miércoles, 13 de diciembre de 2017

Soy mi diseñador

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Y con otro poema me declaro en guerra
con el mísero y público estado de queja.
Con el mundo; que no me deja.
Con el grito más profundo de mi realidad más inquieta.

Con los zulos; de mi mente descontenta.
Con mi yo más obtuso
y mi silueta más negra.

Pero sobretodo y sobre mi orgullo,
conmigo mismo es la mayor de todas mis guerras.
Pues me ensaño por el camino
con las cosas que me frenan.

Cuando mi realidad solo depende de mi cabeza.
Cuando soy yo el que decide lo que me molesta.

No ser dueño de un ochenta y cinco por ciento de mí,
eso… eso es algo que me aterra.
Y sé que a veces es inevitable,
porque yo no he construido mi mundo, ni lo ha hecho nadie.
Pero sí que soy responsable, de no diseñar mis decisiones.
Soy el único alguien capaz de incidir en mis pensamientos
antes de que formen parte de una cadena de montaje.

Si cada experiencia moldea mi mente,
voy a intentar hacerle a mis emociones
un poco de chantaje,
para así, creativamente, sea yo
el único que decida mi equipaje.




Hoy me siento sensible. Hoy me siento ajeno. Me duele lo que pienses de mí. Desearía que no lo hiciera. Me gustaría poder elegir lo que siento.

¡No quiero ser tan sensible! ¡deseo! ¡deseo!... controlar mis emociones…

De eso trata este poema, fruto de un sin fin de miradas críticas frente a mi espejo. Al final, entendí que soy yo el que decido cómo quiero sentirme. Que todo es cuestión de actitud ¡De Actitud!

“Qué es jod***mente difícil. Que no basta con solo querer.” – Porque se trata de pararme un rato, el que necesite, y dedicárselo a mis emociones. Porque hay una diferencia brutal entre querer algo y quererlo de verdad.  

Algunas experiencias modifican mi personalidad de forma diferente a otras. Pequeñas cosas que hago día a día que me van moldeando poco a poco.

¡Caray! Voy a intentar hacer aquellas que me lleven a ser como quiero ser...



Poema y texto de Jesús Paluzo
Imagen de Pixabay


lunes, 11 de diciembre de 2017

El tic tac de los enfermos

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Estaba un poco nervioso. Como cualquiera antes de entrar en la consulta del especialista. Llevaba unos días con algún temblor, nervios... como que no sabía muy bien dónde me encontraba. Me anticipaba a respuestas, deseaba que los martes pasasen volando, el jueves me acostaba pronto pensando en el fin de semana que siempre acaba siendo un trámite hasta el siguiente lunes. Pasaba las canciones hasta el estribillo, mientras saboreaba la que aún no había empezado a sonar en el reproductor. Otras veces leía superficialmente algunas páginas de libros de autoayuda mientras intentaba ver “Cámbiame” en tele5 desde el principio.

Todo esto le contaba al médico mientras contestaba algún whatsapp sin importancia pero vital en aquel instante. Eso sí, disimuladamente, y sin dejar de desviar la mirada hacia la pantalla del móvil mientras el especialista médico asentía pausadamente mientras me analizaba.

Andarían ya mis pulsaciones por noventa y tantos cuando el especialista, mirándome fijamente emitió su dictamen médico:

-“Es usted un enfermo de prisa. Padece de prisa y deprisa, y ansía el instante justo posterior a este mismo. Sí, sí, este que acaba de pasar y del que ni se ha dado cuenta por estar ya viviendo el siguiente. Este. Justo el que acaba de pasar y ni ha olido. Y mire, ahora viene otro que sin querer desea y que no le ha dejado disfrutar del suspiro que acabamos de dejar atrás.”

-”Y... ¿qué puedo hacer doctor? ¿qué me recomienda?”-pregunté preocupado.

Los enfermos de prisa acaban desapareciendo del presente y se evaporan para reaparecer luego en algún vacío espacial donde no recuerdan nada y, cuando quieren recuperar su vida anterior, se dan cuanta que ya ha pasado, y vagan eternamente dispersos sin conexión wifi ni nada por salas vacías de color blanco, decoradas con cuadros de naturalezas muertas y bodegones.

