martes, 25 de junio de 2019

Ser & Tiempo

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Éste es tu tiempo Aure,
éste es mi tiempo,
el tiempo que no cesa en la batalla.

Corre del Sur, sin prisa, a la utopía,
va de la primavera hasta la noche,
del cuarzo a la locura,
sucumbe ante el asfalto de la calle
y expresa su temor por lo evidente.

Tras sus gafas oscuras
oculta la atracción que lo domina:
ser tiempo es aceptar el maleficio
de no poder parar ningún reloj.


Poema de Aborojuan, febrero de 2017.
Obra del artista plástico Aure Gallego.




domingo, 23 de junio de 2019

El bolígrafo rojo

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Tras leer el poemario titulado así, de Juan José Mediavilla (podéis escuchar un par de poemas de No Personal en un programa de radio que hice), me surgió hacer este poema-guiño poético para él.

Es mentira llorar sin instinto,
el mordisco de las palabras gastadas, 
la luz de esta bebida, 
el olvido. 

Que la frustración acaba en la cama
o callar gritos con la dinamita por las venas.
Las explicaciones largas,
la brevedad de un beso.

Es mentira
que la guadaña huela nuestras nucas,
las terribles pesadillas y la monotonía 
de los animales lejos del cautiverio.
-Ya vendrán-.

Es mentira el momento preciso,
el color de la locura o, callar,
el bolígrafo rojo escribiendo amor.

viernes, 21 de junio de 2019

miércoles, 19 de junio de 2019

[DES]ORIENTACIÓN

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Mecanismo de defensa

Esta manía de dormitar en el sillón
distanciada de la cama de los amantes
-no me puedo permitir ahora ni una pensión-

con la espalda doblada
desertando de todas las dudas que me invaden
-¿estamos condenados a desolar pechos,
a ser icebergs?-

este hábito de no contagiarme de cariño
que se adhiere en las pieles solitarias

este temor a que me arranquen en afecto

el que no se merece nadie.
(Completamente inédito)



Poema de Ana Patricia Moya, Periquilla de los palotes 
Ilustración de Mario Arévalo

lunes, 17 de junio de 2019

Rock the coast 2019. Segunda parte

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Antes de que se me olvide, que ya estoy mayor (no tanto como Klaus), quiero comentar, y dejando claro que nadie me paga por esto, ni por casi nada de lo que hago, que me alegro enormemente de que sirviesen la cerveza local. Por suerte, la Victoria está muy buena, sí señor. Si me quieren pagar en especies no me voy a quejar.

Dicho esto, vamos a por el sábado, que viene cargado de todo. Bueno, malo, regular y Jinjer.

Un último vistazo al merchandising oficial, totalmente saqueado ya, y a la sombrita, a disfrutar repancingados de unos Freedom Call más que correctos. Power de la vieja escuela a muy mala hora para ellos. Desmontaron mi teoría de "a mayor latitud norte, horarios de sol más criminales". Además los alemanes ya están acostumbrados al clima de la Costa del Sol.

Hora del papeo. Mientras oíamos de lejos a los Von Hertzen Brothers, investigamos los food trucks de la zona del castillo con más Victoria refrescando el gaznate. Nos decantamos por los burritos, quizá sugestionados por la cercanía con Mijas. Si la comida de los demás puestos estaba igual, otro puntazo a favor del festival. Lo que oí desde las alturas me gustó. Había investigado poco esta banda pero tienen un rollo muy fresco y accesible.

Con el burrito aun bajando por el esófago corrimos al escenario 2 donde estaba a punto de desatarse la locura. Estos chicos, con Tatiana Shmaylyuk al frente, merecen estar en primera línea en el olimpo del metal. Como ya dije por redes sociales, deberían estar llenando estadios. Una técnica brutal, una mezcla de estilos sencillamente abrumadora y una frontwoman comiéndose el escenario y, si la dejan, al mundo entero. Para mí, la mejor actuación del festival.

