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sábado, 16 de abril de 2022

Abandonados Vs. Adoptados (series)

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Turno ahora para ese templo del entretenimiento que está arrasando (lo lleva haciendo más de una década) con el cine y la forma de contar historias. Las series han ocupado un lugar muy importante, (demasiado, quizá) en nuestras vidas y la cultura. Que no tiene por qué ser algo negativo, pero sí curioso, al menos. Aquí cada cuál da sus razones por las que no pudieron despegar el trasero del sofá o por las que estuvieron a punto de cancelar suscripciones. ¿Qué opináis? ¿Coincidís? ¡Al turrón! 


 A. Moreno 

Abandonadas 

Es fácil. Me resulta bastante más sencillo encontrar un abandonado. De hecho he abandonado muchas (Juego de tronos incluida, sí). Será que mi hater interior es más poderoso de lo que pensaba. Aunque (casi) siempre trato de pensar, contrastar, sopesar las cosas que odio, porque no es algo que se deba tomar a la ligera. Pero esta es especial. Mi amor por el género zombie lucha constantemente por el aprecio que tengo a las buenas tramas. En este caso la balanza en favor del legado de George A. Romero cayó a plomo, mandando el guión de The Walking Dead a tomar viento fresco al final de la tercera temporada. ¡Y van ocho! (VAN 11). Me aferro con nostalgia y cariño a la primera, en especial a los dos episodios iniciales, canela en rama marca de la casa Darabont (The Majestic, The Mist, The Shawshank Redemption…), y su gusto exquisito por cuidar la construcción de personajes.


Adoptadas

Una serie es más complicada de adoptar. No ocurre como con las pelis de mis amores, que revisito con cierta frecuencia a pesar de que me sepa los diálogos. Una serie es (debería ser) un circuito cerrado, como diría Cortázar sobre los relatos, un círculo cuyo inicio y final deben encontrarse para poder cerrarlo. Por eso no concibo series con más de 4 o cinco temporadas. Me saturan, me enerva que mareen la perdiz alrededor de una idea que ya está marchita en la mitad de episodios. Y en el caso de la que abrazo con cariño y he visto ya dos veces ya están negociando una tercera entrega. Pero esta, también es especial. Porque sus temporadas son independientes entre sí. Lo que me hace pensar que es una adopción parcial. En fin, True Detective debió quedarse ahí, como una miniserie, con ese final abierto a elucubraciones y con una de las interpretaciones, trama, atmósfera y banda sonora más impresionantes de la década, por lo menos. No descarto un tercer visionado.


Álex Ruiz

Abandonadas

He tenido que revisar bastante para recordar alguna serie abandonada hasta que al final he encontrado una, Star Trek: La Nueva Generación. Fue curioso cómo empecé a verla. Las películas que había visto de Star Trek eran de La Nueva Generación, con los personajes de esta serie y me gustaron pero no por ello me animé a verla. El detonante fue Q, ese extraño personaje que aparece en un puñado de episodios y que descubrí en un vídeo corto de YouTube. Busqué los episodios en los que salía y los vi. Luego se me ocurrió la tontería de empezar a ver la serie al revés, desde el último episodio de la séptima temporada hacia atrás. A la mitad más o menos lo dejé. Me parecía demasiado repetitiva y consideraba que lo que necesitaba para poner en contexto las películas ya lo había visto.

Mención especial: Gun X Sword. Desde el primer episodio quise dejarla. Si hubiera tenido más de una temporada lo habría hecho sin dudarlo.


Adoptadas

En este caso ni revisando ni tirando de memoria. No recuerdo ni cuando ni quien me recomendó Doctor Who, inmortal serie de ciencia-ficción británica que empezó en los años 60, tuvo su parón a finales de los 80 y se retomó en 2005. De la serie clásica he visto poca cosa, pero de la actual lo he visto todo y lo seguiré viendo ya que sigue en activo y sin fecha de terminación.

Otras terminadas y que suelo ver de vez en cuando son Stargate: SG1 y Stargate: Atlantis de 10 y 5 temporadas respectivamente. A la espera de otra temporada de Altered Carbon, serie que dicen es una mezcla de Blade Runner y Falcon Crest pero en realidad está mucho más cerca del multiverso Ghost In The Shell de lo que imaginan.


Nacho Delgado

Abandonadas

Jamás vi mucho rato series del tipo Aquí no hay quien viva, La que se avecina ni otras por el estilo. Un tipo de humor a veces demasiado fácil y que me hace poca gracia realmente… Personajes sobre caricaturizados y extravagantes. No les veo la chicha. Quizás tengan una trama de fondo interesante, pero nunca me vi atraído a conocerla.


Adoptadas

Ay… no quiero hablar de las típicas series comerciales… quiero hablar de las series que estoy siguiendo que, alguna ya ha terminado, otra terminó antes de nacer yo… Otra no sé si continuará… pero dejo de poner puntos suspensivos y entramos al lío. Por orden cronológico y como plato fuerte nomino a Colombo como adoptada. La están reponiendo de nuevo en la televisión a la hora que vuelvo del trabajo y me parece una serie súper entretenida. La devoción de Colombo por su elíptica esposa me hace mucha gracia y el protagonista debería salir en la definición de “Entrañable”. En un segundo puesto, Banshee, una serie norteamericana ambientada en el pueblecito del mismo nombre. Son 4 temporadas y también está finalizada, yo voy acabando la 3ª. Si bien es cierto que la serie podría haber terminado en la 2ª, la tercera no está mal traída.

En tercer lugar (Redoble de tambores), Olmos y Robles. Me ha gustado la serie, se repite el cliché de los dos policías, uno súper profesional y otro más… dejémoslo en castizo. Son dos temporadas y no creo que haya una tercera, se ve muy fácilmente.

Y cierro con la serie A un paso del cielo, protagonizada por Terence Hill, el eterno compañero del difunto Bud Spencer. Serie policíaca ambientada en la zona alpina de Italia. Admito que el personaje de Terence puede, en ocasiones, ser un poco Horatio Caine, que es capaz de todo y lo sabe todo, pero un poco más moderado en las formas, jaja.


