jueves, 24 de marzo de 2022
martes, 22 de marzo de 2022
La piel
Fragmento de La dependienta, de Sayaka Murata
Fragmento de imagen de Pablo Sola
domingo, 20 de marzo de 2022
El viajero inesperado
Ha debido ser un cambio repentino de corriente, pensé. No había sentido tal sensación de desasosiego en mi vida. Me pregunto, de paso, qué es eso. La vida. No sé siquiera qué es un día o una noche. Conozco el sabor del mar y el paso del tiempo, aunque no sea capaz de cuantificarlo. Sólo sé que hace un momento disfrutaba de lo que considero mis aposentos cuando, de repente, algo me agarró con fuerza y me sacó de mi confortable y anodina cotidianidad. Todo cambió: la presión, la humedad. Sentí cosas que no había sentido nunca. No sabría explicarlo. Un chorro de agua, pero sin agua, y la sensación de estar flotando en otro medio ajeno y desconocido. Me asusté, para que negarlo. De pronto lo que fuese aquello que me sujetaba, perdió el contacto con mi piel y me soltó. Probablemente de forma involuntaria. Volví a experimentar algo nuevo, un cambio de presión otra vez, pero más brusco, hasta que paré en seco. Nunca había sufrido dolor y creo que aquello lo fue, pues era desagradable. Permanecí un rato inmóvil, paralizado por el miedo a la muerte o quizá porque no pertenecía a aquel lugar extraño y amenazante, lleno de ruido, libre de sal y con cierto sabor metálico. Cuando ya me quedaban pocas fuerzas, oí dos voces que hablaban de mí. Muy cerca. Entonces, segundos antes de mi muerte, entendí que una criatura llamada gaviota me había sacado del mar y me había dejado caer en una fábrica junto a la bahía. Un mal día para un erizo de mar, supongo.
Texto y foto de Antonio Moreno
viernes, 18 de marzo de 2022
De columpios y charcos
Buena selección para el prólogo. Alejandro Dolina nos adentra en el mundo de Luis, sin florituras ni pomposidades, en clave de humor, como no podría -o debía ser- de otra forma, y además resuelve la cuestión inicial. Dinámico y entretenido (aquí podéis leer un fragmento), como lo que encontramos después.
En éste libro encontraremos capítulos o cosas del cuerpo, cosas del agua, el mundo de la información, cosas de la cocina, avatares de la vida y otros objetos olvidados hasta ahora. Empieza muy en la línea de Dios hizo el mundo... pero es como si se hubiese quedado el tapón de la botella del libro, mientras era un borrador, un poco abierto y se le ha ido algo de gas. ¡Ojo! un poco, que no estés en todo momento con la risa o la lagrimilla tiene su lado positivo: no van a encontrarte muerto, con una sonrisa enorme, sí, pero tieso por asfixia de risa. Aunque ¡cuidado!, hay picos donde se recupera la chispa mortal.
Si queréis seguirle la pista a Luis Piedrahita en su blog, twitter,...
Imagen: portada del libro. Fotografías de cubierta: Gonzalo Jerez, El Selenita; Diseño de cubierta: Erik Ziegler; Dirección de arte: Ximena Feijoo; Vestuario: Alegría y decisión.
miércoles, 16 de marzo de 2022
8M: #reto365 Semana 11
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lunes, 14 de marzo de 2022
Atardecer romano
hoja seca, oro viejo, desvaío azul,
blanco funeral, luz y bruma en la tarde.
Nunca he tenido tanto que decir, que decirme,
y nunca las palabras han sido tan inútiles,
garabatos de humo, prisiones de retórica,
frágil esbozo de olvidados sueños.
No miro una ciudad, contemplo, con vejez y rencor,
un escenario, un resumen de todo lo vivido
en tantos sitios, años gastados, agotadas pasiones.
Nada puedo añadir, el poema está escrito,
repetido por otros a lo largo de siglos,
sin embargo, araño sobre el papel en blanco,
sílabas sin sentido, letras tartamudas,
sonidos huecos donde el silencio nombra
su envidiable derrota sin tristeza.
Un poema ya escrito y una sombra borrándose
es todo lo que queda en el jardín oscuro.
Y también, este reflejo de vida,
que toco en las manos, manchándome las uñas,
un poco de esta tierra, sucia y seca,
que ahora, con callada emoción, acerco a mis labios,
besando, espejo polvoriento, su terca materia muda.
Un poco de esta tierra, resbalando en los dedos,
fijando para siempre mi rostro memorable.
