jueves, 15 de abril de 2021

Pinceladas de harmonía.con, de José Luis Fernández Juan

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José Luis Fernández Juan vuelve a la carga con la secuela de Pinceladas de Harmonia, un proyecto ambicioso y lleno de matices. En este extracto de su artículo Fragancias y esencias de Pinceladas de Harmonía.Con podréis comprobar de lo que hablo. Os dejo en manos de las palabras del propio autor que os convencerá, seguro, de que os hagáis con un ejemplar de este y sus anteriores obras. Aquí su web:
http://www.pinceladasdeharmonia.com/
A continuación, su texto:

El efervescente universo de Harmonía nace del surrealismo mágico, se expande de su honestidad reverberante y se arraiga en el presente más tecnológico. Harmonía es una potente RS que te envía mensajes renovadoramente volcánicos con sabor a sustantivo abstracto: ilusión, trabajo, optimismo, perseverancia, gracejo, solidaridad, promesa.  

Hablamos de personajes enigmáticos y plagados de matices; auténticamente diferentes y saludablemente compatibles. Buena señal. Y se muestran encantados y satisfechos. Su mundo emocional y ético evita las arritmias de los mundos virtuales. El espacio en el que se mueven también ayuda a participar de este ilusionante proyecto de vida.

Tradición y modernidad también entienden de boyante convivencia. Las dos son necesarias para el adecuado crecimiento sostenido. Su realidad pirotécnica se describe estilísticamente a partir de líneas de pincel con ocurrentes imágenes y giros que trascienden los vocablos. La retórica conceptista de invita a participar del juego verbal. La textura de seda de sus páginas te acompañará a recrearte con el chévere potencial semántico de las palabras y de sus estructuras sintácticas.

Las enumeraciones caóticas, las metáforas simbólicas y las sinestesias caleidoscópicas timonean el perenne crisol de figuras literarias. En cualquier momento también te puede sorprender una metonimia amable, una anáfora percutora, un oxímoron flexible, un pleonasmo ponderado, una aliteración susurrante, una prosopografía adaptable o una alegoría emblemática.

Y dejamos para el final, el principal rasgo del universo Harmonía: el humor. El continente y el contenido de la obra se contempla desde una perspectiva de permanente diversión. Precisamente por el dominio absoluto del humor, Pinceladas de Harmonía.Con se ha de leer relajado, disfrutando del momento y tonificando la mente.

Capítulos desternillantes, protagonistas entrañables y pulsiones psicodélicas configuran una obra sorprendentemente fresca, alegre y alternativa: Pinceladas de Harmonía.Con, la continuación de Pinceladas de Harmonía, es un himno a la belleza del juego. Este cosmos ya se avanza desde la primera pincelada: “El surrealismo se vuelve tangible y la lluvia refresca la mente. Los límites son flexibles y la talasofilia es el amor por los océanos y mares. La sinrazón no tiene razón de ser. Cultura, libertad, creatividad, alegría, esperanza, bienestar y entretenimiento. Lo real y lo simbólico se anudan con lo intuitivo y reflexivo”. Todo esto es Harmonía. Todo esto y más y más…


Texto e imágenes de José Luis Fernández Juan


martes, 13 de abril de 2021

Materia Explosiva

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Lo sé. Antes de empezar con este proceso ‘evolutivo’ donde se cruzan las miradas de animales exóticos deberías saber que todo es relativo, que nunca apunto todas mis energías en una persona. Me da miedo redescubrir sabores, me gusta la esencia de las cosas aunque a veces me tiña el pelo porque cansa eso de verse siempre igual, porque no quiero verme tan sólo como un ser rizomático. A veces el corazón se queda apresado por una infinidad de silencios que suben y bajan, que forman espirales incomprensibles. Son pocas ocasiones las que hablo del interior al exterior porque arrastro un lastre insoportable cosido a los ojos, una materia explosiva que sólo encuentra palabras en abstracto, pero sin ella mis brazos se sienten vacíos. Pensaba que todas las pasiones que se entrecruzan dentro de nuestro pecho esquinan la vida, pero quizás estaba confundida. Ella sigue caminando por sus pasos naturales y yo estoy cansada de sentir las pérdidas del Ser, de mí misma. De mis métodos extraños de decir tequieros y noteolvidos. De enredarme en mi propia sustancia de miedos que me hacen evitar los co-razones sin trampa ni cartón, los dos cíclopes que se miran en el origen del mundo. La adecuación anatómica de dos cuerpos me apabulla cuando son más que besos híbridos haciendo cronocroquis en mi piel, crea una conmoción extraña en todas mis vísceras y palabras ingrávidas en el espacio de mi boca. Llegados a este punto suelo dar la coz y dejar algún momento roto, pero tu nombre es un nudo en mi vientre y ya no sé si voy un paso por delante. Pero sé que todos portamos impulsos que no se pueden medir con electrocardiogramas, que me enderezo de un golpe cuando llenas el pozo de mi inspiración y sudo tu sudor. Quizás por eso ahora, al probar el roce de tus poros, las ideas se difuminan. En momentos te leo y es como escucharme a mí misma. Me entra un cosquilleo en los pies, entonces abro un archivo de texto y dejo el cursor parpadeando sobre el blanco de la hoja imaginaria, saco dos chicles de menta e intento distraerme haciendo pompas. Es mejor eso que acabar cogiendo un cigarro. Pero me resulta extraño. Sabes que suelo hablar por los codos y ahora… apenas sé como continuar escribiendo un mensaje de móvil, que son menos palabras. Escribo y borro de manera convulsiva. “Te haré un vídeo”. Prometo. “Uno de esos que no digan ningún nombre pero que mientras lo escuches te veas latiendo en mis palabras”. Pero luego doy marcha atrás y pongo lo primero que pasa por mi cabeza. Joder, qué lío. Creo que últimamente actúo por impulsos. Ya no los controlo. Me he cansado de hacer el papel de mi propia madre. Nosotros escogemos ¿no? Por eso poco a poco el epicentro se encuentra en otra parte que no soy yo misma, hago poemas sin vértebras y no hay huesos que sujeten estas cajas de resonancia, pero es difícil. Trato de ponerle voz a lo que no tiene palabras y palabras a lo que no tiene voz, pero ni siquiera sé como finalizar un texto. Quizás todo sea más sencillo y sólo deba dejar que fluya todo hacia fuera. Eso no es malo ¿no? Quizás es mejor así. No sé. Había olvidado completamente cómo decir te quiero.

Prosa poética de Saray Pavón
Fotografía de Miguel Ángel

domingo, 11 de abril de 2021

De la teoría a la práctica

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Fue en la costa -quizá el primer verano
de fiebre aventurera-.
Nos conocimos en la pista
de alguna discoteca,

y luego paseamos por la playa,
bajo la luna, muy bebidos.
Recuerdo una pareja de la Guardia
Civil que nos dio el alto y un aviso.

Aquella noche se nos fue entre besos,
confidencias, miradas y caricias.
En el fondo, seguía siendo un romántico
y amaba de cintura para arriba.

Del amor solamente había tocado,
como del mar, la superficie.
Aunque podía pasar por un experto
buceador, aún era virgen.

No olvidaré su cara de sorpresa,
sobre un fondo de sábanas,
cuando por fin, casi a la amanecida,
la última noche me llevó a la cama.


Poema de Javier Salvago
Imagen de Pixabay

viernes, 9 de abril de 2021

La ciencia detrás del webcómic

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Expresarse, sumergir la mirada hacia dentro y respirar hacia fuera. 
 
