sábado, 21 de septiembre de 2019

Crónicas cristinas

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Ocurrió una madrugada de tanto sembrar supersticiones. En la tele una chica dijo ver, desde la ventana de su habitación, una plaga de ratas pululando por las lápidas del cementerio, o una plaga de liebres u otra plaga de algo oscuro; pequeñas cosas escurridizas demasiado lejos para afinar qué era aquello. Aquella mujer con vistas a la necrópolis urbana; todavía con el sueño inflándole la cara, veía atónita cómo unas manchas grises se dispersaban entre las tumbas y trepaban como macacos por los cipreses. Hasta aquí nada demasiado excepcional de no ser porque los seres que se descolgaron de los nichos, que se desclavaron de las cruces, que humanizaron sus metales, eran los cristos metálicos de los cementerios católicos. Eso fue lo que sucedió y de lo que luego se hicieron eco todos los telediarios. No hubo ladrones, eran los propios cristos autómatas que corrían como pequeños velociraptores digitales. Costó demostrar que aquello no era una broma; igual que a Cristo resucitado le creyeran los apóstoles.

Medianos cristos de bronce, de calamina, o de latón dorado e inoxidable; cagados de pájaros y pringados de líquenes. Caminan con el hueco en la espalda por ahorrar material; con los avisperos dentro y las desconcertadas avispas rompen sus aguijones inútiles en las aleaciones duras de los cristos resucitados del apocalipsis de las fraguas. Abandonan sus tumbas; trabajosamente se arrancan del pegamento; de las soldaduras y blincan sobre el granito, sobre los epitafios, sobre las flores de plástico o tela con tallos de alambre. Es la resurrección de los cristos –que no de los muertos- . Corren en marabunta y suenan los tintineos de sus pasos ferreteros por el asfalto, por las calles. No agreden ni roban aunque sí presentan resistencia si son capturados; no comen nada ni beben nada, para qué. Sólo husmean, huyen, trepan; chocan sus metales cuando se hacinan en algún lugar como perritos de la pradera. Por supuesto parece que no hablan, y sus miradas son vacías, de molde industrial. Qué pretenden estos cristos, algunos que deambulan descuidados por las autovías son atropellados y quedan empotrados en los radiadores, otros resultan mutilados tras el accidente y se van corriendo mancos o cojos sin el brazo cobrizo que queda retorciéndose en la cuneta como un rabo de lagartija. Quien ha intentado capturar un cristo con las manos lo ha lamentado para el resto de sus días, pues los cristos para liberarse no dudan en crujir los dedos del cazador con una fuerza de alicates, con una violencia de cizalla.

Cristos crucificados con grapas en los puños que imitan clavos; libres de la cruz granítica y funeraria, errabundos en manifestación metálica y singular militancia. Regatean entre nuestras piernas como niños de tres años, y si nos rozan con sus hombros fríos de matadero en la pantorrilla se nos pone la piel de gallina. Cristos que han mellado la boca mordedora de los perros; han roto uñas de gatos cazadores. Han cascado las conchas de las playas y algunos se hunden en el légamo de los ríos levantando remolinos negros en la superficie. Cristos ateos, gimnastas, pequeños ironmanes autistas; sagrado autodidactismo de los cristos que no volverán a sus losas de musgo y noviembres.

         —A ti también se te ha ido el cristo.
         —Pues yo le rezaba mucho.
         —Se ve que nunca es bastante.

Ahora miramos con reticencia a los grandes cristos de retablo; los cristos guapos de procesión y policromía. Hay guardias en las iglesias, científicos en los altares vigilando sus vísceras de maderas viejas. Ya hay quien ha visto a uno desclavarse de un brazo a lo Marcelino pan y vino. Así que se legisla para su control, decretos de derecho romano para evitar una superpoblación; miramos a los cristos con ojos de Pilatos y se persiguen los moldes clandestinos que hagan más cristos. El cristo de mis abuelos; allí desde los años setenta, era uno de los medianos que mi madre daba con algodón mágico y una bayeta. Se ha ido y ha olvidado su “inri”. Andará por ahí tocando los timbres de las casas para luego salir corriendo; pisará hormigueros y dejará que las hormigas lo abarroten hasta que se cansen.

Otra madrugada después; la misma chica dormilona que viera el éxodo de los cristos, dijo oír una cacharrería por ahí afuera, se asomó y vio como un tipo se adentraba de una manera sigilosa en el cementerio; tenía aspecto de vagabundo, barbado y melenudo; ella dijo textualmente que “se parecía a Jesucristo”. Tras de sí traía la gran tropa de cristos metálicos que desfilaban como nazis en blanco y negro guiados por aquel flautista de Hamelín sin flauta. A la orden gestual de ese tipo los cristos iban ocupando sus lápidas como oscuras golondrinas sus nidos a colgar. Pero descubrimos de día que estaban desordenados; en cruces de otro muerto; algunos torcidos, como puestos con prisa.

Texto de Garven 
Imagen de Pixabay (Raheel Shakeel)

jueves, 19 de septiembre de 2019

martes, 17 de septiembre de 2019

Tocado por la Musa

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Nunca he atracado un banco empuñando un plátano como si fuera una pistola. No necesariamente tendría que ser una banana grande. Uno pequeño y maduro vendría bien, cuanto menos llamativo mejor. Recién sacado de la nevera, para que cuando se lo pusiera a alguien en la nuca, al sentir el frío pensara que se trata de un arma de hierro. Soy consciente de que, a priori, puede parecer una idea absurda, pero párate a pensarlo por un segundo.

Los bancos de ahora están bien protegidos, casi todos tienen un detector de metales en la puerta. Con un plátano podrías pasar sin hacer saltar la alarma. Luego está, claro, el tema de cómo reaccionaría la gente, tanto clientes como empleados. Una persona con un mínimo de inteligencia se reiría de ti y seguiría a lo suyo cuando la encañonaras con una pieza de fruta, o si te pones muy pesado, te indicaría un orificio muy concreto por donde podrías metértela. Es lo que debería ocurrir en una sociedad que no estuviera idiotizada. Afortunadamente, no es el caso. Habrá algunos que desearán que tengas éxito con tal de que las imágenes captadas por las cámaras de seguridad salgan en las noticias. Colaborarán contigo para que los medios y las redes sociales les suministren en vena sus quince minutos de fama, y luego declararán haberse sentido confusos o bien haber pasado miedo. Otros se asustarán de verdad, pensando que tienes que estar muy loco y, si bien no puedes cumplir tu amenaza de volarle la tapa de los sesos, sí que puedes agredirlos de cualquier otra forma. Yo por si las moscas no me excedería con los métodos de intimidación. Me limitaría a actuar como si el plátano fuera un arma muy potente sin valerme de más elementos. Así, si me cogieran, sólo podrían acusarme de alterar el orden público, y todo quedaría en una pequeña multa.

Sí, amigo. El plátano es el arma del siglo XXI. Tengo que aprovechar ahora que es una novedad para llevar a cabo mi plan. Después, mucha gente empezará a hacer lo mismo y ya no tendrá tanta gracia. Entonces tendré que probar con algo más agresivo: un consolador a pilas.

Texto de Román Pinazo
Imagen de Karoun Chahinian

domingo, 15 de septiembre de 2019

Aforismos poéticos

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Calla la voz
y aúlla el alma.
_______

La mayor distancia entre dos personas
es el silencio.
_______

En mi vieja libreta se acabó el cuento.
El príncipe volvió a croar.
________

Llevaba el río dentro
y moría de sed.



Poesías de Anna Benítez del Canto
Imagen de Noemí Villamuza


viernes, 13 de septiembre de 2019

Entrevistamos de nuevo a Alien Rockin' Explosion

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Los encuentros en la tercera fase de Spielberg… ¡Me río yo de ellos! Nosotros sí que hemos hecho contacto. Y más de una vez. Han pasado más de dos años desde aquella entrevista a la que asistían con su primer disco bajo el brazo recién salido del horno. Esta vez ya están más integrados. Así que les voy a hacer preguntas como si fueran humanos normales y corrientes… No creo que pueda, lo intentaré. Fíjate si están integrados que van con toda la artillería a por su segundo trabajo discográfico, de ahí nuestro interés por conocer qué se cuece en la cocina de la nave. Pero voy a dejar los spoilers para más adelante porque hay mucho que contar. De nuevo estamos preparados para una batalla intergaláctica de buena actitud y buenas canciones.

La i Crítica: Ante todo, enhorabuena por vuestra tercera participación consecutiva en la meca del metal, puede que a nivel Universo. ¿Os gustaría aterrizar en el planeta Wacken donde todos sus habitantes son apasionados de la música (la buena) y todos los días es festival? ¿Veis? No puedo hacer preguntas normales.
Red Trysha: ¡Muchas gracias! La verdad es que no suena nada mal, aunque no sé si podríamos aguantar el tipo, que Wacken es mucho Wacken… Bueno, Van Halien seguro que sí, ¡es incombustible!, pero los demás necesitamos descansar de vez en cuando, un poco al menos.
Van Halien: ¡Buah! ¿Un planeta entero de heavy metal? ¡Eso sería el paraíso!

LiC: Ahora en serio. ¿Cómo fue la experiencia esta vez? ¿Qué la diferencia de las anteriores?
VH: Cada año ha sido increíble, y mejor que el anterior sólo por el hecho de que nos hayan vuelto a llamar. Esta vez, además, teníamos camerino ¡con nuestro nombre! Y una nevera llena de bebidas deliciosas, ¡y galletas de la suerte! Tocar en un lugar como Wacken es una pasada en cualquier caso, pero sentir que poco a poco te consideran de la familia es… indescriptible.
RT: En esta edición hemos conocido a terrícolas súper molones, como el jefazo del festival, Thomas Jensen, que quedó prendado de nuestra versión de Nellie the Elephant de los Toy Dolls, o los asturianos Drunken Buddha, representantes españoles de la Metal Battle que consiguieron hacerse con el tercer puesto del concurso. Son unos terrícolas la mar de majos.
VH: Pero, sin duda, lo mejor de este año ha sido poder estar la banda al completo.

LiC: Sois bastante inquietos. Está la banda y todo lo que conlleva, está Rockin’ Show con sus correspondientes actuaciones (muchas de ellas solidarias), está el Proyecto Rockin’ Ladies (del que hablaremos más adelante), otras inquietudes artísticas y culturales de cada miembro… Venga ya, tenéis la tecnología para clonaros, no me engañéis.
RT: No engañamos a nadie, mentir está feo. Es cierto que Gato maneja la tecnología a su antojo y podría otorgarnos muchas cosas, pero de momento controlar un cuerpo humano durante 24 horas al día es más que suficiente.
VH: Si nos clonásemos… Podríamos tener dos orejas más por cada nuevo clon, eso significaría poder escuchar varios discos a la vez, o, mejor aún, ¡estar en varios conciertos al mismo tiempo! ¡Esto tengo que hablarlo con Gato!
RT: Lo que nos faltaba…

LiC: ¿Cómo va el nuevo disco? ¿En qué punto se encuentra?
VH: Va… lento pero sin pausa.
RT: Hemos tenido muchos conciertos y eventos la primera mitad del año y eso nos ha retrasado bastante, pero ya tenemos todos los temas listos y ahora les daremos los últimos retoques antes de grabarlos definitivamente.

LiC: ¿Habrá alguna sorpresa en este nuevo trabajo? ¿Algo con páginas? ¿Un tema en directo (codazo, guiño… es que estaría muy guay)?
VH: ¡Eh! ¿A vosotros quien os hado la máquina de adivinación?
RT: Algo con páginas, sí. Nos gustan las páginas, y más si tienen dibujitos.

LiC: Y hablando de páginas. ¿Seguiremos viendo vuestras hilarantes aventuras estampadas en papel?
VH: Tenemos que confesaros algo: Rubén “Pocopelo” ya no está con nosotros…
RT: ¡Tranquilos! No se ha muerto, es sólo que ganarse la vida en este planeta es muy difícil, y más si tienes que mantener a varios extraterrestres bajo tu techo. Hemos intentado coger nosotros el relevo, aprender a usar los lápices, pero… no es tan fácil como parecía.
VH: No temáis, como decís los terrícolas: cuando una puerta se cierra, se abre una ventana. Y estamos muy cerca de solucionar este asuntillo.

LiC: En “We Are Here!!” nos contabais la llegada a nuestro planeta y cómo lo vivisteis. ¿Qué viene ahora? ¿Un manual para aguantar las impertinencias de los humanos? ¿”We Wanna Get Out Of Here”?
VH: ¿Cómo que irnos? ¡Queremos quedarnos mucho tiempo!
RT: Es cierto que hay cosas de los terrícolas que aún nos cuesta entender, como lo mal que tratáis a vuestro planeta, o incluso lo mal que os tratáis entre vosotros…
VH: O por qué triunfa “Ambiciones y reflexiones” de Belén Esteban.
RT: Lo cierto es que llevamos ya un tiempo aquí y eso se verá reflejado en las canciones nuevas.

LiC: Parece que estuvisteis a gusto con los terrícolas responsables de la grabación ¿Repetiréis con ellos?
RT: Estuvimos de maravilla, sí. No obstante, quizás nos aventuremos a probar algo nuevo. Lo estamos consultando con la almohada, como hacéis los humanos, pero parece que a la nuestra no le gustan los aliens, porque no nos contesta…

LiC: ¿Cuál es la peor parte para vosotros en el proceso completo de la creación de un disco? ¿Y la mejor?
VH: La mejor parte creo que es la emoción del nacimiento. Ese momento en el que surge la esencia de la canción y la sientes como algo mágico, increíble…
RT: Lo peor es escoger ese momento en el que finalmente cierras el tema para masterizar. Como dice el gran Kike Findus (de FindUs Estudios):“las mezclas no se acaban, se abandonan”. Siempre te quedas con la sensación de que hay algo por mejorar.

LiC: En este tiempo habéis crecido como músicos y como seres humanoides. ¿Qué ambiente se vive en la banda? ¿Cuántas veces habéis sacado las pistolas desintegradoras?
VH: ¿Entre nosotros? El ambientees genial. Somos un gran equipo. El rayo desintegrador tan sólo ha habido que usarlo con humanos.
RT: ¡Tsshh! ¡Qué se supone que es un secreto! ¡Nos vas a meter en un lío!

LiC: Cuando estáis componiendo ¿evitáis escuchar música para concentraros y eliminar interferencias o preferís esa inspiración?
VH: ¿Se puede dejar de escuchar música? ¡No! ¡No se puede! ¡Siempre estamos escuchando música!
RT: Nuestro proceso completo de composición es largo, así que sería muy duro estar tanto tiempo encerrados, aislados. Creemos que es bueno estar al día, saber qué se cuece -musicalmente hablando- inspirarnos aquí y allá…

LiC: Con todo lo que hacéis no sé si os quedará tiempo para el ocio. ¿Cómo lo empleáis? ¿Jugáis a los marcianitos? ¿O a los humanitos?
RT: Jugamos a los humanitos, a aprender a vivir en este planeta como lo hacéis vosotros, ¡pero no es un juego fácil!
VH: Nos gusta el ocio activo: componer, tocar, escribir, leer comics, hacer deporte, salir al campo… Es cierto que es difícil encontrar tiempo para todo, ¡definitivamente tengo que hablar con Gato de eso de los clones!

LiC: ¿Bajaréis un poco el pie del acelerador cuántico en cuanto a conciertos para centraros en el álbum o seguiréis en plan berserker?
VH: Bajar el ritmo era el plan inicial para 2019, pero la verdad es que hemos tenido la “mala suerte” de que no han parado de llegarnos propuestas que no hemos podido rechazar. A ver si este otoño conseguimos centrarnos un poco…
RT: Pues ya tenemos algunos bolos a la vista, algunas presentaciones de libros…
VH: ¡Ups! ¡Es verdad! ¿Berserker entonces?

LiC: Queremos veros en el sur dando caña. ¿Habrá alguna posibilidad de eso en un futuro no muy lejano en una galaxia muy, muy cercana?
VH: La gente de Lady Stone está trabajando en ello.
RT: Pero si les sobornáis con pescaíto frito y con gazpacho, seguro que encuentran la manera.

LiC: En cuanto al Proyecto Rockin' Ladies (enlace al mini-artículo) ¿Qué sensación os ha quedado después de ese primer trayecto?
RT:¡Aún nos dura la emoción en el estómago! El proyecto empezó como algo modesto, pero cientos de mensajes de apoyo y de personas implicándose de una u otra manera nos han hecho darnos cuenta de que era algo realmente necesario. La acogida ha sido impresionante, la presentación en Madrid fue un gran éxito y las fantásticas críticas nos hacen ver que todo el esfuerzo ha merecido mucho la alegría.

LiC: ¿Qué tipo de continuidad tendrá y qué grado de participación habrá por vuestra parte? A mí me encantaría un Rockin' Ladies Open Air Festival.
RT: La exposición se va a mover a diferentes lugares. El próximo 22 de noviembre habrá presentación oficial Rockin’ Ladies en Sevilla y en 2020 en Barcelona. Tenemos muchas ideas, por lo que ahora tenemos que sentarnos a planificar y tomar decisiones. ¡Un festival sería genial! Pero no tenemos recursos suficientes para hacer todo lo que nos gustaría. De momento, sería ideal que los promotores tomaran consciencia del asunto y aumentaran la presencia femenina en sus eventos.

LiC: Contadme si tenéis (si queréis) alguna anécdota en la que Red-Trysha, como alien de armas tomar, haya resuelto algún tipo de conflicto machirulo-cavernícola.
RT: ¿Sabes qué pasa? Que al principio, como mujer, no das crédito (o importancia) a muchas cosas que te pasan y la capacidad de reacción no es tan ágil como a una le gustaría. Es un gran defecto cultural. Si hace unos años hubiera sabido lo que ahora sé, me hubiese callado muchas menos cosas. Esos conflictos están en nuestro día a día y es importante aprender a visibilizarlos, a enfrentarlos, a no sentir vergüenza.

LiC: ¿Creéis que hay esperanza para nuestro planeta en este y otros sentidos?
VH: El planeta se apañará de una manera u otra. Son los humanos los que…
RT: Como sigáis así, seréis la primera raza que se auto-extinga.

LiC: Vamos a ir cerrando circuitos y cortando la transmisión. ¿Hay alguna cosa que queráis decir, lo que sea, con el riesgo que eso conlleva?
RT: Tenéis un planeta maravilloso ¡cuidad de él! Cada granito de arena cuenta.
VH: ¡Y escuchad mucho rock! ¡E id a conciertos!

De nuevo, un gran placer compartir kilobytes con estos majísimos y melómanos seres de otro mundo. Esperamos tener pronto ese nuevo trabajo en nuestras manos y sonando en nuestras orejas. Por ahora podéis disfrutar de su buen rollo estelar en Spotify, GooglePlay, Amazon Music, Deezer, aquí y, si os pilla a mano, donde más molan, que es en vivo. Por nuestra parte trataremos de invocarlos con olorcillo a boquerones en adobo y gazpacho (aunque a mí se me da mejor el salmorejo).






Entrevista de A. Moreno
Foto de cabecera de Malvido Photography
Dibujo súper currado de Alien Rockin' Explosion

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Terrores nocturnos

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Pip tenía 42 años y llevaba una racha de terribles terrores nocturnos. Había intentado leer noticias económicas para aburrirse, tomar infusiones y cápsulas de melatonina. Nada parecía calmarle del todo.

Aquella noche, al acostarse, empezó a temblar. Últimamente dormía solo en la enormidad de la cama de 135.

A eso de las 2 despertó sudando, a pesar del frío, y aterrorizado. Se tapó con las mantas hasta la nariz y empezó a mirar cada rincón oscuro del dormitorio. El silencio era acojonante a pesar de vivir cerca de una avenida con bastante tráfico. Esa noche todo era quietud y oscuridad.

Escuchó como un rasguñar tras la puerta del armario empotrado, lacado en blanco, del dormitorio. Asustado se levanto y abrió la puerta de repente. Esperaba encontrar allí a cualquier figura terrible y deforme, un monstruo cualquiera con cara de Donald Trump, Christine Lagarde o Santiago Abascal. Lo que vio le dejo descolocado. Era un señor con bigote recortadito y traje gris, marcadas ojeras y despeinado, que firmaba con una pluma cara una montaña de papeles.

–¿Pero que hace usted aquí? –preguntó Pip.

–Soy un malvado jefe de recursos humanos.
Levantó la vista de la montaña de papeles que tenía apoyada sobre las cajas de zapatos que guardaba la mujer de Pip en el armario.
–Estoy firmando cartas de despido. Me cuelo en los sueños de las victimas para verles llorar en sus sueños. Así me motivo.

Pip miró la montaña de papeles. La siguiente carta en la montaña de documentos tenia su nombre en el encabezado. "Estimado Sr. Pip. Reunido el consejo de administración...", podía leerse.

De repente le vino a la cabeza “Lucha de gigantes” de Antonio Vega y Pip gritó “en un mundo descomunal siento mi fragilidad”.

El jefe de recursos humanos soltó una carcajada terrorífica que sonó a portazo en una oficina del INEM.

El ruido debió despertar a Pip acurrucado en la cama. Pip tiene una radio pequeñita en la mesilla de su lado de la cama. La encendió para que se le pasase el mal trago. Sonaba “Lucha de Gigantes” de Antonio Vega: “...creo en los fantasmas terribles de algún extraño lugar, y en mis tonterías para hacer tu risa estallar en un mundo descomunal...”

