domingo, 24 de abril de 2022

8M: #reto365 Semana 13

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De fuertes convicciones feministas, #JosefinaMolina es una de las directoras pioneras en España. Fue cofundadora de la Asociación de mujeres cineastas y de medios audiovisuales. En 2012 recibió el Goya de honor #reto365 #8M #mujeresenlahistoria #mujeresenelcine #mujeresluchadoras 
Gran defensora de los derechos de la comunidad trans y del medio ambiente, la bióloga #BrigitteBaptiste es la primera mujer transgénero rectora de una universidad colombiana #reto365 #8M #mujeresenlahistoria #mujeresactivistas #mujeresluchadoras 

Con la mirada siempre en los cielos, #CarolineHerschel fue la primera mujer en descubrir un cometa, en publicar para la Royal Society y la primera británica en recibir un salario por trabajos científicos #reto365 #8M #mujeresenlahistoria #mujeresenlaciencia #mujeresluchadoras 

Marcada por un padre de dudosa conducta, #LouiseBourgeois basó su obra en sus propios temores y traumas. Podemos ver una de sus esculturas más conocidas tras el #Guggenheim de Blibao: Mamam #reto365 #8M #mujeresenlahistoria #mujeresenelarte #mujeresluchadoras 

Concertista desde los 8 años, #TeresaCarreño compuso 75 obras (para piano, orquesta y música de cámara). Giró por todo el mundo, llegando a tocar para #AbrahamLincoln #reto365 #8M #mujeresenlahistoria #mujeresenlamusica #mujeresluchadoras 

De clase obrera y autodidacta, #LuisaCarnés es otra de las olvidadas de la #GeneracionDel27. Murió en el exilio (México) ignorada por las letras españolas #reto365 #8M #mujeresenlahistoria #mujeresenlaliteratura #mujeresluchadoras 

Comenzó como tester a los 15 años. Poco tiempo después, #BrendaRomero se pasó al diseño y al guión para ser responsable de títulos como #Wizardry8 o #Dungeons&Dragons: Heroes #reto365 #8M #mujeresenlahistoria #mujeresenlosvideojuegos #mujeresluchadoras

viernes, 22 de abril de 2022

Pájaro azul

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Cuando iba a la guardería, por ejemplo, un día encontré un pajarito muerto en el parque. Era un bonito pájaro azul que parecía haber escapado de alguna casa. Los demás niños lloraban alrededor del pajarito, que tenía el cuello retorcido y los ojos cerrados.

–¿Qué hacemos con él? –preguntó una niña. Entonces yo lo cogí rápidamente, me lo puse en la palma de la mano y se lo llevé a mi madre, que estaba en un banco charlando con otra madre.

–¿Qué ocurre, Keiko? Oh, un pajarito... ¿De dónde habrá salido? ¡Pobrecillo! ¿Qué te parece si lo enterramos? –dijo mi madre con voz dulce mientras me acariciaba el pelo, y yo le respondí:

–Nos lo comeremos.

–¿Cómo?

–A papá le encanta el pollo frito. Podríamos freír
el pájaro para comerlo –repetí en voz alta y clara, pensando que mamá no me había oído.

Ella se quedó muda de asombro y creo que la madre que estaba a su lado también se sorprendió, pues abrió simultáneamente los ojos, la boca y las aletas de la nariz. Su expresión era tan cómica que estuve a punto de echarme a reír, pero entonces vi que me miraba fijamente la palma de la mano y pensé: «¡Claro! Con uno no basta».

–¿Quieres que vaya a buscar más?

Cuando me volví hacia un grupo de gorriones que merodeaba cerca de allí, mi madre por fin re- accionó.

–¡Keiko! –gritó escandalizada, en tono de repro- che–. Cavaremos una tumba para el pajarito y lo en
terraremos. Mira, los demás niños están llorando. Están tristes porque se ha muerto un amigo suyo. ¿No te da lástima?

–¿Por qué? Si ya está muerto, al menos podríamos aprovecharlo...

Mamá se quedó atónita al oír mi respuesta.