Contar historias desde la ciencia, dibujarlas y difundir un mensaje más allá de publicaciones en revistas especializadas, pizarras, calculadoras, cuadernos y laboratorios. Desde el ERC (European Research Council) han apostado por el trazo y color para divulgar varios proyectos científicos. Desde la belleza a la vida de las células, ya cuentan con más de una docena de cómics. Así podemos embarcarnos a un viaje por el paradójico “nanocosmos” en el webcómic Estrella, en la pantalla de nuestro ordenador deslizándonos con la rueda del scroll a ritmo de transbordador espacial. 
 
Viñeta de ESTRELLA, por Lorenzo Palloni
para ecrComics y el proyecto Nanocosmos.
 
Al fin, tras dirigir la mirada hacia dentro y hacia fuera, probablemente se ve lo mismo: un universo.
 
Texto de Mario Tornillo
Créditos de la imagen, al pie de la misma



miércoles, 7 de abril de 2021

Letras a ritmo de jazz

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Quizás sea el hechizo de la sinestesia, como quien ve colores con los sonidos musicales, tal vez mera sugestión. ¿Es coincidencia que las teclas del piano sean blancas y negras, como el trazo de la tinta en el papel, como la Times New Roman en la luz del monitor?

Un experimento: la próxima vez que escribas frente a tu ordenador, acariciando o aporreando las teclas, cierra durante un momento los ojos. Escucha la música de tu escritura. ¡Ahí está!

Ahora, un experimento más: acércate a esa ventanilla donde venden billetes para remontar el Mississipi. Envuélvete bien en tu pelliza y esquiva la humedad del río mientras el fosco humo se va quedando atrás. En un desafío anacrónico, saca tu portátil y, sobre tus rodillas, entra en https://jazzkeys.plan8.co/ y… escribe.


Escribe tu jazz aquí.



JazzKeys™ convierte el tamborileo de tus dedos sobre el teclado en una melodía de Jazz. Sonará mejor o peor, al menos, habrás hecho un viajecito a Luisiana.

Texto y capturas del gran Mario Tornillo

lunes, 5 de abril de 2021

La dama de la rosa negra

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La oscuridad comienza a invadirme
poco a poco va recorriendo mis dedos
va llenando mis venas
siento como mi sangre se convierte.

Comienzo a sentir que vuelvo a ser yo
siento que cada capa se cae
poco a poco voy sintiéndolo
siento como vuelvo a mi ser original.
Siento como esta nueva sangre me late
corre por mi cuerpo
me llena, me hace disfrutar.

Cierro los ojos y casi veo el paraíso
veo ese mundo soñado
un mundo donde reina la niebla
triunfa el silencio y se apodera la oscuridad.

Un mundo donde todo fluye lentamente
donde siento que me fundo con la naturaleza
esa naturaleza muerta que me hace sentir viva

Siento como mis pies recorren caminos inexplorados
como mis ojos ven a través de la niebla
como mis dedos sienten el frío de la noche.

Siento que mi corazón vuelve a latir
que late por una razón
por este mundo de ensueño
porque vuelvo a ser YO.

Porque tras capas y capas de maquillaje
de vestidos bonitos y pintura de uñas
se encuentra esa niña solitaria de antes

Esa que anhela La noche
para ver el cielo estrellado
sentir la oscuridad en su piel
guiarse por esas estrellas perdidas.

Sentir que la música es su única amiga
su forma de sentir un papel y un boli
su forma de expresar un grito
su forma de fingir una sonrisa.

Porque esa niña está cansada de máscaras
se siente olvidada por la sociedad
siente que necesita algo
un hombro sobre el que llorar
un cuerpo que abrazar
un alma que amar.

Porque anhela querer y sentirse querida
porque en su interior miles de sentimientos vienen y van
porque la niebla ha cubierto su corazón
porque se encuentra perdida
siente que este no es su mundo, su época
porque quiere salir y gritar

QUIERE ENCONTRARSE A SÍ MISMA

Texto de Silvia Cobos López

Imagen de Pixabay

 

sábado, 3 de abril de 2021

VI Concurso Rock Bellavista

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La cultura no debe detenerse. No al menos en la medida de lo posible. Y esto es algo que,  por suerte, también piensan en la Asociación Cultura y Música Bellavista (CYMBEL). Sexta edición ya de lo que, gracias al esfuerzo, se está convirtiendo en un clásico por estas fechas. La idea es, además del jugoso premio, realizar un festival con los finalistas, como siempre. Esperemos que el infame SARS-Anti-Cultura-CoV-2 nos permita disfrutar de aquello para lo que están concebidos los concursos de bandas como este. Si tienes una banda y eres de España ni te lo pienses.

Puedes consultar las bases aquí

Para haceros una idea de la calidad de las bandas, aquí un podcast con los finalistas de la anterior edición. 

¡Suerte y a darlo todo!

Texto de Antonio Moreno
Imagen cedida por CYMBEL

jueves, 1 de abril de 2021

Valores

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Una reposición de Hitchcock en TV
una botella de whisky
y buena conversación:
en definitiva eso eran
mis tardes con Montse.

«He estado pensando y
ya sé cual es tu problema»
me dijo un día.

«Ah, ¿sí?»
Soné cínico
para variar
pero
para variar
Montse lo ignoró.

«Todo se reduce a un problema de valores, vas a ver»
continuó: «Valora de uno a diez
la cosa que más te gusta en el mundo»

Y pensé:
Pensé en un revolcón espontáneo y animal.
Pensé en lánguidas noches de parloteo y borrachera.
Pensé en momentos gloriosos al mando de mi Telecaster.

Todo aquello estaba muy bien
pero
de alguna manera
nada parecía demasiado importante
ni lo suficientemente maravilloso.

«Seis»
dije al fin.





«Ahora
valora de uno a diez
la cosa que más odias en el mundo»

No me paré demasiado a pensar.
«Menos veintisiete»
dije.

«¿Ves?
Ahí radica tu problema: valores»
concluyó Montse.

Era lista, la tal Montse.
Interesante.
Brillante.

Vacié de un trago
mi copa cuatro
mientras contemplaba
a la chica seis
en un mundo menos veintisiete.



Poema de Sergi Puertas
Imagen de Pixabay

martes, 30 de marzo de 2021

Rising up, de Nuvolution

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Nuvolution vuelven a la carga. Ya pasaron por la Criticueva hace tiempo, allá por el 2017, cuando el mundo era un poco más "normal". Aquí mi humilde reseña. Aquel fue su debut discográfico (con ese nombre, sus miembros son ya veteranos de guerra musical). Después nos perdimos su segundo largo, Out of place, nacido en 2019. Podéis trastearlo y comprarlo, que es mucho mejor, aquí.

Y ahora vuelven con este single cargado de positivismo y que me ha recordado a Gwendal con su mejor folk y a Dave Matthews Band por su buen gusto con los arreglos. 

Si ya de por sí es un tema de corta duración, se hace aun más corto por su buen rollo y su sencillez en cuanto a la cercanía que desprende. Es como si te invitase a levantarte de allá donde estés penando y te unas alrededor de su hoguera de esperanza. Me la imagino con toda la bebida y la comida que más te apetece en ese momento y sin ninguna mascarilla ni distanciamiento alguno. Esperamos que muy pronto estén proponiendo eso mismo delante del público. 

Todo lo que queráis saber sobre la banda lo podéis curiosear en su web, Facebook, Instagram y canal de YouTube.

Por lo pronto, os dejamos con el nuevo temazo: Rising up. 

