viernes, 23 de febrero de 2018

miércoles, 21 de febrero de 2018

De las relaciones abiertas

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Salón de la casa de María y Pedro. Al fondo, hay una lámpara de pie, una estantería con libros y unos cuadros y, en el lado derecho, un espejo alargado. Entre el fondo y proscenio, un sofá que hace esquina, en el lado derecho de la sala, en él está sentado Pedro leyendo un libro. Delante de este, hay una mesa baja. Entra María, muy sonriente, por el lado izquierdo, viene de la calle, el recibidor no se ve en escena.

PEDRO.- ¿De dónde vienes tan tarde, cariño?
(Mientras interviene María, Pedro va agarrando el libro con más fuerza)
MARÍA.-Vengo del apartamento de Luis, íbamos a acabar pronto pero al final se nos ha hecho un poco tarde. (Se dirige a besarlo). ¿Se ha ido ya tu nueva amiga o me la encontraré a medio vestir como la última vez, cuando entre en la habitación?
PEDRO.-Sonia.
MARÍA.- ¿Qué?
PEDRO.-Que se llama Sonia, terminamos hace rato y se fue porque tenía que recoger al marido del club de golf, de lo contrario probablemente te la hubieses encontrado, lo estábamos pasando muy bien.
MARÍA.-Me alegro… (Entusiasmada) Se me está ocurriendo una idea estupenda, ¿por qué no organizamos el viernes una cena en casa e invitamos a Sonia y a Luis?
PEDRO.- ¿No crees que pasas demasiado tiempo con Luis?
MARÍA.- (Lo mira) Lo dices como si te molestara…
PEDRO.-No, vale que tengamos una relación abierta pero…que me metas a Luis hasta en la sopa me parece un abuso.
MARÍA.-Luis también es tu amigo, no veo ningún problema en que venga a cenar, además estará ella también.
PEDRO.- (Hace ademán de decir algo pero se calla, pausa breve) No sé… tendría que preguntarle a Sonia si le apetece venir y si está disponible ese día.
MARÍA.-De acuerdo, Luis si podría, en caso de que no viniera podríamos cenar los tres.
(Pedro cierra el libro bruscamente y sale por la derecha)

Es viernes, María entra y sale del escenario colocando las copas en la mesa, poniendo música, encendiendo las velas…Pedro se termina de vestir y de anudar la corbata y se coloca la onda que tiene en el lado derecho del cabello, en frente del espejo del salón. Llaman al timbre.

MARÍA.- Debe ser Luis, yo abriré la puerta. (Desaparece de escena, mientras Pedro la mira de reojo, María abre la puerta, es Luis, se oye sólo un beso).
VOZ EN OFF DE MARÍA.- No deberías haberte molestado. (Luis trae una botella de vino).
VOZ EN OFF DE LUIS.- Estás preciosa.
VOZ EN OFF DE MARÍA.- (Se ríe) Adelante.
(Luis entra en escena, dirigiéndose hacia Pedro, se dan la mano)
LUIS.- Pedro que bien te veo.
(Cuando María está cerrando la puerta, empujan la puerta, es Sonia).
VOZ EN OFF DE SONIA.- No cierres.
VOZ EN OFF DE MARÍA.- Hola. Ese color te favorece mucho, Sonia.
VOZ EN OFF DE SONIA.-Gracias, tú estás esplendida.
(Entran las dos en escena, Sonia se dirige a Pedro, le da dos besos en la cara).
MARÍA.- No te cortes mujer, dáselo en los labios. (Sonríe  y Sonia se lo da tímidamente). Ni que fuera la primera vez que lo hacéis. (Se ríe, Sonia le da un beso más intenso y prolongado) Así está mejor. (Continúa riéndose).
(Todos se sientan en el sofá, María y Luis se sientan juntos, se sirven vino, estos se ríen y Luis le dice algo al oído a María por lo que esta suelta una carcajada).
PEDRO.- ¿De qué habláis? Contádnoslo, así nos reímos todos.
MARÍA.- Nada Pedro, no te pongas tan serio. Hablábamos del último día que estuve en casa de Luis… (Se ríe).
PEDRO.- ¿Y…? ¿Qué ocurrió?
LUIS.- (Sonriente) Que cuando intentamos probar una nueva postura casi rompemos la mesa del comedor. Espero que no te moleste que hablemos de esto.
PEDRO.- (Cambiando de tema) ¿Alguien quiere más vino?
SONIA.- Ríete un poco Pedro, que hoy estás muy serio.
(Pedro va a la cocina, cuando vuelve con el vino, Sonia está sentada al otro lado de Luis, se están divirtiendo. Pedro no se integra, Sonia le hace un gesto cariñoso, pero él no está receptivo, no para de mirar a su mujer. Suena una canción que le encanta a María, se levanta enérgicamente y comienza a bailar llamando la atención de Luis para que baile con ella, consigue que Luis baile, Sonia quiere hacer lo mismo con Pedro, pero no lo consigue).

