compañía de teatro de la que era parte ganó el primer lugar del Concurso Nacional de Teatro Joven de la UNAM con una adaptación propia de "Pedro Páramo" de Juan Rulfo. En 2016 se publicó en España su poemario "Tormenta de Tierra" (Ed. Neopàtria) con prólogo de Carlos Zanón (un año después salió en México (Ed. La Zonámbula)); para las presentaciones creó un espectáculo escénico que movió en diferentes ciudades de ambos países. Es fundadora de la compañía de poesía escénica Las Hermanas del Desorden, con la que realiza espectáculos en los que explora las posibilidades teatrales y sonoras del verso. Ha sido invitada a recitar en diferentes escenarios y festivales de Cataluña, Bilbao, Valencia, Madrid, Andorra y Londres. Actualmente colabora con artículos culturales y reseñas en Quimera, Liberoamérica, Núvol y LeCool. Su blog aquí.


Madre (fragmento)

¿Y qué hago yo ahora
con tanto llanto
retenido tras mis párpados?
Si tengo las venas, los nervios y las ideas
cargadas de agua salada,
si toda yo estoy hecho una presa
intentando reventar las paredes de concreto
que retienen mis caballos
mis caudales
mis huracanes.
¿Cómo, madre, vencer al enemigo
si el enemigo son estos
cuatro muros de cemento
que tú y papá me ayudaron a levantar?

Ahora dime:
¿cómo hago para sobrevivir?
¿cómo hiciste tú para sobrevivir?
¿cómo hiciste para crecer flores sin agua
nubes sin cielo
tormenta en el desierto?
¿cómo hiciste para convertirte en madre
y seguir siendo
mujer y amante?


Giro dramático

Escribimos la teoría del giro dramático
en lugar de dar vueltas alrededor del sol.
Eso era lo dramático:
que nos quemamos sin salir de casa. 



Poema, bio y foto de Ale Oseguera

jueves, 13 de septiembre de 2018

El tiempo se ha encargado de asesinar

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Sonia Marpez (Galicia, 1987). Fotógrafa y escritora. Diplomada en Magisterio de Educación Primaria y Licenciada en Historia del Arte. Junto al también escritor Gabriel Noguera, ha dirigido la publicación Obituario y el fanzine MacGuffins. Ha obtenido distintos premios por su obra poética. Su primer poemario es Demolición (Monosabio, 2018). Actualmente, reside en Málaga. 

El tiempo se ha encargado de asesinar
a todos los héroes románticos de esta ciudad.
No hay nada que merezca ser esperado.
Quedan sólo las cenizas oxidadas
de las lágrimas que un puñado de amantes
se atrevieron a derramar.

Tratar de alcanzar
el eterno escalón

zurcidos los labios
reverbera el silencio

deseos marchitos
entraña oxidada

mañaña de pasos
penumbra en los ojos

pasado en cenizas
esperanza asfixiada.


Poemas, bio y foto de Sonia Marpez

martes, 11 de septiembre de 2018

El final

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Ana Vega (Asturias, 1976). Poeta, narradora, periodista, crítica literaria. Autora de varios libros, entre ellos, Breve Testimonio de una mirada (poesía, Amargord, 2009), Herencia (poesía, Canalla Ediciones, 2018) y Llanquihue (narrativa, Editorial Huerga & Fierro, 2012). Autora de la Antología LiberoAmericana.


El final del cuento: 

A veces
tengo sensación
de batalla perdida,
de general
con hombres muertos
a sus pies,
con manos ensangrentadas
pero inútiles…

Cansancio acumulado.
Elaboración de tácticas
y estrategias
estudiadas con precisión
de bisturí
y a las que siempre
vence
el caos
del mundo
más cotidiano.

A veces
siento
que ni los cuchillos
más afilados
logran
cortar bien la carne.
Siento que poco
o nada
tiene sentido.

Y sin embargo,
en contadas ocasiones,
veo con claridad, exacta,
de halcón
desde las alturas,
como la verdad
vence al cobarde;
cómo el triunfo
está asegurado
desde el principio
para aquéllos
que se mantuvieron firmes,
los locos, los salvajes,
los que no se dejan domesticar:
los más cuerdos
entonces.
Y sé que noches de cuchillo
y ruido ensordecedor
les preceden,
espinas bajo sus pies,
clavos ardiendo
siempre
en sus manos
y muñecas rotas.

Al final
del cuento
la paz
llega a los ojos
del indómito
con la facilidad
con la que el cielo
abre sus puertas
tras la tormenta.
Benditos sean
aquellos
que han logrado
sobrevivir
al desierto.

Poema, bio y foto de Ana Vega

domingo, 9 de septiembre de 2018

Luciérnagas

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Gema Albornoz (Montilla, España, 1979). Poeta, narradora y fotógrafa. Licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Córdoba. Miembro de las Asociaciones Culturales: Poética de Puente Genil (Córdoba) y Naufragio. Sus textos aparecen en distintas publicaciones literarias: Prisma a la vista, La Galla Ciencia, Le Miau Noir, El Laberinto de Ariadna, La Galla Ciencia, Mitad Doble, El coloquio de los perros, Digo.Palabra.Txt, Revista de poesía crítica Bohemia, etc. Colabora en los medios culturales Mundiario y Luz Cultural Magazine. Actualmente, dirige la sección artística La Mirada de Helios (Odisea Cultural).


