lunes, 17 de junio de 2019

Rock the coast 2019. Segunda parte

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Antes de que se me olvide, que ya estoy mayor (no tanto como Klaus), quiero comentar, y dejando claro que nadie me paga por esto, ni por casi nada de lo que hago, que me alegro enormemente de que sirviesen la cerveza local. Por suerte, la Victoria está muy buena, sí señor. Si me quieren pagar en especies no me voy a quejar.

Dicho esto, vamos a por el sábado, que viene cargado de todo. Bueno, malo, regular y Jinjer.

Un último vistazo al merchandising oficial, totalmente saqueado ya, y a la sombrita, a disfrutar repancingados de unos Freedom Call más que correctos. Power de la vieja escuela a muy mala hora para ellos. Desmontaron mi teoría de "a mayor latitud norte, horarios de sol más criminales". Además los alemanes ya están acostumbrados al clima de la Costa del Sol.

Hora del papeo. Mientras oíamos de lejos a los Von Hertzen Brothers, investigamos los food trucks de la zona del castillo con más Victoria refrescando el gaznate. Nos decantamos por los burritos, quizá sugestionados por la cercanía con Mijas. Si la comida de los demás puestos estaba igual, otro puntazo a favor del festival. Lo que oí desde las alturas me gustó. Había investigado poco esta banda pero tienen un rollo muy fresco y accesible.

Con el burrito aun bajando por el esófago corrimos al escenario 2 donde estaba a punto de desatarse la locura. Estos chicos, con Tatiana Shmaylyuk al frente, merecen estar en primera línea en el olimpo del metal. Como ya dije por redes sociales, deberían estar llenando estadios. Una técnica brutal, una mezcla de estilos sencillamente abrumadora y una frontwoman comiéndose el escenario y, si la dejan, al mundo entero. Para mí, la mejor actuación del festival.

Después de semejante descarga les tocaba continuar con la tralla a los albaceteños Angelus Apatrida. Otra muestra de que estamos mayores: los vimos sentados en la grada. Los hermanos Izquierdo y sus huestes se marcaron una masterclass de thrash  de una hora en la que no dejaron títere con cabeza, muy en el tono de su último disco Cabaret de la guillotine.

En el breve cambio de escenario, nos colocamos frente al 1 para ver a los suecos Dark Tranquility, que tocaban en el 2. Ahora entenderéis el porqué. Es la segunda vez que los veo y en esta ocasión les han mejorado el horario. Aquella vez tocaron a las 4 de la tarde. En esta, a las 5, con la fresquita. La única pega, lejos de ser su culpa, es que no sonaron muy bien. Algo que empañó una actuación milimetrada de unos tipos ya veteranos que no defraudan en vivo.

Con muchos huecos por la zona media del público y gracias a que vimos a Dark Tranquility en diagonal,  pudimos colocarnos a una distancia más que aceptable frente a mis queridos Magnum. Material nuevo, clásicos indiscutibles y una ejecución perfecta. Bob Catley, como siempre, en contacto permanente con el respetable, perpetuando una leyenda que lleva llenando el mundo de magia desde el 72 (aunque el primer album fue publicado en el 78). 
Se dejaron atrás Just like an arrow :(
Pero tocaron Vigilante :)

Sin movernos de escenario, aunque buscando una sombra para estar preparados ante lo que se avecinaba, vimos, algo más lejos, a los segundos suecos del Main Stage 2: Opeth. Camaleónicos, versátiles y virtuosos. Mikael Åkerfeld es un tipo genuino. No solo canta lo que le echen y toca como toca, también tiene un gran sentido del humor. El sonido mejoró bastante con respecto a sus compatriotas y fueron saltando entre épocas con la maestría que les caracteriza.

