16/11/2020
Como un monstruo se yergue el poste electrico junto al camino y despierta en la niebla la fantasía de quién lo ve, igual que los molinos de viento del Quijote.
16/11/2020
Como un monstruo se yergue el poste electrico junto al camino y despierta en la niebla la fantasía de quién lo ve, igual que los molinos de viento del Quijote.
Ya con el sol prácticamente fuera de combate y el estadio a rebosar (las cifras oficiales hablan de 43.000 personas) salieron a darlo todo estos supervivientes del rock. Axl estuvo más que correcto en casi todo el show, abusando un poco del falsete, pero sorprendiendo a más de uno en algunos momentos en los que nadie daba un duro por él. También es cierto que estuvo muy bien acompañado y arropado por las voces del gran bajista Duff McKagan (un músico que, en mi opinión debería tener más reconocimiento), Melissa Reese (teclas), Dizzy Reed (más teclas) y Richard Fortus (guitarra rítmica). Este último se marcó algún que otro solo también.
La contundencia Duff McKagan-Frank Ferrer (batería) también es digna de mención. En cuanto a Slash, qué puedo decir. Te puede gustar más o menos, puedes hablar tanto como quieras de técnica y de que si es mejor o peor que otros y blablá pero la realidad es que es una leyenda viva, un icono totalmente reconocible del rock y que responde a un hecho incontestable: no se puede molar más que el guitarrista principal nacido como Saul Hudson.

En definitiva un conciertazo lleno de clásicos como Nightrain o Mr. Brownstone, algunas sorpresas como el Back in black (de cuando a Axl le salió un trabajito con unos chavales de Australia), versiones que se han convertido en suyas como el Live and let die y los pelotazos inevitables y momentazos de la noche Welcome to the jungle, You could be mine o November rain (qué maravilla). Una fecha para grabar a fuego en nuestros corazoncitos rockeros y una espinita más que nos sacamos de tantas como nos quedan por el sur.
Lo mejor: una banda que se comió el mundo hace 30 años y que fue capaz de poner en pie a un estadio entero haciendo lo que saben hacer. Con sus más y sus menos, que aquí nadie tiene ya veintitantos años. Pero como conjunto fueron bastante solventes y demostraron estar en plena forma dando un espectáculo con mayúsculas durante casi tres horas, como apuntaba arriba.
Lo peor: en mi humilde opinión no debieron dejar el set acústico/tranquilo tan cerca del final. Para mí, y digo para mí, fue un bajón importante antes del cierre. Lo habría colocado más en el ecuador del show. Pero repito, es una apreciación personal que en ningún momento ensombreció la experiencia de ver a estas leyendas en vivo, muy lejos, pero latiendo al mismo tiempo que casi 50.000 almas y en mi ciudad. Era algo OBLIGATORIO.
Robo vilmente el setlist de www.setlist.fm: