sábado, 22 de enero de 2022

Las cicatrices

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Las cicatrices sirven para muchas cosas, pero sobre todo para hacerse el chulito.
Todos somos espermatozoides triunfadores. Desde ese abuelete que se baja del avión con cinco ensaimadas mallorquinas hasta el inventor de Cortylandia, todos hemos sido el más rápido entre 300 millones de espermatozoides, y algo nos ha quedado de eso. Todos sentimos una íntima satisfacción cada vez que destacamos en algo, da igual en qué aspecto:
-Me he comprado un iPhone nuevo que es más fino que una cáscara de huevo.
-Pues yo, una vez, me comí sesenta huevos duros de una sentada, y con cáscara.
-Pues yo, una vez, tuve una hernia inguinal con la cara de la Dama de Elche, pero me la quitaron y ahora tengo la cicatriz, mirad.
Ahí todos se callan. Cuando un hombre enseña una cicatriz, acto seguido todos empiezan a enseñar las suyas[...]

Fragmento de ¿Por qué los mayores construyen los columpios siempre
encima de un charco? de Luis Piedrahita
Imagen de Pixabay

jueves, 20 de enero de 2022

Sólo soy una persona

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No, no voy a mencionar Laika como ejemplo ya que quiero destacar las cualidades positivas que pusieron Mecano en el nº1 de una frikiniña (además, por suerte, no aparecía en los vinilos ni cintas que tenía). A los cuatro años decía que era mi grupo favorito: me hacía bailar y pensar (ya llegaré al apartado de las letras). Sabía todas las canciones de memoria (con alguna licencia donde entendía otra cosa) y cada novedad que llegaba a mis manos la degustaba con las mismas ganas -y repetitividad- que las antiguas melodías. Confieso que, actualmente, en mi iTunes se pueden encontrar bastantes canciones de este grupo electropoptrópico.

Esos ritmos animados pero letras desgarradoras -que juegan con dobles y triples sentidos-, ese look de: me visto como me da la gana aunque en tu cuadrícula no calcen los tirantes con unas bambas (según mi corrector: bombas); tendría que llevarme días para poder seleccionar la canción que me marcó más:

La angustiante Estación o la expedición de los Héroes de la Antártida, el agridulce No es serio este cementerio o el desgarrador (el) fallo positivo hablando del sida, la doble moral y los sentimientos ahogados por una cuerda en el desván. El lago artificial donde puedes pensar en una relación amorosa/sexual o en una droga. El certero No pintamos nada, el previo No aguanto más y ese liberador Me voy de casa.

Y No tienes nada que perder... “la única salida es la revolución” (El peón del rey de negras) para frenar la presión del Balón y “el ruido de las fábricas al despertar, los olores y colores de la gran ciudad” (Cine) o ese reencuentro en El club de los humildes (reconozco que ganó con las escuchas).

También Me cuesta tanto olvidarte: “la cara vista es un anuncio de signal, la cara oculta es…” ¿le pagaría la marca por meter una cuña?, pero ¿quién no ha dado portazo sin dejar de pensar en lo que ha quedado atrás?. O Mujer contra mujer: Recuerdo preguntarle a mi madre porqué iban a lanzar piedras contra dos mujeres que se querían (ingenua aún de la estupidez de unos muchos) y, con su respuesta, se podía seguir construyendo la pared que las protegiese.

Para ir cerrando, que tienen una discografía muy extensa, un breve apunte sobre Cruz de Navajas: “…quiere cama pero otra variedad. Y María se moja las ganas en el café, magdalenas del sexo convexo…” creo que ya sé porqué fui precoz en el sexo, mentalmente hablando… claro.

Me han influido o marcado hasta el punto de que al describirme, ahora caigo, parece que me inspiré en Sólo soy una persona. La verdad es que tengo que agradecerles muchas horas de felicidad (y aprendizaje) a mi padrino Alejandro y a mi tita Virginia. Y a Miguel Agramonte por el vídeo apoteósico que hizo sobre Mecano... tenéis que verlo: desde entonces Aire e Hijo de la luna tienen un toque distinto.