Miguelito Peluca, como se autodenomina el bueno de Mikael dio paso a quien dijo ser uno de sus mayores ídolos. Y de muchos de los que esperaban ansiosos la actuación de Rainbow. Ritchie Blackmore lo tenía fácil para contentar a todo el mundo. Solo debía desencadenar una serie de clásicos indiscutibles de la historia del rock que él mismo ayudó a forjar tanto con Rainbow como con Deep Purple. A destacar, la poderosa interpretación del chileno Ronnie Romero. Este increíble vocalista lleva sobre sus hombros desde hace varios años una pesada carga para nada fácil de aguantar. No solo tiene la ardua tarea de estar a la altura, además la responsabilidad de hacer suyo un repertorio de voces legendarias que han pasado junto al guitarrista a lo largo de su carrera: Ian Gillan, Ronnie James Dio, Glenn Hughes, David Coverdale, Joe Lynn Turner y Graham Bonnet. Casi ná.

Aplaudiendo mientras corríamos, nos dirigimos raudos hacia el castillo para pillar el máximo tiempo posible a los Twelve foot ninja en detrimento de The Darkness. Un espectáculo absoluto. Únicos en su especie. Inclasificables, te hacen mover la cabeza como un poseso y, en la misma canción, te ponen a bailar. Un gran descubrimiento que pude investigar semanas antes y que hará las delicias de los más curiosos e inconformistas.

Pero todo no podía ser bueno. Aunque nos pudimos colocar en primera fila (la foto habla por sí sola), lo peor estaba a punto de llegar cuando nos comíamos un sandwich y los minutos para ver a los grandiosos Conception. Una de las bandas más infravaloradas y olvidadas de la historia. Y parece que la mala suerte también quiso contribuir aun más en ese desprecio. El cambio se hizo rápido pero algo iba mal en las pruebas de sonido. Tanto, que además de la media hora que se indicaba de cambio, tuvimos que esperar otros 30 minutos para que se solucionase Dio sabe qué fallo técnico. Con el público enfadado y desesperado, salieron a escena para llevarse una ovación como pocas se había visto en todo el festival. Se les quiere, sin duda. Nos encandilaron con casi (si no) todos los temas del nuevo EP y algunos clásicos como A virtual Lovestory o Gethsemane. Pero tras interpretar la reciente My dark symphony, el gran Roy Khan confirmó lo inevitable: El show tenía que cortarse para cumplir horarios y no agraviar a la siguiente banda (Dry River). Nuestros enfervorecidos "one more song" no sirvieron de nada. Él lo intentó por todos los medios, pudimos ver su gesto en plan "venga, solo una más, ¿no los escuchas?". Pero nada. Nos prometió que volverían a España y tomamos nota. Parece que la calidad de la banda trasciende fronteras intergalácticas porque volvimos a encontrarnos con los Alien Rockin' Explosion y los vimos bastante afectados por lo sucedido. :(

Después del bajón y, sabiendo el camino que nos quedaba de vuelta, abandonamos el recinto con ese mal sabor de boca (evidentemente no por mis bocatas, que estaban de muerte) que nos dejó el corto pero espectacular paso de Conception por primera vez en nuestro país.

Hasta aquí un magnífico fin de semana de rock, sol y buen rollo. Un gran festival por fin en Andalucía que, obviando algunos detalles de organización y de dominio hombruno que mencioné en la primera parte, merece cinco estrellas. Ya estoy contando los días para la siguiente edición. Enhorabuena.

Ah, una cosa más. Jinjer.

Texto y fotos de A. Moreno

Entrevista a Mariam (VOLPA)

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El punto de encuentro está cerrado por vacaciones así que vamos andando hasta uno de los muchos bares de Nervión. Comenzamos por preguntas básicas para que los lectores ubiquéis a Marian en la sociedad, quién es y cuáles son sus motivaciones para emprenderse en esta aventura.

Antes de comenzar aclaro que el término “Sur” es usado, generalmente, para hacer referencia a las zonas más desfavorecidas del planeta que, casualmente (o no), se encuentran en ese hemisferio.

Nacho Delgado: ¿De dónde eres y dónde estudiaste?
Marian: De Dos hermanas, Sevilla. En la universidad de Sevilla hice la licenciatura y un experto de pedagogía, un experto en sexología y actualmente estoy terminando el master de género e igualdad en la UPO.

N: ¡Cuántas cosas! Y… ¿En qué colegio estudiaste?
M: mi cole era… el de enfrente de mi casa jaja, el de mi barrio.

