domingo, 19 de enero de 2020

Muero

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El amor no se acaba
aunque me mates.
Me libro del cuerpo
de ti de la cabeza,
la tierra estalla
en realidad profunda,
soñar que muero dormida
mientras bebes, el cauce de mi sangre.
Abrir la cicatriz de la infancia,
la flor de pétalos calientes,
abrir las puertas de espejo.
Soñar que muero dormida
aunque ahora me estés matando
no sepa tu nombre,
no quieras beber mi sangre.
Ríos de leche, la niebla, tu boca
el blanco de la noche.
Soñar que muero eterna,
dormir la realidad profunda.



Poesía de Marina Oroza
Imagen de Pixabay


viernes, 17 de enero de 2020

Cómo me deshice de quinientos libros

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...durante años tomé el camino de las librerías de viejo. Cuando uno empieza a sentir la atracción de estos establecimientos llenos de polvo y penuria espiritual, el placer que le proporcionan los libros a empezado a degenerar en la manía de comprarlos, y ésta a su vez en la vanidad de adquirir algunos raros para asombrar a los amigos o a los simples conocidos. 

¿Cómo tiene lugar este proceso? Un día está uno tranquilo leyendo en su casa cuando llega un amigo y le dice: ¡Cuántos libros tienes! Eso le suena a uno como si el amigo le dijera: ¡Qué inteligente eres!, y el mal está hecho. Lo demás ya se sabe. Se pone a contar libros por cientos, luego por miles, y a sentirse cada vez más inteligente. Como a medida que pasan los años (a menos que se sea un verdadero infeliz idealista) uno cuenta con más posibilidades económicas, uno ha recorrido más librerías y, naturalmente, uno se ha convertido en escritor, uno posee tal cantidad de libros que ya no sólo eres inteligente: en el fondo eres un genio. Así es la vanidad esta de poseer muchos libros. 


Fragmento de relato de Augusto Monterroso
Imagen de Pixabay 

miércoles, 15 de enero de 2020

lunes, 13 de enero de 2020

Buenas noches

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Y de nuevo me desplazo lejos y a la vuelta... echar la vista atrás y aprovechar el silencio que se genera en el autobús para escribir que me encantaría poder decirte "buenas noches" todos los días, tenerte a un palmo de mí, escaparme de la rutina besándote y que no me pese ser un esqueleto que se alquila para pagar facturas.

Poder reflejar con palabras que mi corazón late más fuerte y en tus labios soy primavera; que me encantan esos surcos que te salen cuando te digo: te quiero, esa sonrisa que llega hasta tus ojos. Y que  deseo vivir más de esos momentos en los que estamos tan fundidos que no sabemos si la voz saldrá por tus cuerdas vocales o las mías.



Saray Pavón

sábado, 11 de enero de 2020

Giacometti...

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...o la frustración hecha arte. El delirio parece poseer sus trazos o sus esculturas de escayola pero Alberto tiene muy claro lo que quiere plasmar. Su realidad. Se aleja de ideas preconcebidas y crea una nueva forma de ver. Se adentra en la esencia de su modelo y la captura. Es puro magnetismo.

Dicen que su estilo más característico lo desarrolló a partir de comienzos de la década de 1940. Aparecen entonces sus figuras humanas alargadas y superficie áspera, esos seres despojados de la carne: reducidos a piel y huesos. Cadáveres solitarios y anónimos pese a que puedan estar incluidos en una composición. Seres "a mitad de camino entre la nada y el ser", según los definió el filósofo Jean Paul Sartre. "A primera vista parecen mártires consumidos salidos del campo de concentración de Buchenwald. Pero poco después se abre paso un concepto distinto: esas naturalezas delgadas y finas se elevan al cielo". Y en mi caso fue así: lo que inicialmente me causó rechazo fue lo que luego me atrapó.

Aún no he estado frente a ninguna pieza suya más allá que los píxeles encerrados en la nube cibernética pero Jean Cocteau dijo: "He visto las esculturas de Giacometti, son muy potentes y al mismo tiempo tan delicadas que te entran ganas de describirlas como nieve que conserva la huella de las pisadas de un pájaro".



Texto: Saray Pavón
Imágenes sacadas de internet, composición A.Moreno


jueves, 9 de enero de 2020

INSUMISIÓN

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Estoy harta
de la ansiedad y de las infusiones
calientes para aplacarla
de la lentitud del calendario
de buscar empleo o algún curso
para adornar el currículum
 de las tareas domésticas con aroma a amoniaco,
de los que fingen ser poetas
de los que regresan con la excusa
de “tú eres mi mejor error”,

por eso, firmo esta tregua
 para ocupar un puesto en el bando
 de los ignorantes durante un tiempo
y disfrutar de la tranquilidad que supone
no ser una misma.
Poema de Ana Patricia Moya, Periquilla de los palotes 
Imagen de Pixabay