-"Apáguese un tiempo”-contestó-”Viva alguna desconexión con alguien a quien aprecie de corazón y que conozca realmente”-sentenció con gravedad-”Vuelva a verme en unas semanas. Cuando se haya dado cuenta de que entiende las letras de las canciones esas tan raras que escucha, y cuando vuelva a ser capaz de acabarse algún libro. Quédese adormilado de vez en cuando. Si encuentra dificultad para ello, no dude solicitar el ingreso en uno de nuestros programas de aplicación sistemática en los que somos capaces de detectar, incluso en personas asintomáticas, esta enfermedad de la prisa, con el objetivo de disminuir la tasa de idiotez asociada a los pacientes que la padecen. Ánimo joven. Cúrese.”

Texto de A. Ramírez
Imagen de Pixabay


sábado, 9 de diciembre de 2017

Mostrarse

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Hubo un tiempo en el que viví en la calle Manuel Altolaguirre. Sabía que era un poeta (no recuerdo si por boca de mi madre o mi tía) pero para mí era tiempo de jugar. No entendía de la belleza de las metáforas sino lo directo de las palabras. Por lo tanto no puedo decir que crecí bebiendo de su poesía pero sí que, cuando llegó el momento preciso y le redescubrí, me conquistaron algunos de sus poemas.

Para quien no lo sepa... Manuel Altolaguirre (Málaga, 1905 - Burgos, 1959) fue poeta, impresor, guionista y cineasta. Miembro de la generación poética del 27 aunque es de los que pasó más desapercibido. Hoy os comparto...



Amor, sólo te muestras
por lo que de mí arrancas,
aire invisible eres
que despojas mi alma
manchando el limpio cielo
con suspiros y lágrimas.
Al pasar me has dejado
erizado de ramas,
defendido del frío
por espinas que arañan,
cerradas mis raíces
el paso de las aguas,
ciega y sin hojas la desnuda frente
que atesoró verdores y esperanzas.



Texto y fotomontaje: Saray Pavón
Poesía: Manuel Altolaguirre

jueves, 7 de diciembre de 2017

El último viaje

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A ambos lados de la carretera, los taludes parecían cerrarse sobre nosotros como el Mar Rojo sobre los fieles a Ramsés. Todo había llegado a su fin. O tal vez se encaminaba hacia él de una forma progresiva y tangente a nosotros mismos. Conducía hacia un destino conocido, prefijado mucho antes de que comenzaran a desprenderse las primeras rocas. Pero en la continuidad del asfalto se nos fue olvidando la meta, hasta el punto de desconocer incluso el motivo por el que simplemente giraban las ruedas. Encendí un cigarrillo, casi sin apartar la vista de la línea continua. Su interminable y blanco astil parecía dirigirme irremediablemente hacia la punta de una flecha que indicase lo obvio.

Entonces me clavaste esa mirada entre lastimera y desafiante. Y ese gesto bastó para hacerme caer en el recuerdo de los años felices. Apagué la colilla y miré hacia la ventanilla, tratando de esconder una sonrisa de medio lado que sentí subir inminente hacia mis labios. Estoy seguro de que pudiste verla en el reflejo del cristal y que intentaste usarla en mi contra. Maldita la hora en que se entrelazaron nuestras almas y se soldaron casi sin quererlo, pensé. Pero giré de nuevo la cabeza y negué varias veces, entre suspiros. No quedaba otro remedio. Los dioses se habían puesto en nuestra contra con una estrategia tan antigua como ellos mismos. De nuevo se abrieron las aguas y despejaron un camino de sobra conocido. Un pesar casi físico atenazó mi alma, que ya temblaba y se agrietaba, separándose de la tuya. Lo siento, dije en mitad de un balbuceo. Así que te acaricié y agachaste la cabeza, presa de la resignación. Las lágrimas enturbiaban la calzada, pero aun así continué conduciendo, arropado por el bálsamo que me infundieron aquellas palabras: "no te preocupes, va a ocurrir como en un sueño". Enjugué mi llanto con el envés de la mano y puse mis pensamientos en aquella inyección y mi esperanza en la profesionalidad del veterinario.