Nuvolution son:

Violin: Belén Zanetti
Flauta: Fátima Jiménez
Guitarras: Nacho Casatejada
Bajo: Guillermo Soloaga
Batería y Percusión: Guillermo Manzanares
Piano y Teclados: Txema Cabria 

Texto de Antonio Moreno
Imagen de Nuvolution

domingo, 28 de marzo de 2021

Animales de laboratorio

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El mono mira las probetas y los microscopios
y aunque nació en un lugar muy parecido a éste,
el miedo ha pulsado una tecla a saber dónde
y recuerda, sin haber visto jamás,
una selva húmeda y cenital
desde la que los suyos orinaban con delirio
sobre los leopardos dormidos.
Cuando venga la muerte
también mi pánico rebosará
los esfínteres de la memoria.
Y me perderé para siempre en los días felices,
cuando dormitaba en las ramas del caobo
y del cielo llovía la fragante alegría
de los monos.


Poema de Pedro Flores
Imagen de Pixabay



viernes, 26 de marzo de 2021

Millennium (6)

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El hombre que perseguía su sombra me dejaba un sabor agridulce y pese a ello nada más terminarlo me adentré en La chica que vivió dos veces. En tramos se nota otro aumento de nivel en la escritura de David y eso se agradece (también que termine su incursión en Millennium).

Son 578 páginas en la edición de Destino. Y, sí, también le sobran unas 100 páginas de repeticiones y explicaciones de papilla. En el prólogo se cuenta la historia de un mendigo que muere en soledad. La primera parte nos habla de los desconocidos, aquellos que mueren sin nombre e incluso sin tumba, otros son una cruz blanca en un campo minado de ellas y a unos pocos le erigen un monumento, como la Tumba del Soldado Desconocido. Con el descubrimiento de la muerte del mendigo comienza el final de esta historia. 

Cuando aparece un muerto siempre hay quien revisa sus bolsillos. Lo material que dejan en algunos momentos traza un halo de luz que desvela la personalidad y su historia. Entre las pertenencias de este sin nombre se encuentra el teléfono de Mikael Blomkvist (ya sabemos que una de las tramas será el dúo Salander-Blomkvist resolviendo este enigma). A veces la muerte nos enseña. Muestra conocimientos que no queremos ver aunque sepamos que están ahí. Las cicatrices de nuestro cuerpo nos conforman, somos nosotros. La piel, en ocasiones, dicen más que nuestras propias palabras. A veces sólo hay que seguir las pistas genéticas.

Lisbeth avanza. Pasa de presa a cazadora. Busca, analiza y... comienza la película de Antena3 de las hermanas gemelas. Con otras subtramas de personajes que apoyan a Camilla (también conocida en su círculo como Kira), de denuncia de las fábricas en Rusia de ‘fake news’: noticias falsas y mentiras originadas por piratas informáticos capaces de propagar el odio racista e influir en las elecciones y las políticas de otros países a conveniencia, y un romance en el que se enreda Lis. con una mujer maltratada.  

El fuego lo consume todo. Los rastros, la ira y la emoción inicial que tenía antes de enfrascarme en la continuación de Millennium. La olla a presión va perdiendo su fuerza y nos dan un final a lo Disney. Ese combinado azucarado ha sido el motivo de mi tardanza para escribir mis impresiones, normalmente la pereza se mete en mis venas cuando la pasión se ha evaporado. ¿Por qué te han hecho esto Lisbeth?  

Conclusión: La trilogía original de Stieg Larsson es recomendable al 100% y lo dejaría ahí. La continuación de David Lagercrantz es absolutamente prescindible porque no le hace justicia a la saga Millennium.


Imagen portada del libro
Reseña de Saray Pavón

martes, 23 de marzo de 2021

Awakenings, de Die Stadt + SAS

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Quien me conoce sabe bien que la música electrónica no está ni remotamente entre mis predilecciones. Pero llega a mis orejones este proyecto y, de pronto, se ponen de punta, incluso con la versión Daytime Mix (ya os hablaré de esto). Awakenings es el resultado del encuentro, destino mediante, entre el sevillano Antonio Montilla (Die Satdt) y la holandesa Saskya Goewie (SAS) y vio la luz en diciembre de 2020. Lo sé, es tarde, la Criticueva no está pasando por sus mejores momentos y la dedicación a estos temas tan importantes no es todo lo intensa que quisiéramos. Volviendo al proyecto, como decía, resultó del encuentro en la mítica Plaza de la Alameda de Sevilla entre estos dos amantes de la cultura y la música. El proyecto comenzó a gestarse allá por el 2019 que tan lejano nos parece y, estando ya en su fase final, se topó, como tantos otros proyectos, con ese microscópico hijo de mil padres llamado SARS CoV-2. Así que tuvo que esperar para salir a respirar hasta el pasado diciembre. Por un lado, Die Stadt, que es más dado a los sonidos electrónicos y ambientales, pone la música de las cuatro pistas que componen el EP. Por otro, SAS, que se mueve por terrenos más orientados al pop/rock, confecciona la letra y las melodías vocales. Y ahora es cuando se pone más interesante. Porque es un EP que en realidad son dos. Dos mezclas distintas, cada una llevada al terreno de cada artista. El Daytime Mix, en manos de Die Stadt, está envuelto en un halo misterioso y evocador que llena de paz el ambiente. Para comprarlo, podéis pinchar en la imagen:

El Nighttime Mix de SAS aporta esa frescura y descaro del pop más actual. Además, esta mezcla incluye una pista extra. Pinchad en la imagen para pillar el disco:

 
No dejéis pasar esta obra que ha cautivado a un profano como yo. Y no olvidéis seguir, investigar, admirar a estos dos cracks.

Die Stadt pulula por aquí: Facebook, Bandcamp, Instagram, y la INTERNÉ de toda la vida

A SAS podréis encontrarla por estos lares: Facebook, Instagram, LA WÉ y El YouTú

 
Texto de Antonio Moreno
Imágenes capturadas de las webs de los artistas

lunes, 22 de marzo de 2021

Las manos de las cajeras

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Solo dios sabe por qué se me regaló el don de aprenderme de memoria las manos de todas las cajeras que me han atendido y cobrado alguna vez en mi vida. Es un don inexplicable, frenético cautiverio de los ojos. Cajeras del Carrefour, del Sabeco, de Alcampo, cajeras de todas las tiendas que he visitado, llevo vuestras manos en el disco muy duro de mi memoria. Manos grandes, pequeñas, manos tristes, alianzas, adornos, uñas de todas las formas y de todos los colores, venas bajo la piel, manos atadas a una máquina registradora, manos cansadas, uñas rotas. Falanges señaladas para trabajos poco señalados. Manos siempre pulcras, manos a veces de una belleza fulminante. Manos inesperadas. Siempre que voy con el carro de la compra, y dejo el azúcar y las galletas en el mostrador, y comienza la cajera el rito de coger con sus manos mi compra, me invade una rabiosa melancolía: miro esas manos que cogen lo que compro, esas manos esclavas, las mías que también lo son, las mías que sacan billetes de una cartera, las manos de ella, con sus uñas pintadas (he visto cien mil uñas encerradas en cien mil colores), los cambios, El Rey de España pasando de mano en mano, ausente él también con su efigie narcotizada, las estúpidas galletas, la abundante azúcar. Y es entonces cuando actúa mi memoria. Allí donde solo hay manos muy baratas en trabajos muy duros, yo me aprendo esas manos muy de memoria: dedo a dedo, alianza por alianza, uña a uña, cada falange, cada vena abandonada a su suerte, cada pliegue de la piel, cada forma delicada de los dedos.