Después de semejante descarga les tocaba continuar con la tralla a los albaceteños Angelus Apatrida. Otra muestra de que estamos mayores: los vimos sentados en la grada. Los hermanos Izquierdo y sus huestes se marcaron una masterclass de thrash  de una hora en la que no dejaron títere con cabeza, muy en el tono de su último disco Cabaret de la guillotine.

En el breve cambio de escenario, nos colocamos frente al 1 para ver a los suecos Dark Tranquility, que tocaban en el 2. Ahora entenderéis el porqué. Es la segunda vez que los veo y en esta ocasión les han mejorado el horario. Aquella vez tocaron a las 4 de la tarde. En esta, a las 5, con la fresquita. La única pega, lejos de ser su culpa, es que no sonaron muy bien. Algo que empañó una actuación milimetrada de unos tipos ya veteranos que no defraudan en vivo.

Con muchos huecos por la zona media del público y gracias a que vimos a Dark Tranquility en diagonal,  pudimos colocarnos a una distancia más que aceptable frente a mis queridos Magnum. Material nuevo, clásicos indiscutibles y una ejecución perfecta. Bob Catley, como siempre, en contacto permanente con el respetable, perpetuando una leyenda que lleva llenando el mundo de magia desde el 72 (aunque el primer album fue publicado en el 78). 
Se dejaron atrás Just like an arrow :(
Pero tocaron Vigilante :)

Sin movernos de escenario, aunque buscando una sombra para estar preparados ante lo que se avecinaba, vimos, algo más lejos, a los segundos suecos del Main Stage 2: Opeth. Camaleónicos, versátiles y virtuosos. Mikael Åkerfeld es un tipo genuino. No solo canta lo que le echen y toca como toca, también tiene un gran sentido del humor. El sonido mejoró bastante con respecto a sus compatriotas y fueron saltando entre épocas con la maestría que les caracteriza.

Miguelito Peluca, como se autodenomina el bueno de Mikael dio paso a quien dijo ser uno de sus mayores ídolos. Y de muchos de los que esperaban ansiosos la actuación de Rainbow. Ritchie Blackmore lo tenía fácil para contentar a todo el mundo. Solo debía desencadenar una serie de clásicos indiscutibles de la historia del rock que él mismo ayudó a forjar tanto con Rainbow como con Deep Purple. A destacar, la poderosa interpretación del chileno Ronnie Romero. Este increíble vocalista lleva sobre sus hombros desde hace varios años una pesada carga para nada fácil de aguantar. No solo tiene la ardua tarea de estar a la altura, además la responsabilidad de hacer suyo un repertorio de voces legendarias que han pasado junto al guitarrista a lo largo de su carrera: Ian Gillan, Ronnie James Dio, Glenn Hughes, David Coverdale, Joe Lynn Turner y Graham Bonnet. Casi ná.

Aplaudiendo mientras corríamos, nos dirigimos raudos hacia el castillo para pillar el máximo tiempo posible a los Twelve foot ninja en detrimento de The Darkness. Un espectáculo absoluto. Únicos en su especie. Inclasificables, te hacen mover la cabeza como un poseso y, en la misma canción, te ponen a bailar. Un gran descubrimiento que pude investigar semanas antes y que hará las delicias de los más curiosos e inconformistas.