Saray Pavón

Abandonadas

La primera que viene a mi cabeza es Juego de tronos, la gente se me echa al cuello al decir eso y más cuando añado que me parece previsible. De ambientación le doy un 10 pero lo demás… no es mi tipo. Otra que abandoné fue Breaking Bad, la sinopsis me llamaba la atención y tenía cosas que sí, pero muchas otras que... . Castle dejó de salvarse incluso para aprender inglés y creo que alguna más habrá. Gotham estuvo a punto de acabar aquí, pero la cara de gato con botas de A. Moreno hizo que le diese una segunda oportunidad, aunque no voy a decir que sea 100% de mi estilo.


Adoptadas

Y el dilema de siempre, quedarse con una. No puedo decir El mentalista, porque tiene demasiados capítulos de relleno. Series circulares (redondas o perfectas como un círculo o canela en rama) serían: Sherlock (la de Benedict Cumberbatch), A dos metros bajo tierra (la he visto dos veces, una temporada es asfixiante y entran ganas de dejarla pero si sigues… hay recompensa. Y el capítulo final es apoteósico, tenía miedo de qué podían hacer y se ganaron mi corazoncito blindado), The Knick es una pena que la cancelaran porque estaba enganchada como el Dr. John W. Thackery (Clive Owen) a la cocaína, Fargo, Futurama, Daredevil, The Punisher y la acertada recomendación de A.Moreno: True Detective (la primera temporada, of course).


Migue Carrión

Abandonadas

Qué difíciles son algunas cosas y qué fáciles son otras. Es difícil explicar, al menos para mí, por qué abandoné Breaking bad, pero el caso es que no he podido pasar de la segunda temporada y eso dándole más oportunidades de lo que la buena práctica recomienda… y el caso es que, escribiendo esto, me vuelven a entrar ganas de darle una oportunidad, algo que sé, será infructuoso. No es la trama, no son los personajes, no son los actores, ni siquiera es el ritmo… es un no-se-que que-se-yo que no acaba de llenarme del todo.

 

Adoptadas

Yo he disfrutado como un enano con muchas series y de muy diversos estilos. Haciendo una revisión rápida creo que sigo en torno a veinte las que espero la continuación. La última sorpresa que me ha enganchado es La zona una serie española bastante bien hilada.

Pero si he quedarme con una serie que volvería a ver sin un atisbo de duda, el tiempo es oro y suelo repetir pocas cosas (incluido libros) es Fringe ciencia ficción pura y dura…


Mario Tornillo

Abandonadas

Ya es costumbre abandonar muchas series entre el segundo y el quinto capítulo, una vez servido el anzuelo del primero, domesticada la curiosidad y desinfladas algunas promesas que se enredan más de la cuenta para resolver en una serie lo que podría haber sido una película más condensada. Puesto que me cansan las conspiraciones y las machinas que resuelven conflictos, dejé a medio ver Utopía, Juego de Tronos, Breaking Bad, Narcos y un larguísimo etcétera.


Adoptadas

En un auténtico chop suey de series adoptadas incluiría seguro a Black Mirror, en que cada capítulo es una película, junto con series tan variopintas como Ciudad K, Police Squad, Modern Family, The Inbetweeners, Museo Coconut y muchas más, que si se han quedado fuera de este primer envite, por algo será. Si tuviera que acotar la lista a una sola serie, por delante de Fraggle Rock, estaría El Cuentacuentos de Jim Henson, un mundo fabuloso lleno de juegos narrativos y visuales.


Mayte Nékez

Abandonada

Sé que van a matarme a “dislikes” con lo que estoy escribiendo, pero mi serie abandonada de esta sección es… (redoble de tambor)… “¡JUEGO DE TRONOS!”. Realmente no tengo una explicación lógica más allá de que dejó de llamarme la atención. Siempre cuento que empecé a leer los libros antes de que existiera la serie y que cuando iba por la mitad del tercer tomo lo cerré y pensé: no pierdo más mi tiempo. Porque, claro, había personajes muy interesantes de los que no sabías nada hasta 200 páginas después y mientras ibas tragándote la historia de otros u otras que te sobraban desde el minuto uno. Supongo que con la serie me pasó lo mismo y por eso no seguí más allá de la segunda temporada. Quizás algún día me encuentre en disposición de retomarla y poder disfrutarla como el resto de la humanidad.


Adoptada

Allá por 2008 un grupo de chavales se lanzaron al mundo audiovisual con Malviviendo, una serie con presupuesto cero que acabó siendo con el paso del tiempo un referente mundial. A mí por aquel entonces no logró engancharme aunque reconocía la calidad del producto y su potencial, pero casi diez años después de su lanzamiento tuve la suerte de trabajar con la factoría Diffferent y conocer de cerca al equipo humano que había hecho posible que Malviviendo existiese y hubiese llegado a tantos corazoncitos alrededor del mundo. Inevitablemente no pude más que pasarme las noches entre un día de rodaje y otro absorbiendo cada capítulo de la serie y empapándome del humor ácido y de las situaciones extremas de cada personaje, adentrándome en un mundo que rompía todos los esquemas de la ficción a la que estábamos acostumbrados y llegando a comprender lo que fue en su día y por qué tiene tantos seguidores y tantas seguidoras aún a día de hoy. Entre ellas, por supuesto, yo.


PNG "Vs" descargado legalmente de pngtree.com


domingo, 8 de agosto de 2021

Abandonados vs. Adoptados: Pelis

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A. Moreno 

Abandonada: Son muchas, muchísimas las películas que jamás veré porque el mero cartel me puede asquear, incluso el título puede repugnarme hasta plantarle el veto definitivo. No es más que una decisión personal, una forma de proteger mis neuronas, tal vez. Si sumamos a esto las que me han hecho caer en un profundo sueño (Resident Evil II, Ché, etc.) y las que me decepcionaron horriblemente (La noche del cazador, Sólo Dios perdona, etc.) el catálogo puede ser interminable y me pidieron que fuera breve. Sin embargo, si hay una peli que me llama la atención pero a la que apenas he arañado unos minutos del metraje, esa es 2001: Una odisea en el espacio (Stanley Kubrick, 1968). Si me preguntasen por el motivo, realmente no sabría qué responder. Voy a cumplir 35 años y no he encontrado el hueco entre miles de horas disponibles. Algún día me colocaré esos dispositivos en los ojos que aparece en una de las secuencias más memorables de La naranja mecánica, otra que me costó años ver entera.