Relato de Manuel Vilas
Imagen de Pixabay

sábado, 20 de marzo de 2021

Lisa Alvés

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Y yo era de esas, de aquellas, de todas las formas / y agarraba tiempos e intentaba congelarlos para / evitar que la vida fuese tan rápida, tan mínima, tan flash. // Tomé la carretera / inventé ternuras / armé estragos / y siento las que las fallas se tornaron fantasmas – es siempre un ida y vuelta / (una tercera de Newton). // Besé hombres sin dientes, / hombres que chupan la piedra / y después escupen en la mano para callar al Diablo. // Besé mujeres muertas, mujeres sin piernas y sin brazos – sirenas suburbanas / (capaces de seducir a la Luna y morirse en el Sol). // Yo era la caminante, / la cazadora de improbabilidades, / la especialista en vacíos, / la montadora de rompecabezas sin piezas. // Caminé con los fracasados / y aprendí el atajo rápido para la desesperación / para el detonante. // Hoy no hablo más que trece palabras por día, / soy de las supersticiones, de rezo bravo, del tipo / que teje la propia cuerda para envolver el pescuezo / después de una vida ruin. 


Poema de
Traducción de Alicia Louzao
Imagen de Pixaba

jueves, 18 de marzo de 2021

I dream that I can fly, de Edernity

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En estos tiempos difícíciles hemos visto de todo. Y la cultura ha sido uno de los sectores más castigados por la maldita pandemia. Hay artistas que han tenido que reinventarse o simplemente tirar la toalla. Hay otros, como el caso que nos ocupa, que incluso han pensado más en los demás que en sí mismos. Es el caso de EndernitY. Se trata de una banda de metal formada muy recientemente (2019) pero cuyos miembros poseen ya una amplia trayectoria en la escena musical, tanto undergoround como en otras bandas más conocidas. El caso es que estos chicos han decidido dedicar el segundo single de su disco de debut (Disrupted Innocence) a la FEP (Federación Española de Párkinson). Y no solo de intención. La banda, junto a su productora On Fire Records han actuado, donando los beneficios generados por la descarga del tema en Amazon. Puedes hacerlo aquí. El mismo Manu Hernández, confirmando el gesto que los honra nos dice que EndernitY ha querido aportar su granito de arena para sensibilizar al mundo del día a día que viven las personas con algún tipo de dificultad en su movilidad, para que entre todos podamos hacer que lleven una vida más fácil y sin barreras

En cuanto al tema en sí, se trata de I dream that I can fly y es una balada que hará las delicias de los amantes del heavy clásico. Canción lenta pero contundente como mandan los cánones. Aquí abajo os dejo el video. ¡Pero no me seais rancios y compradlo! 

Yo ya lo he hecho😊
DENTRO VIDEO!

EndernitY son:
Manu Hernández (voz y guitarra)
Isra Santas (bajo)
Rodri Arias (guitarra solista) 
Eric Domínguez (batería) 
Síguelos en Facebook, en Twiter e Instagram (@endernity)
Texto de Antonio Moreno
Imagen y video de EndernitY


martes, 16 de marzo de 2021

Los asesinatos de Manhattan

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Es un goce pasear por las páginas de este libro, casi en cada página puedes encontrar momentos con los que recrearte. La trama e historias entrelazadas consiguen engancharte tanto por lo que dicen por cómo están escritas (no notas en ningún momento que haya cuatro manos en el proceso artístico, se mantiene el estilo como si de una sola persona se tratase).

La división de capítulos, en algunas partes, sirven para agregar más suspense de una manera magistral posponiendo los relatos para mostrarte las escenas de manera simultánea. En resumidas cuentas: Tenía que haber reservado las uñas para los capítulos finales.

Por si quieres leer la sinopsis: Va de lo científico a lo sobrenatural e incluye investigación histórica. Cien años después, en Manhattan, aparecen los restos de quienes fueron víctimas de un asesino en serie. Un singular detective y una tenaz arqueóloga se empeñan en rastrear el horror que alarga su sombra hasta la actualidad.


Reseña de Saray Pavón

lunes, 15 de marzo de 2021

Dante: Exposición de Juan Manuel Álvarez Romero

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No es la primera vez que nos cruzamos con Mané. Ha colabrado en varias ocasiones tanto en nuestra revista física (ahora en pausa) como en la web que ven tus ojos ahora mismo. Lo ha hecho prestándonos algunos de sus textos (relato, poesía) de forma entusiasta e invitándonos a alguna de sus exposiciones. La anterior, tuvo lugar en su Sevilla natal. Aquí podéis leer la entrada en el blog que habla de ella.

Ahora toca en Galicia, lugar donde reside actualmente. Este polifacético artista nos presenta su particular visión de La Divina Comedia en una exposición que estará activa hasta el 5 de abril en la sala Bomoble A Coruña, y en la sala 1 del Ateneo de Ferrol. Así que si andas por ese municipio o si el virus más anti cultura de la historia te permite desplazarte hasta él, no lo dudes y adéntrate en este purgatorio de color y sensaciones. 

Según sus propias palabras, una idealización de La Divina Comedia de Dante, que sin duda involucrará al visitante.

Texto de Antonio Moreno
Obra del propio autor, Juan Manuel Álvarez Romero

domingo, 14 de marzo de 2021

Si mi padre me dice...

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Si mi padre me dice: 'Sé un hombre'
yo me encojo como una larva,
clavo el abdomen bajo el anzuelo.

Blanco, como un molusco sin concha,
me siento desmantelado, aguanto el tipo.

Me pregunto entonces
de qué sirve haber aprendido cuatro idiomas
si las palabras no se oyen bajo el agua,
si solo sé escribir poemas.



Poema: Ángelo Néstore, Actos impuros.
Pintura: Daniel Barkley

viernes, 12 de marzo de 2021

Millennium (5)

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Después del final surrealista dulcimoña que nos dejó en Lo que no te mata te hace más fuerte, da un giro drástico en el primer capítulo de El hombre que perseguía su sombra. Lisbeth Salander se encuentra en la cárcel (cumpliendo una condena de dos meses por apropiación indebida e imprudencia temeraria en los hechos que sucedieron al asesinato de Frans Balder). Allí se convierte en la protectora de una joven de Bangladesh que ocupa la celda vecina, a la que peligrosa líder de las internas tiene en su punto de mira. Desde la primera página se nota una mejora en el estilo y trama. Según avanzamos hay momentos en los que recordamos que es David, y no Larsson, el que escribe.

Tras una visita de Holger Palmgren a Lis., indaga de nuevo en una serie de documentos que contienen información relativa a los abusos que sufrió en su infancia. Reaparecen los fallos de guión: por ejemplo en el anterior libro Palmgren ya está recuperado por completo y en este depende por completo de asistentes que lo cuidan en su casa. ¿En tan poco tiempo? Además parece que David se haya olvidado de la trama que creó: surgen más personajes nuevos en lo que viene siendo otra ruta que se aleja de Millennium 4. ¿Y camilla? ¿Ya no pinta nada el niño autista prodigio? Nos mete un montón de background de Lisbeth en relación a esas personas que se suman a la trama. El pasado es como una tumba profanada de la que se siguen sacando huesos, el pasado nunca descansa.

En paralelo Mikael Blomkvist y nuestra chica tatuada emprenden una búsqueda que puede sacar a la luz uno de los experimentos más atroces auspiciado por el Gobierno sueco en los años ochenta. Los indicios los llevan hasta Leo Manheimer, socio en la financiera Alfred Ögren.

