lunes, 30 de octubre de 2017

Mejorando la refrigeración de una placa base:

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 Disipador del chipset

Sustituyendo el disipador del chipset de la placa base MSI A68HM-E33 V2
Las placas base de MSI suelen ser un despropósito de la organización y el diseño, aunque en cuanto a software (BIOS) vienen muy completas y configurables.

Esta (y otras muchas) sin ir más lejos trae un disipador para el chipset ridículo (para no entorpecer a la tarjeta gráfica) por lo que se calienta hasta quemar al tacto, algo poco saludable para el chipset. De todas formas podían haber ajustado un poco más el tamaño o aumentar la calidad del disipador.
Encima dos de los conectores SATA son inutilizables con placas potentes como la GTX 660 por falta de espacio (comprensible por otra parte, se trata de una micro-ATX. Supongo que no pensaron que le pondrían un pepino de tarjeta...

Si en tu placa no puedes tocar algún disipador sin quemarte, lo mejor es cambiarlo por uno que elimine mejor el calor (con más superficie de contacto) o directamente añadir un ventilador que apunte hacia él para refrigerarlo. Veremos cómo he hecho lo primero.
Disipador retirado del chipset

Nos agenciamos con uno del tamaño adecuado, o bien lo cortamos de otro más grande, con un dremel o amoladora (usar gafas y guantes). Tras retirar el anterior y limpiar bien el chip de restos, la altura del nuevo no debe sobrepasar la que quede entre la tarjeta gráfica y el chipset desnudo, en este caso 12,5 mm.:

Comparación del anterior con el nuevo
Medimos con el calibre, y si se pasa, rebajamos la altura de las aletas
Para poner el nuevo basta con pegamento epoxi dos componentes del que venden en los chinos por 2€ (mejor que loctite); es duradero y aguanta temperaturas de hasta 150º.

Lijamos la superficie para que agarre bien
Hay que ser generosos con el pegamento, y tener cuidado que al poner el disipador esté bien pegado al pequeño chip del chipset, o no eliminará correctamente el calor y será peor el remedio que la enfermedad.
A mí me gusta dejar una gota de pasta térmica justo encima del chip y alrededor el pegamento, para a continuación apretar ligeramente y dejarlo endurecer por su propio peso, se mantiene bien pegado.

¡Mucho cuidado de no provocar ningún corto con alguna de las piezas de alrededor con el disipador!
Colocamos la tarjeta gráfica para comprobar que no pega en el disipador, una GTX 660 reparada, y voilà! Podemos comprobar en los parámetros de temperaturas hardware de la BIOS que ahora el chipset está más fresquito.


Y ya tenemos placa para muchos años, con un SSD principal y un HDD para almacenamiento:



Texto e imágenes de David Losada


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