Adoptada: Es algo más que una simple peli, adaptación de algo más que una simple novela. Es una declaración de principios, un sueño que jamás haría realidad porque no tengo las agallas necesarias ni la capacidad de liderazgo de los protagonistas. El club de la lucha (David Fincher, 1999) es ESA película que necesita más de un visionado para extraer todo el jugo. En mi caso tengo grabado a fuego cada diálogo, cada plano, cada particularidad. Y siempre quiero verla otra vez, porque estoy convencido de que todavía queda algún detalle que se me ha escapado en alguna de las decenas de veces que la he disfrutado. Y pensar que me la perdí en el cine… Menos mal que un gran amigo me convenció para verla, en VHS.


Mario Tornillo
 
Abandonada: Normalmente me sobran muchos efectos especiales, persecuciones trepidantes, peleas coreografiadas, disparos que pasan rozando y explosiones que tiznan la cara y no rompen el tímpano. Partiendo de que habitualmente esas no las llego ni siquiera a empezar, la película abandonada tiene que ser otra: entre el blanco, el negro y las alas del ángel, me dormí viendo El cielo sobre Berlín. No pretendo con esto desmerecer la cinta, seguramente le daré otra oportunidad. No correrá esa suerte Harry Potter, que gastó la suya en la primera. Para evitar ir dejando películas abandonadas en las cunetas, procuro ver las que intuyo que me van a gustar (¡y se me van acumulando!).

Adoptada: Estoy dispuesto a apadrinar historias redondas, entretenidas y con buen chimpún, como Los chicos del coro o La vida de los otros, por la estructura narrativa, por su humanidad, por sus reconciliaciones, porque al terminar soy más feliz. Quizás esas son algunas de las características por las que me conquista una película y esos son simplemente dos títulos que a bote pronto he recordado. No son las únicas, ya que no sería posible dejar fuera los primeros minutos de Up, ¡adopto esos minutos!, y no se me ocurre mejor manera de huir de balas y bombas que en cuclillas, como El Monstruo de Roberto Benigni.


Saray Pavón
 
Abandonada: Ya no puedo decir El padrino (sí, habéis leído bien), pero casi. Aunque es interesante tiene un ritmo que mis párpados no toleraban, comenzaban a caerse y se llenaba la habitación de zetas (zZzZ). Como al final pude aguantar (con bebidas energéticas, café, etc.) y mi memoria me ha hecho olvidar un sinfín de títulos, que calzarían perfectamente aquí, tendré que hablar de una que hasta se me atraganta el nombre y es Torr... agr, espera. Torre.. buag. Un momento que tome aire. Torrente. Puf ¿Por dónde empezar? Ok. Pienso que Santiago Segura lo hizo como crítica y le doy un 10 en actuación (sobre todo por las entrevistas que he visto, dista mucho del personaje con lo bien que se expresa y su opinión) PERO me parece un reflejo de todo lo asqueroso del ser humano. No me arrancó ni una sonrisa (mucho menos risas) y de hecho consiguió marcarme tanto, para mal, que en mi cabeza salta una alarma cuando alguien me dice que le gustó (el Sexappeal dice: ¡Vemos!).

Adoptada: Ahhhhhhhh ¿Sólo una he de elegir? ¡No puedo! ¿Dónde dejo El club de la lucha, Origen, Eclipse Total, 4 minutos, American history X o el cine de David Lynch? ¿Qué hacer con las maravillas de Isabel Coixet? Aunque quizás debería decir Las horas y contar el porqué. Recuerdo que cuando la vi por primera vez no me había leído el libro, de Virginia Woolf, por lo que mi cerebro iba sin instrucciones; creo que cuando no sabes qué te vas a encontrar estás más expuesto a las emociones y a la sorpresa, eso me sucedió. Me engancharon y cautivaron tanto las historias entrelazadas, me pellizcó tan fuerte el corazón que mis ojos se volvieron mediterráneos y se desbordaron hasta el atlántico y tuve que ponerla una segunda vez para llorar todo. Y una tercera para despedirme de los personajes, ya con un poco de más calma. No creo que esto vuelva a repetirse con otro film y por eso, más que adoptarla, creo que es una pieza del puzzle que me conforma.


Álex Ruiz
 
Abandonada: Realmente no tengo ninguna película abandonada. Todas las he visto hasta el final. Sí nombraré una que vi en el cine en 2004 y que menos mal que era corta, 84 minutos, porque todos queríamos salir de allí cuanto antes. No es otra que El leñador. Aunque sea cine independiente y tenga una nota aceptable fue un tostón del que no recuerdo ni la mitad. El protagonista sale de la cárcel por abuso de menores y se pasa todo el metraje deprimido y vigilado tanto por familiares como por un policía local sin que ocurra nada especial. Lo único interesante fue un diálogo entre el policía y el protagonista, no por el diálogo sino porque se veía el micro en el techo entrando y saliendo de plano continuamente.

Adoptada: Los libros superan a las películas, esa es la regla, y toda regla tiene su excepción. La novena puerta está basada en el libro El club Dumas. En sí el libro de Pérez-Reverte es muy bueno haciendo que dos tramas avancen simultáneamente y se mezclen. La película descarta una de las líneas argumentales centrándose sólo en una de ellas pero tomando algunos elementos de la descartada para enriquecerla; básicamente tres personajes con distintos roles. El resultado es otra versión de la misma historia, mejorada y más oscura que la original, una excelente conversión de una trama secundaria en la principal. Recomendable película.