N: ¿Por qué elegiste Entreculturas?
M: Llegué a Entreculturas buscando un voluntariado que no fuese tanto de campo, si no que me permitiese trabajar con un grupo de personas de manera más teórica, en una perspectiva de cooperación. Al llegar se rompieron todos esos esquemas.

N: Claro, entraste pensando eso y te vas a ir un año entero a otro país.
M: Exacto. Una amiga si conocía la ONG, al comentarle que quería tomar contacto con el Sur me habló de ellos y el programa VOLPA. Fuimos en busca de hacer esa experiencia pero cuando llegamos, Fernando dijo que el programa era de un año o dos… y ¡me vine abajo muchísimo! La situación en casa no estaba para irme tanto tiempo y también me daba miedo por ser mi primera vez fuera. Esperaba una toma de contacto… 2 o 3 semanas, incluso de un mes a 3 meses… pero no tanto. Me explicaron la Experiencia Sur, disponible para los voluntarios de Entreculturas, y me ofrecieron a quedarme. Entré como pedagoga, en el grupo de educación. Me empecé a familiarizar yendo a los encuentros, hice un poco de piña y familia con la gente y… al final no hice la Experiencia Sur. Me quedé aquí y ahora que mi vida es mucho más estable (incluyendo mi situación familiar). Ahora si encuentro que es el momento de tener contacto de uno o dos años fuera de España.

N: Entreculturas es una ONG de los jesuitas, una orden religiosa. ¿Supone eso algún problema?
M: Para nada, nunca lo ha supuesto. No me considero católica pero si creyente y todos los valores que tengo los comparto con el grupo. Nunca he sentido la religión católica chirriando en mi cabeza o incomodándome, mas creo que Entreculturas ha limpiado la imagen que tenía de la Iglesia, he visto que no es lo que pensaba.

N: ¿Cómo ha sido la formación durante estos 9 meses?
M: VOLPA ha sido increíble, podría marcarse como un antes y un después en mi vida. He profundizado en lo intrapersonal y evolucionado enormemente; me siento más coherente con lo que pienso, digo y hago. Me ha clarificado lo que quiero en mi vida… me parece una formación súper completa. No es un “ahora te soltamos en el sur y ya haces lo que veas porque tienes buen corazón y quieres echar una mano”. Es algo mucho más profundo. Si vas allí, la influencia es recíproca y eso hay que trabajarlo para que el encuentro sea enriquecedor.

N: ¿Qué crees que puedes aprender de esta experiencia?
M: Esa pregunta es muy difícil… No lo sé, porque he procurado hacerme las menores expectativas posibles. Sé a lo que voy pero no lo que encontraré. Espero una acogida, un permitirme que comparta experiencias, que me dejen vivir con ellos su día a día, las problemáticas que hay y búsqueda de soluciones. O sea, unir varias realidades. Voy a darme a mí misma, que creo que ya es bastante. Tengo muy claro para qué quiero ir. Mis tíos siempre me dicen “quédate, métete en el Vacie o en las Tresmil que también es un pequeño Sur y no hace falta que te vayas”, pero quiero tener ese contacto fuera de mi zona de confort, desarrollar esas habilidades y ese crecimiento personal para realmente ser un referente. Cambiar la sociedad empezando con uno mismo.

N: Has hablado de “Ellos” ¿Te han dicho ya a dónde te vas a ir? ¿Cuándo?
M: Sí, ya tengo destino. Me voy el 15 de enero a Ciudad Sandino, Nicaragua (a 10 km de Managua), en un proyecto de Fe y alegría. Básicamente es formación al profesorado en temas de coeducación y género. Ese es el perfil que piden, luego allí se hará de todo.

N: Son temáticas muy relacionadas con tu formación, ¿Ha sido intencionado?
M: Sí. La coordinadora de VOLPA, viendo mi perfil, determinó que era el más idóneo para este proyecto. Una escuela necesitaba una persona con pedagogía y experiencia en coeducación y género… estaba hecho para mi jaja.