Texto de Antonio Ramírez
Imagen de Pixabay

lunes, 9 de septiembre de 2019

Izaskun Canales (Ulumulu)

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Ya hablamos levemente de ella por su exposición Bizikiak. Ahora nos adentramos de lleno en su trabajo: Se considera una artista multidisciplinar en lo que a la ilustración y al textil se refiere. Se formó en la universidad de Bellas Artes del Pais Vasco, Arte Textil en la Escola Massana de Barcelona e Ilustración en la Escola de Dona.

Creadora inconformista que va siguiendo sus inquietudes a donde la llevan. Por eso actualmente reside en Sevilla, donde realiza (bajo el nombre de Ulumulu) diferentes trabajos para el mundo editorial y exposiciones. Su último proyecto, que sigue en desarrollo, consiste en la unión de ilustración y textil, creando sus propios estampados en prendas de vestir. Como podéis ver su trazo potente y personalidad creativa se plasman en cada obra.




Puedes ver más ilustraciones aquí.
Texto de Saray Pavón
Imágenes de Izaskun Canales (Ulumulu)


sábado, 7 de septiembre de 2019

La cicatriz

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Tras un acto que realicé gracias al CAL en la Biblioteca de Cazalla de la Sierra compré varios libros de segunda mano. Algunos seleccionados por el autor, otros por el título y/o la portada. Así se vino conmigo La cicatriz, de Bruce Lowery

No sabía que iba a encontrar tras la portada que parece dibujada directamente encima de la tapa dura. Ese rostro enigmático, con una leve firma "Cobos", captó mi atención. Sobre el autor he encontrado bien poco, en algunos lados aparece como Raimundo Cobos -Fuentes- y la poca información reside en su condición como profesor de Dibujo y Escuela de Arte de Castilla-La Mancha aunque parece haber centrado más su actividad en la escultura. 

Hay libros perfectos en ritmo y escritura. Que comienzan con una idea pequeña y simple que te impulsa a seguir engullendo páginas. A veces la traducción a nuestro idioma puede intensificar o difuminar la fuerza del escritor, en este caso creo que José Sánchez o la respeta o intensifica. Reconozco que conforme iba acercándose a su fin la historia había perdido puntos de magnetismo pero pese a ello no quería/podía parar de leer. Lo recomiendo. 

Sinopsis: La cicatriz cuenta la historia de un muchacho que vive marcado por el defecto físico que padece: una cicatriz en el labio superior y un robo. Este relato, contado en primera persona, es un ejemplo excepcional de cómo puede recrearse, con asombrosa sencillez, el mundo de la infancia, de una infancia cercada por la crueldad inconsciente de un mundo que arroja a la soledad, sobre todo a aquél que es más débil.

Os dejo con varias frases/fragmentos que me gustaron especialmente:

"No imaginaba yo que, en aquel tiempo de guerra, su nacionalidad era, para él, en cierto modo, algo parecido a lo que para mí era mi cicatriz."

"...me pareció muy contento de esa extraña semejanza. Yo adivinaba que también Willy tenía su "cicatriz"; sólo que la suya era invisible."

"Ciertos cardenales duelen menos que la indiferencia."


"Es difícil vivir con un ser detestable, cuando este ser es uno mismo."


Reseña y foto de Saray Pavón

jueves, 5 de septiembre de 2019

martes, 3 de septiembre de 2019

"Sin decir palabra...

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...seguimos las huellas. Casi en línea recta nos llevaron a la entrada del antiguo panteón familiar, hasta la pesada puerta de hierro cerrada por orden de sir John Tremoth durante toda una generación. Pero la encontramos abierta: la cadena oxidada y la cerradura habían sido destrozadas por una fuerza brutal. Después, al examinar el interior, vimos las huellas de barro que descendían hacia las tinieblas eternas de la muerte."
Fragmento de Estirpe de la cripta, C.A. Smith.
Imagen de Pixabay


domingo, 1 de septiembre de 2019

Nunca es tarde

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Nunca es tarde para empezar de cero,
para quemar los barcos,
para que alguien te diga:
—Yo sólo puedo estar contigo o contra mí.

Nunca es tarde para cortar la cuerda,
para volver a echar las campanas al vuelo,
para beber de ese agua que no ibas a beber.

Nunca es tarde para romper con todo,
para dejar de ser un hombre que no pueda
permitirse un pasado.

Y además
es tan fácil:
llega María, acaba el invierno, sale el sol,
la nieve llora lágrimas de gigante vencido
y de pronto la puerta no es un error del muro
y la calma no es cal viva en el alma
y mis llaves no cierran y abren una prisión.

Es así, tan sencillo de explicar: -Ya no es tarde,
y si antes escribía para poder vivir,
ahora
      quiero vivir
                   para contarlo.



Poesia e imagen de Benjamín Prado

viernes, 30 de agosto de 2019

Atrapando los ecos

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Los ecos de mis pasos, I parte  

"Cuando leas estos poemas, escucharás los ecos de cada paso que di, pero no olvides que los poetas tenemos piel de camaleón y nos camuflamos entre todos los temas y los hacemos nuestros. El mimetismo poético es una buena herramienta para versar; también es verdad que en cada verso, en cada poema, vamos dejando pequeños jirones de nuestra piel, que con el pasar del tiempo fuimos dejando en esas tres verdades que la vida tiene. Tu verdad, mi verdad y la verdad, que se esconde en cada uno de nosotros."

Atrapando los ecos de mis recuerdos es el primer poemario en solitario de María del Carmen Pacheco Sánchez. Me gusta la dulzura y realidad que albergan sus poemas, como en Mi cajita de Ibuprofeno, donde compara a su nieta con ese analgésico que hace que sus males desaparezcan; su forma de adentrarse en los "recuerdos perdidos" del Alzheimer, sus versos brotan de forma insumisa como el agua entre sus manos. 

En su cielo no hay un dios justiciero sino constelaciones y, como Mecano, no detiene palomas al vuelo, cada persona es libre para amar más allá de la piel. En este libro hay un recorrido por su vida y lo que le ha rodeado. Nos cuenta que 'Aún de la niñez no había salido / y atan un delantal a mi cintura' y que esa batalla, contra las ataduras, la ganó gracias a su hija. 

Escribe en verso libre, juega con los acrósticos y en 'Los ecos de mi tierra, II parte' recorre Andalucía. Desde las calles a grandes autores, desde la guitarra a platos típicos, va recorriendo ciudades. En 'Cazalla y mis puntos y aparte, III parte' se vuelve a recrear en imágenes costumbristas. De Cazalla se fue ligera de equipaje, con el corazón desgajado y la memoria llena de versos fértiles. 

154 páginas que atrapan los ecos de sus recuerdos y nos cargan de sentimiento. Este libro, publicado por el Ayuntamiento de Cazalla de la Sierra, no te dejará indiferente. Aquí os dejo dos poemas para que disfrutéis de sus versos.  