Jesús Paluzo
 
Abandonada: Es raro que no termine de ver una película y, si esto ha pasado, posiblemente sea porque haya previsto mal el tiempo y tuviera que salir o, incluso que me apeteciera demasiado empezar a verla y luego, nunca la acabase. Sin embargo, esto no me pasó con El bueno, el feo y el malo (1966), ni tampoco con Casablanca (1942), ambas me hicieron comprobar que eso que llaman aburrimiento también podía pasar por mí… Sí, creo que dos oportunidades les di a cada una. Es posible que presente cierta aversión por las películas antiguas (malos gráficos y pésimo sonido), no me quejo en ningún momento de la trama de las anteriores a 1985, pero no tolero lo audiovisual; supongo que soy de las nuevas generaciones.

Adoptada: La peli adecuada en el momento adecuado podría implicar la pieza que conecte el próximo puzle en tu mente. Tanto es así que muchas de las últimas obras cinematográficas que he disfrutado han sido el producto de una búsqueda marcada por esa idea. Big Hero 6 se ha convertido en mi película adoptada. Posiblemente, por mi faceta de diseñador y afán por las invenciones o, tal vez, por esa entrañable emoción que me despiertan las películas de animación, gracias a la saturación de los colores, la simplificación de los escenarios y los sonidos, por supuesto, distintos de la realidad. Puede ser, simplemente, porque me hagan soñar con mayor facilidad. Recomiendo encarecidamente Stockholm de Rodrigo Sorogoyen para los amantes de los análisis psicosociales y las conversaciones profundas. Aunque tampoco podía pasar sin mencionar una de mis pelis favoritas – es de esas que solo se ven una vez, pero se disfrutan demasiado – Olvídate de mí protagonizada por Jim Carrey (¡Guacheles! ¡Adoro a ese tío!).


Migue Carrión
 
Abandonada: Vale, tras una ardua deliberación de… digamos tres segundos, tengo que reconocer que poner un título sobre todos los demás que he desestimado me va a costar bastante más tiempo del que tengo pero, por decir alguna que verdaderamente me doliera, Ghost Rider. ¿A quién se le ocurrió destrozar una adaptación de la Marvel con un ente como Nicholas Cage? Obviamente la secuela ni me la planteo.

Adoptada: En contraposición a Nicolás Jaula, como adoptadas puedo incluir una miríada de películas de Kevin Spacey, empezando por Sospechosos habituales, K-Pax, Atando cabos, o American Beauty… Y si hablamos de cine en español, que sí, que os digo que también hay películas buenas en español (y las estáis viendo en versión original, para que no digan los más progres) yo propongo dos títulos, (aunque me quedo muy corto). No habrá paz para los malvados, protagonizada por Jose Coronado, que con el tiempo se ha convertido en una de las apuestas seguras del cine español y Nueve Reinas, (he dicho en español, no españolas) con Ricardo Darín, un actor que arreglaría hasta una película de Nicholas Cage.

Creo que nadie se ha percatado de que detesto a Nicholas Cage.


David Losada
 
Abandonada: Es raro que no termine de ver una película, ya que suelo darles la oportunidad completa (por si mejoran al final jeje), para luego caer en el olvido. De este tipo apuntaría a toda la serie Transformers, que si no fuera por estar con mis hijos las eliminaría de la faz de la Tierra ;). Y otras te preguntas cómo han tenido tanta taquilla cuando su argumento dormiría a un búho, como El código Da Vinci, en la que me pasé la película preguntándome si pasaría algo interesante a continuación, u otras que en su momento vi pero que ahora me arrepiento de haber perdido el tiempo como las de la saga Crepúsculo (sí, mortalmente malas, ataque de romanticismo que tuve supongo, no me extraña que a mi chica no le gustaran).

Adoptada: Menos mal que estas abundan mucho más, y hay muchos clásicos que vi más tarde ya que en el primer visionado de mi juventud no las disfruté; la serie de El padrino, por la que no pasa el tiempo, por ejemplo, intrigas familiares y negocios sucios magistralmente contados. O todas las de animación del estudio Ghibli (la Disney japonesa), con verdaderas joyas como El castillo en el cielo, El viaje de Chihiro, Porco Rosso o El Castillo ambulante, por mencionar alguna. En ellas la fantasía, imaginación y cultura japonesas se representan a partes iguales con el amor por la naturaleza y los principios de bondad e integridad como principales ingredientes.


Textos de los miembros críticos 
Imágenes: composiciones de A. Moreno

martes, 22 de junio de 2021

El títere, el titiritero y vuelte al títere

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Desde la antigüedad el ser humano ha construido muñecos, quizás como reproducciones de sí mismo y de lo que le rodea. Indagar en esos orígenes y su significado antropológico sería un interesante viaje, descubriendo iconos,  ídolos y figuritas con fines distintos, desde el estímulo lúdico e imaginativo a la forma de expresión artística. Seguramente con la combinación de los muñecos y el deseo de insuflar vida a seres inertes nacieron los primeros títeres.

Desde aquellos orígenes tan primitivos y sugerentes, los títeres han ido mostrando y descubriendo posibilidades expresivas que han fascinado a creadores y espectadores a lo largo de la historia. En sus teatrillos, se han transmitido no solo historias infantiles, también cuestionamientos filosóficos, tradiciones y vanguardias. Don Cristóbal y la señá Rosita, Ubu Rey o el bunraku oriental cuentan también y tan bien como una historieta en títeres de dedo.

A finales de los ochenta, Michael Mechke publicó el libro Una estética para el teatro de títeres, en el que se sumerge y cuestiona fundamentos del mundo de la marioneta. Anticipa que pretende compartir su visión por la necesidad de un idioma y vocabulario común. Por sus páginas diserta sobre la sobre diversas referencias, sobre la construcción de la figura, de la cara, de la mirada. También sobre la técnica y la autenticidad, sobre el movimiento y la semejanza del humano y el títere, incluso siendo este último capaz de describir mundos, pensamientos, sentimientos y acciones que son imposibles de interpretar por las personas.

Envolviendo a la disertación está siempre presente el encuentro del titiritero y el títere. Un encuentro sin prejuicios en que todo puede agitarse y hacerse posible. La apuesta es noble y sencilla, incluso treinta años después mantiene un mensaje claro: volver al origen, renunciar a efectos más y más sensacionales, a las grandes dimensiones y volver a poner en el centro al delicado títere. El centro de un bonito universo que conjuga arte y artesanía. 