N: ¿Te sigue asustando la idea de irte un año entero fuera en este plan?
M: Sí, claro que sí. Pero ese mismo miedo sirve de impulso. El miedo es necesario, te mantiene alerta y viva, o sea, con ganas e interés de querer ir. No te retrae o te paraliza. Asusta el desconcierto de qué vas a encontrar y el saber que hay un proceso duro de conflicto o de acostumbrarse a una nueva realidad. El ocio, las costumbres… no son iguales que aquí. Precisamos de un periodo de adaptación. Además yo nunca he estado fuera de mi casa (siempre he vivido con mis padres) y es un paso increíble. Pero estoy segura al 100%.

N: Tu familia… ¿Qué dice?
M: Medio qué. Mi madre me apoya desde el principio al 100%. Creía que me iba a caer del proyecto, pero cuando vio el avance y mi rotunda convicción... comparte mi motivación. La gente lo compara a irse a Londres a buscar trabajo y no es lo mismo, no voy a buscar trabajo y a traerme dinero, al revés, me va a costar dinero ir; pero quiero ir. Entonces… la mayoría de mi familia lo respeta pero mis tíos, que son mis padrinos, lo llevan peor. Son los de “Por qué te vas, no tienes necesidad, por qué te quieres acercar al sufrimiento… tienes la suerte de haber nacido en esta sociedad,…” y yo siento que también es mi responsabilidad. Esa realidad no es externa a mí. Es responsabilidad de todos. Es difícil que te entiendan en ese discurso si no están sensibilizados con el tema… se hace lo que se puede jajaja.

N: Cuando vuelven otros voluntarios, el periodo de readaptación es complicado. ¿Cómo te preparas para eso?
M: Ese ha sido uno de los últimos bloques de formación: la vuelta. De nuevo paciencia, un periodo de asimilación; de consolidar todo, sellar la experiencia vivida y de ser consciente del choque cultural que hay. La comparación de lo que tenemos aquí con cómo ha sido mi vida allí, el que a lo mejor mis amigos hablen de cosas que ya no me interesen… perder el hilo que lo que hable mi alrededor o mi núcleo cercano, para mí, esté vacío de contenido. Dejas aquello, la realidad en la te has sumergido un año, pero vuelves con muchas ganas de ver a los tuyos. Hemos trabajado el intentar, los meses previos a la vuelta, ser menos imprescindibles, ceder el liderazgo de las actividades… como ir yéndote despacio para que no cueste tanto y no se note la ausencia.

N: ¿Y qué me dices del grupo que se ha formado de voluntarios este año?
M: Hemos tenido suerte: ya no las veo como mis compañeras de VOLPA. Somos amigas. Quedar para tomar algo, celebrar las victorias de las demás… Dos compañeras y yo vamos a Nicaragua y 2 van a Managua, a 10 km. Somos afortunadas y el tener esa química entre nosotras ha favorecido a que el proceso haya sido mucho más enriquecedor. Y con los formadores igual. Mi acompañante es Fernando y para mí es un amigo con el que puedo contar y me hace de espejo a la hora de las reflexiones, que no me juzga. Son voluntarios y lo tienen muy trabajado, se nota que creen en el proyecto y eso también te hace a ti más fuerte. Tienen una capacidad de escucha increíble, formamos un clima en el que podíamos ser nosotras mismas sin miedo a que te juzgaran ni nada… solamente por hacer la formación, merece la pena.

N: ¿Cómo animas a la gente a hacer un voluntariado? Ya sea de larga duración como el tuyo o uno a nivel local.

M: No se puede obligar, tiene que salir solo. Con la conciencia, cuando eres consciente de la situación en la que vives, de las desigualdades que hay, la injusticia y eso te pica, te duele y ese es el motor que te arranca a querer hacer voluntariado. No puedes decirle a alguien: “oye, deberías hacerlo porque te va a gustar”. Sale solo. Nunca tuve en mi círculo a nadie que trabajase o estuviese rodeado de temas de voluntariado y salió de mí, fui yo la que dio el paso haciendo voluntariados por mi cuenta; por eso digo que es intrínseco y cuando tú te haces consciente y la realidad en la que vives molesta.