Texto de A. Moreno
Foto de Saray Pavón

martes, 5 de diciembre de 2017

Pasos con suspiros.

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2016-07-16 09.36.08
En el interior de la memoria las hojas de octubre caen de otro modo, los fantasmas cenicientos se arrastran por nuestra piel como si fuesen parte de nuestra sombra y nos cargan los pies de pasos con suspiros. Cuando nos acercamos a lugares que bañamos con nuestro pasado... en ocasiones no queda ya casi nada de lo que un día fue y un latido de nostalgia pasea por nuestras venas.

Se hace sencillo caminar por los poemas visualizándonos como protagonistas porque ¿quién no anhela algún momento perdido en el ayer o quién no tiene miedos? ¿Quién no sabe que la muerte nos acecha?

El miedo, los escondites, los latidos,... todo se derrama en el papel o se emborrona en el olvido y Alejandro, consciente de esto, los deposita En manos de Orfeo para aliviar el peso en sus hombros, para que descanse su alma. Y ahora nos toca a nosotros degustarlos, acoger estos versos abandonados en el papel y darles un hogar en nuestras estanterías.

Ilustración y reseña de Saray Pavón




domingo, 3 de diciembre de 2017

Carril nazi

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¡Ah! ¡El carrill bici! El sueño de todo estudiante sevillano de los noventa. Sí, estudiante. Solemos hacer cosas de provecho entre el taconeo de la noche y la siesta de la tarde. Pues eso, un sueño hecho realidad. Aún recuerdo aquellos carteles colgados de los sillines, en cartón reciclado, remarcando un sonoro “Carril bici ¡Ya!”. Antes, a esos cruzados se les llamaba hippies (o jipis). Ahora, igual de despectivo, se les llama perroflautas. Pero aquellos se exponían más, estaban hechos de otra pasta. Mi hermana, para no ir más lejos, era una de ellos. Militante, comprometida e inconsciente a los ojos del engominado medio, se jugaba la vida todas las mañanas, literalmente, pedaleando hacia la facultad por el carril bus. Uno de esos seres supremos embutidos en transformers otrora de color naranja, para hacer la gracia y asustar a la jipi, le dio un toquecito con el morrito a la enorme rueda trasera, cargada de problemas y obstáculos al sistema. Se podría decir que es una heroína anónima. En parte porque afortunadamente salió viva de la experiencia, no sabemos cómo, en parte porque nadie se enteró. No existía Twitter.


Ahora, muchos años después de aquellos más que metafóricos atropellos, da la sensación, ¡qué cojones! tengo la certeza de que los héroes que, como mi hermana, plantaron cara y no se conformaron, lucharon totalmente en vano. El carril bici, o más bien sus usuarios, los han enterrado bajo su esquizofrénico y colorido asfalto (de ahí los miles de resaltos, baches y agujeros). En este punto hay que aclarar una gran verdad universal que haría emerger de la tierra llenos de ira homicida a los vengativos esqueletos de los primeros que lo reivindicaron. Los usuarios, lejos de la lógica, son TODOS los seres vivos que respiran, realizan la fotosíntesis o fermentan en la capital hispalense. Un momento que me termine el adobo y apague el disco de El Pali… Ya. Decía que, en Sevilla, todo el universo usa el carril bici. Da igual qué medio de locomoción utilicen, da igual la velocidad a la que caminen o corran. Todo el mundo quiere su trocito de cielo verde. Y por si no es suficiente, los propios usuarios legítimos se boicotean (me boicotean) entre ellos (a mí, ¿por qué, Señor?). Ya sea marchando en dirección contraria o usando la acera (o la calzada) junto al carril (¿?) echan por tierra toda la lucha armada (con peligrosos carteles reciclados) que se libró hace dos décadas.
El camino de baldosas verdes que podría conducir al fantástico mundo de la sostenibilidad urbana nos lleva, por el contrario, al hediondo agujero que es la condición humana. The Human Stain, que dirían Kamelot. Vaya en coche, caminando o sobre dos ruedas, lo peor de nuestra especie se da cita en o alrededor de ese sueño hecho realidad. Gente andando, corriendo (haciendo running para los millennials), patinando, tirando de carros de la compra, empujando cochecitos de bebé, conduciendo motos (en marcha, ojo), cruzándose, quedándose quieta. En definitiva haciendo todo lo que no debe hacer en él.