Ver una fila de luciérnagas
dibujando la carretera por donde pasa tu olor.
No es un desorden de mi sistema nervioso,
es que no se coordina el corazón.
Mi seguridad,
entonces,
se sitúa al borde del acantilado,
Mi pánico
no sabe si volar
o divertirse rodando
loma abajo.
A menudo,
te recreo en mi infancia,
rebobino,
damos saltos al futuro,
volvemos al ahora mismo.
Eres mi alucinógeno favorito
y nadie te había clasificado como droga.


Poema, bio e imagen de Gema Albornoz

viernes, 7 de septiembre de 2018

Soy lo que odio

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Me gusta mi nombre, Romina, me agrada la fuerza de su arranque. Cuando me nombro siento que estoy impulsando algo que viene de adentro, algo que raspa y está revuelto, pero que al salir del todo se torna un arrebato tierno.

No me gusta mi edad, y eso también es algo arrastrado. No me gusta mi edad desde que tengo conciencia de la misma; siempre quise ser más grande, y en realidad, siempre me sentí mayor. Ahora, por ejemplo, me siento de treinta y me gustaría tenerlos, mas me faltan siete, creo que siempre le faltan siete años a mi deseo.

Me gusta mi cuerpo, creo que es un honor cargar con un cuello tan alto, esa es mi parte favorita y quizá, todo mi cuerpo pueda reducirse a mi cuello, pues lo demás no me importa.

No me gusta mi mente, a veces intento desplantarla, pero ella siempre me encuentra. Entonces, de repente a la hora del desayuno se despierta y empieza a condenar desayunos pasados, vencidos, que han caducado hace años.

Creo que esos pares definen la guerra que soy, lo que puedo cambiar me agrada, lo que no se me impone como un latente enemigo que silencioso aguarda para clavar la puñalada. 

Además de eso, cabe espacio para lo más superficial, soy Licenciada en Letras, pero me importa un comino; en realidad lo que descubrí amar es la educación, y en especial, a los receptores de la misma, esos ojitos locos que se mueven como estrellas en el cielo y alimentan el conocimiento que si está solo en mí se me hace conocimiento muerto. 

Y la poesía es un poco el registro de todo lo dicho anteriormente, cada uno de los impactos que suponen las venturas y desventuras de estar viva en todo eso. Escribo desde niña, con idas y vueltas, y creo que sigo escribiendo porque una vez, a los seis años, alguien me dijo que iba a ser una escritora y creo que simplemente supuse que era cierto. De todas formas, otro de los descubrimientos fue descubrir la poesía oral, allí encontré mi salsa. Gracias a En el camino de los perros, y en especial a Hoski, pude probar lo que era decir el papel en 2016, desde ese momento me he re-representado en varios lugares y volví a amar la esencia de lo performático, una llaga abierta que me había dejado el fracasar mi sueño de ser actriz. Sin embargo, gracias a todo eso retomé fuerzas y he empezado la maestría en Teoría del teatro; no actúo, es cierto, pero puedo volver a pisar los teatros, ver obras y animarme otra vez a escribirlas.

Lo demás es futuro. Como la Antología liberoamericana en la que va a aparecer su poesía. 


Prefacio con epílogo:

hubiera sido
de ser
un caer sin ciencia
un vuelco sin inercia
hubiera sido
de ser
pero no ha sido más
que esta brutal hora fúnebre


Pero ahora resulta que soy lo que odio:

No soporto la tristeza robótica
de los bohemiancyborgs,
pero también eso soy. 
El futuro ha levantado la mano 
para sacarnos el alma de su recoveco
y ponerla en el muro. 
Así es y así será, 
somos como Laika
pero nosotros nos reventamos por gusto
solo para estar en la carrera
y poder decir algo. 



Foto, poema y bio de Romina Serrano

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Conceptos de un atardecer

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Teresa Gubern nació en Valsequillo de Gran Canaria, España, y es estudiante de Tierra, Energía y Sostenibilidad en los Países Bajos. Escribe obras de teatro, poemas e historias sin descanso, esté donde esté, ya que vive entre sus islas y el continente. Ella es otra de las integrantes de la antología liberoamericana de + de 100 poetas que verá la luz en breve, aún tenéis tiempo de pre-comprar vuestro ejemplar ;) 


Conceptos de un atardecer

El Teide frente a mí, el Nublo a mi espalda, la luz…
Las nubes recorriendo las montañas
Y la Tierra que nos llama.
La posibilidad del vacío,
De desaparecer, en un instante,
Para siempre.
Y las risas del bosque
Que traen los susurros del viento.
Las carreteras serpenteando,
El frío recorriendo mis dedos y mis piernas.
Mientras mi alma, en calma, tranquila,
En la frontera entre la Tierra y el Cielo.


Poema, bio y foto de Teresa Gurben

lunes, 3 de septiembre de 2018

Retrato de mujer con pistola

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Sonia San Román (Villamediana de Iregua,  (La Rioja), 1976). Licenciada en Filología Hispánica. Es profesora de lengua y literatura. Ha publicado los libros De tripas, corazón (Ediciones del 4 de agosto, 2004), Planeta de poliuretano (Asociación cultural Crecida, 2005), Punto de fuga (Editorial Eclipsados, 2008), Anillos de Saturno (Baile del sol, 2014), Nosotros, los pájaros (Colección Ejemplar Único. Gabriel Viñals, editor, 2015) y La barrera del frío (Suburbia Ediciones, 2017). Con este último poemario obtuvo el primer Premio Ateneo Riojano en 2018. Es otra de las autoras de la antología LiberoAmericana de + de 100 poetas


Retrato de mujer con pistola:

No te perdonarán que sueñes sola.
Te querrán, entonces, azul y melancólica, costurera y beata pero no sola y en pie.
Escucharás otros pasos en la soledad de tus pies nocturnos.
Quizá algún índice asomando tras las puertas u ojos entre las lamas de las persianas plegables.
Habrá nombres oscuros para tu exilio.
Habrá hombres oscuros para tu exilio.
Habrá hombros oscuros para tu exilio.
Habrá hambres oscuras para tu exilio.
Habrá hembras oscuras para tu exilio.
Pero habrá hebras y hermanas claras para remendar los jirones de tu destierro.