Son 596 páginas en la edición de bolsillo Booket. Y, sí, también le sobran mínimo unas 100 de repeticiones y explicaciones. Me da coraje los escritores que tratan a los lectores como si no pudiésemos atar cabos y hacer las conexiones cuando empieza a insinuar por dónde va a encaminarse. David nos coge de la mano y hace la ruta, incluso varias veces, para que hasta el más despistado no se pierda (consiguiendo cansancio en los más espabilados).

Cuando los meandros del río Salander nos encaminan a estudios de la genética y el entorno se retoma la conexión con la trama de Lo que no te mata te hace más fuerte. Se concluye la investigación con flechas que apuntan a La chica que vivió dos veces


Imagen portada del libro
Reseña de Saray Pavón

miércoles, 10 de marzo de 2021

lunes, 8 de marzo de 2021

Carboncopy daze

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Pronto y casi demasiado tarde
desenmascaré a la costumbre
como a la peor de las plagas
implacable creadora de hábito
por gentes y substancias y relaciones
siempre espantosas e inapropiadas.

Así en adelante me cuidé bien
de no iterar ninguno de mis patrones vitales
más allá de lo estrictamente necesario:
Dormir de día desayunar de noche viceversa.
Despidos, renuncias, de empleo a empleo y tiro porque me toca.
Nunca las mismas copas en siempre distintos bares
y tantos estados como substancias y dosis.

A mis compañías las miré siempre de lejos
en eterno barajar de agenda telefónica
y si algún amor se hubiera quedado lo suficiente
hubiera sido yo quien finalmente
marchara huyendo a la carrera me lo huelo.

Fue así cómo mis días fueron y son hoy
también calcados entre sí y como del mismo caos
hice costumbre y después hábito.



Poema de Sergi Puertas
Imagen de Pixabay

sábado, 6 de marzo de 2021

Un milagro

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Era un milagro que aún estuviera viva.
Por un momento se quedó allí tumbada sobre la cama felizmente inconsciente de cualquier cosa excepto de su gratitud por seguir viva. Con razón debería estar muerta. Allí estaba el bote de pastillas vacío sobre la nota de suicidio en la mesa junto a la cama y un vaso de agua casi vacío a su lado.


Fragmento de "El cura", Thomas M. Disch
Imagen de Pixabay



jueves, 4 de marzo de 2021

martes, 2 de marzo de 2021

Las ventanas frías

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Me desperté en la mañana, inquieto. Sus vestidos estaban en el sofá y recordaron la fiesta que vivieron nuestros cuerpos. No podía olvidar que, en la noche, recorrí las cicatrices danzando en su vientre que no florecerá esperando un retoño nuestro. Eso me entristecía. Los años habían transcurrido; no volveríamos a ser aquellos chiquillos que nos conocimos en la escuela. Éramos dos adultos que elegimos unos caminos en los que nuestros hijos eran de otras raíces. El alcohol quizás logró que perdiéramos la cordura e hiciéramos el amor como dos amantes en buscaba del consuelo ante el fracaso de la primavera que salía por esas sabanas y ahora eran témpanos de hielo.

Ingresamos a la ducha de ese hotel que remembró nuestras tardes en mi casa. Esas tardes en las que venía a casa con la ilusión que la química, física y geometría, iluminaran a su loco cerebro. Milagro que nunca ocurrió. Me pegaba como un bebé a sus pequeños pechos y veía el origen de las estrellas que sonrojaban mi pálido rostro. Soñando que en el mañana seríamos uno solo, unos viejos, recordando estos días con nuestros nietos. Pequeños que no vendrían de nuestra unión y nuevamente, mis ojos se nublaban. Sus manos recorrieron mis frías mejillas y sus besos recordaron que nuestro amor sería eterno. 

El reloj indicó que era tiempo de partir a nuestro presente y, entre lágrimas, nos fuimos. 
 
Ha pasado un mes desde que nuestros corazones y cuerpos jugaron a ser uno. No la volví a ver. 
 
Las ventanas frías de mi estudio fotográfico cantaron que nuestro amor era una ilusión del ayer.

 

Texto de Yessika María Rengifo Castillo
Imagen de Pixabay

domingo, 28 de febrero de 2021

Incendio

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Está ardiendo mi casa, vieja cera,
panal que se deshace lentamente
y deja el frío hueco del ausente,
resplandor de la llama pasajera.

Alcanzado el final de la carrera,
cansada de vivir sólo el presente,
obedezco una voz incandescente
que me conmina a ser lo que no era.

El camino se vuelve a oscurecer
y en mitad de la duda me detengo
aferrada al espectro del ayer.

No puedo discernir si voy o vengo,
si atravieso la luz, y no sé ver
el tiempo que he vivido y que no tengo.

Poema de Carmen Plaza
Imagen de Pixabay

viernes, 26 de febrero de 2021

Cadáver exquisito I

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Cadáver Exquisito es una técnica por medio de la cual se ensamblan colectivamente un conjunto de palabras o imágenes; el resultado es conocido como un cadáver exquisito o cadavre exquis en francés. Es una técnica usada por los surrealistas en 1925, y se basa en un viejo juego de mesa llamado "consecuencias" en el cual los jugadores escribían por turno en una hoja de papel, la doblaban para cubrir parte de la escritura, y después la pasaban al siguiente jugador para otra colaboración. Cada persona sólo puede ver el final de lo que escribió el jugador anterior. El nombre se deriva de una frase que surgió cuando fue jugado por primera vez en francés: « Le cadavre - exquis - boira - le vin - nouveau » (El cadáver exquisito beberá el vino nuevo). 


Iniciamos esta técnica el 06-03-08 con este resultado. Vendrán más.

En el vértice del huidizo olvido
se unen la distancia y la nostalgia,
los lugares deshabitados son de fuego
interno, y rondan por nosotros,
como borracho a la taberna,
como la sed al agua.
Ven aquí y toma mi sombra.
verás que eres necesaria,
como la sed al agua.


Poema de Saray Pavón,  Pedro Luis Ibáñez Lérida y Martín Lucía.
Imagen de Pixabay

miércoles, 24 de febrero de 2021

lunes, 22 de febrero de 2021

Los misterios de la creación

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Se ha hablado mucho sobre este libro, darle vida a algo que carece de ella, la crueldad de la raza humana... y a mí lo único que se me ocurre decir, tras leer Frankenstein, es que le entiendo (a la criatura, quiero decir).

El monstruo fue su creador, no él. ¿Para qué lo creó si luego no se iba a hacer cargo? ¿cambiaría el caso? ¿Y si se le hubiera presentado al mundo científico a esta criatura ya en su momento parlante? Saldría otro manuscrito distinto, claro. Pero lo que me refiero es a... empatizar con él. Ponernos en su lugar: nos crean y abandonan, la gente que nos encuentra no nos da una oportunidad por como somos o creen que somos y encima... nuestro creador se niega a hacer otra persona para que no nos consuma la soledad y pretende que nos lo tomemos bien...

Siempre pensé que el monstruo de Frankenstein tenía un corazón noble que se cargaron a base de porrazos. ¿Cuántos despojos de Frankensteins habrá en el mundo?