Como peatón, corres el riesgo de ser arrollado, mientras cruzas un paso señalizado, por un velocípedo iracundo y desbocado que cree estar en posesión de la verdad absoluta. Como ciclista puedes ver la película de tu vida pasar delante de tus ojos varias veces al día si confías en el luminoso icono verde de dos ruedas. Como conductor, si tienes un mínimo de sensibilidad y aprensión, es posible que te veas obligado a recolocarte las gónadas cuando alguien, una sombra, una estela en la que crees reconocer radios, un manillar o un transportín, invade por sorpresa un cebreado diseñado para el tránsito de personas a pie y a velocidades humanas.


¿He olvidado los no humanos? Disculpad el despiste. Y eso que el hecho de esquivar árboles, farolas y contenedores diariamente me ha otorgado un estado mental de alerta envidiable. Pero sí, ese es el día a día de un usuario legítimo como yo que, por alocado que parezca, sigue y respeta las normas.

Ahora es cuando el engominado medio me llama desagradecido. Pues mira, ¿sabes qué? Todo lo contrario. Desde aquí invito a todos a usar esta obra maestra de la ingeniería.

Eso sí, haceos con un buen equipo de dirt jump y armaos de paciencia, respirad hondo, contad hasta diez y cuando el undécimo que va en dirección contraria no se aparte en una curva o donde se estrecha el carril explotad sanamente antes de que os salgan unos bultitos en el cuello.


Gracias por la atención. ¿Te puedes apartar ya?

Texto y pie de foto de A. Moreno

viernes, 1 de diciembre de 2017

Entrevista a Mau Cardoso

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La directora de cine Mau Cardoso presenta este viernes 1 de diciembre su nuevo largometraje "Así que pasen cien años".

La Í Crítica (Mayte Nekez) entrevista a Mau Cardoso con motivo del estreno de su segundo largometraje como directora. La cineasta, portuguesa de nacimiento pero residente en Sevilla desde hace mucho tiempo, se lanzó al mundo cinematográfico como guionista, directora y productora, con la película “Desencuentros” que vio la luz en 2014. Tras esa experiencia, un año después volvió a hacer lo mismo con “Así que pasen cien años”. Esta película, que ya ha sido seleccionada en varios festivales a nivel nacional e internacional, cuenta la historia de dos niños y una niña que se ven sorprendidos por la Guerra Civil española y cómo cambian sus vidas a raíz de este acontecimiento. Con un título muy elocuente sobre el motivo de este proyecto, Mau Cardoso nos invita a través de su visión a ser testigos de las vivencias, los sentimientos y el sufrimiento que pasaron muchos y muchas en nuestro país y que todavía, hoy día, se pierden en un eterno silencio obligado por el miedo.

Desde La Í Crítica hemos querido profundizar un poquito más a través de nuestras preguntas y esto fue lo que Mau Cardoso nos contó:

La Í Crítica: ¿Por qué te decidiste a hacer una película sobre esta temática?

Mau Cardoso: Pues la verdad es que yo tengo ya una edad y, claro, viví la dictadura franquista, aunque no tengo afortunadamente familiares que hayan sufrido las vejaciones y todo lo que hubo después de la Guerra Civil aquí en España, pero siempre me quedé impresionada. Luego, cuando empezamos a vivir en democracia y hasta ahora, muchas veces me he preguntado que, si yo tenía miedo aunque no estaba perseguida ni era víctima de la Guerra Civil, la gente que realmente lo era, cómo lo habría pasado de mal. Y bueno, todo esto ha estado siempre en mi cabeza, así que cuando descubrí mi afición para hacer cine, creí que había llegado el momento de poner en práctica todo aquello que había pensado y así lo hice.