Texto de Mario Tornillo
Imagen de Pixabay

viernes, 7 de mayo de 2021

Armonio de fuelle y mantra

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Anochece en las estribaciones de la Sierra de Cádiz. Desde una ladera de campiña con vestigios de viejos olivares, escondiéndose entre la calma es difícil evitar la tentación de espiar al sol zambulléndose por el embalse de Bornos. “El pueblo más cercano está a más de una hora andando”, nos han advertido. Da la sensación de que aquí los días son todos parecidos, uniformes, pues no hay ruidos, no hay prisas, no hay gritos y no hay muecas envenenadas. Normal, pues estamos en un lugar apartado y discreto que acoge a gente en busca de meditación, a meditación en busca de gente, donde tiene espacio el Chi, el gong, el Yin, el Yang, el Om, los chacras, Ganesha, en fin, $deity patinando por el horizonte de líneas de Bézier y azul celeste. 

Da la sensación de que aquí los días son todos parecidos, uniformes, pero desde que el sol escapa hasta que vuelve a asomar queda una zona desmilitarizada en la que la serpiente aún no se ha mordido la cola. La noche en el campo, entre hierba, es más noche, es de cielo. De noche los días son diferentes y hoy suena una melodía para festejarlo. Fernando maneja rítmicamente con su mano izquierda el fuelle, sentado en el suelo, encogido y estirado, despatarrado. Al mismo tiempo, con la mano derecha presiona a su antojo las teclas de su armonio. 

¿Un armonio? Su música evoca al acordeón, pariente cercano, con el que comparte mecanismo de fuelle y teclado. “Justo hoy lo he desmontado entero y he aprendido mucho. Es un mecanismo sencillo pero también muy delicado”, comenta el músico, que conoció el instrumento hace pocos meses y quedó prendado. El fuelle bombea el aire, mientras que unas lengüetas de metal generan un agradable sonido, inesperado de lo que en apariencia es un raído cajoncillo de madera, un caprichoso pianito, un acordeón indolente y sedentario.

Es de noche, las velas iluminan el rincón de la azotea y cuantos escuchan sonríen y tararean. Sentado en el suelo, en ejercicio de contorsionismo, Fernando suelta el fuelle para llevarse a la boca un mirlitón y agita el pie para hacer sonar una suerte de cascabeles construidos por él mismo. La atmósfera está lista: el armonio crea el hechizo y con un ukelele se hacen compañía. Hoy, junto a Kate, echan una cana al aire versionando Home, home is wherever I’m with you. “Lo que tiene más miga es el tipo de música al que da pie, como los chanting mantras. En mi opinión es lo más evidente. Permite hacer colaborar a la gente en el canto y que no sea unidireccional, como estamos acostumbrados, del músico al espectador. Son eventos cargados de energía compartida, más participativos”.

La música no termina en las canciones, mejores y peores, servidas como productos industriales envasados. Estamos acostumbrados a estribillos pegadizos, subidas, bajadas, giros, estímulos, mucha información y sonidos comprimidos en 3 o 4 minutos. “Es como si pasara un tren por una estación sin hacer parada. Se va y te quedas igual, incluso un poco desubicado”. Hay otras meriendas además del bollycao. Música es también una nana, una melodía silbada, una sinfonía y seguramente el trino de un pájaro. El armonio reivindica un estilo divergente al habitual. Fernando se sienta, encoge la pierna derecha, estira la izquierda, comienza a darle fuelle al fuelle con la mano izquierda, los dedos de la derecha buscan las teclas blancas, las negras, las blancas, las negras. Empieza a sonar: lento, repetitivo (¿por qué este adjetivo se ha empapado de connotaciones negativas?), sencillo, profundo, espiritual, progresivo, quizás natural. Los asistentes se van uniendo tímidamente en su canto. “Te embauca sin apenas darte cuenta. Es algo más humano, que dura incluso después del final del mantra”. A pesar de la postura, de verlo despatarrado, siéntate bien es siéntete bien.

Aún resuenan los acordes del instrumento. El uróboros los ha escuchado y hoy va más despacio.


Texto y fotografía de Mario Tornillo


 

martes, 27 de abril de 2021

Abandonados Vs. Adoptados (Música)

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Turno ahora para las canciones, bandas, músicos que amamos, por los que querríamos quedarnos sordos o simplemente hemos perdido la pista.

Saray Pavón 

Abandonados: A cualquier persona normal que se haya tatuado el símbolo de un grupo le dolería decir que se quedaron en el camino tras x disco. Pero no encajo en esa definición... no me escuece decir que HIM (la seductora voz de Ville Valo y la música pop-rock gótico que se marcaban) quedó hace mucho tiempo atrás en mi vida. 

Adoptados: Me he desplazado hacia mi iTunes, concretamente a la lista de “las 25 más escuchadas”, ya que creo que varía mi latido según la etapa. Allí tenemos Overture (Benjamin Gibbard & Steve Fisk), Together we will live forever (Clint Mansell). Nutshell (Alice in chains), For real (Okkervil River), Whatever (Zoé), Long Nights (Eddie Vedder), Another Dimension (Rolko), Voyager One (False Awakening), Are you there, Untouchable: Part 1 & Part 2 (Anathema), Settle Down (The 1975), What we had (Handsome Furs), Morphing (Elsiane), Training Wheels (Cloud Cult), Snuff (Slipknot), Under Pressure (Chill Out tribute to Queen), What were the chances (Damien Jurado), Love Is Dead (Brett Anderson, cantante de Suede), Broke (Modest Mouse), etc. Me sorprende mucho no ver a Radiohead, Björk o Fated, Faithful, Fatal (Marilyn Manson) u Old Skin (Ólafur Arnalds) o Starálfur (Sigur Ros) y por supuesto Close to me (The Cure) y la banda sonora de Dentro del laberinto (David Bowie) o a mi querido Iván Ferreiro. Lo que está claro que mi presente es música para dibujar o que van con mis emociones happy-sad. PD: Y, ¡por Dios!, que alguien me diga quién es la voz masculina de Sleepyhead (Starsmith Remix feat. Ellie Goulding - Passion Pit), que es como si Benedict Cumberbatch cantase... y paro de escribir que se va a convertir en un relato erótico xD 