(De 'La barrera del frío', Suburbia ediciones, 2017)

Poema, bío y foto de Sonia San Román

sábado, 1 de septiembre de 2018

Forastero

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Virginia Finozzi: Hija de un carnicero de pueblo Belén (al norte del Uruguay), me bautizaron María Virginia mediando los 90′ cuando se dieron cuenta de que era mujer. No me enseñaron a tocar ningún instrumento, pero me obligaron a leer fuerte y claro alguna cosa importante, aunque yo prefería comer tierra. Hoy Montevideo me habita mientras me entretengo estudiando educación social, pavoneándome entre las plantas y ensanchando el alma. Participa en la antología liberoamericana de + de 100 poetas


Jardinero del Edén o forastero

Y pregunto entonces
hay lugar en este verso
jardín del Edén o su contrario

Yo
la que llegando perenne
al espacio concreto
en que la nombraran
ríe

Yo hoy esta noche
imploraría sinvergüenzas
a los traficantes de las agujas del reloj
la eternidad de tu columna vertebral
observarte así diminuto
ofuscado carpiendo
los terrones de mi bajo vientre

Yo
que desde ese día
desarrollé un extraño interés botánico
tendiente a obsesión vegetal
-lo verde sabroso mi amor esperanza
húmedo sensitivo proclive a dar frutos-

Recibiría tu aire caliente
como esta brisa de enero
te enjuagaría los pies y las culpas
lamería tu frente salobre
y tendería la mesa y el pan

Amasaría en tu deseo mi nombre
de trigo y cebada
cordero a la miel
mientras sujeto tu corazón
con mis manos llagadas
y lo pongo a descansar
a la sombra de aquel matorral.


Poema, foto y bio de Virginia Finozzi

jueves, 30 de agosto de 2018

Soy... espejos

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Pris Bustamante (Quito, 1990). Es diseñadora de interiores. Apasionada de la literatura, ha participado en varios talleres de escritura creativa dictados por Santiago Peña y Huilo Ruales. Fue una de las diez seleccionadas a la convocatoria SE BUSCA POETA del VI Festival Internacional Desembarco Poético en Guayaquil, 2017. Colabora con la plataforma Liberoamérica, varios de sus poemas fueron publicados en el quinto número de Revista Bichito en febrero de 2018. Actualmente se forma como guionista. Es una de las autoras de la antología liberoamericana de más de 100 autoras.


Soy 

Territorio hostil
girasol maltrecho

Inundando 
los abismos interiores

Letra
que riega la hierba

Crece en el jardín
una flor desesperada

Espejos

la parte insoportable de los espejos
no su reflejo, no su peso, ni su brillo
ni la cegadora luz que proyectan
en contacto con el sol

el filo conque cortan
en pedazos
un alma



Poemas, biografía y foto de Pris Bustamante 

martes, 28 de agosto de 2018

Ídolos

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Gaby Sambuccetti (Buenos Aires, 1986) es escritora, profesora y directora de eventos del grupo Oxford Writers’ House (Centro de escritores de la ciudad de Oxford que trabaja dicha Universidad y donde ha realizado cursos de Inglés Antiguo), distintos grupos editoriales y asociaciones de escritores del Reino Unido. Creadora de los ciclos “Palabras en el Sótano” y “Nos Vemos!” en Buenos Aires. Autora de Al nudo lo que nos quitó y Los vidrios aman quebrarse. Participó en las antologías: un video llamado Mirrorphosis, un ensayo sobre PerlongherLiberoamericanas: 80 poetas contemporáneas y Other Voices: Poems to Celebrate 40 Years of The Cure. Su cuento “Spider Web” (Telaraña) fue seleccionado por su universidad, Brunel University, e incluido en un libro que compila los mejores cuentos de ciencia ficción producidos por estudiantes de la universidad en 2017. En la actualidad, estudia la carrera de Escritura Creativa (Creative Writing) en Londres, mientras trabaja como profesora y organizadora de eventos en el OWH; también va a salir próximamente en la antología Liberoamericana de  + de 100 autoras.


Ídolos

Voy a dejar de escribir, de verdad.

Voy a agarrar una flor del infierno,
y tirársela en la cara a los lectores.

Voy a dejar de escribir, de verdad.

Les voy a contar el secreto de muchos artistas consagrados:
Algunos están demasiado deprimidos,
demasiado locos,
demasiado blancos,
demasiado ricos,
demasiado egocéntricos.
Incluso demasiado pedófilos o demasiado dealers.

Todos lo saben, pero muchos los siguen consumiendo,
como parejas disfuncionales de un crimen secreto.

Voy a dejar de escribir, de verdad.

Lo siento –No sabía que estaban ahí,
No me crean lo que estoy escribiendo. No es cierto.

Los artistas son talentosos.

