Como encaje de bolillos. La naturaleza es sorprendente. Ahí están, sin ningún cuidado especial. Es la flor de la zanahoria silvestre. Adopta formas caprichosas según su momento de maduración. Planas como la primera en fase de floración. Cerrándose como una copa o una corona en fase de fructificación. También nuestra naturaleza es perfecta y tenemos todo lo necesario para sobrevivir, vivir, ser. Y hacerlo con todo esplendor.
Texto e imagen de Maite Márquez Martín

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