Viejo Hierro
En el yunque de la vida 
mi cuerpo se ha moldeado
con golpes y cicatrices
que el tiempo nunca ha borrado.
Hierro fundido es mi sangre
que corriendo por mis venas
fue ganando la partida
entre alegrías y penas. 
Y en la fragua del destino 
se templaron mis mañanas. 
Fui rudo arado en barbechos
y fui rejas de ventanas. 
Fui veleta de una torre, 
candado de melodrama.
Y de ser un gran machete,
soy simple varal de cama.
Mi acero se fue templando
y oxidada en mi fiereza. 
Pero ese hierro mohoso
que corriendo está en mis venas
no habrá fragua que lo funda
para ponerme cadenas. 

La madurez 
Ya ha llegado el otoño a mi vida,
ese otoño que tanto había temido. 
Tan bello y dulce su abrazo ha sido,
que en su estancia me siento complacida.

Ya se fue mi primavera encendida,
llega la plenitud de los sentidos:
cuerpo y alma en un abrazo están unidos
reposando mi dicha bien mullida.

Serpentea por mi pelo ya la nieve,
dejé la polvorienta encrucijada
y vivo intensamente lo más breve.

Ebria de vida, mientras yo sea amada
escucharé el tictac que todo mueve,
que el mañana es mi alhaja más preciada. 



Puedes leer otros poemas suyos que hemos compartido:
La plazuela pág. 129 .






Reseña e imagen de Saray Pavón
Poemas de María del Carmen Pacheco Sánchez

miércoles, 28 de agosto de 2019

Lisbeth Salander

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Desde las portadas de la (ya) sextología Millenium, una mujer nos mira desafiante. Parecen ilustraciones pero son fotografías tratadas por Gino Rubert y, aunque a mi me recuerda a PJ Harvey en el videoclip de Down By the water, se trata de la artista Tamara Villoslada. Ese derroche de expresividad en el rostro y la composición visual le hace justicia a la potencia con la que escribió Stieg Larsson, pero reconozco que en mi cabeza se dibujó otra Lisbeth (parecida a Ciri, de witcher 3). Al lado de este párrafo puedes ver un dibujo rápido de mi idea.

Os voy a hablar primero de ella, que fue la fuente de enganche que hizo que me bebiese los libros. Haré otras reseñas desmenuzando cada libro [Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, La reina en el palacio de las corrientes de aire, lo que no te mata te hace más fuerte, El hombre que perseguía su sombra y La chica que vivió dos veces (estas tres últimas son de David Lagercrantz y no están basadas en ninguno de los borradores inconclusos de Larsson)].

No me llaman la atención los "Bestsellers" porque no suelo ir en la línea de lo que le gusta a la mayoría, sin embargo hay excepciones. Me lo recomendó mi madre así que decidí darle una oportunidad a esta saga (confío bastante en su criterio literario) y me cautivó el personaje de Lisbeth Salander. Totalmente atípica, pragmática, directa y seguiría con la lista de elogios a su personalidad. Puede que haya quien lo ha leído, o esté en ello, y no entienda mi aprecio... pero esto es como la música: nos gusta lo que nos hace vibrar, lo que es más afín a nosotros (y ya quisiera yo ser una hacker pero no van por ahí mis tiros).

Fui pasando páginas veloz: quería saber más de ella, entender ese aura misteriosa que la envolvía, su madurez precoz (en el primer libro tiene 24 años) y paro de decir cosas porque de nuevo me emociono. Resumiendo: es adictiva (y toda adicción tiene sus claros y sombras). -Es difícil describirla sin entrar en la trama y no quiero hacer ningún spoiler, me muerdo la lengua hasta las maxireseñas-.

Así que no te dejes intimidar por ver sus anchos lomos, cuando se vaya acercando a las últimas páginas de cada libro: no querrás que se terminen. Pero que esto no te detenga tampoco: puedes extraerles mejor su jugo en una segunda toma (y saciar así un poco las ganas con las que te quedaste de más).

Sobre las películas... no puedo decir que estén mal narradas o que no respeten la historia.... (y aquí viene el pero) aunque las actrices que han seleccionado (Noomi Rapace en la versión sueca y Rooney Mara en el remake estadounidense) no encajan en el personaje. Si has leido el libro notarás que le faltan muchas detalles que componen a Lisbeth (ser distante con la gente no es sinónimo de poner cara de ir a dar un puñetazo en todas las secuencias, etc.). Y no es el único desajuste de personalidades pero esta entrada es sólo para Lisbeth Salander.

Sé que la relectura será un tiempo de disfrute y estoy deseando descubrir cómo la ha continuado David.

Reseña y dibujo Saray Pavón

lunes, 26 de agosto de 2019

sábado, 24 de agosto de 2019

El señor de las moscas

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Digamos que es como tomar el café perfecto. La temperatura es la idónea, el sabor te embriaga y su color seduce tu iris: así es este libro. Atrapa desde la primera página. Va desgranando la historia dando la información precisa para que imagines pero sin adelantar elementos: ya descubrirás por qué suceden los acontecimientos.

Lo visual predomina: una vez dentro de la escena percibes al 100% el lugar y los personajes por su escritura envolvente. Se desarolla con una maestría tanto en la parte narrativa (con vivencias sobrecogedoras) como en los diálogos que te hará disfrutar de cada página haciendo que 250 pasen volando y sepa a poco. Libros así... se pueden contar con los dedos de la mano así que atesóralo en tu estantería (se me ocurre incluir en esta categoría Asfixia, Los hilos del aire, Metafísica de los tubos, Galveston, True Detective, Los asesinatos de Manhattan, La conjura de los necios, Señora de rojo sobre fondo gris, El árbol de la ciencia, Millenium 3 (Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire*), Ensayo sobre la ceguera, Frankenstein).

La trama/sinopsis:
la estructura gira en torno a una treintena de muchachos solos en una isla desierta y representa una ilustración de las tesis que sitúan la agresividad criminal entre los instintos básicos del hombre. Cuando los controles se relajan aflora la naturaleza de cada uno.
*El asterisco indica que no me convenció totalmente.

jueves, 22 de agosto de 2019

martes, 20 de agosto de 2019

Píldoras de Papel

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Llorar a lágrima viva con el primer poema de Píldoras de Papel y seguir bebiendo de este necesario libro, tan directo y brutal como Ana Patricia Moya.

Palabras de acero afilado, gritos amarrados en las cuerdas vocales que, por fin, se desatan, la verdad con mayúsculas. Cuando sientes que toda tu vida se ha volcado y nada está en su sitio, tras el pataleo, con las córneas ya secas tienes muchas opciones: los hay que se quedan varados en la soledad de su cuarto, otros reconstruyen su cordura con cápsulas-poemas.
 
La escritura es un lugar de encuentro para sus sentimientos. Aquí: fragilidad y fuerza se toman de la mano para saltar al vacío del papel, para entintar nuestras venas. Cada Ana tiene su propia voz en la poesía: ingenuidad, ira, irreversibilidad, indignación, indiferencia, etc.