Fragmento de La dependienta, de Sayaka Murata
Imagen de Pixabay

martes, 19 de abril de 2022

Quantic Dream

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La evolución del videojuego como entretenimiento en 20 años ha sido el equivalente al hallazgo de la penicilina en la medicina. Y si me apuras, gráficamente, el salto de la séptima a la octava generación (ahora vamos por la novena) ha sido el descubrimiento del fuego para los homínidos. O más allá. Es como si, de pronto, entre hoguera y hoguera hubiesen pasado de manchar las paredes de las cuevas con sangre y heces al mismísimo Renacimiento. Pero todavía quedaba una asignatura pendiente en los títulos con mayor relevancia en el mercado: la implicación moral más allá de sentirte mal por ser el responsable de que todos esos lemmings cayeran por un precipicio. Y no solo el dilema moral, también el posicionar al jugador en un bando u otro, en una corriente de pensamiento o la contraria, el justificar unos actos o repelerlos. Estoy convencido de que los hay, desde que se inventaron, ocultos entre miles de pasatiempos digitales. 

Y no estoy contando títulos del tipo Sniper Elite o Call of Duty. Sabes que va de matar otras personas en un contexto de asesinato legal AKA guerra. Tampoco los GTA o Street Fighter. Los primeros implican algunas decisiones, pero como mucho desvías la trama, no arruinas la vida de nadie que te importe y, aunque sea un acto ruin, el personaje no va a cambiar. Sí, me refiero a pagar los servicios de una profesional del sexo y luego matarla para robarle lo tuyo y un extra si lo hay. No mientas, tú también lo has hecho. En cuanto a los segundos, con Ryu y Ken como representantes de los juegos de lucha en general, pues un poco de la misma mecánica de COD: sabíamos a lo que veníamos, a repartir leña.

Entonces llegó Quantic Dream y lo revolucionó todo. Desde Farenheit (no jugué a The Nomad Soul) hasta Detroit: Become Human, la compañía francesa nos ha puesto en el filo de la navaja en muchas ocasiones. Sobre todo en Heavy Rain, cuya historia más cercana nos sitúa en el pellejo de un padre catalogado de desastre y culpabilizado por la muerte de uno de sus hijos y que tiene que hacer todo lo posible para salvarle la vida al que le queda vivo. En Beyond: Two Souls, por ejemplo, se decantan por lo sobrenatural, pero aun así te tocará forjar la personalidad de la protagonista (encarnada por un inmenso Elliot Page) desde su tierna (pero dura) infancia. En su último lanzamiento nos meten de lleno en el peliagudo debate sobre los límites de la inteligencia artificial. Y nosotros como jugadores lo viviremos en nuestra propia carne no sintética, conociendo de primera mano las cuestiones que un ser no biológico pero “vivo” se plantea: ¿Qué somos? ¿Estoy vivo? ¿Qué es esto que siento? ¿Debería sentir? ¿Siento? 

En general, en todo su catálogo, el nivel de la trama y la precisa construcción de personajes hace que las opciones más trascendentales por las que nos decantemos a lo largo del juego nos afecte mucho más que con cualquier otro. Y me atrevería a decir género, porque han creado una serie de obras tan particulares que se desmarcan por completo del resto de títulos. Cuando estás delante de uno de sus trailers o imágenes promocionales, sabes perfectamente que se trata de una obra de Quantic Dream.

Pocos desarrolladores van a hacerte sentir mal por haber tomado una decisión, sea o no la correcta. Como recomendación final, podréis ver el grado de empatía que os pueden generar estos artistas digitales viendo el corto Kara (pincha aquí por Tutatis). Esta tech demo, creada en 2011 para mostrar al mundo un nuevo motor gráfico (¡¡de PS3!!) basado en la captura de movimiento en tiempo real, fue la antesala de la última pasada de la compañía, el mencionado Detroit: Become Human. El video es una joya de apenas 7 minutos que encoge el corazón al más pintado y, llegado a un punto del metraje, pone los pelos como escarpias al más lampiño.

Texto de Antonio Moreno
Imágenes de Quantic Dream

sábado, 16 de abril de 2022

Abandonados Vs. Adoptados (series)

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Turno ahora para ese templo del entretenimiento que está arrasando (lo lleva haciendo más de una década) con el cine y la forma de contar historias. Las series han ocupado un lugar muy importante, (demasiado, quizá) en nuestras vidas y la cultura. Que no tiene por qué ser algo negativo, pero sí curioso, al menos. Aquí cada cuál da sus razones por las que no pudieron despegar el trasero del sofá o por las que estuvieron a punto de cancelar suscripciones. ¿Qué opináis? ¿Coincidís? ¡Al turrón! 