Si seguimos usando las palabras correctas.
Si seguimos elaborando discursos perfectos…

Nadie va a ver los cuerpos.
Las piedras en sus manos.
La furia de las moscas.

Voy a tomar esa maldita flor del invierno,
Se la voy a dar a ese nene del metro,
ese que me pide una moneda.

Él vio el disfraz.
Él sabe que esto es falso.
Él sabe.


Foto, biografía y poesía de Gaby Sambuccetti

domingo, 26 de agosto de 2018

Cansancio

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Sara Montaño Escobar (Loja-Ecuador, 1989). Licenciada en psicología general. Poemas publicados en  revistas y fanzine nacionales e internacionales entre las que se destacan: el Humo (México), Cultura Colectiva (México), Círculo de poesía (México), el Periódico de las señoras (México), Lazine (Colombia), Alapalabra (Colombia), Extrañas Noches (Argentina), Digo palabra (Venezuela), Le miau Noir (España), La Fanzine (España) y Fuego (Ecuador). Relatos publicados en la revista impresa Kinkies (México) y en el libro cartonero “Pasaporte” (Dadaif Cartonera, 2017). Consta en las antologías Sensaciones oníricas (Municipio de Loja, 2017), Liberoamericanas-80 poetas contemporáneas (Liberoamérica, 2018), Exilio y otros desarraigos (Letralia, 2018).  Colaboradora de la revista hispanoamericana Liberoamérica y de la revista el Humo. Publicó la plaquette “Génesis de ausencia” (Vis-k-cha, Loja-Ecuador, 2017). Aquí su blog.

Como intuís es otra de las autoras que aparecen en la antología LiberoAmericana. Compartimos su Cansancio y volveremos con ella ;)

Atar palabras que huyen como pájaros
dentro del mar de la memoria.
Usar la voz como un pretexto para sentirse viva.
Soy el éxodo de mi propia suerte.
La flecha que apunto hacia mi felicidad.
El juego sin reglas de niños pequeños,
que yacen heridos de inocencia.
Soy infinitamente pequeña
y sostengo entre mis manos
los cadáveres de horas
que se ríen de mi cansancio.
La soledad es una bestia que muerde mis uñas
llenas de su sangre.
Amo, digo, amo. Pero querido espectador,
esto no es una afirmación.
es una amenaza.


Bio, Poema y foto de Sara Montaño Escobar

viernes, 24 de agosto de 2018

N e o B u t s u d a n

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Otra de las autoras que recoge la antología Liberoamericana es Elizabeth Peláez (Callao, Perú 1992). Nos sorprende su poesía e intenso currículum académico pese a su juventud (Literatura hispánica en la Pontificia Universidad Católica del Perú, miembro virtual del Círculo de estudios Japoneses Tenjin  (天神学団y participante en la plaquette colectiva "El mar del ángel solo" (Lima, 2018)).


N e o   B u t s u d a n

El cielo es azul   La tierra blanca

sangra mi cuerpo

en el monte de Honshu

El cielo es azul   La tierra blanca

despide mi cuerpo

en la ribera del Sanzu

El cielo es azul   La tierra blanca

alumbra mi cuerpo

aquí y ahora   vida

aquí y ahora   muerte


Entradilla de Saray Pavón
Foto y poesía de Elizabeth Peláez Sagástegui

miércoles, 22 de agosto de 2018

Verano pasado por agua

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Katya Vázquez Schröder (Córdoba, Argentina, 1997) actualmente estudia Español: Lengua y Literatura en la Universidad de La Laguna de Tenerife. Finalizó cursos de música, dramaturgia y narración oral que le llevaron a formar parte de la Agrupación de Teatro de Filología de la ULL. Ha colaborado en blogs como Mujeres Reseñando y en la revista del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias. También ha participado en diversos recitales poéticos dentro del grupo Fusión Poética Volcanes Interconexos

Además es otra de las grandes autoras que aparece en la Antología LiberoAmericana (que aún podéis pre-comprar) y nos regala, además de su sonrisa, un Verano pasado por agua.

En los días de lluvia proliferan 
los paraguas en los basureros 
como un mal antídoto.
Uno es verde, el otro es negro
Y justo cae una gota en el centro de mi té rojo,
un té que se enfría con las últimas fotografías de la tarde.
Los ruidos se apagan
y el tranvía pasa con un susurro,
con un roce de telaraña sobre la piel.
Un terrón de sal que cae justo 
con el peso de un ancla en los subsuelos de la taza.
Mis pies tienen barro 
y mis manos no tienen paraguas.
La ciudad no tiene sus sonidos.
¿Qué nos queda?
Si cuando nos busca la vida 
también tiramos junto al paraguas las decisiones
y nos quedamos allí,
parados frente al cielo ya mojado
y el asfalto por garantizar.
Si cuando nos venimos a buscar
ya hemos dejado las piernas, las manos y la ciudad
junto al paraguas.



Entradilla de Saray Pavón
Bio, poema y foto de Katya Vázquez

lunes, 20 de agosto de 2018

Minientrevista a Ana Patricia Moya

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De un tiempo a esta parte su nombre y Nick (Periquilla de los Palotes), han aparecido por La i Libro-revista y en nuestra web, porque ella es un ser interesante. Promotora, gestora cultural y un sinfín de etiquetas que no muestran más que la punta del iceberg de lo que es Ana. Gracias a su ritmo sin freno: en mi cabeza su imagen siempre lleva un café en la mano. Y con su habitual disposición, se ha dejado hacer este pequeño interrogatorio que inicio con sus trabajos más recientes. 

