sábado, 21 de septiembre de 2019

Crónicas cristinas

0











Ocurrió una madrugada de tanto sembrar supersticiones. En la tele una chica dijo ver, desde la ventana de su habitación, una plaga de ratas pululando por las lápidas del cementerio, o una plaga de liebres u otra plaga de algo oscuro; pequeñas cosas escurridizas demasiado lejos para afinar qué era aquello. Aquella mujer con vistas a la necrópolis urbana; todavía con el sueño inflándole la cara, veía atónita cómo unas manchas grises se dispersaban entre las tumbas y trepaban como macacos por los cipreses. Hasta aquí nada demasiado excepcional de no ser porque los seres que se descolgaron de los nichos, que se desclavaron de las cruces, que humanizaron sus metales, eran los cristos metálicos de los cementerios católicos. Eso fue lo que sucedió y de lo que luego se hicieron eco todos los telediarios. No hubo ladrones, eran los propios cristos autómatas que corrían como pequeños velociraptores digitales. Costó demostrar que aquello no era una broma; igual que a Cristo resucitado le creyeran los apóstoles.

Medianos cristos de bronce, de calamina, o de latón dorado e inoxidable; cagados de pájaros y pringados de líquenes. Caminan con el hueco en la espalda por ahorrar material; con los avisperos dentro y las desconcertadas avispas rompen sus aguijones inútiles en las aleaciones duras de los cristos resucitados del apocalipsis de las fraguas. Abandonan sus tumbas; trabajosamente se arrancan del pegamento; de las soldaduras y blincan sobre el granito, sobre los epitafios, sobre las flores de plástico o tela con tallos de alambre. Es la resurrección de los cristos –que no de los muertos- . Corren en marabunta y suenan los tintineos de sus pasos ferreteros por el asfalto, por las calles. No agreden ni roban aunque sí presentan resistencia si son capturados; no comen nada ni beben nada, para qué. Sólo husmean, huyen, trepan; chocan sus metales cuando se hacinan en algún lugar como perritos de la pradera. Por supuesto parece que no hablan, y sus miradas son vacías, de molde industrial. Qué pretenden estos cristos, algunos que deambulan descuidados por las autovías son atropellados y quedan empotrados en los radiadores, otros resultan mutilados tras el accidente y se van corriendo mancos o cojos sin el brazo cobrizo que queda retorciéndose en la cuneta como un rabo de lagartija. Quien ha intentado capturar un cristo con las manos lo ha lamentado para el resto de sus días, pues los cristos para liberarse no dudan en crujir los dedos del cazador con una fuerza de alicates, con una violencia de cizalla.

Cristos crucificados con grapas en los puños que imitan clavos; libres de la cruz granítica y funeraria, errabundos en manifestación metálica y singular militancia. Regatean entre nuestras piernas como niños de tres años, y si nos rozan con sus hombros fríos de matadero en la pantorrilla se nos pone la piel de gallina. Cristos que han mellado la boca mordedora de los perros; han roto uñas de gatos cazadores. Han cascado las conchas de las playas y algunos se hunden en el légamo de los ríos levantando remolinos negros en la superficie. Cristos ateos, gimnastas, pequeños ironmanes autistas; sagrado autodidactismo de los cristos que no volverán a sus losas de musgo y noviembres.

         —A ti también se te ha ido el cristo.
         —Pues yo le rezaba mucho.
         —Se ve que nunca es bastante.

Ahora miramos con reticencia a los grandes cristos de retablo; los cristos guapos de procesión y policromía. Hay guardias en las iglesias, científicos en los altares vigilando sus vísceras de maderas viejas. Ya hay quien ha visto a uno desclavarse de un brazo a lo Marcelino pan y vino. Así que se legisla para su control, decretos de derecho romano para evitar una superpoblación; miramos a los cristos con ojos de Pilatos y se persiguen los moldes clandestinos que hagan más cristos. El cristo de mis abuelos; allí desde los años setenta, era uno de los medianos que mi madre daba con algodón mágico y una bayeta. Se ha ido y ha olvidado su “inri”. Andará por ahí tocando los timbres de las casas para luego salir corriendo; pisará hormigueros y dejará que las hormigas lo abarroten hasta que se cansen.