 A. Moreno 

Abandonadas 

Es fácil. Me resulta bastante más sencillo encontrar un abandonado. De hecho he abandonado muchas (Juego de tronos incluida, sí). Será que mi hater interior es más poderoso de lo que pensaba. Aunque (casi) siempre trato de pensar, contrastar, sopesar las cosas que odio, porque no es algo que se deba tomar a la ligera. Pero esta es especial. Mi amor por el género zombie lucha constantemente por el aprecio que tengo a las buenas tramas. En este caso la balanza en favor del legado de George A. Romero cayó a plomo, mandando el guión de The Walking Dead a tomar viento fresco al final de la tercera temporada. ¡Y van ocho! (VAN 11). Me aferro con nostalgia y cariño a la primera, en especial a los dos episodios iniciales, canela en rama marca de la casa Darabont (The Majestic, The Mist, The Shawshank Redemption…), y su gusto exquisito por cuidar la construcción de personajes.


Adoptadas

Una serie es más complicada de adoptar. No ocurre como con las pelis de mis amores, que revisito con cierta frecuencia a pesar de que me sepa los diálogos. Una serie es (debería ser) un circuito cerrado, como diría Cortázar sobre los relatos, un círculo cuyo inicio y final deben encontrarse para poder cerrarlo. Por eso no concibo series con más de 4 o cinco temporadas. Me saturan, me enerva que mareen la perdiz alrededor de una idea que ya está marchita en la mitad de episodios. Y en el caso de la que abrazo con cariño y he visto ya dos veces ya están negociando una tercera entrega. Pero esta, también es especial. Porque sus temporadas son independientes entre sí. Lo que me hace pensar que es una adopción parcial. En fin, True Detective debió quedarse ahí, como una miniserie, con ese final abierto a elucubraciones y con una de las interpretaciones, trama, atmósfera y banda sonora más impresionantes de la década, por lo menos. No descarto un tercer visionado.


Álex Ruiz

Abandonadas

He tenido que revisar bastante para recordar alguna serie abandonada hasta que al final he encontrado una, Star Trek: La Nueva Generación. Fue curioso cómo empecé a verla. Las películas que había visto de Star Trek eran de La Nueva Generación, con los personajes de esta serie y me gustaron pero no por ello me animé a verla. El detonante fue Q, ese extraño personaje que aparece en un puñado de episodios y que descubrí en un vídeo corto de YouTube. Busqué los episodios en los que salía y los vi. Luego se me ocurrió la tontería de empezar a ver la serie al revés, desde el último episodio de la séptima temporada hacia atrás. A la mitad más o menos lo dejé. Me parecía demasiado repetitiva y consideraba que lo que necesitaba para poner en contexto las películas ya lo había visto.

Mención especial: Gun X Sword. Desde el primer episodio quise dejarla. Si hubiera tenido más de una temporada lo habría hecho sin dudarlo.


Adoptadas

En este caso ni revisando ni tirando de memoria. No recuerdo ni cuando ni quien me recomendó Doctor Who, inmortal serie de ciencia-ficción británica que empezó en los años 60, tuvo su parón a finales de los 80 y se retomó en 2005. De la serie clásica he visto poca cosa, pero de la actual lo he visto todo y lo seguiré viendo ya que sigue en activo y sin fecha de terminación.

Otras terminadas y que suelo ver de vez en cuando son Stargate: SG1 y Stargate: Atlantis de 10 y 5 temporadas respectivamente. A la espera de otra temporada de Altered Carbon, serie que dicen es una mezcla de Blade Runner y Falcon Crest pero en realidad está mucho más cerca del multiverso Ghost In The Shell de lo que imaginan.


Nacho Delgado

Abandonadas

Jamás vi mucho rato series del tipo Aquí no hay quien viva, La que se avecina ni otras por el estilo. Un tipo de humor a veces demasiado fácil y que me hace poca gracia realmente… Personajes sobre caricaturizados y extravagantes. No les veo la chicha. Quizás tengan una trama de fondo interesante, pero nunca me vi atraído a conocerla.


Adoptadas

Ay… no quiero hablar de las típicas series comerciales… quiero hablar de las series que estoy siguiendo que, alguna ya ha terminado, otra terminó antes de nacer yo… Otra no sé si continuará… pero dejo de poner puntos suspensivos y entramos al lío. Por orden cronológico y como plato fuerte nomino a Colombo como adoptada. La están reponiendo de nuevo en la televisión a la hora que vuelvo del trabajo y me parece una serie súper entretenida. La devoción de Colombo por su elíptica esposa me hace mucha gracia y el protagonista debería salir en la definición de “Entrañable”. En un segundo puesto, Banshee, una serie norteamericana ambientada en el pueblecito del mismo nombre. Son 4 temporadas y también está finalizada, yo voy acabando la 3ª. Si bien es cierto que la serie podría haber terminado en la 2ª, la tercera no está mal traída.