Álex Ruiz 

Abandonados: No recuerdo grupos en concreto que haya abandonado. Por hacer un poco de memoria recuerdo que Invincible, el último álbum que Michael Jackson publicó en vida (luego hubo dos póstumos) me dejó una impresión de decepción absoluta. De 16 canciones sólo me atraían 4, el resto eran totalmente pasables. Lo que si he abandonado, llevado al hastío y censurado anualmente en mis cuentas de Twitter es todo lo relacionado con el Carnaval de Cádiz. En sus tiempos me gustaba, pero una vez al año, cuando era Carnaval. Escuchaba ciertas agrupaciones una o dos veces y ya. Para mi gusto no daban para más. El asco que siento por este tipo de “música” llegó por pasar una parte de mi vida rodeada de gente que escuchaba Carnavales TODOS los días del año, lo que venían siendo unos jartibles de máxima categoría. Consiguieron hartarme, totalmente. 

Adoptados: En mi familia ocurre un caso peculiar. A mi hermana le gustaba Bon Jovi. Compró uno de sus discos, Cross Road. Años más tarde mi hermano encontró ese disco, le gustó y compró Crush. Años más tarde yo encontré los dos discos abandonados en casa, me gustaron y compré One Wild Night. Ignoro si a mis hermanos les sigue gustando la música de Bon Jovi pero a mi sí, y guardo los tres discos, uno de los pocos gustos en común que hemos tenido. Otro de mis adoptados y sin duda mi favorito fue Charon. No recuerdo exactamente quién me lo sugirió pero si recuerdo que fue en los lejanos tiempos del IRC-Hispano. Los usuarios entraban en ese servidor de chat usando clientes como mIRC. No se podía compartir música pero si se podía mandar un mensaje indicando qué música se estaba escuchando. Un usuario empezó a compartir títulos de canciones de Charon. Me pudo la curiosidad, busqué música de ese grupo y aunque se disolvió en 2011 sigue siendo mi grupo favorito.

Antonio Moreno 

Abandonados: Podría colocar a estos elegidos por Orfeo en ambos apartados. Desde su primer disco con Russell Allen (The Damnation Game. Inside Out Music, 1996) hasta el incomprendido Paradise Lost (Inside Out Music, 2007) con parada especial en Twilight in Olympus (Zero Corporation, 1998) Symphony X son mi banda de cabecera. El punto de inflexión, salvando algunos temas de la friolera de 12 canciones, Iconoclast (Nuclear Blast, 2011). Puede que el fichaje por este sello fuera determinante. El caso es que dejaron de lado las melodías y unas estructuras que volverían loco a cualquier estudiante novato de música a cambio de una mayor (y desmedida, e implacable, y a veces sin sentido) agresividad y contundencia. Los cambios de ritmo, las partes lentas profundas, las letras inspiradas… Todo eso se fue al garete definitivamente en su último álbum, Underworld (Nuclear Blast, 2015). Todavía no he sido capaz de escucharlo entero y no creo que lo haga. Cada vez que el aleatorio de la radio del coche me obliga a darle otra oportunidad elijo la carpeta del Twilight y voy directo a Through the looking glass. 

Adoptados: Y la banda responsable del disco protagonista en esta sección podría correr la misma suerte que el abandonado. Con más altibajos, eso sí, Blind Guardian también ha ido cambiando y jugando con su sonido a lo largo de su carrera. A veces mis oídos se han alegrado, otras han creado enormes tapones de cera. Pero hay un álbum, un regalo de los dioses, que jamás podré abandonar y que no puedo dejar de escuchar por más cera que quieran acumular mis conductos auditivos. Nightfall in Middle-Earth (Virgin Records, 1998). Puede que estés leyendo esto y al mismo tiempo se esté publicando en nuestra web un artículo sobre sus 20 años de vida. Lo más destacable de la obra magna pero inacabada de Tolkien, El Silmarillion, musicado, cantado, interpretado y narrado con una sensibilidad y una agresividad acordes a cada parte del relato. Simplemente una obra maestra de la música contemporánea. Al contrario que con Underworld, hay una norma no escrita mientras conduzco: cuando el aleatorio da con cualquier pista del Nightfall, el Nightfall se queda. Además son muchas las bandas y artistas que no puedo abandonar y que no cabrían ni en diez i Revistas. Por otra parte adoptaría a Eddie Vedder, con papeleo y todo. 

Mayte Nékez 

Abandonados: en materia musical he sido desde niña un poco esponja, y los grupos o solistas que entran a formar parte de mi discoteca, se quedan ahí perennes. A veces permanecen en silencio durante tiempo, como La Fuga, Sôber o The Corrs, grupos significativos en mi adolescencia que recupero de vez en cuando. Sí hay estilos que he prácticamente olvidado: el “Breakbeat” de finales de los 90 o el “rap”, del que sólo conservo a Nach, Zatu Rey o mis compañeros de instituto Marco Skinny y Purebloc. Si tuviera que nombrar a algún artista que ha dejado definitivamente su lugar en mi playlist, sin duda sería Laura Pausini, cantante con temas demasiado edulcorados para la Mayte de ahora, y también Alejandro Sanz desapareció para mí cuando publicó El alma al aire. 

Adoptados: De niña adopté a Queen (amo a Freddy Mercury), a Mecano; años después a Bon Jovi y a los Guano Apes… pero los protagonistas de este apartado, a día de hoy, son sin duda los irlandeses U2. A pesar de que conocía muchos de sus temas y tenía un Greatest Hits en mi colección de CD’s, nunca los tuve tan presentes hasta que me mostraron en profundidad todos los entresijos de la discografía de esta histórica banda de rock. Incluso el último disco publicado hace unos meses, Songs of Experience, que es una nueva apuesta experimental, intimista, vinculada al álbum anterior, Songs of Innocence, ha sido un gran descubrimiento en cuanto al fondo en los significados de sus melodías y sus letras, haciéndome ver a U2 más allá de los sonidos con los que la mayoría del público los identifica. Estos dos últimos discos, son asociados por muchas personas con el libro de poemas ilustrados de William Blake, ya que comparten título con él. Os los recomiendo.