Otra madrugada después; la misma chica dormilona que viera el éxodo de los cristos, dijo oír una cacharrería por ahí afuera, se asomó y vio como un tipo se adentraba de una manera sigilosa en el cementerio; tenía aspecto de vagabundo, barbado y melenudo; ella dijo textualmente que “se parecía a Jesucristo”. Tras de sí traía la gran tropa de cristos metálicos que desfilaban como nazis en blanco y negro guiados por aquel flautista de Hamelín sin flauta. A la orden gestual de ese tipo los cristos iban ocupando sus lápidas como oscuras golondrinas sus nidos a colgar. Pero descubrimos de día que estaban desordenados; en cruces de otro muerto; algunos torcidos, como puestos con prisa.

Texto de Garven 
Imagen de Pixabay (Raheel Shakeel)

jueves, 19 de septiembre de 2019

martes, 17 de septiembre de 2019

Tocado por la Musa

0


Nunca he atracado un banco empuñando un plátano como si fuera una pistola. No necesariamente tendría que ser una banana grande. Uno pequeño y maduro vendría bien, cuanto menos llamativo mejor. Recién sacado de la nevera, para que cuando se lo pusiera a alguien en la nuca, al sentir el frío pensara que se trata de un arma de hierro. Soy consciente de que, a priori, puede parecer una idea absurda, pero párate a pensarlo por un segundo.

Los bancos de ahora están bien protegidos, casi todos tienen un detector de metales en la puerta. Con un plátano podrías pasar sin hacer saltar la alarma. Luego está, claro, el tema de cómo reaccionaría la gente, tanto clientes como empleados. Una persona con un mínimo de inteligencia se reiría de ti y seguiría a lo suyo cuando la encañonaras con una pieza de fruta, o si te pones muy pesado, te indicaría un orificio muy concreto por donde podrías metértela. Es lo que debería ocurrir en una sociedad que no estuviera idiotizada. Afortunadamente, no es el caso. Habrá algunos que desearán que tengas éxito con tal de que las imágenes captadas por las cámaras de seguridad salgan en las noticias. Colaborarán contigo para que los medios y las redes sociales les suministren en vena sus quince minutos de fama, y luego declararán haberse sentido confusos o bien haber pasado miedo. Otros se asustarán de verdad, pensando que tienes que estar muy loco y, si bien no puedes cumplir tu amenaza de volarle la tapa de los sesos, sí que puedes agredirlos de cualquier otra forma. Yo por si las moscas no me excedería con los métodos de intimidación. Me limitaría a actuar como si el plátano fuera un arma muy potente sin valerme de más elementos. Así, si me cogieran, sólo podrían acusarme de alterar el orden público, y todo quedaría en una pequeña multa.

Sí, amigo. El plátano es el arma del siglo XXI. Tengo que aprovechar ahora que es una novedad para llevar a cabo mi plan. Después, mucha gente empezará a hacer lo mismo y ya no tendrá tanta gracia. Entonces tendré que probar con algo más agresivo: un consolador a pilas.

Texto de Román Pinazo
Imagen de Karoun Chahinian

domingo, 15 de septiembre de 2019

Aforismos poéticos

0

Calla la voz
y aúlla el alma.
_______

La mayor distancia entre dos personas
es el silencio.
_______

En mi vieja libreta se acabó el cuento.
El príncipe volvió a croar.
________

Llevaba el río dentro
y moría de sed.



Poesías de Anna Benítez del Canto
Imagen de Noemí Villamuza


viernes, 13 de septiembre de 2019

Entrevistamos de nuevo a Alien Rockin' Explosion

0

Los encuentros en la tercera fase de Spielberg… ¡Me río yo de ellos! Nosotros sí que hemos hecho contacto. Y más de una vez. Han pasado más de dos años desde aquella entrevista a la que asistían con su primer disco bajo el brazo recién salido del horno. Esta vez ya están más integrados. Así que les voy a hacer preguntas como si fueran humanos normales y corrientes… No creo que pueda, lo intentaré. Fíjate si están integrados que van con toda la artillería a por su segundo trabajo discográfico, de ahí nuestro interés por conocer qué se cuece en la cocina de la nave. Pero voy a dejar los spoilers para más adelante porque hay mucho que contar. De nuevo estamos preparados para una batalla intergaláctica de buena actitud y buenas canciones.

