Las uvas surgen en una parra que hace unos meses parecía seca, sin vida, irrecuperable. Y es que una cosa es la apariencia y otra la realidad. Dentro de ese tronco seco, aún fluía un hilo de vida que agradeció el agua y el sol que le llegó. No te rindas. Aún puedes.
Texto e imagen de Maite Márquez Martín

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