No tienes dónde agarrarte, sonámbula paseas por la primera parte. La cruz dorada / brilla en el suelo mientras en el cerebro explotan mil ideas. 1999 es una fecha señalada donde la felicidad viene en dosis pequeñas. Seguimos paseando por ciudad angustia hasta que nos encontramos con Peter Pan y sus fantasmas (segundo asalto). Es este tramo, como dice Graciela Baquero, "el más infantil de los recuerdos / es un adulto". El vacío se apodera de nuestro pecho y los cuentos que nos vendieron sólo sirven para acumular polvo en la estantería. Así llegamos a eso extraño que llaman amor (tercera celda). Ahí se agrupan las decepciones, los ex's y sus baladas de mentiras. Love is Hell. Por eso mi corazón es tundra (cuarta planta). Detrás de las costillas la decadencia avanza: esta vida es para los deshonestos. Y más [post] traumas Disney (quinta soga), donde la inocencia, ya descuartizada y frágil, se asfixia en cuestiones sin resolver. Su piel se aprieta contra los huesos cansada de ser el juguete (erótico). Sólo nos queda escribir, / aferrarnos a las palabras.

Las píldoras de papel son el sexto sentido, cicatrices que duelen cuando el tiempo cambia, patadas de realidad. Pero el tiempo sigue corriendo. Aún hay puntos suspensivos, más vivencias-poemas que están al llegar y nosotros estaremos aquí, deseando acoger en nuestras manos su próxima publicación: porque Ana apretó el gatillo y nos dió de lleno.

Estoy agradecida de que este libro haya caído en mis manos: por el contenido y por la acertada idea que tuvo Ana de compartirse con el mundo.

domingo, 18 de agosto de 2019

Dios me debe un dólar

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Dios me debe un dólar:
He hecho el payaso
y a los payasos se les paga.

Dios me debe un dólar.

No leí la letra chica.
Nadie mencionó que intervinieran mujeres sin alma.
Percibí pronto que se trataba de un asunto turbio.
Me liaron, eso es todo.

Dios me debe un dólar.

El guión se amañó sobre la marcha.
Los actores lloran y beben bourbon sentados en un rincón.
Un fracaso de taquilla: un solo espectador que ríe desde su butaca.
Fuimos estafados: Le puede pasar a cualquiera

Dios me debe un dólar.

Hice, hicimos, lo que de nosotros se esperaba.
Fue cómico y triste. Fue vergonzoso también.
La organización responde con vaguedades y evasivas.
El espectador se partió el pecho pero a mí no me hace gracia.

Dios me debe un dólar.

¿Tan difícil es de entender?
No quiero el cielo:
Quiero mi dinero.


Poema de Sergi PuertasTira mis sueños a la calle y la lluvia los hará crecer, Ed. Crecida, 2000
Imagen de Pixabay 

viernes, 16 de agosto de 2019

La plazuela

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Palpita tu gran corazón de asfalto,
bordeando tus puertas y ventanas.
Brotando en ti la vida en las mañanas
con gran tropel de pasos al asalto.

Reluces con el sol en lo más alto, 
tu rústica belleza nos desgranas.
Eres acera vagabunda urbana,
que huyes de tristezas y sobresaltos.

Deambula la luna en sus desvelos
por tus calles de piedra, cal y tejas
y consigues coronarte en sus vuelos,

con la forja barroca de las rejas.
Y con sombras de negros terciopelos,
vestirá por las noches tus callejas.



Poema de María del Carmen Pacheco Sánchez
Imagen de Pixabay

miércoles, 14 de agosto de 2019

El sendero de las palabras

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Cuántas veces yo he cogido
el sendero de las palabras,
solo para acercarme a ti.
En cada letra de tu nombre
busqué mis raíces y mi infancia,
que fueron los atajos en mis versos.
Sin rumbo deambulé por tus calles,
escuchando ecos adormecidos
de cerrojos tras las puertas,
con susurros y voces familiares
de mañanas recién hechas.
Vocales hechas árboles,
consonantes que son riveras,
gramática libre, sin etiquetas.
La voz del jilguero en el viento
sin tiempo, sin espacios. 
Cazalla, tu nombre se cruza 
y se diluye entre mis letras
como niebla matutina.
Los verbos se funden
entre metáforas imperfectas
por altozanos encalados
ceñidos a empinadas cuestas. 
El acróstico con tu nombre
voy buscando entre las letras.

Caminé por tus noches de verano
Asomándome a tus rincones,
Zaguanes perdidos en la penumbra
Acariciados por mil abanicos.
La cálida cadencia de tus acentos,
Las viejas y chirriantes mecedoras.
Acechan en la noche mis recuerdos.

Y seguiré caminando 
por el sendero de las letras...
Tatuaré tu nombre en el aire
para impregnar el aire con tu esencia.



Poema de María del Carmen Pacheco Sánchez
Imagen de Pixabay

lunes, 12 de agosto de 2019

Impresión

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Cerró los ojos para retener esa imagen 
como se cierra el cofrecito en el que se guarda el tesoro más importante.
Y con la voluntad de conservar hasta el más mínimo detalle
 ya no volvió a abrirlos más. Como si hubiese tirado al mar la llave.
¿Acaso merecía la pena emborronar aquel instante 
con las trampas y mentiras de ese martes?


Texto de Antonio Ramírez
Imagen de Pixabay

sábado, 10 de agosto de 2019

Sembradores de poesías

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Como la azada en el surco,
es el alma del poeta. 
Golpe tras golpe en la tierra
va clavando su piqueta.
Y allí deja su semilla
escondida entre las letras.
Cada surco es un poema,
cada libro una cosecha. 
Sembradores de poemas
por tertulias y tabernas.
Sus sueños son desgranados
alrededor de una mesa.
Los que les quieran oír
que perdone las torpezas. 
Que sembradas con azadas
golpe a golpe y franqueza.
Fue sembrando poesía
sin esperar recompensas.
Porque las cosas del alma
son el fruto de sus letras. 




Poema de María del Carmen Pacheco Sánchez
Imagen de Pixabay

jueves, 8 de agosto de 2019

Resbala el asfalto

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Cuesta abajo resbala el asfalto
junto al bordillo
despacio y denso
unos tacones arropados de gabardina
muerden        arrítmicos
los adoquines
pasa un taxi y estalla el charco
calando de angustia
la médula de tu tristeza
mientras gotas caen
desde puntas del paraguas



Poema de "Ningún mapa es seguro", Eva Gallud
Imagen de Pixabay


martes, 6 de agosto de 2019

Recuerdos perdidos (Alzheimer)

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En sus mentes se desgranan
los recuerdos...
En sus labios, los elocuentes
silencios... se estremecen.
Impacientes, las sílabas de un nombre
quieren salir de sus bocas.
Pero... solo el olvido yace en sus almas.
Unos pocos destellos de un mundo perdido
juguetean en sus sonrisas.
Recuerdos que quedan agazapados
en sus memorias, acechando palabras
que ya no salen...
Son los mismos ojos, las mismas sonrisas,
pero entre unos y otros, faltan mil recuerdos,
que apenas evocados se hacen invisibles.
Abandonados a la más triste oscuridad,
se olvidan, que... Ni siquiera ya recuerdan.



Poema de María del Carmen Pacheco Sánchez
Imagen de Pixabay

domingo, 4 de agosto de 2019

El silencio se rompe

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El silencio se rompe
[y nada dices]
Y tus labios tiemblan
[porque no hay nada que decir]
Y las sombras juegan bajo la luz mortecina,
se mueven deprisa, vuelven,
se encrespan en los desconchados de las paredes.
[No sé quién dijo: habría que cambiar las bombillas]
El silencio sigue roto por el eco de los suspiros.
¿O es el eco de las sombras?
Y ocurrió, ¿por qué sí? No lo sé.
[A quién le importa]
Y acaba el día, y las paredes se estrechan,
Y sólo deseo mover el cuerpo en el vacío,
y buscar tu sombra hueca de mí.


