jueves, 8 de diciembre de 2022
martes, 6 de diciembre de 2022
Felicidad
22/11/2020
No hay que ir muy lejos para encontrar algo que nos haga felices. Y lo mejor está dentro de ti.
domingo, 4 de diciembre de 2022
Leer o no leer a los clásicos, esa es la cuestión
No digamos ya el mundo de los libros, pocos son en un aula los que levantan la mano cuando preguntas si les gusta leer. Por eso cuando este año se decidió poner en primero de bachillerato El Quijote, tuve sentimientos adversos. ¿Es un libro apto para alumnos de 17 años? ¿Qué es apto para estas edades? ¿Leer o no leer a los clásicos? Es cierto que si aquí no lo vemos quizás ellos no se acercarán nunca a él. También lo es que se trata un libro largo, complejo, que esconde mucho, pero que también está muy alejado de su mundo, no menos que La Celestina, que también se lo han leído este curso. Y es que como dicen ellos, los planes de estudio se repiten, y ven varias veces la literatura medieval, y muy poco lo actual, o incluso el siglo XX.
El resultado ha sido que la primera parte ha ido bien, y que la segunda se la han leído como mucho cinco, y los demás no quieren volver a hablar de la obra. ¿Es eso lo que queremos? ¿Que aborrezcan a los clásicos y la lectura? ¿O que se acerquen a los libros y desarrollen su amor por ellos? Mi respuesta es clara: sin duda, el segundo y quizás para ello haya que prescindir de los clásicos. O tener metas más realistas. Quizás haberles mandado la primera parte o una selección de capítulos habría sido más acertado. Por eso, porque mi deseo es inocular en ellos el amor por la literatura y sobre todo por la poesía, tan denostada en nuestro mundo fagocitado por la idea de la utilidad, decidí desde hace algunos años establecer que un día a la semana la clase empezaría con un poema y/o una frase para pensar. Al principio los alumnos se ríen, no entienden nada. Poco a poco van entrando en el juego, y ay de ti si se te olvida un día el poema. A veces lo llevo durante una semana en la mano junto con mi carpeta y mis papeles, con el simple deseo de que ellos me pregunten qué leo. Este año además he dejado que el libro vaya por las mesas rulando y me he llevado sorpresas mayúsculas. Hay alumnos que los acaparan, otros que le piden que los pasen, que ellos también quieren leerlo. Sé que ese día mi explicación es lo de menos, porque están aprendiendo de otra forma. El resultado hasta ahora ha sido espectacular. A veces ellos traen poemas propios, otras me traen lo que ellos leen para que lo comparta con la clase.
Pero sigo siendo profesora de lengua, con un temario que dar, una programación que respetar y unos porcentajes de aprobados que cumplir.
viernes, 2 de diciembre de 2022
La película
bien, sencillamente terminó.
Queríamos que durara para siempre
pero, ya digo, terminó.
Al salir del cine compramos todo el merchandising.
Ya en casa la invocamos a gritos, levantando mucho la voz
Los vecinos nos odiaron a manos llenas.
Nos conectamos a la red, ordeñamos el trailer
pero todo fue inútil:
La película estaba terminada y muerta y enterrada.
No hubo ya forma de resucitarla.
Resignados pusimos un disco de techno frío
sacamos del armario la caja de oleos
y nos sentamos a pintar en silencio:
Sólo nos salieron dibujos horrorosos.
miércoles, 30 de noviembre de 2022
Coleccionista de cabezas
Esa bárbara secreta coleccionista de cabezas,
disfrazada con virtudes recortadas de revistas,
esa Bestia matarreyes,
con el útero de acero y los pechos humeantes,
que come padres a puñados
y tiene miedo a los espejos.
Esa Bestia en la mujer,
ese secreto no afeitado,
no castrado.
Esa serpiente bajo el suelo, apaleada, no está muerta.
Sólo está herida.
Y quiere sangre,
para poder dormir tranquila.
sábado, 26 de noviembre de 2022
Sólo tu amor y el agua...
bañaba los racimos dorados de la tarde,
y aquella luna odiosa iba subiendo, clara,
ahuyentando las negras violetas de la sombra.
Yo iba perdido, náufrago por mares de deseo,
cegado por la bruma suave de tu pelo.
De tu pelo que ahogaba la voz en mi garganta
cuando perdía mi boca en sus horas de niebla.
Sólo tu amor y el agua... El río, dulcemente,
callaba sus rumores al pasar por nosotros,
y el aire estremecido apenas se atrevía
a mover en la orilla las hojas de los álamos.
Sólo se oía, dulce como el vuelo de un ángel
al rozar con sus alas una estrella dormida,
el choque fugitivo que quiere hacerse eterno,
de mis labios bebiendo en los tuyos la vida.
Lo puro de tus senos me mordía en el pecho
con la fragancia tímida de dos lirios silvestres,
de dos lirios mecidos por la inocente brisa
cuando el verano extiende su ardor por las colinas.
La noche se llenaba de olores de membrillo,
y mientras en mis manos tu corazón dormía,
perdido, acariciante, como un beso lejano,
el río suspiraba...
Sólo tu amor y el agua...
Imagen de Pixabay