En tercer lugar (Redoble de tambores), Olmos y Robles. Me ha gustado la serie, se repite el cliché de los dos policías, uno súper profesional y otro más… dejémoslo en castizo. Son dos temporadas y no creo que haya una tercera, se ve muy fácilmente.

Y cierro con la serie A un paso del cielo, protagonizada por Terence Hill, el eterno compañero del difunto Bud Spencer. Serie policíaca ambientada en la zona alpina de Italia. Admito que el personaje de Terence puede, en ocasiones, ser un poco Horatio Caine, que es capaz de todo y lo sabe todo, pero un poco más moderado en las formas, jaja.


Saray Pavón

Abandonadas

La primera que viene a mi cabeza es Juego de tronos, la gente se me echa al cuello al decir eso y más cuando añado que me parece previsible. De ambientación le doy un 10 pero lo demás… no es mi tipo. Otra que abandoné fue Breaking Bad, la sinopsis me llamaba la atención y tenía cosas que sí, pero muchas otras que... . Castle dejó de salvarse incluso para aprender inglés y creo que alguna más habrá. Gotham estuvo a punto de acabar aquí, pero la cara de gato con botas de A. Moreno hizo que le diese una segunda oportunidad, aunque no voy a decir que sea 100% de mi estilo.


Adoptadas

Y el dilema de siempre, quedarse con una. No puedo decir El mentalista, porque tiene demasiados capítulos de relleno. Series circulares (redondas o perfectas como un círculo o canela en rama) serían: Sherlock (la de Benedict Cumberbatch), A dos metros bajo tierra (la he visto dos veces, una temporada es asfixiante y entran ganas de dejarla pero si sigues… hay recompensa. Y el capítulo final es apoteósico, tenía miedo de qué podían hacer y se ganaron mi corazoncito blindado), The Knick es una pena que la cancelaran porque estaba enganchada como el Dr. John W. Thackery (Clive Owen) a la cocaína, Fargo, Futurama, Daredevil, The Punisher y la acertada recomendación de A.Moreno: True Detective (la primera temporada, of course).


Migue Carrión

Abandonadas

Qué difíciles son algunas cosas y qué fáciles son otras. Es difícil explicar, al menos para mí, por qué abandoné Breaking bad, pero el caso es que no he podido pasar de la segunda temporada y eso dándole más oportunidades de lo que la buena práctica recomienda… y el caso es que, escribiendo esto, me vuelven a entrar ganas de darle una oportunidad, algo que sé, será infructuoso. No es la trama, no son los personajes, no son los actores, ni siquiera es el ritmo… es un no-se-que que-se-yo que no acaba de llenarme del todo.

 

Adoptadas

Yo he disfrutado como un enano con muchas series y de muy diversos estilos. Haciendo una revisión rápida creo que sigo en torno a veinte las que espero la continuación. La última sorpresa que me ha enganchado es La zona una serie española bastante bien hilada.

Pero si he quedarme con una serie que volvería a ver sin un atisbo de duda, el tiempo es oro y suelo repetir pocas cosas (incluido libros) es Fringe ciencia ficción pura y dura…


Mario Tornillo

Abandonadas

Ya es costumbre abandonar muchas series entre el segundo y el quinto capítulo, una vez servido el anzuelo del primero, domesticada la curiosidad y desinfladas algunas promesas que se enredan más de la cuenta para resolver en una serie lo que podría haber sido una película más condensada. Puesto que me cansan las conspiraciones y las machinas que resuelven conflictos, dejé a medio ver Utopía, Juego de Tronos, Breaking Bad, Narcos y un larguísimo etcétera.


Adoptadas

En un auténtico chop suey de series adoptadas incluiría seguro a Black Mirror, en que cada capítulo es una película, junto con series tan variopintas como Ciudad K, Police Squad, Modern Family, The Inbetweeners, Museo Coconut y muchas más, que si se han quedado fuera de este primer envite, por algo será. Si tuviera que acotar la lista a una sola serie, por delante de Fraggle Rock, estaría El Cuentacuentos de Jim Henson, un mundo fabuloso lleno de juegos narrativos y visuales.


