sábado, 15 de diciembre de 2018

Entrevista a Jose Fraidías

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En la antigüedad, los fenómenos que ahora son cotidianos como la lluvia, los terremotos o la concepción, necesitaban de un brujo, un sabio que les diera explicación. Un venerable cuya frente amplia y sus sienes canas fueran motivo suficiente para que las asustadizas gentes de entonces creyesen a pies juntillas sus interpretaciones.

Hoy en día, en un mundo donde todo está informatizado, en el que dependemos de nuestros dispositivos electrónicos, nece­sitamos al chamán 2.0 más cercano. Los hay charlatanes, los hay apañados y lue­go está nuestro invitado. Jose Fraidías, conocido como Frai en su entorno es a la informática lo que Noé a la construc­ción de barcos. Mítico. En el buen senti­do, claro. Hoy vamos a conocerlo un poco más y esperamos que en sucesivos números nos ilumine con su sabi­duría casi infinita.

La i Crítica – Realmente, ¿qué querías ser de mayor?

Jose Fraidías – Pues no te va a gustar la respuesta me temo… Que­ría ser piloto de combate. De jovencito me atraía la vida militar y de hecho hice los exámenes de acceso a la escala superior del ejérci­to. No conseguí plaza porque no me preparé a conciencia, y quiero pensar que en el fondo no era mi destino. Soy bastante feliz con la vida que tengo ahora y a saber si lo habría sido con esa vida que me hubiese esperado, ni siquiera me lo planteo.

LiC – Informática y videojuegos, ¿qué te llevó a qué a la hora de querer dedicarte a lo tuyo?

J.F. – Pues si hay que ser honesto, los videojuegos me lleva­ron a la informática. Yo con 7 años ya programaba en BASIC, con mi maravilloso Sony HitBit 55p, un ordenador MSX. He te­nido Spectrum, Amstrad, Commodore… Pasé por todo eso antes de mi primer PC x86. Pero siempre con los juegos por delante, creo que siempre fueron el impulso para querer aprender más. Y esta­mos hablando de hace 30 años: ni tutoriales en YouTube, ni foros, ni comunidades con miles de usuarios donde uno pregunta y otros responden. Ensayo y error amigo, y leer lo poquito que caía en tus manos en papel. Impensable en los tiempos que corren.

LiC – ¿Crees que estamos en una especie de Matrix? ¿Has llegado mirar a tu alrededor y ver sólo unos y ceros?

J.F. – He llegado a mirar a mi alrededor y ver sólo tontos e idiotas. O atontados e idiotizados, creo que se ajusta más a lo que digo. Esta­mos llegando a un auténtico Matrix por culpa de las redes sociales y del estar siempre “conectados”. Lo que están es con el cerebro y las neuronas fundidas de mirar la pantallita del móvil, contar likes y mostrar al mundo lo molonas que son sus tristes vidas en Facebook, Instagram, Snapchat y cualquier otro medio “social” para “comuni­carse”. Y yo que pensaba que esas cosas de socializar se hacían con un café o una cerveza de por medio y escuchando a la persona que tienes delante… Debo ser un informático rarito.

LiC – ¿Te han llegado a ofrecer sacrificios para sanar algún ordena­dor?

J.F. – A diario. Igual que vienen a ti pensando que tienes la varita de Harry Potter y que con un conjuro vas a solucionar su problema rápida y certeramente. ¡Y gratis ya de paso! Me ha gustado lo de chamán 2.0 de tu presentación, pero aunque la informática guar­da misterios que ni los mismos que diseñan saben descifrar, lo que debe primar como en el 99% de las cosas (¿de la vida?) es el sentido común. Si, por ejemplo, tienes una empresa y no haces copias de seguridad estás comprando todas las papeletas para que te toque una suculenta pérdida de datos de cualesquiera de las maneras po­sibles. Un poquito de por favor…

LiC – Cuéntanos lo más raro que te ha pedido un cliente, relaciona­do con tu trabajo, claro.