N: ¿Y resulta fácil encontrar un voluntariado?
M: Creo que no. Son muy poco visibles para la gente que no ha tenido personas cercanas en relación con voluntariados. Yo no sabía lo que era hasta bastante avanzada mi edad (29 añitos, risas), aparte de Cáritas o Cruz Roja o cosas así. Mi primera incursión fue en la universidad, con el SACU (Servicio de Asistencia a la Comunidad Universitaria), proyecto COMPI (Compromiso + Integración), que consistía en dar clases a los chavales de instituto de La Barriada de la Plata (Sevilla); clases particulares, de apoyo. Allí se trabajaba todo. Darle matemáticas y motivarlo para que no deje la ESO o cosas así. Al final estás trabajando con personas, no con máquinas, te sientas y lo que tienes que hacer es escuchar. Muchas veces solamente hay que estar….Yo llevo muy a rajatabla el lema del Servicio Jesuita al Refugiado: “Servir, defender y acompañar”. Estar ahí. Entonces… creo que debería hacerse más visible. Tendría que haber más espacios en los que se hablase de los voluntariados, las opciones que hay… aunque nazca de la persona. las ganas de querer cambiar las cosas.


Entrevista de Nacho Delgado
Fotografías de Mariam y VOLPA



domingo, 16 de junio de 2019

Rock the coast 2019. Primera parte

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Las expectativas eran altas, para qué engañarnos. Esperaba con ansia que llegara este fin de semana para disfrutar de un festival de nivel en el sur de la península. Las esperanzas depositadas en su éxito iban más allá de la satisfacción personal. Si sale bien, habrá más, pensé. ¡Y todo apunta a qué sí, maldita sea! Esa esperanza se ha vuelto felicidad. Triunfo rotundo de asistencia y, aún con sus fallos, de organización. Se echa en falta, eso sí, como bien dice María Neila (Alien Rockin' Explosion, Proyecto Rockin' Ladies) más presencia femenina sobre los escenarios. Esperemos que para la próxima edición este error se corrija. Porque no es ninguna anécdota sin importancia, es un problema serio en el mundo del rock y el metal; mujeres en bandas hay, y bandas de mujeres también, a patadas. Pero apoyo, poco. 

Lo que sí hubo fue un clima perfecto (calor pero no excesivo) y mucha variedad de estilos. Antes de hablar de cada banda que pude ver, debo recalcar que, para ser el primero, la organización estuvo bastante aceptable pero hubo algunos fallos que ojalá se solucionen el año que viene. Como que la entrada al festival y a la zona de pulseración fuera la misma y la falta de coordinación entre equipos de seguridad o que obligasen a rodear el recinto para entrar (y a veces para salir, depende del personal de seguridad que estuviese) por el acceso del paseo marítimo. 

Ahora sí, vamos a por el viernes. 


Tras el caos antes mencionado con el tema de pulsera sí, entrada no, es por aquí, es por allá, llegamos, tarde, a Arkona. Banda rusa que desconocía y que me sorprendió gratamente. Con Maria Arkhipova al frente manejando guturales y voces limpias con bastante soltura, desgranaron un setlist muy interesante basado en el folk más pagano. Gaitas, flautas y mucha caña en este buen descubrimiento. Habrá que seguirles la pista. 

Turno del entrañable Blaze Bayley. Resumo su actuación en una frase del propio artista: un honor haber podido participar en dos discos de Iron Maiden. Humildad y profesionalidad. Sus temas sonaron potentes y no tienen nada que envidiar a los de su paso por la Doncella. Eso sí, The Clansman es un temazo espectacular. 

La mala organización, en este caso de los tres locos que fuimos a esta fiesta de la música, nos obligó a perdernos a Leo Jiménez y Wintersun/Blooodhunter (estos últimos, españoles, en el escenario del castillo, solapados con los nórdicos). En este lapsus tuvimos tiempo para saludar a media tripulación de Alien Rockin' Explosion. Tras el breve encuentro, U.D.O. Nada que demostrar a estas alturas, un clásico y un profesional como un piano. Un show efectivo y para nada efectista. Heavy metal y punto. 