Poema de Eugenio Barragán Fuentes
Imagen de Pexels en Pixabay

viernes, 2 de agosto de 2019

jueves, 1 de agosto de 2019

A Miguel Hernández

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A golpes de azada en versos
las libertades germinan
entre sus surcos profundos,
yuntas de amor y de vida.
La voz del pueblo y del campo,
jornalero de las letras.
Huerta de nanas y cebollas
con lágrimas de poeta
y pisadas de amargura
sobre la tierra reseca.
Con hoz de fulgentes filos
de amor de muerte y de vida
se fue buscando el camino
sus tres abiertas heridas.
Y guadañas asesinas
con la tinta del terror
entre rejas opresoras
dictan sus cartas de amor.

Poema de María del Carmen Pacheco Sánchez
Imagen de Pixabay

lunes, 29 de julio de 2019

La peste

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En esta novela Albert Camus narra la propagación de la peste y sus consecuencias. Aparte de las muertes de ratas y personas, la ciudad sufre incomunicación y aislamiento para que no se extienda más allá la enfermedad convirtiendo a las personas en pinzas que oscilan en una cuerda de tender. Esto saca a relucir lo mejor y peor de cada uno.

Parece que la mayoría de la población es católica y aceptan la situación sin luchar contra ella, como si fuese un castigo de Dios que tuviesen que asumir (ya que en un momento dado el cura les cita el texto del Éxodo relativo a la peste en Egipto que dice: "La primera vez que esta plaga apareció en la historia fue para herir a los enemigos de Dios. Faraón se opuso a los designios eternos y la peste le hizo caer de rodillas. Desde el principio de toda historia el azote de Dios pone a sus pies a los orgullosos y a los ciegos. Meditad en esto y caed de rodillas."). Tiene momentos bastante potentes: "Pero mientras se hablaba se perdía el tiempo", "La prensa, tan habladora en el asunto de las ratas, no decía nada. Porque las ratas mueren en la calle y los hombres en sus cuartos y los periódicos sólo se ocupan de la calle" y/o "Ha habido en el mundo tantas pestes como guerras y sin embargo, pestes y guerras cogen a las gentes siempre desprevenidas" (entre otros).

En la tertulia dirigida por
José Rodríguez Infante, la compararon con el ensayo sobre la ceguera de José Saramago y tras leerla veo similitudes aunque en esta segunda no me sobraba ni una coma y sin embargo en la peste en ocasiones se me hacía lenta la narración: muchas palabras y pocos sucesos o demasiada repetición de conceptos o en la forma de escritura (que no descarto que de alguno de estos fallos pueda ser causante la traducción) aunque sigues leyendo porque en tu cabeza se ha generado una cuestión: ¿Qué pasará cuando la peste lo envuelva todo?



sábado, 27 de julio de 2019

Poema número trece

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Odio dedicar poemas. Me da mala suerte:
poema que dedico, ruptura [peliculera] anunciada.
Sí. Soy un poco supersticiosa, aunque me encantan
los gatos negros y tampoco me santiguo por un salero
derramado o un espejo roto. Pero sí, confieso
que me desagrada escribir poemas para alguien
y más si esa persona me aborda con halagos y tópicos
-“¡Increíble, no sabía que eras poeta, qué curioso!”;
“¿En serio? Pues no lo aparentas”: ya veis, como si serlo
fuera lo más extraordinario del mundo -; y peor
si no es nadie especial, que sabes que imprimirá
huellas borrosas en tu corazón, sí, de esos que aparecen
de repente en tu vida e intuyes que pronto se marcharán;
el asunto se complica si es el clásico romántico o cursi
-parecen estar todos fabricados con el mismo molde defectuoso-,
amén de sordos, que insisten e insisten para que les escribas algo,
lo que sea: creen que los poetas somos seres bendecidos
y porque ser retratado en un poema es un [raro] honor
-“¡Mirad la página de este libro, esta poesía me la dedicó
una gilipollas a la que me tiré hace tiempo!”-.

Y ahora, tú me intentas convencer para que plasme
nuestras miserias [pseudo]amorosas en unas palabras
que, por desgracia, no pasarán a la posteridad
-no soy nadie, creedme: me apoyo en mi propio bastón-,
y como me tienes hasta los mismísimos ovarios,
ofrezco este trofeo de [tramposos] versos

y admito, con malicia, que no los dedico precisamente
/ para complacerte.


Poema de Ana Patricia Moya, Periquilla de los palotes 
Imagen de Pixabay


jueves, 25 de julio de 2019

Kuvitus / Ilustración

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Últimamente empleo gran parte de mi tiempo entre pinceles y lápices. En mi Behance podéis encontrar muchas ilustraciones que han aparecido en libros (de Di-fusion-a2) y en esta entrada voy a compartir mi proceso creativo.


Hay dibujos libres que encajan perfectamente con la temática a capturar pero busco elementos concretos que encienden la chispa creativa. Los pasos que doy antes de ilustrar son:
-1ª lectura y anotación de ideas.
-Relectura previa del poema/capítulo a representar.
-Seleccionar materiales y preparar el espacio.

Es importante pensar qué se quiere transmitir, el cómo y olvidarse del tic-tac. Asumir los plazos de entrega y que en un futuro desearás enterrar trazos y otros te llenarán de orgullo (igual que pasa con otras facetas de tu vida). Si tengo tiempo trato de romper estereotipos, buscar una manera original de expresión, llevarlo a mi terreno y apasionarme (cuando la composición previa no me entusiasma: desechar boceto). 

A veces es inevitable agobiarse: no salen ideas, son muchos dibujos pendientes, pretendes esquivar la repetición, etc. Lo mejor es ir poco a poco, centrarse en cada pieza olvidando que te quedan otras 20 para acabar y aprovechar nuestro momento más activo (en mi caso suele ser la tarde-noche o los momentos vampíricos). La música me sirve para ausentarme de lo que me rodea y focalizar mi atención en lo que tengo entre manos. La dispersión nos puede servir para volver a nuestro proyecto con energías renovadas aunque también puede jugar su papel de lastre: atrasar y entorpecer. Usa referencias si estás atascado (eso no significa un ¡copia!, ésta sólo se permite para practicar técnicas y memorias de trabajos -especificando la fuente original-) e intenta disfrutar aunque se trate de un encargo que no cuadra con tus inquietudes (aprender a dibujar otras cosas te enriquece como artista, además retomas tu estilo con más ganas).

Texto e imágenes de Saray Pavón

domingo, 21 de julio de 2019

Has entrado en mis ciudades arrasadas

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Has entrado en mis ciudades arrasadas
tanteando los objetos con tu hábil mansedumbre
y me miras como quien grita que viene en legión a hacerse himno
a romper mi fuselaje
a temblar con sus dedos la pureza que me queda.

Como si pudieras volverme cierta
me besas rompes las alambradas quemas la cáscara vacía
y hay algo de lumbre en tu mirada algo de bestia delicada con vocación de jungla.