Saray Pavón: ¿Cómo conociste Liberoamérica
Ana Patricia Moya: Hace un año me invitó Darío Zalgade a formar parte de la plataforma. Acepté encantada: tenía en mente varios proyectos y pensé que sería el espacio ideal para compartirlos, entre ellos, Que la vida iba en serio y El sótano del ornitorrinco. Están centradas en poesía española contemporánea; en la primera sección, preparo una selección de poemas de autores que, mediante convocatoria, se animan a colaborar; y en el caso de la segunda, hago entrevistas breves a poetas que considero interesantes para los lectores. 

SP: Actualmente, eres una de las editoras (y poetas) de la antología Liberoamericana -versión española- ¿Ha sido complicada la selección de autoras? 
APM: La selección ha sido compleja, sí, había un gran número de poetas deseando aparecer en las páginas de este libro. Pero el resultado ha merecido la pena: más de cien autoras para la edición española (la anterior, editada en Argentina y Uruguay contaba con menos) y con poemas traducidos a idiomas del ámbito nacional (gallego, vasco y catalán). Al igual que mis compañeras, estamos muy ilusionadas, quién sabe si esta es la oportunidad que estábamos esperando para crear algo sólido. 

SP: ¿La revista Groenlandia fue el paso previo o seguirá activa? 
APM: Es un proyecto aparte, no está vinculado, si bien existen similitudes entre ambos proyectos. Lo tengo parado por falta de tiempo, de dinero y salud. Estoy más centrada en buscar trabajo y en estudiar (estoy terminando un máster y me encuentro bastante agobiada, pero bueno, otro título más para adornar el currículum). Espero poder retomar la cuestión editorial, tengo una interesante nómina de autores que quiero mostrar y tengo preparada una sorpresa, pero no puedo revelar nada, no vaya ser que a última hora todo se tuerza (es una constante en mi vida, Murphy es mi amante). Todo a su debido tiempo.

En las páginas en las que colaboro actualmente y de manera mensual (en Liberoamérica, en Odisea Cultural) me dan una serie de facilidades: de ahí a que no me cueste, por ejemplo, programar una entrada, seleccionar textos y fotografías, etc. Soy un poquito controladora (mejor dicho, tiquismiquis) y me gusta estar pendiente de los procesos, en todos los sentidos, y por eso agradezco tanta libertad a la hora de trabajar con estas publicaciones. Groenlandia absorbe mucho: la que se encarga de maquetar, corregir, diseñar y demás tareas soy yo (a excepciones: alguna que otra vez han venido a mi rescate profesionales). Insisto: ahora tengo que preocuparme más por mí. Aparte de lectora compulsiva, también soy autora, quiero escribir y publicar, como todos. 

SP: ¿Qué es lo que más te gusta de nadar a contracorriente? 
APM: De joven, era más punki, me lo cuestionaba todo y mis rabietas de rebelde eran muy frecuentes; ahora me encuentro en una situación de tranquilidad que, por un lado, agradezco después de unos años agitados para mi salud física y mental, pero por otro, me aterra, me aterra porque no sé si esto será un estado permanente o vendrán otros tiempos más convulsos que me pillarán desprevenida y no sabré cómo reaccionar. Procuro mantener mis principios, hasta cierto punto. He desarrollado una paciencia a prueba de balas. La edad, supongo. Creo que la precariedad te convierte en una resiliente. Ves todo lo que te rodea desde otras perspectivas. Te ayuda a nadar en todas las aguas, estén calmadas o turbias. Es evidente que he madurado hasta el punto de que, si no estoy preparada, no me arrojo al agua. No es que me agrade ir a la contra: es que no hay otra manera de ser yo misma. Es una cuestión de identidad. 

SP: ¿Cuántas horas le robas al sueño? 
APM: No sé si será por el calor infernal de esta ciudad, pero ahora me encanta dormir como las marmotas. Es cierto que soy más nocturna que diurna, y de noche estoy haciendo mil cosas, cosas del insomnio, y porque de día, la temperatura insoportable me anula totalmente, y me deja sin fuerzas. Deseo el invierno perpetuo, en serio. Creo que falta mucho para el periodo de glaciación del planeta, ¿no? 

SP: Si tuvieses que quedarte con uno de tus poemas ¿Cuál sería y por qué? 
APM: Siempre será el último poema que escriba mi preferido, con el que me quedaría… hasta que brote otro mejor, y cambiaré de opinión. Soy una descastada, lo sé. 

SP: ¿Cuántas alegrías te han traído tus Píldoras de papel? 
APM: Bastantes. Es como añadir en tu currículum literario que has publicado en una buena editorial, y por eso, eres digna de respeto, y te consideran para otras posibilidades (lo cual es algo muy positivo, el trabajo siempre es esencial). Es lamentable que la opinión de la supuesta élite (y los puristas) cambie en el mismo momento en el que publicas un libro porque la autoedición, a pesar de sus ventajas, está muy mal vista. Píldoras de papel habla de una Ana del pasado, escrito, curiosamente, desde una Ana ya recuperada de una enfermedad, que hizo un esfuerzo tremendo en recuperar según qué recuerdos y momentos (la medicación fuerte anula mucho la actividad cerebral: aún tengo borrones mentales). Comprendo que las obras tengan que reposar, pero cuando tienes la sensación de que las has revisado las suficientes veces mientras el tiempo transcurre, te percatas de que, si has evolucionado, esos poemas se están quedando obsoletos, no hablan de tu presente. Me he prometido a mí misma no esperar tanto para publicar, y si es en editoriales independientes, mejor. Los medios no son el problema. No me da miedo autoeditar tampoco. Y me gustaría que un libro más actual hable de la Ana de ahora, y que me diera más alegrías. Y el libro que viene, por ejemplo, tiene ya casi cuatro años, y aunque las cosas han mejorado ligeramente… 