Otro dilema de escenarios: Tarja vs. Absolva. Nos decantamos por la diva finlandesa. Ya disfrutamos de los hermanos Chris y Luke Appleton, que dieron soporte guitarrero a Blaze. Tarja parece que cada noche se sumerge en formaldehído, no envejece jamás, y su voz tampoco, por suerte. Verla y oírla siempre es un regalo. Algunos temas nuevos que ganan bastante en vivo y el ineludible Over the hills and far away de mi querido Gary Moore. 


Más dicotomías. Dinosaurios del rock vs. Metal contemporáneo. Me interesaba mucho ver a los segundos: Seventh Wonders. Pero también es posible que tenga más oportunidades de verlos a ellos que a UFO. Y bueno, me tuve que comer mis palabras. Qué show, qué grandes, qué lección de veteranía. Sonaron de lujo y se hicieron con el público desde el primer acorde. 

No puedo decir lo mismo de Scorpions. Lo siento. Teniendo en cuenta que, para empezar, me parecen bastante sobrevalorados, la primera parte del set fue muy aburrido. La segunda, los típicos temas, cerrando con un manido Still loving you y con un Klaus Meine bastante decrépito durante la hora y media de espectáculo. Muchas luces, video y efectos pero... 

A diferencia de la eternidad que supusieron los alemanes, Europe se me pasó volando. Temas de sus dos épocas tocados a la perfección, capitaneados por un Joey Tempest inquieto y conectado con el público desde el minuto uno. Un valor seguro sobre las tablas. Una pena, por otra parte, que los Angel Witch coincidieran con los suecos. Más sacrificios...

Y tras lo mejor de la noche, nos vimos obligados a salir por patas y dar por terminada la jornada. En su momento acordamos volver a casa y dormir en nuestras camas para regresar a la mañana siguiente a la carretera. Alerta spoiler: ya no tenemos 20 años

Texto y fotos de A. Moreno 

sábado, 15 de junio de 2019

A ratos

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Los aeropuertos son lugares extraños. Ahora mismo, sentado en la sala de embarque del vuelo de las 6:45 no se me ocurre ninguno con el que compararlo, y ya que estoy aquí me paro a observar el ecosistema de éste. Es atemporal. Son las 6:01 pero lo mismo podrían ser las 17:54. Todos los humanos que estamos aquí ejecutamos rutinas sociales que nos atrapan hoy día: básicamente mirar la pantalla del móvil sentado en posición parecida a la que adoptamos en el váter. Todos obedecemos a una programación de la que no podemos escapar. Yo mismo, que no tenía pensado escribir nada, hacía lo mismo cuando me ha asaltado esta cadena de pensamientos. Por eso me he puesto a escribir esta chorrada, para intentar joder la rutina programada. En un par de horas cada uno estará en su destino trabajando, despidiendo a alguien, buscando algo, en fin…

Esta rutina social da poco margen de maniobra a los imprevistos aunque a veces pueda colarse algún destello de irrealidad en este agujero de gusano del espacio tiempo que comparto con todos estos desconocidos.

Se sienta a mi lado una pareja de unos 50 años largos. Ella le dice a él:
- Le he dicho a mi hermana que ya estamos aquí. Ya lo ha leído y ahora está escribiendo. Dice que ellos se levantan ahora. Lleva conectada desde las 5:02. Aquí lo pone.

El marido asiente y mira a un grupo de adolescentes que espera frente a ellos.

Últimamente vengo pensando que la gente hablamos demasiado solos. Que realmente al otro lado de las conversaciones de WhatsApp no hay nadie real, sólo parte de esta rutina social de la que hablaba antes. Incluso al hablar por teléfono con alguien de viva voz (cada vez se hace menos) detectas que, mientras, tu interlocutor hace cualquier otra cosa e interrumpe frases o palabras. Porque puede que los teléfonos sean multitarea, pero los humanos cada vez menos.

Esto me ha hecho recordar un poema de Luis García Montero en el que intenta definir qué es poesía. ¿Quizás este instante en sí sea un poema?

La poesía es la voz del que se sabe
vivo y mortal, lo dice Blas de Otero.
Y en conclusión, señores, el poema
no nace del esfuerzo de hablar solo,
es la necesidad de estarle hablando
a una silla vacía.