La i Crítica: Ante todo, enhorabuena por vuestra tercera participación consecutiva en la meca del metal, puede que a nivel Universo. ¿Os gustaría aterrizar en el planeta Wacken donde todos sus habitantes son apasionados de la música (la buena) y todos los días es festival? ¿Veis? No puedo hacer preguntas normales.
Red Trysha: ¡Muchas gracias! La verdad es que no suena nada mal, aunque no sé si podríamos aguantar el tipo, que Wacken es mucho Wacken… Bueno, Van Halien seguro que sí, ¡es incombustible!, pero los demás necesitamos descansar de vez en cuando, un poco al menos.
Van Halien: ¡Buah! ¿Un planeta entero de heavy metal? ¡Eso sería el paraíso!

LiC: Ahora en serio. ¿Cómo fue la experiencia esta vez? ¿Qué la diferencia de las anteriores?
VH: Cada año ha sido increíble, y mejor que el anterior sólo por el hecho de que nos hayan vuelto a llamar. Esta vez, además, teníamos camerino ¡con nuestro nombre! Y una nevera llena de bebidas deliciosas, ¡y galletas de la suerte! Tocar en un lugar como Wacken es una pasada en cualquier caso, pero sentir que poco a poco te consideran de la familia es… indescriptible.
RT: En esta edición hemos conocido a terrícolas súper molones, como el jefazo del festival, Thomas Jensen, que quedó prendado de nuestra versión de Nellie the Elephant de los Toy Dolls, o los asturianos Drunken Buddha, representantes españoles de la Metal Battle que consiguieron hacerse con el tercer puesto del concurso. Son unos terrícolas la mar de majos.
VH: Pero, sin duda, lo mejor de este año ha sido poder estar la banda al completo.

LiC: Sois bastante inquietos. Está la banda y todo lo que conlleva, está Rockin’ Show con sus correspondientes actuaciones (muchas de ellas solidarias), está el Proyecto Rockin’ Ladies (del que hablaremos más adelante), otras inquietudes artísticas y culturales de cada miembro… Venga ya, tenéis la tecnología para clonaros, no me engañéis.
RT: No engañamos a nadie, mentir está feo. Es cierto que Gato maneja la tecnología a su antojo y podría otorgarnos muchas cosas, pero de momento controlar un cuerpo humano durante 24 horas al día es más que suficiente.
VH: Si nos clonásemos… Podríamos tener dos orejas más por cada nuevo clon, eso significaría poder escuchar varios discos a la vez, o, mejor aún, ¡estar en varios conciertos al mismo tiempo! ¡Esto tengo que hablarlo con Gato!
RT: Lo que nos faltaba…

LiC: ¿Cómo va el nuevo disco? ¿En qué punto se encuentra?
VH: Va… lento pero sin pausa.
RT: Hemos tenido muchos conciertos y eventos la primera mitad del año y eso nos ha retrasado bastante, pero ya tenemos todos los temas listos y ahora les daremos los últimos retoques antes de grabarlos definitivamente.

LiC: ¿Habrá alguna sorpresa en este nuevo trabajo? ¿Algo con páginas? ¿Un tema en directo (codazo, guiño… es que estaría muy guay)?
VH: ¡Eh! ¿A vosotros quien os hado la máquina de adivinación?
RT: Algo con páginas, sí. Nos gustan las páginas, y más si tienen dibujitos.

LiC: Y hablando de páginas. ¿Seguiremos viendo vuestras hilarantes aventuras estampadas en papel?
VH: Tenemos que confesaros algo: Rubén “Pocopelo” ya no está con nosotros…
RT: ¡Tranquilos! No se ha muerto, es sólo que ganarse la vida en este planeta es muy difícil, y más si tienes que mantener a varios extraterrestres bajo tu techo. Hemos intentado coger nosotros el relevo, aprender a usar los lápices, pero… no es tan fácil como parecía.
VH: No temáis, como decís los terrícolas: cuando una puerta se cierra, se abre una ventana. Y estamos muy cerca de solucionar este asuntillo.

LiC: En “We Are Here!!” nos contabais la llegada a nuestro planeta y cómo lo vivisteis. ¿Qué viene ahora? ¿Un manual para aguantar las impertinencias de los humanos? ¿”We Wanna Get Out Of Here”?
VH: ¿Cómo que irnos? ¡Queremos quedarnos mucho tiempo!
RT: Es cierto que hay cosas de los terrícolas que aún nos cuesta entender, como lo mal que tratáis a vuestro planeta, o incluso lo mal que os tratáis entre vosotros…
VH: O por qué triunfa “Ambiciones y reflexiones” de Belén Esteban.
RT: Lo cierto es que llevamos ya un tiempo aquí y eso se verá reflejado en las canciones nuevas.