Pero todo no podía ser bueno. Aunque nos pudimos colocar en primera fila (la foto habla por sí sola), lo peor estaba a punto de llegar cuando nos comíamos un sandwich y los minutos para ver a los grandiosos Conception. Una de las bandas más infravaloradas y olvidadas de la historia. Y parece que la mala suerte también quiso contribuir aun más en ese desprecio. El cambio se hizo rápido pero algo iba mal en las pruebas de sonido. Tanto, que además de la media hora que se indicaba de cambio, tuvimos que esperar otros 30 minutos para que se solucionase Dio sabe qué fallo técnico. Con el público enfadado y desesperado, salieron a escena para llevarse una ovación como pocas se había visto en todo el festival. Se les quiere, sin duda. Nos encandilaron con casi (si no) todos los temas del nuevo EP y algunos clásicos como A virtual Lovestory o Gethsemane. Pero tras interpretar la reciente My dark symphony, el gran Roy Khan confirmó lo inevitable: El show tenía que cortarse para cumplir horarios y no agraviar a la siguiente banda (Dry River). Nuestros enfervorecidos "one more song" no sirvieron de nada. Él lo intentó por todos los medios, pudimos ver su gesto en plan "venga, solo una más, ¿no los escuchas?". Pero nada. Nos prometió que volverían a España y tomamos nota. Parece que la calidad de la banda trasciende fronteras intergalácticas porque volvimos a encontrarnos con los Alien Rockin' Explosion y los vimos bastante afectados por lo sucedido. :(

Después del bajón y, sabiendo el camino que nos quedaba de vuelta, abandonamos el recinto con ese mal sabor de boca (evidentemente no por mis bocatas, que estaban de muerte) que nos dejó el corto pero espectacular paso de Conception por primera vez en nuestro país.

Hasta aquí un magnífico fin de semana de rock, sol y buen rollo. Un gran festival por fin en Andalucía que, obviando algunos detalles de organización y de dominio hombruno que mencioné en la primera parte, merece cinco estrellas. Ya estoy contando los días para la siguiente edición. Enhorabuena.

Ah, una cosa más. Jinjer.

Texto y fotos de A. Moreno

Entrevista a Mariam (VOLPA)

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El punto de encuentro está cerrado por vacaciones así que vamos andando hasta uno de los muchos bares de Nervión. Comenzamos por preguntas básicas para que los lectores ubiquéis a Marian en la sociedad, quién es y cuáles son sus motivaciones para emprenderse en esta aventura.

Antes de comenzar aclaro que el término “Sur” es usado, generalmente, para hacer referencia a las zonas más desfavorecidas del planeta que, casualmente (o no), se encuentran en ese hemisferio.

Nacho Delgado: ¿De dónde eres y dónde estudiaste?
Marian: De Dos hermanas, Sevilla. En la universidad de Sevilla hice la licenciatura y un experto de pedagogía, un experto en sexología y actualmente estoy terminando el master de género e igualdad en la UPO.

N: ¡Cuántas cosas! Y… ¿En qué colegio estudiaste?
M: mi cole era… el de enfrente de mi casa jaja, el de mi barrio.

N: ¿Por qué elegiste Entreculturas?
M: Llegué a Entreculturas buscando un voluntariado que no fuese tanto de campo, si no que me permitiese trabajar con un grupo de personas de manera más teórica, en una perspectiva de cooperación. Al llegar se rompieron todos esos esquemas.

N: Claro, entraste pensando eso y te vas a ir un año entero a otro país.
M: Exacto. Una amiga si conocía la ONG, al comentarle que quería tomar contacto con el Sur me habló de ellos y el programa VOLPA. Fuimos en busca de hacer esa experiencia pero cuando llegamos, Fernando dijo que el programa era de un año o dos… y ¡me vine abajo muchísimo! La situación en casa no estaba para irme tanto tiempo y también me daba miedo por ser mi primera vez fuera. Esperaba una toma de contacto… 2 o 3 semanas, incluso de un mes a 3 meses… pero no tanto. Me explicaron la Experiencia Sur, disponible para los voluntarios de Entreculturas, y me ofrecieron a quedarme. Entré como pedagoga, en el grupo de educación. Me empecé a familiarizar yendo a los encuentros, hice un poco de piña y familia con la gente y… al final no hice la Experiencia Sur. Me quedé aquí y ahora que mi vida es mucho más estable (incluyendo mi situación familiar). Ahora si encuentro que es el momento de tener contacto de uno o dos años fuera de España.