Hace tiempo di esa opinión tras la lectura de esta obra pero no me adentré en su contexto y sinopsis. Así que allá vamos. Muchos sabréis que este libro surgió en un concurso literario propuesto por Lord Byron a sus amigos. Que Frankenstein o el moderno Prometeo, o simplemente Frankenstein, es una obra literaria de la escritora inglesa Mary Shelley que pertenece al género ciencia ficción. Fue publicado anónimamente el 11 de marzo de 1818 y enmarcado en la tradición de la novela gótica. El texto recoge temas como la moral científica, la creación y destrucción de vida y el atrevimiento de la humanidad en su relación con Dios.

Mary Shelley nació en Londres el 30 de agosto de 1797. Sus padres eran el pensador William Godwin y Mary Wollstonecraft, una feminista pionera que falleció pocos días después del parto. Así que Mary creció en un ambiente culto, pero su padre dejó su educación en manos de su segunda esposa: una mujer conservadora que no compartía las teorías de su marido, por lo que su educación fué similar a la de otras muchachas de su época. 

Se piensa que los experimentos del italiano Luigi Galvani, en 1780, influyeron en la creación del relato. En sus ensayos provocaba convulsiones musculares en ranas muertas mediante descargas eléctricas. Su discípulo y sobrino, Giovanni Aldini, continuó estos experimentos "galvánicos". En 1803, Aldini llegó a Londres y realizó una espectacular demostración sobre el cadáver de un criminal que había sido ejecutado. Ante una nutrida audiencia, Aldini aplicó a distintas partes del cuerpo varillas conectadas a una pila de cinc, provocando fuertes contracciones. Una crónica explicaba que al tocar la cara del muerto "las mandíbulas empezaron a temblar y un ojo se abrió". La pretensión no era resucitar a una persona, pero esa chispa pudo inspirar a Mary Shelley.

Ella afirmó que obtuvo la idea de un sueño. Se encontraba en un momento de bloqueo y era incapaz de tener tejer una historia de fantasmas, hasta que tuvo un sueño. En la introducción a la edición de Frankenstein de 1831 describió la visión de la siguiente manera: “Vi al estudiante pálido de las artes no aceptadas arrodillarse junto a lo que él había reunido. Vi el fantasma espantoso de un hombre estirado, y luego, con el funcionamiento de algún motor poderoso, mostrar signos de vida... Duerme; pero está despierto; abre los ojos; he aquí una cosa horrible que está junto a su cama, abriendo sus cortinas y mirándolo con ojos amarillos, acuosos, pero especulativos". Entonces Mary abrió los ojos y se dio cuenta de que había encontrado su historia. "Lo que me aterrorizó aterrorizará a los demás", pensó. Se puso a escribir sobre ello al día siguiente.

La novela cuenta la historia de un científico suizo, el doctor Victor Frankenstein, que tras asistir a las lecciones de un profesor de la Universidad de Ingolstadt, en Baviera, que expone los últimos avances de la ciencia, decide que él irá todavía más lejos. Abriré un nuevo camino, exploraré poderes desconocidos y desvelaré al mundo los misterios más profundos de la creación. Frankenstein se pone a estudiar febrilmente la anatomía animal y los procesos de generación y corrupción, hasta que un día recibe una iluminación que lo hace descubrir la causa de la generación y la vida y lo convence de que era capaz de infundir vida sobre un cuerpo inanimado.

Durante casi dos años, Frankenstein realiza misteriosos experimentos en una buhardilla que usa como laboratorio. Con distintas partes de cadáveres que recoge en las salas de disección y de animales que encuentra en mataderos forma un cuerpo humano de gran envergadura (2,40 metros de altura). Usando seguramente una pila como la inventada por Alessandro Volta hacia 1800, le aplica impulsos eléctricos para intentar darle vida. Finalmente, una lluviosa noche de noviembre, a la tenue luz de una candela, Frankenstein ve como su monstruo abre un ojo y empieza a respirar. Se marcha horrorizado y cuando vuelve la Criatura –tal es el nombre que da a su creación– ha desaparecido. A partir de aquí se desarrolla una intriga novelesca en la que el nuevo ser experimenta la soledad y la hostilidad de los hombres, mata sin querer a un niño y desafía a su creador.

Podemos encontrar hasta tres ediciones de la obra: la original de 1817, la modificada de 1818 con la ayuda de Percy Shelley, y la reescrita en 1831. La edición original se muestra más descarnada y dura.

El monstruo de Frankenstein ha inspirado más de 90 películas. La primera data del 1910, el productor Thomas Edison rodó un rollo de 15 minutos de Frankenstein, convirtiéndose en una de las primeras películas de terror. El metraje se creía perdido hasta que fue redescubierto en la década de 1950. Se estrenó originalmente el 18 de marzo de 1910. Puedes verla aquí.

La versión cinematográfica de 1931, con Boris Karloff encarnando al personaje, fue la primera que retrató al monstruo con tuercas, puntos de sutura y una cabeza plana. Esta es la figura con la que más personas se sienten familiarizados, pero no es como se describe en el libro. El monstruo original es descrito con "cabello suelto, piel amarilla casi translúcida, ojos brillantes y labios negros". La última, Victor Frankenstein, es del 2015 y está protagonizada por James McAvoy y Daniel Radcliffe.


Camiseta realizada en LaMoska

sábado, 20 de febrero de 2021

Necesito

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¿Necesito acaso un cuerpo
dentro de mi cuerpo?

no digo un pedazo de cuerpo
sino un cuerpo.
solo crecen en mí las plagas
y las lluvias.

jamás un cuerpo.

Tendré que admitir
la renuncia

de aquello que en mí
es un enigma
y no ser nada más
que un cuerpo
desierto y consumido
un cuerpo

que subsiste

en una creencia ficticia
de existir más allá

de su morir
permanente.



Frase de Andrea Aguirre  (Buenos Aires 1980)
Imagen de Pixabay

jueves, 18 de febrero de 2021

El sentir al incompleto

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El sentir al incompleto, de forma superficial, sin apenas rozar con las yemas de los dedos la fina capa que separa la verdad. De que sirve sentir si es a medias tintas, en una vida efímera, fugaz, que nos puede dar años, días o minutos sin que tan siquiera nos percatemos de ello. Perdemos intensidad con prefijos que nos hacen sentir menos aturdidos en la sociedad, con el "yo soy..." añadiendo una etiqueta a todo, por miedo a no ser nada quizás, bueno, a no ser nada de lo conocido, a no encajar, al rechazo. Así, acabamos reprimidos por nuestros miedos, sin haber exprimido cada minuto dando nuesta esencia al mundo. Todo se vuelve egoísta a nuestro alrededor, posiblemente por privarnos a nosotros mismos de lo que necesitamos. Exigimos lo que no damos, y todo se vuelve una espiral en un sueño repetitivo, ansiedades, depresiones, miedo al futuro miedo al que pasará... El humano intenta extingir su propia especie, con un veneno casi imperceptible en el caos, peor que cualquier enfermedad.