Mayte Nékez

Abandonada

Sé que van a matarme a “dislikes” con lo que estoy escribiendo, pero mi serie abandonada de esta sección es… (redoble de tambor)… “¡JUEGO DE TRONOS!”. Realmente no tengo una explicación lógica más allá de que dejó de llamarme la atención. Siempre cuento que empecé a leer los libros antes de que existiera la serie y que cuando iba por la mitad del tercer tomo lo cerré y pensé: no pierdo más mi tiempo. Porque, claro, había personajes muy interesantes de los que no sabías nada hasta 200 páginas después y mientras ibas tragándote la historia de otros u otras que te sobraban desde el minuto uno. Supongo que con la serie me pasó lo mismo y por eso no seguí más allá de la segunda temporada. Quizás algún día me encuentre en disposición de retomarla y poder disfrutarla como el resto de la humanidad.


Adoptada

Allá por 2008 un grupo de chavales se lanzaron al mundo audiovisual con Malviviendo, una serie con presupuesto cero que acabó siendo con el paso del tiempo un referente mundial. A mí por aquel entonces no logró engancharme aunque reconocía la calidad del producto y su potencial, pero casi diez años después de su lanzamiento tuve la suerte de trabajar con la factoría Diffferent y conocer de cerca al equipo humano que había hecho posible que Malviviendo existiese y hubiese llegado a tantos corazoncitos alrededor del mundo. Inevitablemente no pude más que pasarme las noches entre un día de rodaje y otro absorbiendo cada capítulo de la serie y empapándome del humor ácido y de las situaciones extremas de cada personaje, adentrándome en un mundo que rompía todos los esquemas de la ficción a la que estábamos acostumbrados y llegando a comprender lo que fue en su día y por qué tiene tantos seguidores y tantas seguidoras aún a día de hoy. Entre ellas, por supuesto, yo.


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jueves, 14 de abril de 2022

Un arañado signo

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Este libro lo firmó Borges,
una tarde, hace años,
conversando en un hotel de Quito.
Un arañado signo, simbólico, ilegible,
viajó conmigo por distintos caminos,
fue refugio en noches de derrota.
Esta tarde, en Barcelona, al enseñárselo a alguien,
un vaso se vertió sobre las páginas,
borrando en un segundo la tinta de su firma
y mi nombre escrito con letra temblorosa.
Ahora ya no es mío, ni suyo, ni de nadie.
Ahora es ya, por fin, lo que fue siempre,
un rastro de la vida que se pierde,
húmeda lápida, sombra de papel,
el terco sueño de unas pocas palabras.



Poema de Juan Luis Panero
Imagen de Pixabay

martes, 12 de abril de 2022

Hispalis

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Eran otros tiempos, las guerras púnicas hacían mella en la Tierra. El poder, el hambre de ser grandes y las invasiones predecían cambios. Y la ciudad fue conquistada por Julio César y le puso el nombre de Hispalis.

Hoy en día, esa ciudad es mujer. Son tiempos felices entre abrazos, búsquedas y paseos por los parques durante el verano que nos encontramos. De ellos, germinó la valentía de dicha fémina, la desfachatez de ofrecerme besos en los portales, enredarme en su lengua como si no tuviéramos final o el periodo de paz después de caóticos años de entreguerras. El naufragio lo salvamos a golpes de complicidad, con ese cruce de miradas confirmando nuestro próximo atraco sin tener miedo a un futuro.

Los romanos se equivocaron. Esa localidad del sur ahora es mujer. Con condición de hembra libre, arrasa con mis monedas que silban en los bolsillos, lentamente te conduce a los lugares más hermosos de la capital y seduce a los transeúntes que se mueren por ser cada uno de nuestros planes pendientes. No es de armas tomar, tiene matices libertarios y, a veces, los tacones de sus zapatos le juegan una mala pasada. Y aquí es cuando la abrazo. ¿Dónde ibas?

La urbe se convierte en mujer. Sueña con escribir crónicas parisinas, con un mañana mejor donde el serrín del hierro fundido se convierta en un campo de naranjos mientras lee a Dickinson o Whitman con la esperanza de no ser jamás una cualquiera. Y ni tan siquiera lo sabe: no es una más. Es esta ciudad donde habito, es el trayecto desde la escuela a la sala de billares, la lectura entrelíneas que el demente reclama antes de morir y la orilla de mi neceser cada vez que sale de casa.

Esta ciudad no es ni fantasía ni amante, sino otra clase de mujer. La que me abraza todas las tardes en el sofá, la que conquistó mis agallas. Ella.

Texto de Javier Gil
Imagen de Pixabay