J.F. – Una vez tuve que explicarle a un cliente durante media hora que era imposible que su ordenador hiciera cosas (concretamente, descargar cosas) mientras estaba apagado. Lo sé, no es raro. Es sim­plemente estúpido.

LiC –Si de alguna forma, no sé, accediendo al sistema de archivos de un PC obsoleto, volvieras al pasado ¿te volverías a hacer autó­nomo?

J.F. – La pregunta del millón, que no ganaré nunca siendo autó­nomo. Pues es algo que incluso habiendo vuelto a ser autónomo después de mi estancia en tierras normandas no sé responderte. Lo que sí te digo es que las cosas hay que hacerlas de forma muy distinta a como las hacía yo antes, y eso creo que lo tenía muy claro cuando volví a darme de alta. De momento me está funcionando, espero seguir así.

LiC – ¿Cuánto hay de verdad en la expresión “un autónomo nunca enferma”?

J.F. – No es del todo cierto. El año pasado tuve neumonía y estuve 9 días de baja. Lo normal era haber estado 21 días, pero no pude evitarlo. Soy una vergüenza para mi gremio…

LiC – ¿Con qué disfrutas más con el hard o con el soft… ware?

J.F. – Con ambos. Ahí lo dejo.

LiC – Aparte de quedarte sin curro ¿qué crees que ocurriría si hubiese un apagón digital total?

J.F. – Tal y como está todo hoy en día sería una bendición creo yo. Por el curro ni me preocuparía, ya saldría otra cosa. ¿Aceptamos apocalipsis zombie como apagón digital total? Porque al paso que vamos merecemos uno…

LiC – Ya conozco la respuesta pero ¿ventanas o manzanas? ¿Por qué unas u otras?

J.F. – Según para lo que lo vayas a usar. Y según lo que tu bolsillo pueda permitirse claro. Yo creo que no hay nada que no puedas ha­cer con Windows que no puedas hacer con MacOS, al revés desde luego no es así. Ya si hablamos de diseño y tal… Otro gallo canta. Pero lo que es indiscutible es que la “magia” de Apple se fue por el retrete el día que se fue Steve Jobs. Y por magia me refiero a vender al mundo como “único” y “nuevo” lo que ya estaba inventado, pero con más glamour y manzanas. Hoy en día viven de la renta, a este paso no durarán con la competencia feroz que hay en el sector TI.

LiC – Hace poco murió el ingeniero que propulsó el correo electró­nico e instauró la @ en nuestras vidas. ¿Ha habido recientemente o prevés algún avance de esa magnitud?

J.F. – Sinceramente no. Se habla mucho de la realidad virtual, la realidad aumentada, la computación cuántica, la robótica, la con­ducción autónoma… Mucho ruido y pocas nueces. Lo que vamos a ver seguro a corto plazo es un cambio de paradigma en la automo­ción, impulsado a partes iguales por el coche eléctrico e inteligente. No sé si para bien o para mal, también hay que decirlo. De aquí a 10 años seguro que vamos a ver cosas muy novedosas pero el salto tecnológico que se ha visto en estos últimos 10 años es complicado que se repita.

LiC – En cuanto a los móviles ¿crees que en un futuro desarrollare­mos una nueva vértebra cervical?

J.F. – Los smartphones, que no los móviles en general, son una cár­cel mental y un medio de control sin parangón nunca antes visto en la humanidad. Nadie tiene puñetera idea de qué se hace con cada dato que se recopila sobre nosotros en nuestros teléfonos “inteli­gentes”, pero nos la pela completamente. Dame mi Candy Crush, mi Facebook y mi WhatsApp y ya con eso soy feliz… De la utilidad de verte tirado con el coche donde Jesucristo perdió las sandalias y poder llamar a una grúa a ver los selfies de la vecina en su baño va un mundo de estupidez e ignorancia por medio.

LiC – ¿Cómo es tu paraíso soñado?

J.F. – Un lugar donde no tener preocupaciones, poder dedicar mi tiempo a lo que realmente me gusta y mi familia y amigos. Pero es mucho pedir, lo sé.