Pedro está en el sofá leyendo el mismo libro. Entra María muy nerviosa, llorando, está destrozada.
MARÍA.- ¡Luis está muerto…! Vengo de poner la denuncia. Ha sido terribl…
PEDRO.- (La corta) ¿Qué? ¿Por qué has hecho eso?
MARÍA.- ¿Por qué reaccionas así? ¿No te importa tu amigo? (Pausa) ¡Tú sabes algo!
PEDRO.- (Balbucea) Por…porque te vayan a acusar a ti.
MARÍA.- ¿A mí? ¿Por qué? ¿Qué está pasando Pedro? Te noto diferente, ¿tú…no habrás tenido nada que ver, no? (Pedro baja la mirada y calla) ¡Dime que no, por favor! (Se dirige a Pedro gritándole y lo zarandea) ¡Dime que no!
PEDRO.- (En voz baja) Sí…
MARÍA.- ¿Qué? (Le coge la cara) ¡Mírame!
PEDRO.- ¡Qué sí! No soportaba como lo mirabas…
MARÍA.- ¿Y esa es razón para quitarle la vida a una persona?
PEDRO.- (Continúa)…igual que me mirabas a mí antes.
MARÍA.- ¿Pero tú te estás oyendo? ¡Estás loco! Tú fuiste el que empezó todo esto, yo he sido quién ha aguantado que tú necesitaras metérsela a otras para ser feliz, mientras yo esperaba a que terminaras de hacerlo, hasta que me acosté con Luis y dejé de sufrir…
PEDRO.- Por eso no te dije nada de cómo me sentía, no quería ser egoísta diciéndote que os dejarais de ver…No aguantaba más y lo hice. No lo pensé, me dirigí a su casa y me abalancé sobre él para estrangularlo. El resto ya lo sabes…
MARÍA.- Esto no se va a quedar así. (Se dirige hacia la puerta de la casa)
PEDRO.- (La coge del brazo y la empuja sobre el sofá) ¿A dónde ibas?
MARÍA.- ¡Déjame, me has hecho daño!
(Dejan caer la puerta, entran dos policías, uno esposa a Pedro y se lo lleva y otro se dirige a María e intenta tranquilizarla)
FIN.

Texto de Tania Parejo, finalista en nuestro concurso "Lo que te salga"
Imagen de Pixabay retocada por A. Moreno

lunes, 19 de febrero de 2018

Mujer

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Mujer,
Yo veo que si quieres puedes
ser maestra de la espada, igual que muchos hombres,
mejor que muchos hombres.

Yo veo que si quieres puedes
gobernar barcos,
que sometan a otros barcos,
que hundan a otros barcos.

Y tú eres mucho más que
una aspirante a ganadora
de los juegos de los hombres.
Yo veo que si quieres puedes.

Proponer tu propio juego.

¿Puedes, si quieres, por favor,
Mostrarnos cómo mucho antes
que la espada,
estuvo el vientre y el espejo,
Igual de fuertes que el hierro.
Mucho más fuertes que el hierro?

¿Puedes, si quieres, por favor,
Ábrir la puerta de los lobos,
y que se coman las medallas y
los tronos y los soles?
¿Puedes hacerte maestra de la bestia que los hombres no toleran,
la que sangra cada luna,
la que es enteramente delicada en su
tendencia hacia el vacío,
y reordena la estructura de los átomos
con huesos blancos arrojados en la mesa del destino?

¿Puedes, si quieres, por favor,
dar la lección a este mundo emperrado en parcelar,
y escoger vivir, llorar, matar, ser paranoica y mentir,
odiar, temer, ser lo que sea que te toque atravesar
para vivir, mentir, matar,
morir, reaprender a amar y
ser princesa, puta, santa, hada, asesina, feminazi,
presidenta de la civilización occidental, sanadora, poetisa, premio nobel,
amiga, amante, hermana, madre, hija mía hasta que seas sólo tuya,
enamorada, Atenea, Bruja Avería,
lo que sea que tu coño quiera ahora,

porque veo que si quieres, puedes.

Libertad,
Veo que si quieres puedes.

Puedes jugar mi juego.
Puedes jugar el tuyo.

Puedes jugar ninguno.

Porque SER MUJER no es nada de esto.
Es millones de palabras que hace mucho alguien borró
para que nadie se acordara

Que si quieres,

Puedes.

Poema de Chema Villalba.

Imagen de Pixabay

sábado, 17 de febrero de 2018

Regalito de Relles

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Érase una vez una niña que escribió, con toda su buena intención y cariño, a través de todos los medios que conocía a la Real Academia Española.
Queridísima Real Academia Española,

        No insinuando yo que debieran retirar ninguna palabra del diccionario, tengo fe el en el potencial de ciertos términos.