N: Entreculturas es una ONG de los jesuitas, una orden religiosa. ¿Supone eso algún problema?
M: Para nada, nunca lo ha supuesto. No me considero católica pero si creyente y todos los valores que tengo los comparto con el grupo. Nunca he sentido la religión católica chirriando en mi cabeza o incomodándome, mas creo que Entreculturas ha limpiado la imagen que tenía de la Iglesia, he visto que no es lo que pensaba.

N: ¿Cómo ha sido la formación durante estos 9 meses?
M: VOLPA ha sido increíble, podría marcarse como un antes y un después en mi vida. He profundizado en lo intrapersonal y evolucionado enormemente; me siento más coherente con lo que pienso, digo y hago. Me ha clarificado lo que quiero en mi vida… me parece una formación súper completa. No es un “ahora te soltamos en el sur y ya haces lo que veas porque tienes buen corazón y quieres echar una mano”. Es algo mucho más profundo. Si vas allí, la influencia es recíproca y eso hay que trabajarlo para que el encuentro sea enriquecedor.

N: ¿Qué crees que puedes aprender de esta experiencia?
M: Esa pregunta es muy difícil… No lo sé, porque he procurado hacerme las menores expectativas posibles. Sé a lo que voy pero no lo que encontraré. Espero una acogida, un permitirme que comparta experiencias, que me dejen vivir con ellos su día a día, las problemáticas que hay y búsqueda de soluciones. O sea, unir varias realidades. Voy a darme a mí misma, que creo que ya es bastante. Tengo muy claro para qué quiero ir. Mis tíos siempre me dicen “quédate, métete en el Vacie o en las Tresmil que también es un pequeño Sur y no hace falta que te vayas”, pero quiero tener ese contacto fuera de mi zona de confort, desarrollar esas habilidades y ese crecimiento personal para realmente ser un referente. Cambiar la sociedad empezando con uno mismo.

N: Has hablado de “Ellos” ¿Te han dicho ya a dónde te vas a ir? ¿Cuándo?
M: Sí, ya tengo destino. Me voy el 15 de enero a Ciudad Sandino, Nicaragua (a 10 km de Managua), en un proyecto de Fe y alegría. Básicamente es formación al profesorado en temas de coeducación y género. Ese es el perfil que piden, luego allí se hará de todo.

N: Son temáticas muy relacionadas con tu formación, ¿Ha sido intencionado?
M: Sí. La coordinadora de VOLPA, viendo mi perfil, determinó que era el más idóneo para este proyecto. Una escuela necesitaba una persona con pedagogía y experiencia en coeducación y género… estaba hecho para mi jaja.

N: ¿Te sigue asustando la idea de irte un año entero fuera en este plan?
M: Sí, claro que sí. Pero ese mismo miedo sirve de impulso. El miedo es necesario, te mantiene alerta y viva, o sea, con ganas e interés de querer ir. No te retrae o te paraliza. Asusta el desconcierto de qué vas a encontrar y el saber que hay un proceso duro de conflicto o de acostumbrarse a una nueva realidad. El ocio, las costumbres… no son iguales que aquí. Precisamos de un periodo de adaptación. Además yo nunca he estado fuera de mi casa (siempre he vivido con mis padres) y es un paso increíble. Pero estoy segura al 100%.

N: Tu familia… ¿Qué dice?
M: Medio qué. Mi madre me apoya desde el principio al 100%. Creía que me iba a caer del proyecto, pero cuando vio el avance y mi rotunda convicción... comparte mi motivación. La gente lo compara a irse a Londres a buscar trabajo y no es lo mismo, no voy a buscar trabajo y a traerme dinero, al revés, me va a costar dinero ir; pero quiero ir. Entonces… la mayoría de mi familia lo respeta pero mis tíos, que son mis padrinos, lo llevan peor. Son los de “Por qué te vas, no tienes necesidad, por qué te quieres acercar al sufrimiento… tienes la suerte de haber nacido en esta sociedad,…” y yo siento que también es mi responsabilidad. Esa realidad no es externa a mí. Es responsabilidad de todos. Es difícil que te entiendan en ese discurso si no están sensibilizados con el tema… se hace lo que se puede jajaja.