Texto de Saray Pavón 
Fotografías de Mecano

 

martes, 18 de enero de 2022

La obcecada

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Ayer nevó en la sierra,
no lejos de la casa.
En el jardín, ave del paraíso
sin alas ni horizonte, la strelitzia
ha comenzado a florecer.
El frío es denso aún; pero ella insiste.
Su corazón no sabe de estas cosas.

Y en esa obcecación
le va la vida.

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Poema de Agustín Pérez Leal
Fotografía de Marc Holcroft 


domingo, 16 de enero de 2022

Así debe ser

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Pero si afirma que el cuadro está incompleto, así debe ser. Ya ha manifestado que todo lo suyo quedará sin terminar; que todas las cosas son apenas una tentativa hacia algo que nunca se puede alcanzar; que toda cultura humana es sólo un anhelo hacia algo irrealizable. Y que, por consiguiente, todo carece de sentido.

Fragmento de El enano, de Pär Lagerkvist
Imagen de Pixabay

viernes, 14 de enero de 2022

Epitafio frente a un espejo

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Dura ha de ser la vida para ti,
que a una extraña honradez sacrificaste tus creencias,
para ti, cuya única certidumbre es tu recuerdo
y por ello, tu más aciaga tumba.
Dura ha de ser la vida, cuando los años pasen
y destruyan al fin la ilusa patria de tu adolescencia,
cuando veas, igual que hoy, este fantasma
que tiempo atrás te consoló con su belleza.
Cuando el amor como un vestido ajado
no pueda proteger tu tristeza
y motivo de burla, de piedad o de asombro,
a los ojos más puros sólo sea.
Duro ha de ser para tu cuerpo ver morir el deseo,
la juventud, todo aquello que fuiste,
y buscar sin pasión tu reposo
en la sorda ternura de lo débil,
en la gris destrucción que alguna vez amaste.
«Es la ley de la vida», dicen viejos estériles,
«y nada sino Dios puede cambiarlo», repiten,
a la luz de la noche, lentas sombras inútiles.
Dura ha de ser la vida, tú que amaste el mundo,
que con una mirada o una suave caricia soñaste poseerlo,
cuando la absurda farsa que tú tanto conoces
no esté más adornada con lo efímero y bello.
Dura ha de ser la vida hasta el instante
en que veles tu memoria en este espejo:
tus labios fríos no tendrán ya refugio
y en tus manos vacías abrazarás la muerte.


Poesía de Juan Luis Panero
Imagen de Pixabay

miércoles, 12 de enero de 2022

Timbrazos

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una mañana de viernes
quince noches después
llaman a gritos
al timbre de mi portal:

seriamente enfermo de amor
yo me encuentro en cama,
incapaz de salir de ella
sin la ayuda de tu mano
y el impulso de tu corazón:

pero creo reconocer tu voz
en el sonido cercano
y estimulante del obstinado timbre

y puedo verte en carne y hueso
cinco pisos más abajo
en la plaza de la soledad
con tu cesta de mimbre,
la urna con las cenizas de tu padre,
las dos maletas a cuestas
y tu perro
marcando de nuevo su territorio:

así que me falta tiempo
para plantarme en el pasillo
y preguntarle al portero automático:

¿sí? ¿quién es?

cartero:

pero a pesar del amargo
y doloroso desengaño inicial
ya estoy bajando de tres
en tres
y en cuatro
o cinco
los ochenta y seis escalones
que me separan del buzón:

confío de verdad
ciegamente
en que estarás esperándome dentro
con noticias ilusionantes
acerca de la buena vida en común
que vamos a tener a partir de ahora:

ven aquí, davichu
ven aquí, guapísimo mío
que te quiero, te quiero mucho
¿comprendes lo que es eso, david?

comprendo que luego
facturas y publicidad en una mano
he de agarrarme
con firmeza con la otra al pasamanos
y tomar aliento en cada rellano de la escalera
para ir subiendo de uno en uno
lenta, penosa y tristemente
los ochenta y seis peldaños
que me separan de este camastro
en que sigo tendido hoy en día y que
seriamente enfermo de amor
no pienso abandonar si no es con
ayuda de tu mano
y el impulso de tu corazón: 

porque a mi entender

y corrígeme si me equivoco

si se puede seguir con la vida
si se puede seguir con la vida

si se puede

entonces no era amor:



Poesía de David González
Imagen de Pixabay