SP: ¿Qué proyectos futuros nos puedes desvelar? ¿Algún poemario en solitario entre las manos?  
APM: Este año espero sacar La casa rota, en la Editorial Versátiles (la mayor parte de los poemas que integran este libro han sido finalistas en multitud de certámenes). Y ya estoy terminando otro, pero no puedo comentar mucho más porque, ya sabéis, lo presento a concursos, a ver si suena la flauta y me llevo un dinero, pero he decidido que, si no hay suerte, lo publico el año que viene. Tengo un libro de relatos (una compilación de textos que he ido escribiendo durante muchos años) que ya estoy moviendo y aparte, estoy matizando el siguiente, que si tengo muy claro de qué irá: sobre el oficio de escribir (hasta tengo título). Estoy intentando lidiar con dos novelas y ya tengo ideas para escribir guiones. Poco a poco. Lo importante es mi salud y encontrar algo que me ayude a mantenerme. Y por supuesto, tengo que seguir leyendo y escribiendo mucho. No me puedo permitir sacar cualquier cosa. Le tengo demasiado respeto a la literatura. Reconozco que me avergüenzo de según qué obras del pasado, pero son una realidad que dejan constancia de lo que fui, y eso no se puede cambiar. Quiero quedarme con la sensación de que, si edito algo, que tenga valor, aunque soy bastante insegura en según qué casos… 

SP: Pues muchísimas gracias por tu cercanía y seguir enredándote con nosotros. 
APM: Las gracias a vosotros. Nos vemos pronto por Sevilla. (Anécdota: odio el café, soy más de purito, Pepsi Max y pañuelo en la cabeza)

SP: Cierto, por fin nos vamos a conocer presentando la Antología de LiberoAmérica ¡Qué ganas! Y bueno, cerramos con Destornillador, uno de sus poemas recientes:


Las persianas son viejas

cada dos por tres estropeadas
cada dos por tres mi padre arreglándolas

hay una belleza terrible en esos momentos
con aquel hombre y su caja de herramientas

otra metáfora de estos días grises

la hija rota
y él haciéndose cargo
de los destrozos.


Texto, entrevista y dibujo rápido de Saray Pavón
Poema y respuestas de Ana Patricia Moya

sábado, 18 de agosto de 2018

Y aunque...

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Seguimos con autoras que aparecen en la Antología LiberoAmericana y con otro tremendo poema (me abruma la calidad de mis compañeras y estoy agradecida por formar parte de este proyecto). Esta vez recorremos los versos de Alicia Louzao (Ferrol, 1987). Os contamos de ella que es doctora y licenciada en Filología Hispánica y licenciada en Filología Inglesa. Estudió el Máster de Formación literaria y colabora en revistas literarias como OcultaLit, Drugstore, Le miau noir, Culturamas, La soga, Quimera y Liberoamérica. Compagina escribir con el dibujo y sus "fadas de cidade".

Y aunque seas tú, no vuelvas:
Esta noche, mientras pedías una lata de cerveza
o bajabas la cremallera de otra falda
o quizás, alimentabas peces pálidos
dentro de una piscina de madera

–no sé, ideas
de nieve–

por aquí has estado. Y seguramente
–y hablo con certeza–
no hayas sentido una mano sobre la espalda,
unas uñas apretadas y un susurro de leche
tras la sinfonía de una calle
que se desgañitaba entre los trozos de invierno.

No, pero no eras tú.

No eras el mismo.

El boceto de un cuerpo extraño,
de una estatura igualitaria
y unos ojos incrustados en el medio de las sábanas…
no. No eras tú.

Aunque lo fueras, me interesa poco
el ADN de tus piernas, la enfermedad de tu hermana,
el tipo de rizo de tu cabello
o la cantidad de plumas que brotan entre tu mano izquierda
y derecha.

No eras tú y, aunque lo fueras,
me duerme el sueño de tenerte al lado
de tus talentos ocultos, de tu clase de ropa,
tu cazadora de 1967 y tu nariz de trapo o los lunares
que tus padres te regalaron. Uno dos tres…

No eras tú, sino un espacio creado
por el movimiento de mis párpados y el golpe de una ventana,
la calidez de los brazos de un sofá
y mis piernas compenetradas con sal de mesa.
Una brisa absurda de abrigo tieso
y el despertar de un cuervo:

eso, la risa de la bruja del hambre
y el estómago lleno de aire nocturno.

No eras tú. Y aunque lo fueras,
mantente dentro de tus propias piedras,
de tu burbuja de playas y ojos saltones,
de esa familia que te da las buenas noches y un beso
y no te preocupes.

No vuelvas.

Sigue bajando esa cremallera,
rompiendo platos, manchándote las botas
en el parque donde se pierden
todos los niños, esperando crecer
bajo el único pecho de la luna.

Y no, no vuelvas.