N: Cuando vuelven otros voluntarios, el periodo de readaptación es complicado. ¿Cómo te preparas para eso?
M: Ese ha sido uno de los últimos bloques de formación: la vuelta. De nuevo paciencia, un periodo de asimilación; de consolidar todo, sellar la experiencia vivida y de ser consciente del choque cultural que hay. La comparación de lo que tenemos aquí con cómo ha sido mi vida allí, el que a lo mejor mis amigos hablen de cosas que ya no me interesen… perder el hilo que lo que hable mi alrededor o mi núcleo cercano, para mí, esté vacío de contenido. Dejas aquello, la realidad en la te has sumergido un año, pero vuelves con muchas ganas de ver a los tuyos. Hemos trabajado el intentar, los meses previos a la vuelta, ser menos imprescindibles, ceder el liderazgo de las actividades… como ir yéndote despacio para que no cueste tanto y no se note la ausencia.

N: ¿Y qué me dices del grupo que se ha formado de voluntarios este año?
M: Hemos tenido suerte: ya no las veo como mis compañeras de VOLPA. Somos amigas. Quedar para tomar algo, celebrar las victorias de las demás… Dos compañeras y yo vamos a Nicaragua y 2 van a Managua, a 10 km. Somos afortunadas y el tener esa química entre nosotras ha favorecido a que el proceso haya sido mucho más enriquecedor. Y con los formadores igual. Mi acompañante es Fernando y para mí es un amigo con el que puedo contar y me hace de espejo a la hora de las reflexiones, que no me juzga. Son voluntarios y lo tienen muy trabajado, se nota que creen en el proyecto y eso también te hace a ti más fuerte. Tienen una capacidad de escucha increíble, formamos un clima en el que podíamos ser nosotras mismas sin miedo a que te juzgaran ni nada… solamente por hacer la formación, merece la pena.

N: ¿Cómo animas a la gente a hacer un voluntariado? Ya sea de larga duración como el tuyo o uno a nivel local.

M: No se puede obligar, tiene que salir solo. Con la conciencia, cuando eres consciente de la situación en la que vives, de las desigualdades que hay, la injusticia y eso te pica, te duele y ese es el motor que te arranca a querer hacer voluntariado. No puedes decirle a alguien: “oye, deberías hacerlo porque te va a gustar”. Sale solo. Nunca tuve en mi círculo a nadie que trabajase o estuviese rodeado de temas de voluntariado y salió de mí, fui yo la que dio el paso haciendo voluntariados por mi cuenta; por eso digo que es intrínseco y cuando tú te haces consciente y la realidad en la que vives molesta.

N: ¿Y resulta fácil encontrar un voluntariado?
M: Creo que no. Son muy poco visibles para la gente que no ha tenido personas cercanas en relación con voluntariados. Yo no sabía lo que era hasta bastante avanzada mi edad (29 añitos, risas), aparte de Cáritas o Cruz Roja o cosas así. Mi primera incursión fue en la universidad, con el SACU (Servicio de Asistencia a la Comunidad Universitaria), proyecto COMPI (Compromiso + Integración), que consistía en dar clases a los chavales de instituto de La Barriada de la Plata (Sevilla); clases particulares, de apoyo. Allí se trabajaba todo. Darle matemáticas y motivarlo para que no deje la ESO o cosas así. Al final estás trabajando con personas, no con máquinas, te sientas y lo que tienes que hacer es escuchar. Muchas veces solamente hay que estar….Yo llevo muy a rajatabla el lema del Servicio Jesuita al Refugiado: “Servir, defender y acompañar”. Estar ahí. Entonces… creo que debería hacerse más visible. Tendría que haber más espacios en los que se hablase de los voluntariados, las opciones que hay… aunque nazca de la persona. las ganas de querer cambiar las cosas.


Entrevista de Nacho Delgado
Fotografías de Mariam y VOLPA