LIC: ¿Qué es lo que quieres transmitir con esta historia?

MC: Básicamente lo que me gustaría es que la gente cuando la vea…mmm (buscando las palabras) los que ya están concienciados pues nada, a seguir;  los que no están concienciados con el tema de la Memoria Histórica del grave problema que hubo aquí en España, pues intentar ayudar un poquito a concienciarlos, solamente eso, no pretendo ir más allá porque sé que la película es una película sencilla, humilde…

LIC: Bueno, ya es mucho intentar que la gente entre en conciencia. Te pregunto, porque tenemos muchos testimonios en la historia de gente que nos rodea, ¿esta película está basada en hechos reales?

MC: Sí, está basada en hechos reales, lo que pasa que los personajes no son reales. Hay tres personajes principales, dos niños y una niña y yo cuento lo que ha podido ser su vida a lo largo de la guerra y la dictadura franquista, pero estos personajes son ficticios, sin embargo, los hechos que viven sí están basados en hechos reales.

LIC: ¿Cómo guionista, productora y directora de la película, qué parte del proceso de realización del filme te resultó más difícil de llevar a cabo?

MC: Pues mira, (riendo) si te soy sincera, ésta: la distribución. Cuando grabo soy feliz, aunque tenga muchos problemas porque grabo de una forma sencilla con pocos recursos, no me importa levantarme a las cinco de la mañana, ni nada. Pero la distribución también la estoy haciendo porque no hay ninguna distribuidora detrás y claro, todo lo tengo que hacer yo y las personas que me ayudan. Es la parte que llevo peor, es la más complicada para mí, porque no soy persona que a lo mejor sepa vender bien mi producto, hablando claro.

LIC: Nos has hablado de que la película es humilde, sencilla, y nos gustaría saber con qué recursos pudiste contar para realizar la película.

MC: Con muy pocos, ningunos prácticamente. La película no ha recibido ninguna ayuda ni pública, ni privada, o sea que está hecha con la colaboración del equipo técnico y el equipo artístico y yo que he tenido que cubrir todos los gastos mínimos necesarios.

LIC: Cuando tuviste que pedir ayuda para hacer la película, conseguir equipo técnico o permisos para grabar en alguna localización, el hecho de que sea una película sobre temática de la Guerra Civil española,  ¿hizo que hubiera más gente dispuesta a ayudar en su realización, o por el contrario te encontraste con personas poco dispuestas a remover la historia?

MC: Curiosamente todas las personas que han participado en el proyecto me han ayudado con muchísimo interés. Recuerdo haber grabado en Calera de León y las personas de allí se volcaron en facilitar atrezzo de la época, porque claro, es una película de época y había que recrear esas situaciones y todo el mundo estaba dispuesto a ayudarme. Sinceramente, no he encontrado problemas a la hora de que la gente se involucrara. Sin embargo, con la distribución sí me estoy encontrando con comentarios que no son muy favorables para este tipo de cosas. Pero mientras rodé, la postproducción y la gente que estuvo más cercana a mí durante el proceso, no hubo ningún problema. De hecho para mí fue una alegría, porque yo también pensaba que al rodar una película así y sin tener dinero ni un gran presupuesto, las personas me iban a decir que no y sin embargo fue todo lo contrario, por lo que creo que hay una gran conciencia.

LIC: Sí, de hecho la gente precisamente lo que quiere es hablar… y ahora que nos has nombrado a  Calera de León ¿Dónde se rodó el largometraje?

MC: Pues, en varios sitios: en Calera de León, en Monesterio, aquí en la Pañoleta de Camas en Sevilla, en las Dunas del Asperillo en Mazagón en Huelva, en Cazalla de la Sierra también un amigo nos dejó una casa que necesitábamos para rodar en un interior que pareciera de época, así como los exteriores. .. en fin,  en varios sitios y la verdad que muy bien. En Carmona también rodamos.