Texto de Antonio Ramírez
Imagen de pixabay


jueves, 13 de junio de 2019

Valérian: Agente espacio-temporal

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Recientemente se ha estrenado en los cines "Valerian y la ciudad de los mil planetas", de gran factura visual y entretenida historia, adaptación al cine de la serie de cómics "Valérian y Laureline" por Luc Besson, escritor, director y productor. 
Pero no os voy a hablar de la película, sino de su inspiración; Valérian y Laureline es uno de los cómics de ciencia-ficción más desconocidos y poco reconocidos y a la vez más influyentes de su temática de obras posteriores de todo tipo (películas como Quinto Elemento o Star Wars presentan evidentes influencias).
Viñeta del número "El círculo del Poder" (Grijalbo/Dargaud)
Escena dibujada a raíz del estreno de Star Wars, en la que se plagia conceptos como la taberna galáctica

El primer número de la serie apareció en 1967 de la mano del guionista Pierre Christin, el dibujante Jean-Claude Mézières, y la colorista Évelyne Tranlé, esta serie es una ópera espacial de viajes en el tiempo, que sorprende al lector en cada número por la variedad en la temática y estética, tratando temas  actuales pero situándolos desde una perspectiva distante a lo largo y ancho del espacio-tiempo. 

Del número "Fronteras Cósmicas" (Grijalbo/Dargaud)

martes, 11 de junio de 2019

El deicidio del siglo

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Cerró la negra puerta como si fuera la última que cerraba en su vida, con tal ahínco que el eco del portazo resonó en el alma de todos aquellos que se encontraban al otro lado. Hubiera querido que no fuera así, había soñado con otro final. Nada de lo que le dijeran le haría cambiar de opinión, ni siquiera el sudor frío que recorría su febril frente. Ella era una señorita antaño hermosa, de cálida mirada y sonrisa hospitalaria. Era una diosa traída directamente de la antigua Grecia, repartió ilusión y ganas de luchar a una generación entera; bella, inmaculada, siempre dispuesta a otorgar lo justo a quienes creían en la justicia y en el romanticismo que encierra el amor por la honestidad. Ahora, con poco más de treinta años, parece una anciana decrépita y huraña, de lenguaje soez y besos de arsénico, un tenue reflejo de lo que fue, una triste sombra de lo que podría haber sido.  Pero Ella no tiene la culpa de su caída en desgracia, descendió a los infiernos conducida por criaturas de poder inimaginable, extraños seres que otrora vivieron confundiéndose entre nosotros, semejantes en la cuna, diferentes e implacables en su adultez. Estos engendros son defendidos por nigromantes y perdidos idiotas, lacayos de su propia ignorancia. Los mismos que junto al ilusionado resto, que aún cree en hadas y sobre todo en Ella, siguen creando era tras era estas aberraciones devoradoras de felicidad ajena. Cada cuatrienio los astros brillan de una forma especial y se alinean para que la masa se reúna en un orgiástico ritual en nombre de la diosa, y en su nombre dan vida a un nuevo ser que usurpa lo que Ella representa y lo transforma en falacias y medias verdades. Nos embelesan con sus palabras envenenadas, dan esperanzas tan falsas como ellos mismos, juegan con nosotros con indecente vehemencia; somos las piezas que pasean confusas sobre el tablero de su brutal pasatiempo. Y como impíos paganos dieron de lado a la diosa que les dio la vida, aquella que se implantó para hacer el bien, aquella que fue ultrajada por estos monstruos blasfemos. ¿De qué iba a servir el seguir tratando de reconducirlos por la senda de su doctrina? Era lógico que tomara esa determinación. Cerró la puerta, por supuesto, y la cerró en nuestras narices con tanta fuerza que aun resuena en nuestras almas el eco de aquel portazo. Nos dio la espalda como ellos se la dieron a Ella. Pero Ella no tuvo la culpa, nosotros elegimos a los grotescos herejes que cada cuatro años nos hipnotizan con su bola de cristal, y son ellos quienes destrozan con engaños y superchería barata el nombre de la olvidada diosa Democracia.
Texto y dibujo de A. Moreno