        Así pues, tras vivir la aceptación de “amigovio”, “almóndiga”, “toballa”, “quitaipón” o “iros”, permítanme rogar la reconsideración de palabras tan infravaloradas como ausentes:

Eufemista: no sólo por su extensión –pues hoy en día encontramos gran cantidad de profesionales del eufemismo- sino por su cualidad fonética que consigue que las letras se columpien entre los dientes para terminar saltando de los labios.

Besable, y en general cualquier posible adjetivo acabado en –able o –ible (pero, sin duda, éste era mi preferido): por la sensualidad del concepto, por su significado digno de ser besado.

        Y para una vez que pido, ¿por qué quedarme corta?

Tontontonton (debe decirse además con cierto contoneo estúpido de la cabeza): sencillo, cariñoso y nada ofensivo alargamiento del conocido adjetivo tonto.

Agusta –a petición de un colaborador tela de tontontonton: feminización de la expresión “a gusto”; su valor principal radica en la lucha por una igualdad léxica entre hombres y mujeres.

Fasi: por su amplitud significativa y versatilidad contextual, por su claridad comunicativa –y porque me lo ha pedido el mismo tontontonton que “agusta”.

Pestino: no estoy segura de lo que significa, alguna especie de insulto creo, pero se la escuché en su momento a una argentina y debe ser pronunciada con este acento.

Oyote –de nuevo petición del tontontonton de turno: respuesta muy recurrida al famoso “óyeme”.

        Pese a que mis motivos frente a esta carta son puramente humorísticos, he de admitir sería escandalosamente agradable poder usar cualquiera de dichos términos sin que me tacharan de inventora de léxico (trabajo por el que aún no he cobrado, por cierto).

        Con mucho respeto y gratitud por su atención

Pasaron los meses y la ausencia de respuesta se hizo real, así pues, la niña decidió manifestarse y dejarles “un regalito de Nabidad”:

Hescelentísima Rehal Hakademia Hespagnola,

        Ha heste juego savemos jugar los dos.

        Hante el hinesperado vulin resivido, me beo hen la ovligasion de redirjirme a hustedes con hel fin de ovtener halguna klase de mízera respuesta.

        Mi carta, la cual hescriví con berdadera hilusión, resultó vrutalmente ijnorada y ninguna de mis propuhestas fueron konsideradas. Disculpen si mi hintelijencia no halcanza a henteder su criteriho de celecsión, no zólo de palavras ha incorporar hen nueztro precente discionario - ke, porsierto, permítanme recordarles kue la lenguha la ase el avlante -, cino tanviém de huzuharihos a los kue dirjir una respuhesta - hinjenua de mí, ke nos crehíha ha todos con el mismo derecho.

        Hatentamente

No fue casualidad que se encontrara con lo siguiente:

Formulario inhabilitado

El servicio de consultas permanecerá cerrado, por razones organizativas, hasta el próximo martes 2 de enero de 2018.

Disculpen las molestias.

No obstante, la niñita no perdió la esperanza: aún quedaban los “regalos de Relles”.

Texto de Lola Romero, finalista en nuestro concurso "Lo que te salga"
Imagen de Pixabay retocada por A. Moreno

jueves, 15 de febrero de 2018

Armario de escobas

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Mi madre me encerró en el armario de las escobas cuando era pequeña, y luego se olvidó de sacarme. Como soy orgullosa, no grité para pedirle que me abriera. Es cierto que después me arrepentí, pero ya era demasiado tarde: no tenía voz y aunque golpeaba la puerta no lograba que sonase.

Eso pasó hace ya varios años, no sé cuántos, y lo triste es que me aburro bastante aquí dentro. Mi madre nunca fue muy amante de la limpieza, y el armario no volvió a abrirse.

Hoy, sin embargo, escucho voces que se acercan. Hay un taconeo y también unos zapatos más pesados. Oigo el crujir de las tablas del piso y el chirrido de las manillas de las puertas. Parece que están recorriendo la casa. Ahora se han detenido frente a la puerta de este armario. Intentan abrir, pero la cerradura tiene llave. Creo que la buscan, porque oigo un tintineo metálico.

Llegó el momento de salir, pero ya no lo deseo. Lo único que le espera a una niña como yo es que la encierren en un ataúd, mucho más pequeño que mi armario de escobas.


Microrrelato de La posada de los vientos, de Rocío de Juan
Imagen de Pixabay retocada por A.Moreno


martes, 13 de febrero de 2018

Ahora que soy más realista

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Siento un profundo vacío en mí…
¿Por qué te he hecho caso a ti?
¿Y a ti? ¿y a ti…?

Lo que más valoraba de mí
era mi sonrisa
y mis ganas de soñar
y mis pajaritos en las nubes
y el jugo y el entusiasmo
por la coincidencia más insignificante.
La magia de cada pequeño detalle
que hacía que me brillaran los ojos. 

Y la locura
¡que antes cantaba de alegría
entre mil manías que me hacían feliz!
Que me hacían…
porque ahora soy mejor, más realista, sí.

Ahora soy mejor… y… estoy más triste.





Poema de Jesús Paluzo
Imágenes de Pixabay