LIC: ¿Por qué elegiste esas localizaciones?

MC: Porque como te comentaba, es una película de época que está ambientada en la Guerra hasta el año 39, luego en los años cuarenta y tantos y después los años sesenta y ya la actualidad que lo va enlazando todo. Entonces necesitaba interiores y exteriores que se pareciesen a esas épocas y pudiera recrear la escena. Por eso tuve que hacer un buen trabajo a la hora de las localizaciones ya que fueron, no difíciles, pero sí laboriosas, ver dónde se podía rodar y demás, pero bueno, se consiguió.

LIC: Afortunadamente. ¿Qué nos puedes contar sobre los protagonistas y la protagonista de la historia?

MC: Como te decía, son personajes ficticios. Los hechos son reales pero los personajes no. Me gustó crearlos porque me daban lugar a que pudiera meter en sus vidas lo que yo deseaba contar de la parte de la guerra y de la dictadura. La historia empieza en la infancia y luego va transcurriendo, viendo como tienen que ir modificando sus vidas para adaptarse al entorno tan duro que tienen que vivir. Ellos son niños cuando de repente la Guerra Civil estalla y sus vidas a partir de ahí ya son distintas tanto a nivel sentimental como laboral, etc., porque la guerra les marcó y la dictadura la terminó de rematar.

LIC: ¿Alguna anécdota que resaltar sobre el rodaje?

MC: El rodaje, al estar en estas condiciones, ha tenido situaciones, unas divertidas, otras laboriosas, pero al final fue muy bien. Hay un matrimonio mayor que tiene una casa muy adecuada para recrear los años 60, el salón de su casa era perfecto y a través de una amiga mía, les pedimos que nos dejaran grabar allí. La casa es en la Pañoleta. Hablamos con la señora y dijo que sí. Claro, aunque yo grabo con un equipo muy reducido, necesitas inevitablemente cámaras, focos y demás y cuando esta señora nos vio llegar con todo aquello por la mañana nos dijo: “ay, yo pensaba que íbais a venir solo vosotras, pero bueno, no pasa nada, vamos a caber todos”. (Riendo) la verdad es que la recuerdo con mucho cariño y le doy las gracias porque supo perfectamente comprender la situación. Luego le dejamos todo absolutamente como ella lo tenía porque fuimos haciendo fotos de todo lo que cambiamos, pero es  verdad que cuando llegamos se impresionó un poco.

LIC: ¿Por qué se retrasó tanto el montaje y posproducción de la película?

MC: Pues, porque al hacer una película en estas circunstancias, muchas cosas de las que no se pueden hacer durante el rodaje hay que arreglarlas luego en posproducción. Yo tampoco tenía prisa, quiero decirte, si no iba a quedar como yo quería el etalonaje y demás, pues no me importaba parar y tratar de arreglarlo y ese fue uno de los motivos por los que hemos tardando tanto. Claro, al grabar es esas condiciones, la diferencia que hay entre una cámara y otra es después en posproducción donde hay que solucionarlo para que se note lo menos posible y contando con que las personas que me ayudan también tienen sus trabajos y sus preocupaciones y sobre todo porque yo quería que saliese lo más decente posible, esforzándome a fondo y pidiéndole a la gente que me ayudara,  es por eso por lo que tardamos un poquito.

LIC: Actualmente se está moviendo por festivales internacionales, según tenemos entendido… ¿Qué repercusión está teniendo?

MC: Sí, la han preseleccionado en varios festivales y otros hemos sido seleccionados a competición. Aquí en España por ejemplo, en la Muestra Internacional de Cine de Segovia se estrenó y estaos muy contentos; lo mismo en Uruguay, Paraguay… está teniendo un recorrido bonito por los festivales y espero que siga así. Es una de las partes importantes de la película, que se visualice y que llegue al mayor número de personas. Ya que de alguna forma no puedo hacer una proyección comercial de la película, eso sí quiero que se consiga, por eso lucho por llevarla a todos los festivales que pueda y que se vea, así como todos los profesionales que han participado en ella.