A. Ramirez 

Abandonados: File not found. 

Adoptados: Algo ocurre en el panorama musical cada vez que Depeche Mode lanza un nuevo disco. Y es que cada trabajo de la la banda es comparado obsesivamente con toda su trayectoria musical en lugar de considerarlo como un trabajo aparte, como si desde 1981 estuviesen creando un superdisco que sólo estará terminado cuando estén muertos. Hace un tiempo coincidí con mi admirado Santi Rex (vocalista de los míticos Niños del Brasil) en un local de Sevilla. Hablamos de la música actual y de lo efímero que hoy día es el efecto de un disco cuando sale al mercado. Me acordé de cuando aparecía un nuevo disco de Depeche e iba rápido a Sevilla Rock a comprarlo. Era todo un ritual y me sentía realmente importante y distinto al hacerlo. Al volver a casa repasaba los títulos de las canciones e imaginaba el significado oculto y misterioso de la portada. Colocarlo en el tocadiscos, con la moneda de 5 duros sobre la aguja por si saltaba, y disfrutar escuchando el disco y leyendo las letras... Convenimos que esto ocurre con cualquier expresión artística en estos días rápidos en que nos ha tocado vivir donde todo es fugaz, Sevilla Rock ha desaparecido y 5 duros no valen nada. Al despedirme de Santi Rex y salir a la calle, me descubrí tarareando Everything counts de los DM de 1983 en una calle cerca de la alameda de 2017. ¡Qué contradicción! Acabé reconociendo que la magia existe y que hay, por suerte, acordes artísticos eternos. 

Nacho Delgado 

Abandonado: He de decir que me gusta mucho la música, disfruto dándole al play, cerrando los ojos y dejando pasar el tiempo. Esto me pasa con una cantidad importante de géneros musicales, hip hop, nu metal, rock un poco más clásico, algo de clásica también, electrónica... en fin, no añado más. Una vez dicho esto, añado que hace pocos meses le di una oportunidad al rapero catalán Porta y a su disco No es cuestión de Edades. Como supondréis, si está en este apartado es porque no me convenció para nada. Demasiado egocentrismo y odio contenido en sus letras, lo único salvable de lo que conozco de este artista son los temas dedicados a Dragon Ball (Dragon Ball Rap y Dragon Ball Rap 1.5) y no están en ese álbum. Tal vez sea un caso en el que he escuchado el ‘disco malo’ de un cantante y los demás me dejan asombrado, pero... necesitaría un buen motivo para darle una segunda oportunidad. 

Adoptado: M Clan es el elegido para esta ocasión. El grupo de Murcia fundado en 1993 sigue con una fuerza increíble. En el pasado año 2014 hicieron un concierto por su 20º aniversario contando con más de 7 colaboraciones entre las que se encontraban Enrique Bumbury, Fito Cabrales o incluso Miguel Ríos. Como álbumes me gustaría destacar Para no ver el final y Arenas movedizas, dos discos de temática opuesta: las dos caras del amor. No sería capaz de indicar un sólo tema por encima de otros muchos, las versiones que han hecho de algunos clásicos son muy buenas (Like a Rolling Stone, Todo negro, etc.) pero puestos a mojarnos... me parece realmente bueno por la letra Canción de invierno y, musicalmente, me gusta mucho Hasta la vista Rock & Roll, me invita a cantar ese estribillo coreado.

Mario Tornillo 

Abandonados: Solo he abandonado grupos a los que antes había mimado. El fervor de la adolescencia me convirtió en un ultrasónico seguidor de Los Piratas. Los Héroes no llegaron a atraparme como sí hicieron algunas bandas de rockandrolillo nacional, que no nombraré porque espero, contra viento y marea, no abandonarlas del todo. En mi pequeña colección de casettes y cds, el tono anglosajón lo ponían entonces el brit pop y el grunge, cuyos grupos más representativos escuché thousand times, Oasis, Blur o Nirvana. Tras picotear varias músicas experimentales, como Tool y compañía, buceé largo y profundo en el pop patrio, muchos grupos habituales incluso hoy en festivales de verano, que llegaron a saturarme. 

Adoptados: Después de haberlos ninguneado, los Planetas se hicieron prácticamente más fuertes que ninguno. Los gustos fueron evolucionando hacia Radiohead, Nacho Vegas y Pink Floyd y fui adoptando muchísimos grupos por el camino, incluso he tenido una época yeyé. Me gusta también dar el cante… y el do de pecho.

Jesús Paluzo 

Abandonados: ¿Qué es eso que tiene la música que te llena de sentimientos y te permite alcanzar un estado mental que se apaga cuando para de sonar? ¿Y cómo sabes qué es lo que quieres escuchar en cada momento? A veces escucho música que me parece más poesía por sus letras, otras por la fuerza que tiene, de vez en cuando me pongo romanticón y otras veces me apetece bailar (yo solo) o hacer ejercicio o motivarme o recordar viejos tiempos o sencillamente no pensar. ¡Sí, eso! Entrar en Spotify o tu carpeta de varios Gigas de música es como acercarse a un buffet de sentimientos y elegir el que necesites. Por esa razón, rara vez he abandonado un grupo o artista. Siempre vuelvo en algún momento. Sin embargo, podría decir que he tenido épocas de empacharme de alguno y aquel abuso provocara una alergia permanente sobre mis oídos que me prohibieran volver a escucharlos. Es el caso de Ace of base en mi adolescencia, o Fyahbwoy, cuando el bailable y buenrollero ritmo del reggae me despertara cada mañana para comenzar el día a tope de energía. También reconozco que fue el caso de Fall Out Boy y, aunque me duela, Linkin Park y La Oreja de Van Gogh. Aunque de estos me pongo la vacuna cada cierto tiempo… 

Adoptados: Esta parte es más fácil, dado que continuamente (suele coincidir con la llegada de nuevas personas a mi vida) voy adoptando nuevos grupos y artistas que voy conociendo. Pero como son muchos, hablaré de los que no han parado de brindarme emociones y han sido capaces de abrazarme en cualquier momento, fuera lo fuera lo que quisiera sentir. Ahí estuvieron y están: Nach, Rozalén, Jarabe de Palo, Fito y Fitipaldis, El Chojin, Rayden (en su época más madura) y Mago de Oz. Creo que por sus letras. Por otra parte, considero una falta de respeto no mencionar a los que han construido viajes emocionales tan importantes en mi vida, aunque haya sido con canciones más concretas. Se hicieron hueco Pignoise, The Police, James Blunt, Leiva, Melendi, Bob Marley, John Legend, Extremoduro y Green Day. También la banda sonora de La La Land me ha permitido disfrutar de cientos de kilómetros en coche, idas y vueltas. Y no olvidar Los Aslándticos con su Mi primer día. 