 

Texto de Andréa Rodríguez
Imagen de Pixabay

martes, 16 de febrero de 2021

Literatura

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Los pisos praguenses en que vivió Franz Kafka, y sus corbatas negras y sus sombreros y sus zapatos. El pelo enjuto de James Joyce, cuya mano quemó Dublín. Los amantes de Luis Cernuda, riéndose a sus espaldas. La esposa de Shakespeare, vieja y adúltera. Los ojos verdes y estrábicos de la enfermera jefe de la clínica en que murió Nietzsche. La mano de mujer que cogió los botines de piqué de Ramón María del Valle-Inclán y los arrojó por la ventana. La sífilis saltarina que Gustavo Adolfo Bécquer paseó por Madrid. La sífilis idéntica pero paseada por París de Charles Baudelaire. El padrenuestro que reza el fantasma de Rimbaud en una morgue de Marsella y Dios que se hace el sordo. El padrenuestro que reza Jorge Manrique antes de soltar la mano de su padre muerto. La risa de Quevedo mientras evacúa en una esquina de Madrid, en tanto rebota el mundo en su vesícula como una piedra verde. La madre con gota de Flaubert. La autopsia de Larra, su joven cerebelo. La carne de la máscara de Fernando Pessoa. La foto del padre de Dostoievsky en la billetera de Lenin. La cabeza muy grande de Rubén Darío, tan grande como su miedo. Las sopas de ajo que marea todas las noches el Manco de Lepanto con la mano buena mientras se mira con discreción la mano ausente. Los cien kilos secos que Oscar Wilde exhibe por los cafetines de París con orgullo marchito. La mano que aúlla de Pablo Neruda. El cadáver de Cela servido con guarnición de ministros. El gran desfile de la soledad de todos los tiempos, la soledad y sus palabras, la literatura.


Relato de Manuel Vilas
Imagen de Pixabay

domingo, 14 de febrero de 2021

Anuncio por palabras

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a Luis Alberto de Cuenca


Para negocio sin futuro,
es urgente encontrar hombre o mujer
de edad indefinida, consciente, solidario
y experto en soledad.
No importa la presencia.
Que conozca palabras para versos sublimes.
Preferible experiencia de silencio.
No se tendrán en cuenta referencias.
Salario a convenir, será muy poco,
incentivos en caso de suicidio,
y un puesto asegurado en la oficina del olvido.
Absténganse personas con algo que perder o buen futuro.
No llamen por teléfono, no hay nadie.
Escriban sin demora
al primer apartado de correos de la necesidad,
o a cualquier laberinto,
que aparezca en el libro de sus sueños.



Poema de Enrique Gracia Trinidad
Imagen de Pixabay


viernes, 12 de febrero de 2021

Videojuegas y consolos

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Hubo un tiempo… Qué harto estoy de esa frase; del pasado, del afán de mirarnos en un espejo que, más que ayudar, distorsiona. Como en la atracción de feria donde todos nos alegramos de no ser así pero podemos deprimirnos por la posibilidad, remota o no, de que algún día lleguemos a ser súper gordos o muy bajitos. No sé, los números E son muy puñeteros. Antes era todo mejor, antes no había tanta violencia, bla blá antes. Nadie se preocupaba ANTES de si las chicas iban a conciertos de rock o si tocaban en bandas, si les gustaban los cómics o si jugaban a videojuegos.  De lo que sí parecían estar seguros es de que su papel se reducía a seguir como locas a los machotes del pelo largo y enseñar pechuga desde el público, aspirar a ser la novia de un dibujante alocado o admirar a los campeones de los botones. A nadie parecía importarle, pero lo cierto es que ocurría. Ocurría que, quizá que no de forma masiva, podíamos ver a chicas pasando la tarde en las recreativas. Era un hecho invisible, pero había hermanas superando fases que su hermano era incapaz de completar o abatiéndolos en juegos de lucha con la técnica del aporreo aleatorio. El problema era y siempre será hacia quienes dirige sus productos la maquinaria de hacer dinero. Solo había que ver los spots publicitarios en general. Las niñas jamás se lo iban a pasar trepidante con pistolas de agua. En cambio tenían un don natural para cuidar un trozo de plástico bebeforme mientras el niño de al lado miraba asombrado ese portento de la naturaleza sin involucrarse, claro. En el mundo de los videojuegos los esfuerzos por atraer a los futuros machos alfa eran igualmente casposos. Paradójicamente el héroe casi siempre era una montaña de músculos con una metralleta (espada o hacha), algo que por un motivo u otro nos atraía a la hora de sentarnos delante de una pantalla. El cebo era un coche deportivo rojo, un avión de combate con pintura de camuflaje, un fontanero que salva a una princesa vestida de rosa. El error general es creer que el machismo corporativo podría frenarlas en su afán de pasar el rato. Y por suerte hacían uso de ese entretenimiento. Ocurría, lo sé. Porque pasaba a mi alrededor. En mi casa el mando aceptaba todas las manos sin importar raza, sexo o religión. Prestaba juegos a todo el mundo y los demás hacían lo mismo conmigo. Fue una niña quien me pasó uno de los juegos más originales y adictivos a los que le eché la zarpa (Roller Games. Konami, NES. 1990). ¿Estaba mal visto? Sí. ¿Sigue estándolo? Menos, pero sí. Lo que quiero decir es que siempre ha habido jugadoras. Pero antes, que todo era mejor, que era todo más civilizado, se silenciaban y condenaban estos (y otros) hechos. Ahora parece algo más visible su participación y puede que haya más chicas interesadas. Aunque sigue existiendo el problema del target en muchos títulos. Poniendo como ejemplo el rol y los MMRPG (Massively Multiplayer Role Playing Game) el héroe sigue siendo un hipertrófico saco de mala saña y también puede ser un elegante y esbelto ladrón de oscuros ropajes, o un mago de túnicas con un estilazo que ni Versace. Ellas, sean ladronas, guerreras o magas siempre tienen problemas de vestuario y no encuentran nada de su talla, con lo que cacha y pechuga suelen quedar al descubierto. Este es otro tema que debería indignar, de hecho lo hace, aunque para mí no lo suficiente a las jugadoras del mundo. Por lógica o marketing se está viviendo una enorme diversidad en el mundo del entretenimiento virtual y el alcance es más plural. Lo que quiero decir es eso,  que siempre ha habido jugadoras. Y que ahora es más indignante que se ningunee a ese sector del público y que sigamos actuando como si fuera un hecho asombroso y aislado. Lo que en realidad quiero decir es que mi pareja, que es mujer, ha usurpado mi consola (jugando al Fallout 4. Bethseda Games, PS4, XBOX One, PC. 2015) durante meses y ahora no recuerdo como se jugaba al Arkham Knight (Rocksteady Games. PS4, XBOX One, PC. 2015), y por su culpa ahora Batman parece idiota en mis manos.



Texto y fotografía de A. Moreno


miércoles, 10 de febrero de 2021

Saldos

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A la hora del cierre de los supermercados
puedes comprar pescado por la mitad de precio:
boquerones marchitos, bacaladillas tristes,
fogoneros sin lustre (el mero de los pobres),
el atún con su plomo,
con su orquesta sinfónica de metales pesados,
la envenenada panga que viene del Mekong,
la perca que viaja desde el lago Tanzania
en la oscura bodega junto al fusil de asalto,
la tilapia de alberca con su grasa de pollo,
la dorada sin mar, el salmón, su mercurio
maleable en la sopa, desperdicios de rape,
merluza machacada, el surimi, su estela
de viejo bogavante...
A dos euros el kilo, justo antes del cierre,
desde la oxigenada voz que nos recomienda:
«aligeren sus compras».
Desde el merka al salón de la olla podrida,
al comedor pagado con el erario público,
a este hospital de muertos de nuestra clase media.


Frase de Rocío Hernández Triano
Imagen de Pixabay

lunes, 8 de febrero de 2021

Millennium (4)

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Las portadas de la segunda trilogía mantienen el autor (Gino Rubert) y por lo tanto la estética de sus antecesoras. En La chica que soñaba con un bidón de gasolina y una cerilla Gino fue borrado con photoshop de la ilustración, sin embargo en la cuarta entrega permanece su imagen. Comentaba en la reseña de La reina en el palacio de las corrientes de aire que tenía ganas y curiosidad por zambullirme en la continuación y que no era lo mismo leer sabiéndolo como último libro que conociendo su retorno, no obstante aunque se mantengan características de ediciones anteriores, en la lectura nos despedimos, definitivamente, del ritmo y estilo de Larsson. Las esperanzas se esfuman y los guiños a las historias pasadas tampoco mantienen ese cariz que conocíamos. 