PD: Aún podéis pre-comprar la antología LiberoAmericana

Entradilla de Saray Pavón
Bio, poema y foto de Alicia Louzao

jueves, 16 de agosto de 2018

Cuando todo cae

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Hace poco os hablábamos de la antología Liberoamericana que recoge a más de 100 poetas, de distintas partes del globo terráqueo. Nuestra intención es ir compartiéndolas -poco a poco- para que dejen de ser una lista de nombres y os adentréis en sus latidos. 

Comenzamos con Sol Iametti, de Buenos Aires, que se vierte sobre el papel con un estilo ágil y contundente. Os dejamos con uno de sus poemas y os recordamos que aún estáis a tiempo de adquirir vuestro ejemplar. 


Cuando todo cae
y aflige
entonces
leer un poema de Audre Lorde
y estudiar el movimiento.

Quedar tendida en la música blanca
de la resiliencia.

Eso es lo que promete hoy:
pendular
sobre la boca de la belleza
perdurar
sobre el anhelo de una voz
que irrumpa en el castillo de la bestia
y rompa el silencio.

Todas en mí dirán:
cristales, cristales, cristales.

Cuando todo cae
y persiste
pienso:
la hiedra de la poesía
es un hecho extraordinario
de este mundo.

Escribir cuando se corta la luz,
escribir con los ojos vendados
y aun así dilucidar los estímulos lumínicos,
la voz de la luciérnaga.

Aun así rozar el agua de la memoria
y con los mismos dedos
de los que nace el placer
llenar el fondo de corales.

Tocar, oler, morder
el silencio
pero no contarlo todo.
Y con los ojos llenos de lágrimas,
con los ojos al nivel del aire susurrando,
dejar
ese aroma a herida
apenas ansioso
apagarse.

Cambiar aquella lengua letal
por la lengua del ámbar.

Cuando todo cae
y hiere:
limpiar las algas.
Pasar
mañanas merodeando la palabra,
manteniendo intacta la melodía mansa
de la nieve cuando cae.

Leer un poema
y quizás,
entonces,
fundar mi primera ciudad,
quizás
reinventar mi nombre.


Entradilla de Saray Pavón
Foto y poesía de Sol Iametti
Blog: www.todasmispalabras.com
Instagram: @todasmispalabras

martes, 14 de agosto de 2018

Carta a HG Wells II

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Querido H.G Wells:

Hace tiempo que no le escribo. No por falta de ganas y sí por carecer de algún rato libre en el que sentarme frente a un papel. Aquí nadie tiene tiempo de nada. Y casi nadie usa ya papel.

¡Qué complicado enviar cartas a momentos pretéritos! Hay toda clase de moderneces que nos rodean en este futuro extravagante y rápido, y qué difícil es enviar un texto a otra línea temporal. Con lo fácil que usted demostró todo lo relacionado con la cuarta dimensión en 1895. ¡Qué tiempos!

En mi última carta le hablaba de mi experiencia post mortem y, créame Sr Wells, sigue siendo agradable flotar desnudo entre ancianos de todas las edades imaginables. Por otra parte he de decirle que la gente aquí sigue sin leer, que ya no se envían cartas y casi no se habla con nadie. Todo es a través de servicios de mensajería instantánea y cuesta realmente entablar una conversación mirando al interlocutor a los ojos. Y cuando se tiene la suerte de captar la atención de alguien un momento, éste desvía la mirada a su dispositivo electrónico e inteligente, con lo que el diálogo se hace casi imposible.

A veces me encuentro con familiares, amigos y conocidos en este ir y venir de almas en pena. ¡Ay, con lo que se llora en los entierros, y lo feliz que todo el mundo parece aquí! Que después sea real o no esa felicidad es otra cosa. Parecer real, desde luego lo parece Sr Wells. Todos son sonrisas y posturas. Los hay que no paran de escucharse a sí mismos y hacen verdaderos esfuerzos porque los demás les escuchemos una y otra vez decir y hacer lo mismo. Recuerdo aquel pasaje de un cuento que decía que mediocre no es quien no sabe escribir, pintar, componer o cantar, sino quien compone, pinta, escribe o canta y es incapaz de ocultarlo, obligando a los demás a contemplar su obra.

Todos parecen buscar la perfección que acaba siendo un simple acto masturbatorio, pues dura poco, se olvida pronto, y es poco valorada por los demás Sr Wells. Se anda por aquí de meta en meta y el resultado es un estado de frustración casi permanente como la pobre pescadilla del dicho popular. ¡Y a ver quién es capaz de cortar el nudo gordiano sin contemplaciones!

Me despido Sr Wells.

Espero que estas líneas escritas desde sea dónde sea que me encuentro le lleguen donde quiera que esté usted.

¡Vivan los viajes temporales!


Microrrelato de A. Ramírez
Ilustración de Saray Pavón

domingo, 12 de agosto de 2018

El miedo de escribir

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Escribir el miedo es escribir
despacio, con letra
pequeña y líneas separadas,
describir lo próximo, los humores,
la próxima inocencia
de lo vivo, las familiares
dependencias carnosas, la piel
sonrosada, sanguínea, las venas,
venillas, capilares.