LiC: Parece que estuvisteis a gusto con los terrícolas responsables de la grabación ¿Repetiréis con ellos?
RT: Estuvimos de maravilla, sí. No obstante, quizás nos aventuremos a probar algo nuevo. Lo estamos consultando con la almohada, como hacéis los humanos, pero parece que a la nuestra no le gustan los aliens, porque no nos contesta…

LiC: ¿Cuál es la peor parte para vosotros en el proceso completo de la creación de un disco? ¿Y la mejor?
VH: La mejor parte creo que es la emoción del nacimiento. Ese momento en el que surge la esencia de la canción y la sientes como algo mágico, increíble…
RT: Lo peor es escoger ese momento en el que finalmente cierras el tema para masterizar. Como dice el gran Kike Findus (de FindUs Estudios):“las mezclas no se acaban, se abandonan”. Siempre te quedas con la sensación de que hay algo por mejorar.

LiC: En este tiempo habéis crecido como músicos y como seres humanoides. ¿Qué ambiente se vive en la banda? ¿Cuántas veces habéis sacado las pistolas desintegradoras?
VH: ¿Entre nosotros? El ambientees genial. Somos un gran equipo. El rayo desintegrador tan sólo ha habido que usarlo con humanos.
RT: ¡Tsshh! ¡Qué se supone que es un secreto! ¡Nos vas a meter en un lío!

LiC: Cuando estáis componiendo ¿evitáis escuchar música para concentraros y eliminar interferencias o preferís esa inspiración?
VH: ¿Se puede dejar de escuchar música? ¡No! ¡No se puede! ¡Siempre estamos escuchando música!
RT: Nuestro proceso completo de composición es largo, así que sería muy duro estar tanto tiempo encerrados, aislados. Creemos que es bueno estar al día, saber qué se cuece -musicalmente hablando- inspirarnos aquí y allá…

LiC: Con todo lo que hacéis no sé si os quedará tiempo para el ocio. ¿Cómo lo empleáis? ¿Jugáis a los marcianitos? ¿O a los humanitos?
RT: Jugamos a los humanitos, a aprender a vivir en este planeta como lo hacéis vosotros, ¡pero no es un juego fácil!
VH: Nos gusta el ocio activo: componer, tocar, escribir, leer comics, hacer deporte, salir al campo… Es cierto que es difícil encontrar tiempo para todo, ¡definitivamente tengo que hablar con Gato de eso de los clones!

LiC: ¿Bajaréis un poco el pie del acelerador cuántico en cuanto a conciertos para centraros en el álbum o seguiréis en plan berserker?
VH: Bajar el ritmo era el plan inicial para 2019, pero la verdad es que hemos tenido la “mala suerte” de que no han parado de llegarnos propuestas que no hemos podido rechazar. A ver si este otoño conseguimos centrarnos un poco…
RT: Pues ya tenemos algunos bolos a la vista, algunas presentaciones de libros…
VH: ¡Ups! ¡Es verdad! ¿Berserker entonces?

LiC: Queremos veros en el sur dando caña. ¿Habrá alguna posibilidad de eso en un futuro no muy lejano en una galaxia muy, muy cercana?
VH: La gente de Lady Stone está trabajando en ello.
RT: Pero si les sobornáis con pescaíto frito y con gazpacho, seguro que encuentran la manera.

LiC: En cuanto al Proyecto Rockin' Ladies (enlace al mini-artículo) ¿Qué sensación os ha quedado después de ese primer trayecto?
RT:¡Aún nos dura la emoción en el estómago! El proyecto empezó como algo modesto, pero cientos de mensajes de apoyo y de personas implicándose de una u otra manera nos han hecho darnos cuenta de que era algo realmente necesario. La acogida ha sido impresionante, la presentación en Madrid fue un gran éxito y las fantásticas críticas nos hacen ver que todo el esfuerzo ha merecido mucho la alegría.

LiC: ¿Qué tipo de continuidad tendrá y qué grado de participación habrá por vuestra parte? A mí me encantaría un Rockin' Ladies Open Air Festival.
RT: La exposición se va a mover a diferentes lugares. El próximo 22 de noviembre habrá presentación oficial Rockin’ Ladies en Sevilla y en 2020 en Barcelona. Tenemos muchas ideas, por lo que ahora tenemos que sentarnos a planificar y tomar decisiones. ¡Un festival sería genial! Pero no tenemos recursos suficientes para hacer todo lo que nos gustaría. De momento, sería ideal que los promotores tomaran consciencia del asunto y aumentaran la presencia femenina en sus eventos.