LiC – A una habitación del pánico con un único enchufe o una isla desierta con 4G, ¿qué te llevarías?

J.F. – Una lámpara y todos los libros que pudiera llevarme, para po­der leer a todas horas. Una de las penas que me llevaré para el otro lado es saber la inmensa cantidad de libros que se han escrito y que no voy a poder leer ni el 1x10-24% de lo que hay.

LiC – ¿Cuánto hay de ciencia ficción en la informática y viceversa?

J.F. – La ciencia ficción nos ha hecho a muchos pensar en cómo se podría hacer realidad algo que está en nuestras cabezas, hasta que lo hemos visto en nuestras manos. Creo que la informática le debe a la ciencia ficción mucho más que al revés. Y aún así estamos lejos de que lo que la ciencia ficción propone se vea, en algunos casos por suerte y en otros por desgracia.

LiC – ¿La peli o serie definitiva sobre el posible alcance de la infor­mática?

J.F. – Objetivamente y como tú decías vamos hacia Matrix. Subjetivamente y porque es mi película favorita, me gustaría ir hacia Blade Runner. Sería la mezcla de naturaleza humana y tecnológica perfecta.

LiC – Dinos las tres cosas que nunca debemos hacer con un ordena­dor encendido.

J.F. – Tirarle ninguna clase de líquido por encima, usarlo mientras hay tormentas y ver porno. ¡Sobre todo las dos primeras!
LiC – Dinos adiós, o hasta la próxima.

J.F. – Siempre hasta la próxima, los adioses son muy tristes. No veáis tanta telebasura, hablad con el que tenéis delante en vez de estar con el móvil y comed mucha fruta y verdura. ¡VEMOS!

LiC – Muchas gracias por prestarte a nuestras idas de bola. Desde aquí apoyamos a los autónomos en su lucha diaria, sobre todo si tienen cosas tan interesantes que decir.

Una entrevista de A. Moreno

jueves, 13 de diciembre de 2018

N a d a

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Nada en su vida era lo bastante interesante o vergonzoso para merecer un escondrijo; nadie sabía lo de la calavera de ardilla debajo de su cama, pero nadie quería saberlo. Nada de esto representaba para ella una congoja especial; o, mejor dicho, parecía representarlo sólo retrospectivamente, cuando se hubo encontrado una solución.


Fragmento de Expiación, Ian McEwan
Imagen de Casilda García Archilla



martes, 11 de diciembre de 2018

domingo, 9 de diciembre de 2018

La revolución transexual

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La comunidad transexual, sin duda, ¡está destinada a cambiar el mundo!. Su ejemplo de lucha es contante y duradero. Abarca los más múltiples y complejos enemigos pero somos un ejército invencible, cada vez más incrementa el número de filas a un modo imparable (se prevé un aumento notorio una vez normalizada la sociedad). La sociedad está condenada a entenderse, aunque ello conforme un largo periodo evolutivo. Y, aunque cada vez seamos más, estamos ante una sociedad inquisitoria desprovista de humanismo y del término multi diversidad: a fecha de hoy sigue imponiendo un sistema heteropatriarcal, que acapara el progreso y la libertad.

La comunidad trans, como pasó en la revolución francesa y a escala mundial, es un ejemplo a seguir de la lucha. Una guerra  que conduce definitivamente a una reestructuración social prometedora e intensa, potenciadora de cambios y de humanismos. Es un ajuste de tuercas contra el mundo, contra el poder y sus estamentos opresores; en definitiva: contra un modelo social injusto. En pos de la solidaridad, usando siempre el amparo de la justicia, en favor de la libertad e igualdad, siempre sin violencia.

 Las revoluciones empezaron desde abajo, en defensa de  una dignidad que nos ha sido impunemente arrebatada por las normas heteropatriarcales. La revolución trans es y será una lucha de valía y de empoderamiento; un replanteamiento de lo que somos y como nos sentimos. El ser interno al descubierto y tenido más en  cuenta que nunca. 