No soy muy dada al chismorreo ni a interesarme por la vida de los autores que me gustan, salvo excepciones o información que salta al buscar otra. Justo al terminar la relectura de la saga de Stieg Larsson, A.Moreno me preguntó si sabía en quién habían caído los derechos de dichos tomos tras la muerte del autor y mis hombros se alzaron y mi rostro mostró un 'ni idea'. Y... serendipia: El escritor sueco nunca se casó con Eva Gabrielsson -con la que vivió los últimos 30 años- para protegerla de los peligros de estar vinculada a alguien que investigaba los movimientos de la extrema derecha de su país, pero no haciéndolo la dejó más desprotegida que nunca. Murió de repente y no dejó testamento. Los herederos legales, su padre y su hermano, no quieren darle un duro. Además también encontré que el manuscrito que tenía empezado de la cuarta historia (que no se utiliza en Lo que no te mata te hace más fuerte) son 200 páginas de una sucesión de escenas inconexas, sin hilo argumental marcado, donde Lisbeth Salander se va vengando de todos los que la hicieron daño de un modo u otro, y por cada uno de ellos borra un tatuaje de su cuerpo. Lo ha contado Eva en sus memorias Millenium, Stieg y yo, donde expone también su deseo de continuar la saga, ya que ella misma lo ayudó a escribir la hiperfamosa trilogía, pero las tensiones generadas por el fallo de la herencia dificulta que pueda hacerlo.
Si esperas que Lo que no te mata te hace más fuerte inicie con Lisbeth Salander te quedarás con las ganas. La primera escena nos muestra un mal padre (Frans Balder, un ingeniero informático) que está a punto de dar un giro drástico a su vida para ejercer como un pilar en la de su hijo autista de 8 años de edad. Pese a no haber pronunciado ninguna palabra aún, arma y desmonta complicados puzzles con velocidad. En el siguiente capítulo ya hay algo conocido: un desmejorado Mikael Blomkvist. El auge del periodismo quedó atrás. Pero no es sólo su carrera profesional, sino todo el atractivo que emanaba en su personalidad parece haberse esfumado con las nuevas reflexiones sobre la extraña amistad con Lis. (hay, miedo me da, lo que le haya hecho a ella). 

Los esbozos que van mostrando a WASP distan mucho de la esencia de Salander. Parece que más que leer la trilogía de Stieg Larsson se haya conformado con la adaptación cinematográfica y de ahí ha sacado la base de cada personaje (ya sabéis que las películas, para mí, dejaron mucho que desear). Y mi miedo se confirma cuando aparece: a mis ojos no es más que una muda de piel -ya seca- de una mujer todoterreno. Además fallos de guión, entre otras cosas menciona que su nueva casa está decorada a parches con muebles de IKEA y que se acostó en uno de los muchos dormitorios, cuando el creador de Lis. había dejado claro que amuebló completamente 3 estancias (y una era su estudio-dormitorio) de toda la casa, el resto estaba vacío. 

Son 651 páginas en la edición de Destino (los anteriores eran de booket, edición bolsillo) y le sobran mínimo unas 100 páginas de repeticiones pasadas (no hace falta que expliques el archiconocido pacto que tiene Erica con su marido Greger en el que puede seguir tirándose a Mikael, ni que insistas en describir todo el bagaje de Salander -Zalanchenko, hacker, etc.-) y por lo menos otras 100 de reiteraciones de la historia actual. Reconozco que si no fuese porque tengo los siguientes tomos lo hubiese aparcado y a otra cosa. 

Bien es cierto que después gana interés y que si lo tomas como una novela ajena a la trilogía anterior no está mal pese a lo previsible de la trama (para personas que disfrutan con lo sensacionalista y las películas/literatura más lineal, si bebes del estilo de David Lynch o de Chuck Palaniuhk no te lo recomiendo). El problema sobre todo reside en la comparación... vendría a ser como esperar que la segunda temporada de True Detective esté en la misma categoría que la primera o como cuando un niño espera un muñeco original y le regalan la versión barata. No me entusiasma pese a enlazar el cosmos (agujeros negros, singularidades, etc.) con el hacking y la inteligencia artificial. 

Las partes que constituyen la novela tienen fragmentos sobre números primos, criptografía y otras pistas de lo que va a destejerse en la trama. En un momento dado aparece una frase de Nietzsche: Was mich nicht umbringt, macth mich stärker (lo que no me mata me hace más fuerte) enlazando así la parte de misógina del autor de esa premisa con la de Alexander Zalanchenko. Y ya sabemos que Lisbeth es la que odia a los hombres que odian a las mujeres, sin embargo su hermana gemela, Camilla (que ha sido mencionada en varios momentos previos por Larsson), siente afinidad por este. Anteriormente se encuentra siempre desaparecida y en guerra contra su hermana por sus personalidades opuestas. Ahora descubrimos que fue la instigadora de las desgracias escolares de Lis., haciendo uso de su belleza manipulativa, y otros detalles que no desvelaré para no hacer spoiler. Éstos imanes opuestos agitan un cóctel, ya de por sí bastante explosivo, mientras se acercan. 

Sí ya Larsson nos mostraba de dónde venía la fortaleza y identidad de Salander, en esta entrega David nos estrujará las patatas y nos dará la papilla. En esta ocasión Palmgren, coincidiendo con otros que la investigan, relaciona a Lisbeth con la avispa de Marvel, no obstante en ese terreno no puedo pronunciarme puesto a que no he leído ningún cómic del personaje. Pero, reitero, conforme avanzan las páginas mejora la acción. Y aunque resuelva algunos asuntillos lo importante se queda para la continuación. Si quieres saber qué sucede tendrás que explorar El hombre que perseguía su sombra

Resumiendo: si lo tomas como gente ajena (con los mismos nombres que una potente trilogía que has leído previamente) te puede enganchar y/o hacer pasar una lectura agradable; si no logras disociarla te chocarán y rechinarán un montón de detalles que cambian la esencia de los personajes. Personalmente si no tuviese ya los ejemplares siguientes abandonaría la saga. 


Imagen principal: portada del libro
Reseña e ilustración de Saray Pavón

sábado, 6 de febrero de 2021

Los galeotes de la escritura (frente al teclado del ordenador)

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Perdía el galeote la cadencia, se movía al trantrán, mostraba flojera y enseguida le hacían sentir el escozor del rebenque en el lomo. 

¿Cómo se puede azuzar a alguien que escribe? Eso sí, con una condición, tal vez las más obvia: sin destruir sus frases, sus versos. 

Si quieres escribir sin parar y ser víctima del texto, en The Most Dangerous Writing App eres látigo, eres víctima, salvador y verdugo. Se trata de jugar a ser un galeote por unos minutos, remando para evitar destruir tus frases y versos, para entrenar el duende, la musa, el pepito grillo. Incluso perdiendo el ritmo no habrá cicatrices en la espalda, ya sabemos contentarnos diciendo que será bello precisamente por ser efímero, al menos, hasta que inventemos los bocadillos de inmortadela.

 

Texto de Mario Tornillo
Imagen capturada de https://www.themostdangerouswritingapp.com/