Poesía Olvido García Valdés
Imagen de Pixabay



viernes, 10 de agosto de 2018

miércoles, 8 de agosto de 2018

No debería

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No debería escribir ahora. No en este momento, no ahora que mis neuronas echan de menos el dulce adormecimiento del alcohol. No ahora que siento que no pertenezco a ninguna otra alma, que noto la inapetencia de un mundo que yo mismo he creado, a base de incompetencia. Debería atarme las manos para así evitar que cometan la insensatez de plasmar con caracteres occidentales lo que mi mente troposférica guarda en forma de nubarrón. Un cúmulo de letras cargadas eléctricamente y que no deben ser llovidas por nada del mundo. No es necesario quemar con cigarrillos del pasado los papeles del presente, no es necesario iluminar con brillantes ocurrencias una oscuridad tan densa y plomiza que se traga hasta el más mínimo fotón. Es mejor guardar la pluma, o tal vez ignorarla, hacer como que no está sobre la mesa, pidiéndome a gritos que garabatee cualquier cosa con cierto sentido. No debería escribir más que incongruencias, retales de otros, planas e inconsistentes sucesiones de palabras vacías; talento robado a desconocidos, aplaudido por desconocidos. No debería ni tan siquiera esbozar un intento de narración, de ningún tipo. No mientras aun esté desangrándome en mitad de un sueño, no mientras mis tripas se estén desparramando sobre mis recuerdos, manchados ya con lágrimas. Quizá me lo merezca y, aunque ya lo haya padecido antes, es posible que la traición deba ser pagada con la indiferencia y la soledad.

Aunque puede que aún me queden restos de lo que en su día pudieron llamarse recursos. Saldré a tomar el sol del mediodía con el Bullicio que solo el Abandono es capaz de captar. Merendaré con la artificialidad y el calor del Televisor, el Café sabrá qué hacer con la Desidia. Invitaré al cine y quizá a cenar más tarde a mi gran amiga Introversión, la más fiel de todas mis acompañantes, la que jamás me ha abandonado a pesar de que la noto distante últimamente. Y finalmente olvidaré por qué no debería escribir hoy, ahogando las letras de nuevo en alcohol, de mano de la Ignorancia y el Desdén. Y antes de caer en el completo vacío del Olvido, repasaré por última vez los momentos del transcurrir del día y los nombres de quienes me han hecho compañía. Y con mis últimas fuerzas me iré a la cama a retozar inconsciente con la Pasión, nublada y casi cegada por la Indisposición y la Certeza de que por la mañana desayunaré con Nadie.

Texto de A. Moreno
Imagen de Pixabay (Lukka Richie)

lunes, 6 de agosto de 2018

Pinchazo

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                                    Pinchazo

                                    La nota musical se clava en mi espina,
                                    cual aguijón de escorpión
                                    corta el aliento, paraliza el pulso
                                   
                                    y me devuelve a la vida.




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Imagen y poema de Álex Ruiz

sábado, 4 de agosto de 2018

jueves, 2 de agosto de 2018

P r o b l e m a

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No, su auténtico problema era el que tenía dentro, no precisamente en su cabeza. Dentro de su útero.
No quería el niño. No si eso significaba vivir aquí en la carabana con su madre, en vez de casarse con Greg y tener su propio lugar donde vivir. No si eso significaba dejar el colegio y desperdiciar todo el tiempo empleado, incluido el verano en el que había recuperado álgebra.


Fragmento de "El cura", Thomas M. Disch
Imagen de Pixabay



martes, 31 de julio de 2018

La Cantera

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A Dany Ruz lo he conocido en este 2018 y desde entonces no paro de hablar de él. Que si Tótem, que si el Ciclo de La mirada de hoy, etc. Hoy me voy a centrar en otra de sus facetas: la audiovisual.

Bajo el sello de Cuentismo se encuentran mentes jóvenes e inquietas, profesionales del sector que han decidido crear su propio espacio. Desde el 2016 cultivan este medio de expresión que utiliza el humor para ofrecer perspectivas de esta sociedad y este tiempo a través de los medios de difusión digitales. Esta marca de contenidos audiovisuales está en constante evolución, por lo que no hay que perderles la pista.

Concretamente voy a hablar de La Cantera. Es el primer cortometraje producido por Cuentismo que se aleja del género cómico. La idea surge para el concurso 7 días 1 corto (2018), que se basa en escribir, grabar y editar el corto en 7 días desde el momento en que la organización publica el concepto sobre el cual han de girar las producciones, en este caso: sueño o realidad.

Este trabajo lo han disfrutado como equipo, por eso os traigo las palabras de Antonio J. Criado que es un componente clave (guionista y actor): La pasión y entrega de Manuel Valle Romero, que desde el momento en que recibió el texto fue creando ese monstruo que sublimó durante las tardes de grabación; la audacia y paciencia de Axelo Villegas, ya más conocido como "El Especialista", que se metió en el maletero del coche sin pestañear y allí estuvo atado y amordazado, dispuesto a revolcarse finalmente por la arena caliente de julio; la rapidez de aprendizaje y los bíceps de Julián Carrasco, sonidista por primera vez en su vida que utilizó como pértiga un palo oxidado de sombrilla playa; y por supuesto la visión y sensibilidad de Dany Ruz, capaz de construir a través de la realización, la edición de vídeo y la composición de la BSO (casi ná) el pequeño universo donde habitan estos personajes. Llevo años escribiendo, y he escrito para múltiples formatos, pero creo que no hay nada comparable a escribir para una producción audiovisual porque las ideas se hacen realidad y crecen y mejoran cuando pertenecen a un proceso de trabajo colectivo. 

Disfruten de esta magistral pieza tanto como lo hemos hecho nosotros y, para no perderos nada, estad atentos a su Facebook e Instagram


Texto de Saray Pavón y Antonio J. Criado.
Imagen y audiovisual de Cuentismo