David Losada 

Abandonados: A lo largo de mi vida hubo música de la que disfruté y hasta adoré, que dejaron poso en mí... pero que ya no me hace tilín como para escucharla largas horas... con mi primer Walkman y cascos, regalo de cumple a los 12, empecé escuchando una cinta de Mozart, y no me cansaba. Más tarde grababa todo lo que pillaba en la radio, pop ochentero total (Mecano y otros), y no descubrí otros estilos de música hasta bien entrados los noventa, sumergido como estuve en los videojuegos. Entonces descubrí HIM, REM (Losing my religion), Michael Jackson, Alejandro Sanz y otros tantos que se quedaron en el olvido, como Linkin Park, Marea e incluso Avalanch pero que no hicieron más que ampliar mi paladar, saboreando todo tipo de estilos. 

Adoptados: No es sino con la madurez cuando te vas decantando por artistas y estilos. Estos son por los que no pasan los años, que te traen gratas sensaciones de antaño y ahora; música que ya no escucho tan a menudo, pero que no me importa volver a escuchar cuando la pinchan por casualidad en la radio. Música que te llega muy profundo, que te hace pensar y evoca sentimientos de lo más opuestos. Cronológicamente, muy resumidamente, artistas como Maná y Ricardo Arjona (cuánto aprendí de sus letras), Queen, de increíbles registros y fuerza, pocos transmitían tanto como ellos. Amaral y La oreja de Van Gogh por coincidencia en el tiempo de sentimientos, Three days grace, cuya fuerza me inspira, aunque cada vez menos, y similares. Esto en cuanto a grupos, aunque hay canciones sueltas vascas poco conocidas que es de obligación mencionar (y escuchar al menos una vez, con o sin traducción), y que guardo en el corazón como Txoria Txori de Mikel Laboa, Ilargia de Ken Zazpi, Xalbadorren heriotzean de Xabier Lete, Aitormena de Hertzainak o la conocida Lau Teilatu de Itoiz. Música con mensaje... ni reggaeton cutre ni heavy demasiado heavy.

 

viernes, 9 de abril de 2021

La ciencia detrás del webcómic

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Expresarse, sumergir la mirada hacia dentro y respirar hacia fuera. 
 
Contar historias desde la ciencia, dibujarlas y difundir un mensaje más allá de publicaciones en revistas especializadas, pizarras, calculadoras, cuadernos y laboratorios. Desde el ERC (European Research Council) han apostado por el trazo y color para divulgar varios proyectos científicos. Desde la belleza a la vida de las células, ya cuentan con más de una docena de cómics. Así podemos embarcarnos a un viaje por el paradójico “nanocosmos” en el webcómic Estrella, en la pantalla de nuestro ordenador deslizándonos con la rueda del scroll a ritmo de transbordador espacial. 
 
Viñeta de ESTRELLA, por Lorenzo Palloni
para ecrComics y el proyecto Nanocosmos.
 
Al fin, tras dirigir la mirada hacia dentro y hacia fuera, probablemente se ve lo mismo: un universo.
 
Texto de Mario Tornillo
Créditos de la imagen, al pie de la misma



miércoles, 7 de abril de 2021

Letras a ritmo de jazz

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Quizás sea el hechizo de la sinestesia, como quien ve colores con los sonidos musicales, tal vez mera sugestión. ¿Es coincidencia que las teclas del piano sean blancas y negras, como el trazo de la tinta en el papel, como la Times New Roman en la luz del monitor?

Un experimento: la próxima vez que escribas frente a tu ordenador, acariciando o aporreando las teclas, cierra durante un momento los ojos. Escucha la música de tu escritura. ¡Ahí está!

Ahora, un experimento más: acércate a esa ventanilla donde venden billetes para remontar el Mississipi. Envuélvete bien en tu pelliza y esquiva la humedad del río mientras el fosco humo se va quedando atrás. En un desafío anacrónico, saca tu portátil y, sobre tus rodillas, entra en https://jazzkeys.plan8.co/ y… escribe.


Escribe tu jazz aquí.



JazzKeys™ convierte el tamborileo de tus dedos sobre el teclado en una melodía de Jazz. Sonará mejor o peor, al menos, habrás hecho un viajecito a Luisiana.

Texto y capturas del gran Mario Tornillo

sábado, 6 de febrero de 2021

Los galeotes de la escritura (frente al teclado del ordenador)

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Perdía el galeote la cadencia, se movía al trantrán, mostraba flojera y enseguida le hacían sentir el escozor del rebenque en el lomo. 

¿Cómo se puede azuzar a alguien que escribe? Eso sí, con una condición, tal vez las más obvia: sin destruir sus frases, sus versos. 

Si quieres escribir sin parar y ser víctima del texto, en The Most Dangerous Writing App eres látigo, eres víctima, salvador y verdugo. Se trata de jugar a ser un galeote por unos minutos, remando para evitar destruir tus frases y versos, para entrenar el duende, la musa, el pepito grillo. Incluso perdiendo el ritmo no habrá cicatrices en la espalda, ya sabemos contentarnos diciendo que será bello precisamente por ser efímero, al menos, hasta que inventemos los bocadillos de inmortadela.

 

Texto de Mario Tornillo
Imagen capturada de https://www.themostdangerouswritingapp.com/