miércoles, 10 de abril de 2024

martes, 2 de abril de 2024

Pura supervivencia

0

29/12/2020
Nova es pura supervivencia. La encontró mi hija por esos parajes que ahora recorre feliz. Abandonada a su suerte. Enferma de leishmania. Delgada hasta no ser más que pellejo encima de los huesos. Llena de pulgas. Sin pelo en muchas zonas. Caminando en postura fetal, rodillas dobladas hacia dentro y torso encorvado. Protección segura del maltrato recibido. Temblando más de miedo que de frío. Temerosa de los hombres. Aún era cachorra, un año de vida. Ahora tiene diez años. Es feliz desde aquel día de encuentro. Ha aprendido a distinguir a los hombres de esos otros seres que sólo tienen de hombre la apariencia. Que hacen daño, maltratan, devuelven mal por bien. Tal vez alguien debió quererlos un día y no lo hizo. Y sacaron la conclusión errónea de que el amor no existe. Tampoco a Nova la quisieron y siempre ha dado amor. Es inteligente. Por eso también por fin lo encontró. Que nada te quite tu capacidad de amar, porque es el mejor don que tienes.

Texto e imagen de Maite Márquez Martín

domingo, 17 de marzo de 2024

viernes, 1 de marzo de 2024

domingo, 18 de febrero de 2024

Me devolviste la juventud

0

02/12/2020
Me devolviste la juventud. Me llenaste de paseos por el campo y carreras. Mi temor era no poderte sostener en unos años, si tu energía seguía teniendo la misma fuerza. Me diste tu amor por la vida, tu alegría y tu paciencia. Ibas tras lo que llamaba tu atención, sin pensar que te tenía sujeta. Me llevabas en volandas a donde quiera que fueras. Si te soltaba, corrías haciendo una circunferencia, de la que yo era el centro de tu referencia. Me gustaría que hubiera un lugar donde encontrarnos, sin miedos ni pandemias. Qué cortaron tu libertad y mermaron tu socialización, sin que comprendieras cual era la razón. Me dejaste tu mirada, para siempre clavada en mi corazón

Texto e imagen de Maite Márquez Martín

miércoles, 14 de febrero de 2024

Vals en solitario

0

Extraño ser y extraño amor, tuyo y mío,
absurda historia, delirantes imágenes,
remotos pasajeros en un tren sin destino,
compañeros entonces, unidos y tan lejos,
al filo de la vida, donde duerme el silencio.

Suene por ti, interminable, un vals,
suenen por ti, incansables violines,
suene una orquesta en el salón enorme,
suenen tus huesos celebrando tu espíritu.

Una copa de tallado cristal, alzada al cielo,
brinde por tu azul adolescencia disecada
y madera y metal festejen tu retrato
de borrosa figura y suave pelo oscuro.
Suene, suene hasta el fin el largo trémolo,
la delicada melodía, vagarosas nubes de pasión
bañando de alegres lágrimas tus ojos imposibles,
dibujando en tus labios un deseo perdido,
entrega fugitiva, besando sólo el aire.

Vals en el tiempo y en la dicha sonámbula
de la eterna alegría y la más tersa piel
riendo bajo luces de radiantes reflejos,
inmóviles estrellas en la noche fingida.

Música y sueño, sueño technicolor,
tan cursi y tonto que llena de ternura
en algunos momentos del todo indeseables
cuando vivir resulta un sueño más grotesco.

Oh amor de Mayerling y antigua Viena,
dulce Danubio y fuegos de artificio.

Oh amor, amor al amor, que te conserva
como un oculto talismán y mariposas disecadas.

Extraño ser, extraño amor, extraña vida tuya.

Una gota de sangre en una gota de champagne,
el ruido de un disparo irrumpiendo en la música,
un helado sudor tras las blancas pecheras,
no podrán detenerte, hacer cambiar tu paso.

Tú seguirás, sobre ti misma, bailando siempre,
soñando siempre, soñando enloquecida,
aunque caigan, con estruendo de cascote y tierra,
los decorados techos, las gráciles arañas,
y rasguen lentamente tu rostros los espejos
y en un quejido mueran las cuerdas y sus notas.

Tú seguirás, eternamente sola y desolada,
girando entre las ruinas, evocando otras voces,
sonriendo a fantasmas con tímida esperanza,
en helados balcones abrazada a tus brazos.

Verás borrar la noche, su temblor inconstante
y otra luz, turbia luz, iluminar tu reino.

Su terquedad cruel descubrirá las ruinas
y la verdad del tiempo detrás de tus pupilas.

Pero tú seguirás sin detenerte nunca,
fantasma ya tú misma en el gris de la sombra,
altiva la cabeza sobre el cuello intocable,
girando para siempre, bailando para siempre,
frente a la sucia realidad de la muerte,
frente a la torpe mezquindad de los hechos.

Tú seguirás, extraño ser, extraño amor,
danzando sola, escuchando impasible
ese vals de derrota, extraña magia,
ese vals de derrota, tu más cierta victoria.
Poema de Juan Luis Panero
Imagen de Pixabay