Y te digo sí porque cercas el origen de las sombras y me haces agua y no desierto
porque en tu cuerpo la música es hondura
grieta entre la sal
y dices que vienes a hermanarte en mi fervor como un latido
y lo dices sin terror ni trayectoria
sin cemento ni herrumbre ni egoísmo
ni grandeza inventada ni fractura.

Pulsas mi cuerpo en su oscura transparencia
mi cuerpo sin fuego sublevado ni hueco que me nombra
y ahora limpios los establos por fin soy luz desde la luz
cadáver sin urgencia.

Tú me haces hallazgo.

Tú me haces claridad ardiendo el pulso ciego de las cosas.



Poesía de Bárbara Butragueño
Imagen de Pixabay


miércoles, 17 de julio de 2019

lunes, 15 de julio de 2019

Como en la vida

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Como en la vida:

Todo puede suceder
en un poema:

lo cotidiano, sí,
pero también lo deslumbrante,
e incluso
ambas cosas
a la vez

–como en este, ahora
que empiezas a desnudarte...





 
Ingénuo:

Creí que, como el mar
una noche de verano, tu sonrisa
me invitaba a sumergirme
(únicamente
a mí)
en tus aguas
profundas.

Pero salió la luna
y vi la playa llena
de exhaustos nadadores.


Poema de Karmelo C. Iribarren
Imagen de Pixabay

sábado, 13 de julio de 2019

Hijos de nadie

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Déjame pensar por un instante
que eres tú quien ve por mis pupilas...
Me desgasto, te desgastas
en el fulgor del choque con el mundo.
Deja de pensar por un instante,
toca aquí -mi pecho dolorido-,
cáete lentamente por la tumba
donde los vivos duermen cada noche.
¿Ves acaso aquella luna o es la luna
el espacio que nos queda?
No contestes, solo camina,
escucha atrás el maullido de los gatos,
agarra con tus manos el asfalto,
déjame ver que estás conmigo en la derrota.



Poema de Diego Solís
Imagen de Pixabay



jueves, 11 de julio de 2019

El triángulo que a mí me pone a funcionar

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Me alegro, me alegro mucho cuando alguien se arriesga. No me refiero a que me haga feliz el hipotético hecho de que un tipo se meta en la jaula de un oso pardo en celo disfrazado de osa MILF. No. Me refiero al riesgo en el mundo del arte y la cultura. En este caso es un director de cine quien lo ha hecho, y no es la primera vez. En su manera de entender el cine, Luc Besson es excéntrico, extraño y original, pero por encima de todo hace lo que le da la gana. Y los riesgos que ha corrido, a veces se han convertido en verdaderas joyas del celuloide. Con Léon: El profesional, por ejemplo, se arriesgó confiándole un enorme porcentaje del peso del filme a una jovencísima y emergente (y desconocida y adorable y asombrosa y terriblemente adulta para su edad y precisa y casi perfecta) Natalie Portman. Con El quinto elemento se expuso al peligro ofreciéndonos ese sórdido futuro electro-ciber-barroco alrededor del cual se desarrolla una extraña trama a contrarreloj de antiguos seres divinos y alienígenas traficantes de armas. Claro que respaldado por la triada Willis-Jovovich-Oldman, lanzarse a la piscina es mucho menos traumático. Si además se añade una buena historia y una dirección innovadora y atractiva, el resultado es cine para la posteridad.

Recientemente ha saltado sin paracaídas mostrando al público uno de sus últimos trabajo: Lucy. Sin destripar ningún dato de la trama, se podría decir que la historia y la estética se nutren de varios títulos míticos que más de uno reconocerá en cuanto presencie algunas escenas. Sin embargo, al final no se parece a nada en su forma de contarla. A mi modo de ver, el filme se divide en tres películas diferentes, irremediablemente relacionadas entre sí, pero muy diferenciadas y marcadas por separado. Por un lado está la ciencia pura y dura, representada por Morgan Freeman y su eterna elegancia en pantalla; incluso interpretando a un científico, que ya sabemos que no tienen estilista. Besson le sigue por varios simposios y conferencias en los que va desgranando los resultados de su extensa investigación sobre la capacidad cerebral en forma de teorías no demasiado descabelladas. Él es el pragmatismo, el dato, el artículo de la revista de divulgación.

Por otro lado, la otrora musa de Woody Allen, la protagonista, Scarlett Johansson, enarbolando la bandera de la ficción más fantasiosa, la que te hace pensar en que lo que están viendo tus ojos es del todo increíble. Y no quiero decir increíble como sinónimo de asombroso, quiero decir que no te lo crees. Mientras, en paralelo y de forma gradual, el bueno de Morgan te va dando las pistas necesarias para que cambies el prisma con el que presencias semejantes derroches de poderío. A su vez, entre despliegues cada vez más creíbles del poder del cerebro, Lucy (el nombre de la primera hembra de homínido) encarna la parte humana, la vulnerable a pesar de todo, la del conejillo de indias que es plenamente consciente de lo que está viviendo, de que su capacidad la hace conocedora del frágil papel que jugamos como individuo dentro del inconmensurable engranaje de la existencia y los sentimientos encontrados que eso le genera. (Prestad atención a la escena en la que llama a su madre).

Y por último, la tercera punta del tridente en el que he convertido esta pieza de entretenimiento sesudo y metafísico en formato blockbuster: los malos, liderados por el siempre correcto Min-sik Choi. Y la persecución de éstos por parte de los buenos, claro. Así nos entendemos todos, además son términos tan antiguos como eficaces a la hora de describir cualquier película de acción. La acción… Ese género que sin el apoyo de una buena historia siempre se me queda corto; la trama de mafiosos despiadados que convierten cualquier situación en una ensalada de plomo. La sección primitiva del largometraje, los simios bien vestidos capaces de apretar un gatillo y hacerse tatuajes. Los dueños de la calle. Primates.

En un punto de la cinta, las tres líneas convergen en un estallido y es cuando comienza el verdadero espectáculo para los sentidos y el auténtico reto para la sesera. Llegado el momento del clímax catártico de la protagonista, una sucesión de bellas imágenes nos transporta a través del tiempo (desde la mítica y en este caso simbólica Times Square) hasta que éste deja de tener sentido y asistimos a una de las metáforas más hermosas que he visto sobre el origen del universo.

Entretanto, la trama de buenos y malos va dando bandazos de un lado a otro alrededor del núcleo del desenlace de la historia, mientras la ciencia, resignada, se queda mirando como la naturaleza vuelve a superarle.

Habrá quien piense que sólo es una película de acción con súper heroína incluida y que el responsable de tamaña locura se ha debido volver loco o haber fumado mucha hierba para perpetrar esto. Pero un servidor piensa que tiene muchas lecturas y todas ellas interesantes y desde muchos puntos de vista. Tanto del lado científico (e incluso divulgativo) como del metafísico o el filosófico, se le puede sacar bastante jugo.

Si te parece que es creíble o, al menos, no te importa que un vampiro diurno que brilla al sol y que solo aparece por el instituto en días nublados nunca se haya planteado asistir a clases nocturnas, y sin embargo te parece irrisorio que una chica desarrolle al máximo su capacidad cerebral y sea capaz de controlar la gravedad, por ejemplo, esta peli no es para ti.


Filmografías:





Texto y fotomontaje de A. Moreno
Imágenes extraídas de Pixabay y este sitio