miércoles, 6 de julio de 2022

Qué extraño

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Qué extraño es el amor. Es como un escape de gas
                                                       imperceptible
  que asfixia a una familia entera mientras duerme. ‍‍
                                                     Ocurre y punto.


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Poema de José Daniel García
Ilustración de Saray Pavón para Yermo

lunes, 4 de julio de 2022

Ciclo contable

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Cobro y gasto, cobro y gasto
cada vez más aprisa
sintiendo el flujo del dinero a través de mí
como un torrente
puliéndome, reajustándome a cada ciclo
haciéndome girar y girar
irritándome la piel y los ojos
colándose en mis orificios 
sincronizando mi sistema nervioso
con el IBEX35, con el índice Nikkei
perfeccionándome, mejorándome.

La velocidad me está aturdiendo,
los ataúdes están para llenarlos.
Pierdo sincronización con Wall Stret,
las funerarias cotizan al alza.
Estoy cegado en la carne viva
el dinero me escurre del bolsillo
por un agujero en mi sien.
Los ataúdes están de oferta.
Cuando me marche me iré sin pagar.




Poema de Sergi Puertas
Imagen de Pixabay

sábado, 2 de julio de 2022

Una pelea

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Hay un semáforo en este cruce
que nunca me dejó paso.
Hay un sueño que me lleva
sobre aceras movedizas
entre edificios ficticios
(que van a caerse).
Un silbido se arrastra
como una sombra de las azoteas
y escucho pasos
detrás de mí
cada vez más cerca…

Hay en mí durmiendo una pelea.

La ciudad entra en mí para habitarme,
sigo sus caminos con una lejana sensación de libertad,
pues sigo sus hábitos y cumplo sus ritos
leo sus carteles y hago de su ruido cotidiano
mi propia verborrea sentimental.

Y sólo pienso allí donde paro por casualidad.

Hay peleas que son peleas sólo cuando duermen.

La rueda de metal cruje,
y deja fuera otra mujer descualificada,
de vuelta en la plaza tropieza con los restos de una protesta
y al llegar a casa toma conciencia de su propia extinción.

Hay peleas que duermen hasta la muerte.

Fuimos a esa manifestación, en la plaza,
luego nos dispersamos cerrando aquel paréntesis
(la clase obrera está obsoleta),
de vuelta a casa me hablabas de ese sueño tuyo
que pende del crédito en el banco.
Y yo mientras pensaba en una enorme pizza
colmada de ideologías y demás ingredientes;
al fin y al cabo en la democracia como en la pizza
el secreto está en la masa.
Más tarde al irte escribí algo,
no creo que te guste.

Hay peleas que nacen y se duermen,
Hay peleas que duermen desde antes de nacer.

La ciudad artificial nos muestra su naturaleza biológica
ha levantado con nuestras manos bloques de piedra
y se ha insertado en nosotros como una cremallera que,
cada noche, a cada uno de nuestros sueños se cierra.

Hay peleas que duermen y no dejan dormir.

Anoche desperté de uno de esos sueños de sopa boba y pan duro.
Y en la ventana nueva la ciudad quedó expuesta a mis viejos ojos;
hay en cada espejo que cuelga de sus fachadas
hay en cada cristal que se quiebra,
en cada luz que se apaga hay durmiendo una pelea.

Que nadie me nombre allí donde despierte.


Poema de Javier Martínez López
Imagen de Pixabay

martes, 28 de junio de 2022

El molde

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Me  levanto  y  observo  el  cadáver  encima  de  la  cama,  observo  sus  ojeras  color  chocolate, sus  dedos  huesudos  de  araña,  su  baba  de  adulta  que  duerme.  Estoy  levantada  y  observo el cadáver  y  sus cicatrices en forma de  esperanza. 

Me  he  despertado  viéndome  muerta  sobre  el  colchón,  impertérrita,  pero  con  mi  corazón y  mis  músculos  latiendo.  Sea  yo  o  no  quien  esté  en  la  cama,  este  espíritu  sé  que  resiste, lo que no aseguro  es si  me he  portado  bien  con su  molde.   