LiC: Contadme si tenéis (si queréis) alguna anécdota en la que Red-Trysha, como alien de armas tomar, haya resuelto algún tipo de conflicto machirulo-cavernícola.
RT: ¿Sabes qué pasa? Que al principio, como mujer, no das crédito (o importancia) a muchas cosas que te pasan y la capacidad de reacción no es tan ágil como a una le gustaría. Es un gran defecto cultural. Si hace unos años hubiera sabido lo que ahora sé, me hubiese callado muchas menos cosas. Esos conflictos están en nuestro día a día y es importante aprender a visibilizarlos, a enfrentarlos, a no sentir vergüenza.

LiC: ¿Creéis que hay esperanza para nuestro planeta en este y otros sentidos?
VH: El planeta se apañará de una manera u otra. Son los humanos los que…
RT: Como sigáis así, seréis la primera raza que se auto-extinga.

LiC: Vamos a ir cerrando circuitos y cortando la transmisión. ¿Hay alguna cosa que queráis decir, lo que sea, con el riesgo que eso conlleva?
RT: Tenéis un planeta maravilloso ¡cuidad de él! Cada granito de arena cuenta.
VH: ¡Y escuchad mucho rock! ¡E id a conciertos!

De nuevo, un gran placer compartir kilobytes con estos majísimos y melómanos seres de otro mundo. Esperamos tener pronto ese nuevo trabajo en nuestras manos y sonando en nuestras orejas. Por ahora podéis disfrutar de su buen rollo estelar en Spotify, GooglePlay, Amazon Music, Deezer, aquí y, si os pilla a mano, donde más molan, que es en vivo. Por nuestra parte trataremos de invocarlos con olorcillo a boquerones en adobo y gazpacho (aunque a mí se me da mejor el salmorejo).






Entrevista de A. Moreno
Foto de cabecera de Malvido Photography
Dibujo súper currado de Alien Rockin' Explosion

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Terrores nocturnos

0

Pip tenía 42 años y llevaba una racha de terribles terrores nocturnos. Había intentado leer noticias económicas para aburrirse, tomar infusiones y cápsulas de melatonina. Nada parecía calmarle del todo.

Aquella noche, al acostarse, empezó a temblar. Últimamente dormía solo en la enormidad de la cama de 135.

A eso de las 2 despertó sudando, a pesar del frío, y aterrorizado. Se tapó con las mantas hasta la nariz y empezó a mirar cada rincón oscuro del dormitorio. El silencio era acojonante a pesar de vivir cerca de una avenida con bastante tráfico. Esa noche todo era quietud y oscuridad.

Escuchó como un rasguñar tras la puerta del armario empotrado, lacado en blanco, del dormitorio. Asustado se levanto y abrió la puerta de repente. Esperaba encontrar allí a cualquier figura terrible y deforme, un monstruo cualquiera con cara de Donald Trump, Christine Lagarde o Santiago Abascal. Lo que vio le dejo descolocado. Era un señor con bigote recortadito y traje gris, marcadas ojeras y despeinado, que firmaba con una pluma cara una montaña de papeles.

–¿Pero que hace usted aquí? –preguntó Pip.

–Soy un malvado jefe de recursos humanos.
Levantó la vista de la montaña de papeles que tenía apoyada sobre las cajas de zapatos que guardaba la mujer de Pip en el armario.
–Estoy firmando cartas de despido. Me cuelo en los sueños de las victimas para verles llorar en sus sueños. Así me motivo.

Pip miró la montaña de papeles. La siguiente carta en la montaña de documentos tenia su nombre en el encabezado. "Estimado Sr. Pip. Reunido el consejo de administración...", podía leerse.

De repente le vino a la cabeza “Lucha de gigantes” de Antonio Vega y Pip gritó “en un mundo descomunal siento mi fragilidad”.

El jefe de recursos humanos soltó una carcajada terrorífica que sonó a portazo en una oficina del INEM.

El ruido debió despertar a Pip acurrucado en la cama. Pip tiene una radio pequeñita en la mesilla de su lado de la cama. La encendió para que se le pasase el mal trago. Sonaba “Lucha de Gigantes” de Antonio Vega: “...creo en los fantasmas terribles de algún extraño lugar, y en mis tonterías para hacer tu risa estallar en un mundo descomunal...”

Texto de Antonio Ramírez
Imagen de Pixabay