sábado, 31 de octubre de 2020

La forma del mal

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Si no te gusta John Carpenter, no te gusta el cine fantástico. Puede que sea una afirmación simplista, pero la mantengo. El aporte que ha hecho este hombre al género durante los 70, 80 y 90 es de un valor incalculable. Las dieciocho películas (además de cortometrajes y producciones televisivas) que tiene en su haber se mueven entre la acción, el terror, la ciencia ficción, la fantasía y el western, a menudo con ingeniosas combinaciones entre esos géneros.

Llevo tiempo deseando que alguna distribuidora adquiera los derechos, que no deben ser especialmente caros, para editar un pack conmemorativo de todas su filmografía, al igual que en su día se hizo con Stanley Kubrick. Aunque preferiría no tener que esperar hasta su muerte para ello. Recientemente, Divisa ha anunciado que se ha animado a hacer algo parecido, pero contando sólo con cuatro películas. También llevo tiempo, casi dos años, deseando dedicarle un artículo a uno de sus títulos más icónicos: Halloween. Concretamente, desde que fui a ver la que, de momento, es su última entrega. Pero a principios de este fatífico año, mis ganas aumentaron cuando leí a la twittera ~Miriam (@mimidt92) analizar el perfil psicológico de Michael Myers. En una encuesta, la enfermera documentada sobre salud mental preguntaba a sus seguidores qué enfermedad era la que le atribuíamos. Entre las opciones que proponía yo lo tuve claro: psicopatía. Myers es una tabula rasa, no siente absolutamente nada salvo el deseo de matar. Hay quien nace con malformaciones físicas, pero él ha nacido con esa malformación mental. Es un cascarón vacío, sin alma ni nada que pueda definirle como humano. De hecho, aunque todos conozcamos su nombre, en el guión firmado por Carpenter y Debra Hill se referían al ser como the shape, la forma. A diferencia de otros asesinos posteriores, Michael no usa su característica máscara neutra para ocultar su identidad, sino para abstraerse del todo y dejar de mostrar a sus víctimas un rostro de carne y hueso que, sin dudas, no le representa.

Tal vez, por eso me fascina tanto este personaje. Es la encarnación del mal en su estado más puro y simple. Y aunque hoy en día la película original de Carpenter pueda parecernos demasiado básica, lenta y predecible, es una obra fundacional, como también lo fue (y es de igual forma tratada por las nuevas generaciones) el Superman de Richard Donner. Después de Halloween, empezaron a brotar como salidos de esporas asesinos de adolescentes fornicadores. Uno de los primeros fue, por supuesto, Jason Voorhees. Si bien fue su madre la que abrió el macabro negocio familiar en la primera Viernes 13, el heredero acabó convirtiéndose en una suerte de copia de Michael Myers, intentando imitar lo que has leído sobre éste más arriba. Aunque de todo lo que salió a rebufo, me quedo con Scream, un divertidísimo ejercicio de metacine firmado por Wes Craven, y que ya bien entrados los 90 resucitó el género del slasher. Si bien es cierto que le debemos a esta última el hecho de que todo lo estrenado con anterioridad nos resulte predecible, al señalar Randy las tres reglas para sobrevivir en una película de terror, las cuales, por supuesto, se cumplen a rajatabla en Halloween. Pero, aún así, la saga iniciada por Carpenter ha conseguido sobrevivir hasta nuestros días. Y si te paras a pensarlo, aunque la película no te diga gran cosa, la idea de ir por la calle en plena noche y cruzarte con un tipo con máscara y cuchillo en mano, a pocos metros de distancia, mirándote fijamente sin moverse ni un milímetro, es cuanto menos inquietante.

Por desgracia, en Hollywood tener éxito es sinónimo de que tu trabajo se desvirtúe hasta niveles autoparódicos. Que se lo digan a George Lucas. De entre todas las secuelas que se hicieron, durante mucho tiempo yo me quedé con Halloween II, en la que también estuvo implicado John Carpenter (aunque a regañadientes) en labores de guión, producción y música, y Halloween H20, dirigida por Steve Miner, quien estuvo al cargo de varias entregas de la saga "hermana" Viernes 13, y cuya aportación en la que nos ocupa en este artículo me pareció que tenía cierto grado de buen gusto, aunque con un toque noventero muy post-Scream. De las entregas cuarta, quinta y sexta, así como de la innecesaria Halloween: Resurrección, he preferido prescindir, dados los comentarios que me han llegado sobre ellas. A día de hoy todavía no me he atrevido a acercarme, me bastó con ver el vídeo del canal de YouTube Te Lo Resumo Así Nomás dedicado a la saga. Sí que captó mi interés, en cambio, Halloween III: El Día De La Bruja, un intento de Carpenter por dejar atrás a Michael Myers y que la franquicia se convirtiera en una colección de películas de terror ambientadas en la festividad que le da título, pero que lamentablemente no cuajó. También me pareció bastante digno el remake que hizo Rob Zombie en 2007, dándole un toque más salvaje para adaptarlo a una nueva época, pero también despojando a "la forma" de su misterio, colocando a Michael en el seno de una familia desestructurada y mostrándonos un posible motivo por el que empezó a matar. Fue ahí donde falló esa actualización de la franquicia (ya no digamos su secuela, en la que dieron total libertad creativa al director y que acabó siendo una verdadera fumada), y tal vez por eso me gustó tanto La Noche De Halloween de David Gordon Green.

Fui a verla con reticencias. Para mí, Halloween II y Halloween H20 eran canon, una "trilogía", y esta secuela que de repente borraba todo lo anterior, tanto lo bueno como lo malo, me parecía algo innecesario. Máxime cuando la película tenía el mismo título con el que fue estrenada la original en 1978, y su director era el de Caballeros, Princesas Y Otras Bestias. ¿Qué me estás contando? No tenía buena pinta. Pero... ¿y si las anteriores, aunque parte del canon, simplemente no eran reales? ¿Y si todo había sucedido en la mente de Myers durante su estancia en el psiquiátrico? Ha estado encerrado cuarenta años, en algo habrá tenido que entretenerse. Si lo ves bajo ese prisma, la cosa cambia. De hecho, nada más empezar La Noche De Halloween, el Dr. Sartain habla con sus pacientes sobre los sueños, sobre lo que recordamos y lo que no. Esto, por supuesto, no demuestra que mi teoría sea cierta, pero me da ánimos para seguir considerándola como posible.

¿Y qué nos encontramos en esta nueva entrega/reboot? Entre otras cosas, que regresamos al planteamiento original, a la indescifrable psique de "la forma", sin motivación aparente pero sin ningún tipo de control. A pesar de contar con sesenta y un años, muestra una vitalidad a la hora de matar (con un cuchillo o de cualquier otra forma) que ya la quisiera yo a esa edad. Michael Myers ha vuelto con fuerza, y al parecer, para quedarse al menos durante dos entregas más: Halloween Kills, que aún no hemos podido ver por culpa del coronavirus, y Halloween Ends, donde espero que todo acabe de forma digna. «No puedes matar al hombre del saco» hemos oído alguna que otra vez a lo largo de la saga. Pero, aunque duro de matar y escurridizo, sigue siendo un ser humano, al menos exteriormente. Tal vez acabe muriendo de anciano. Entonces, por fin, descansará. Y también nosotros.

Texto de Román Pinazo
Imagen de Universal Pictures

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