Texto de Irene Flores
Imagen de www.pixabay.com

domingo, 26 de junio de 2022

Sin chino no hay nada (basado en Sin ti no soy nada, de Amaral)

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Pido perdón de antemano, pero es que no podéis haceros una idea de lo bien que me lo paso cambiándole la letra a las canciones. Igual que mi gran amigo Eloy Falcón del que, si me da permiso, algún día subiré alguna trastada de las suyas que molan un trillón. Le toca a Amaral, banda que, sorprendéntemente, no me disgusta. Aunque esta letra, francamente, no está muy acertada. La dependencia y el amor son términos contradictorios, en mi humilde opinión. Así que, ¡qué demonios!, prefiero mi versión. Espero que la cantéis a mi salud. 


Sin chino no hay nada
Unas cosas absurdas llenando mi casa
La inundo con mierdos y encima el mamón me propone descuentos

Quería esperar a que abriera el Primark 
Pero, por Dios, que no hay cosa más mala
Sin chino no hay nada

Sin chino no hay bragas
Sin chino no hay tinte que mancha la almohada

Pijamas de pana
Regalos idiotas, nintendos estafa
Comprar por comprar y volver a gastar
Pero es que reviento si salgo sin nada 
Sin chino no hay nada

Las pilas se gastan 
Los dulces empachan
Mil chanclas, mil cuencos, de tó, se rompen en nada
Pero nooooo, sin chino no hay nada 
Sin chino no hay nada 
Sin chino no hay nada 

Me vuelvo cargada 
El coche se peta de cien patochadas
Me quito las canas con una brochita que me deja calva
Se acabó el Hipercor que me pilla peor
Al chino me bajo con todo los chacras cargados de nada

Sprays anti grasa
Baúles de chasca
Mil bambas, mil tiestos, de tó, se rompen con nada
Qué porquería tó, otra vez subyugada
No sé como siempre, por Dios
Acabo enredada
Porque noooo sin chino no hay nada 
Sin chino no hay nada 
Sin chino no hay nada 

Boinas que raspan
Las chuches me atascan
Mil cajas, mil juegos, de tó, que no duran nada
Qué porquería tó, otra vez aquí anclada
No sé como siempre, por Dios 
Termino arruinada 
Porque noooo sin chino no hay nada 
Sin chino no hay nada 
Sin chino no hay nada 


Una barrabasada de Antonio Moreno
Créditos de la canción original a Amaral

viernes, 24 de junio de 2022

EL recuerdo sobre las ruinas

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Parece que han pasado siglos desde la última vez que pude contemplar tu sonrisa. Habrán pasado cientos de cosas de las que no tengo mucha certeza, pero que imagino habrán sido acontecimientos horribles. Se habrán derretido los majestuosos glaciares, cansados, derrotados por el sofocante y creciente calor, y seguramente se han inundado ciudades enteras mientras estabas ausente. Los cada vez más poderosos huracanes, como herramientas de la madre naturaleza encargadas del equilibrio y la justicia, habrán descargado su ira arrasando numerosas ciudades norteamericanas, aunque, embriagados por el poder, se les habrá ido la mano sin querer en las zonas pobres del planeta. El frío humo, las cálidas llamas, los incesantes vertidos, habrán deteriorado tanto el medio ambiente que los bosques habrán llegado a ser llanuras y las llanuras, eriales. Un ejército de cazadores furtivos y constructores despiadados habrá acabado con miles de especies. Probablemente no queden animales sobre la faz de la Tierra y, aunque algunos consiguieran sobrevivir, morirían más tarde de tristeza o abrasados por los vapores tóxicos. Incomprensibles guerras y estúpidas luchas armadas con la ignorancia y la inútil religión como único telón de fondo habrán acabado con millones de vidas mientras te he esperado en mi burbuja, que he ido llenado exclusivamente con sueños en los que sólo aparecías tú. Es posible, incluso, que no quede vivo un solo ser, es posible, tal vez, que sea yo el único que prevalece. 

Desde el interior de mi escudo de protección he tenido la oportunidad de verlo todo, he podido ser testigo privilegiado, según científicos millonarios, del declive del ser humano, de la putrefacción progresiva de sus almas y de la muerte de la Madre Tierra a manos del hombre. 

Pero he preferido permanecer en el recuerdo, ser el guardián de tu sonrisa. 
He preferido atesorar esa imagen y aferrarme a ella como lo único bello, como lo único que podía hacerme sentir vivo, ajeno a todo lo demás. 
He cerrado los ojos y he deseado verte sólo a ti.

He decidido esperarte aun sabiendo que no volverías, he dictaminado mi propia sentencia y he elegido conservar tu rostro en mi cabeza para toda la eternidad.

Texto de Antonio Moreno
Imagen de nuestra querida Pixabay