Así pues, la transexualidad sentida, se transforma inexorablemente en un punto a liberación de los sentidos, que lo conduce de manera necesaria al empoderamiento pleno y sincero de lo que es el género humano. Y aclarando, que esta revolución de género viene marcada si entendemos la perspectiva de que el motor sexual, y por tanto de los sentidos, parte desde el cerebro, y no desde los aparatos reproductores que los controla. 

La revolución trans abarca la vida y la libre expresión de género. Implica un acercamiento a los derechos humanos, así como a considerar el concepto de autodeterminación de género y su reconocimiento. 

La revolución trans estalló allá por los años 60  debido a la opresión policial, y a la desconsiderada y distorsionada visión de la sociedad de entonces y de ahora (aunque menos ahora). Discriminación que sigue aún condenando el colectivo y que se traduce en la espantosa cifra del 80% de paro, causa fundamental que lleva a la prostitución al no encontrarse otras salidas laborales.

Con esta denuncia, es evidente, que el camino de la revolución  trans  es lento y lleva su tiempo. Como la vida, no es un sendero de rosas. La revolución trans libera pero a la vez condena. Pero no nos vamos a detener. Nacimos para luchar. No tenemos miedo a la muerte (1 de cada 3 personas transexuales se suicida): la resilencia es nuestro valor en alza y la lucha una constante. Bienvenides a la era de la diversidad. Bienvenides a la revolución trans. ¡Empoderadas cambiaremos el mundo!



Opinión de Lenna Guzmán 
Imagen de Pixabay


viernes, 7 de diciembre de 2018

Yo

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Merodeo descalzo en la acera de la vida
hueca, irregular, lacerada,
inundada de jugosos charcos
espejos de mi tétrica silueta,
ecos de mi soledad y congoja.
Los otros individuos, en sus tareas,
meretrices, toxicómanos y locos
son masa inmóvil, casi deshecha.
Solo yo existo, agonizando,
desnudo, pisando púas
irrigando un líquido espeso, tan oscuro
mezclado con el hielo de la madrugada
y el calor que mi yo emana
que me funde y me parte los huesos
al mismo tiempo.


Poema de José Luis Íñiguez
Imagen de Pixabay

miércoles, 5 de diciembre de 2018

No todas son brujas

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Baja de tu nube de tormenta y acaba conmigo, fulmíname, tritura mis huesos y añádelos a los sapos y los murciélagos de tu fantasmagórica poción. Hazme tuyo, aunque simplemente sea como ingrediente en un burbujeante caldero negro. Después de todo, no será tan duro nadar entre la mandrágora y el ojo de lagarto, sobre el fuego abrasador de leña incandescente. Baja de tu nube, lánzame un rayo mortal y sabré que me recuerdas. Al menos podré comprobar tu poder.

¿Acaso no soy un buen componente para la brujería?

Si he de morir que sea pegado al gran garrote de madera que usas para remover la sopa letal con la que subyugas a los hombres.

Soy siervo de tu pelo negro, soy un adepto de la magia que desprende tu simple cadencia al caminar; déjame participar, déjame por un momento desangrar algún roedor o tal vez machacar esencias en un cuenco. Permíteme probar la belladona que emana de tu boca lasciva; mutila sin piedad a todas las alimañas que cuelgan del techo de tu cueva y admíteme como espectador privilegiado. Sácame los ojos tras el espectáculo de tu desnudez y engáñame para que los pruebe sazonados con cualquiera de tus especias, usaré el tridente del mismo Belcebú para tal festín. Enciérrame en la jaula colgante y mantenme vivo a base de hierbas alucinógenas; revienta mi cordura y espera a que mi pelo sea cano y mi piel decrépita para liberarme y morir viéndote joven por última vez.

Inclúyeme en tu colección de cabezas, y evita que me pudra, para poder reírte en mi cara cuando quieras; usa mi hueca calavera como cenicero de tus extraños vicios, bebe sangre en su interior, invoca a los demonios para que vengan a por mi torturado espíritu, haz conmigo lo que quieras… pero cógeme el teléfono, por favor… bruja.


Texto de A. Moreno
Imagen: Aquelarre de Goya