LIC: Yo te iba a preguntar que una vez estrenada para todos los públicos como se va a hacer el día 1 de diciembre en una proyección abierta,  cuál es la intención de difusión de la película, pero lo que se me viene a la cabeza hablando de esto de los festivales es si precisamente  se va a tener más en cuenta esta película, por su temática, fuera de España, que dentro.

MC: Yo pienso que a la hora de las selecciones que he tenido (en España ha sido en dos festivales: a parte del que comenté antes , también en el Festival Internacional de Cine Nunes, que es ahora en diciembre) fuera también he tenido selección pero obviamente porque la lista es más amplia. Entonces yo creo que está siendo aceptada de igual manera porque aunque esté localizado el hecho aquí en España, muchas personas de otros países lo pueden ver y se pueden ver reflejadas en ello, porque lo que pasa en una dictadura, básicamente pasa en los países de la misma forma, los sufrimientos, las vejaciones a las que someten los dictadores y dictadoras a los seres humanos son muy parecidas, por lo que creo que las personas que lo puedan ver de otros sitios, va a reconocer que eso pueda haber pasado en su país o que esté pasando.

LIC: Claro, lo que no sé si quizá no me he explicado bien. Me refiero que quizá pueda tener más repercusión fuera de España por el hecho de tratarse de la Guerra Civil, porque muchas veces fuera de España se trata mucho más la Guerra Civil española que en el propio país, ya que aquí, como decimos siempre, parece que lo tenemos un poco vetado el hablar de esto y quizá esta película pueda tener más repercusión incluso fuera.

MC: Sí, probablemente. Hay mucha gente que dice que en España ya se han hecho muchas películas sobre la Guerra Civil… yo creo que no. Creo que falta que personas que están al frente de instituciones, gente con poder… falta que esas personas que se han enriquecido con la guerra y todo lo que pasó, falta que pidan perdón. Eso no se ha hecho y esa herida está sin cerrar y hace falta que cosas como esta, aunque sean tan sencillas como la mía, se hagan. Por supuesto habrá gente con más posibilidades y medios económicos y que pueda hacer cosas mejores; deberían hacerlo porque eso es liberar a todos, a la sociedad en general de las atrocidades que se han cometido en la dictadura y que nadie está libre de que mañana pueda volver a suceder. Además, por ejemplo, los americanos con su guerra civil la han contado de veinte mil formas y nadie dice que ya hayan hecho muchas películas sobre eso. Y aquí cada vez que alguien hace algo siempre se dice que se han hecho demasiadas y creo que lo quieren es seguir tapando todo esto.

LIC: Pues sí, bueno y por último, de cara al futuro: ¿Tienes en mente ya alguna idea para un tercer largometraje o no te lo planteas todavía?

MC: Sí, sí. Lo que pasa que de momento estoy más centrada en este. Tengo un nuevo guión ya escrito, pero lo quiero intentar hacer, si lo llevo a la práctica, de otra manera, quiero decirte, con otras condiciones económicas. El guión está pero lo que es la preproducción la tengo que trabajar muchísimo más porque quiero que sea distinta, al menos intentarlo, a ver si lo consigo.

LIC: Seguro que sí. Muchas gracias Mau por concedernos esta entrevista y esperamos que la película tenga mucho éxito y caiga en las conciencias de la gente, de manera que sirva para que se pueda visualizar el conflicto que tanto se ha callado en este país.

MC: Exactamente, esa es la idea fundamental. También intentar manifestar lo que me gusta, que es hacer cine. Muchas gracias a ti.

“Así que pasen cien años” se presenta este viernes día 1 de Diciembre de 2017 en el salón de actos de UGT situado en Blas Infante, número 4, a las 18:30 de la tarde y la entrada será libre hasta completar aforo.

Entrevista realizada por Mayte Nekez
Imágenes http://asiquepasencien.wixsite.com